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  <title>Andrea Freire</title>
  <updated>2008-11-16T13:19:00+01:00</updated>
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    <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
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    <title>Carla Blue</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/11/16/carla-blue</id>
    <updated>2008-11-17T11:16:41+01:00</updated>
    <published>2008-11-16T13:20:04+01:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Impecable. De andares, de labia. Un conquistador de almas hu&#xE9;rfanas de acci&#xF3;n. Ni una arruga cabezota, ni un mal gesto. A Julio le parieron chulo, rechulo, y morir&#xE1; con sus botines negr&#xED;simos, de punta, en una &#xFA;nica direcci&#xF3;n: el &#xE9;xito; acribillando las baldosas del Ministerio. Un traje brillante, tieso, gris; espejo del alma, vende su condici&#xF3;n de chico listo. El pelo bien echado para atr&#xE1;s: negro carb&#xF3;n, sin tintes, con testura, crujiente, con onditas que dibujan los detalles de una corta y perfecta cabellera, da cuerpo a una seguridad &#xE1;cida, a veces insoportable. &lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Una carcajada para todo; para bien y para mal. Julio contagia de fanfarroner&#xED;a los pasillos estrechos y los techos altos de un lugar aburrido y meticuloso. El estruendo hace da&#xF1;o a los o&#xED;dos de los que odian el grito socarr&#xF3;n de un veterano. Pesa mucho el tedio, y la rutina poderosa invade las vidas tristonas de los aut&#xF3;matas infelices.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Todos saben que las sonrisas son una mentira a rabiar, un cristalito que se coloca en la parte antip&#xE1;tica del rostro para disimular. Los saludos forzados, los &#x201C;buenos d&#xED;as&#x201D; hip&#xF3;critas que revientan las ma&#xF1;anas administrativas, s&#xF3;lo desprenden podredumbre humana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Los suelos pulidos reflejan el control, la marcha r&#xE1;pida de cientos de funcionarios, la frustraci&#xF3;n y los planes que hicieron otros para uno mismo. La limpieza extrema, el olor a oficina, a tr&#xE1;nsito, a papel concentrado, recrean una vida laboriosa, impersonal y marchita; casi inerte, emoci&#xF3;n de piedra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Detr&#xE1;s de esos muros descansan otras paredes; m&#xE1;s libres, menos impuestas. La calle se deja querer y revienta las ataduras de los ins&#xED;pidos que trepan por despachos y corbatas. Julio lanza el malet&#xED;n al Citr&#xF6;en C4, se desabrocha el primer bot&#xF3;n de la camisa y respira profundamente, tres veces. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Es lunes, toca piano, gimnasia r&#xED;tmica y alem&#xE1;n. Julio espera a las puertas de una de las academias m&#xE1;s caras de Madrid. Clara sale con una sonrisa de oreja a oreja. Ha sacado un sobresaliente en alem&#xE1;n. Julio resopla, sonr&#xED;e y advierte a su hija que se ponga el cintur&#xF3;n. La ni&#xF1;a obedece. Y un d&#xED;a, y otro d&#xED;a. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;En La Lunera se bebe bien y la diversi&#xF3;n no pasa de puntillas: se palpa, se contagia. El escenario se abre a los que quieren una noche vividora. Luces de colores y una luna gigante presidiendo un suelo resbaladizo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;&#x201C;&#xA1;Carla Blue!&#x201D; Grita el se&#xF1;or de patillas. Y de repente, una musa sale de las cortinas de purpurina, con plumas, maquillaje multicolor y pesta&#xF1;as, que como toboganes, hechiza a los que esperan con lascivia detr&#xE1;s de su copa. Se mueve con exageraci&#xF3;n, provocando; los taconazos que le elevan por encima de la realidad teclean con ritmo a Meredith Brooks, mientras la peluca roja, de rizos abiertos, se desliza por su espalda despejada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;La falda corta ajustada deja ver unas medias de rejilla divinas. Unos guantes azules perfilan un brazo atl&#xE9;tico, largo; que van saliendo del cuerpo con sensualidad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Y la noche se derrite a Carla Blue. Aplausos, gritos de estupor y silbidos profundos, que envuelven reverencias a la reina de La Lunera. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;&#x201C;&#xA1;Otra vuelta, guapa, otra vuelta!&#x201D; Y la drag queen m&#xE1;s elegante levanta los brazos, dedicando un giro perfecto a un p&#xFA;blico completamente encandilado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 10pt; TEXT-ALIGN: justify"&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 12pt; LINE-HEIGHT: 115%; FONT-FAMILY: 'Times New Roman','serif'"&gt;Es tarde, La Lunera se vaci&#xF3; de voces. Descansa el glamour. Enciende un cigarro, se abrocha el primer bot&#xF3;n de la camisa y tararea la melod&#xED;a que Clara siempre canta en el coche, de vuelta a casa, despu&#xE9;s de alem&#xE1;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;</content>
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    <title>Farruquito no mola</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/10/31/farruquito-mola-2</id>
    <updated>2008-11-02T18:24:20+01:00</updated>
    <published>2008-10-31T00:05:30+01:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;El esfuerzo no se premia, ni ser honrado, ni bueno, ni educado, ni respetuoso, ni legal. Vamos, que no se lleva trabajar con pico y pala, y adem&#xE1;s ser buena gente. Ahora si uno se salta la ley le pagan, le felicitan, y hasta le consuelan.&lt;br /&gt;
No hay m&#xE1;s que ver la portada que se gast&#xF3; Farruquito hace unas semanas en el dominical del El Pa&#xED;s. De verg&#xFC;enza. Se me pusieron los pelos como escarpias. De un vistazo divis&#xE9; la super foto y me di cuenta de que le hab&#xED;an dedicado un homenaje. A un hombre que, sin carn&#xE9; de conducir, atropell&#xF3; a un peat&#xF3;n, cost&#xE1;ndole la vida. Ha cumplido condena, pero el "bailaor" o como quieran llamarlo casi lo ha vivido de manera ex&#xF3;tica, y hasta le ha servido para realzar su trayectoria profesional. Lo narra como el h&#xE9;roe superviviente que resurge herido, pero victorioso, despu&#xE9;s de la batalla.&lt;br /&gt;
La imagen del &#xE9;xito revolotea por las mentes lectoras, espectadoras, callejeras; y el pensamiento se trastoca, vendi&#xE9;ndose a unas leyes fr&#xED;volas, consumidoras y letales.&lt;br /&gt;
&#xBF;A qui&#xE9;n estamos aplaudiendo? Si Farruquito fuera un don nadie, ser&#xED;a un ex presidiario, un excluido y un ex de la sociedad. Pero si ese "don" tiene dinero, fama y un punto morboso, el premio es gordo, muy gordo.&lt;br /&gt;
Lo de Juli&#xE1;n Mu&#xF1;oz est&#xE1; cortado por el mismo patr&#xF3;n, s&#xF3;lo espero no verle en la portada de alguna revista de reconocido prestigio, y no me refiero al Hola.&lt;br /&gt;
De momento se est&#xE1;n pegando las teles por tener la voz y la cara dura de este mangante. Ha salido de la c&#xE1;rcel como un se&#xF1;or, con aplausos y saludos efusivos. Y es que ni el Cordob&#xE9;s en una tarde de gloria.&lt;br /&gt;
Ahora bien, lo que m&#xE1;s les preocupa a los medios de comunicaci&#xF3;n es si se va a ver con Isabel Pantoja. Atr&#xE1;s quedaron el delito, la trama, el desastre, la humillaci&#xF3;n, la ruina marbell&#xED;.&lt;br /&gt;
Peinado con un kilo de gomina barata, un gesto discreto y un bigote inconfundible le hacen tremendamente atractivo para las cadenas rapi&#xF1;as, que sin pizca de &#xE9;tica, campan por la audiencia, acus&#xE1;ndola de que "tiene lo que se merece". No, no es que nos lo merezcamos; es que est&#xE1;n creando una agenda a la medida de unos pocos roquefelers, que interesa, una serpiente interminable que aprieta el sentido com&#xFA;n, la cordura.&lt;br /&gt;
Suma y sigue. Otra tal Violeta Santader vendi&#xF3; sus "circunstancias personales", mientras el hombre que defendi&#xF3; su integridad se debate entre la vida y la muerte. Adem&#xE1;s de criticar la acci&#xF3;n de su salvador, defiende a su agresor, y para remate cobra por ello una suculenta suma de dinero. Eso s&#xED;, requetepuesta y requetedivina. Tele 5 pag&#xF3; una pasta a esta impresentable para contar una serie de desprop&#xF3;sitos que dejaron a la cadena a la altura del bet&#xFA;n. &#xBF;C&#xF3;mo es posible que le dieran la palabra a esta mujer? Eso tiene un nombre: sinverg&#xFC;enza. Casi m&#xE1;s Tele 5 que la protagonista en s&#xED;.&lt;br /&gt;
As&#xED; que, a ver qui&#xE9;n es el valiente que explica a los chavales que para ganar dinero hay que trabajar duro, esforzarse; porque a la primera de cambio te pueden atajar con un ejemplito de estos y fulminar una brillante exposici&#xF3;n, repleta de buenas intenciones.&lt;br /&gt;
"El famoso se convierte en un modelo social", explica la periodista Margarita Riviere, "&#xBF;para qu&#xE9; estudiar o trabajar si un programa de televisi&#xF3;n ofrece el acceso directo a lo que nuestro mundo ha entronizado como el gran premio?" &lt;/p&gt;
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    <title>Farruquito no mola</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/10/31/farruquito-mola</id>
    <updated>2008-10-31T00:04:39+01:00</updated>
    <published>2008-10-31T00:04:39+01:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;El esfuerzo no se premia, ni ser honrado, ni bueno, ni educado, ni respetuoso, ni legal. Vamos, que no se lleva trabajar con pico y pala, y adem&#xE1;s ser buena gente. Ahora si uno se salta la ley le pagan, le felicitan, y hasta le consuelan.&lt;br /&gt;
No hay m&#xE1;s que ver la portada que se gast&#xF3; Farruquito hace unas semanas en el dominical del El Pa&#xED;s. De verg&#xFC;enza. Se me pusieron los pelos como escarpias. De un vistazo divis&#xE9; la super foto y me di cuenta de que le hab&#xED;an dedicado un homenaje. A un hombre que, sin carn&#xE9; de conducir, atropell&#xF3; a un peat&#xF3;n, cost&#xE1;ndole la vida. Ha cumplido condena, pero el "bailaor" o como quieran llamarlo casi lo ha vivido de manera ex&#xF3;tica, y hasta le ha servido para realzar su trayectoria profesional. Lo narra como el h&#xE9;roe superviviente que resurge herido, pero victorioso, despu&#xE9;s de la batalla.&lt;br /&gt;
La imagen del &#xE9;xito revolotea por las mentes lectoras, espectadoras, callejeras; y el pensamiento se trastoca, vendi&#xE9;ndose a unas leyes fr&#xED;volas, consumidoras y letales.&lt;br /&gt;
&#xBF;A qui&#xE9;n estamos aplaudiendo? Si Farruquito fuera un don nadie, ser&#xED;a un ex presidiario, un excluido y un ex de la sociedad. Pero si ese "don" tiene dinero, fama y un punto morboso, el premio es gordo, muy gordo.&lt;br /&gt;
Lo de Juli&#xE1;n Mu&#xF1;oz est&#xE1; cortado por el mismo patr&#xF3;n, s&#xF3;lo espero no verle en la portada de alguna revista de reconocido prestigio, y no me refiero al Hola.&lt;br /&gt;
De momento se est&#xE1;n pegando las teles por tener la voz y la cara dura de este mangante. Ha salido de la c&#xE1;rcel como un se&#xF1;or, con aplausos y saludos efusivos. Y es que ni el Cordob&#xE9;s en una tarde de gloria.&lt;br /&gt;
Ahora bien, lo que m&#xE1;s les preocupa a los medios de comunicaci&#xF3;n es si se va a ver con Isabel Pantoja. Atr&#xE1;s quedaron el delito, la trama, el desastre, la humillaci&#xF3;n, la ruina marbell&#xED;.&lt;br /&gt;
Peinado con un kilo de gomina barata, un gesto discreto y un bigote inconfundible le hacen tremendamente atractivo para las cadenas rapi&#xF1;as, que sin pizca de &#xE9;tica, campan por la audiencia, acus&#xE1;ndola de que "tiene lo que se merece". No, no es que nos lo merezcamos; es que est&#xE1;n creando una agenda a la medida de unos pocos roquefelers, que interesa, una serpiente interminable que aprieta el sentido com&#xFA;n, la cordura.&lt;br /&gt;
Suma y sigue. Otra tal Violeta Santader vendi&#xF3; sus "circunstancias personales", mientras el hombre que defendi&#xF3; su integridad se debate entre la vida y la muerte. Adem&#xE1;s de criticar la acci&#xF3;n de su salvador, defiende a su agresor, y para remate cobra por ello una suculenta suma de dinero. Eso s&#xED;, requetepuesta y requetedivina. Tele 5 pag&#xF3; una pasta a esta impresentable para contar una serie de desprop&#xF3;sitos que dejaron a la cadena a la altura del bet&#xFA;n. &#xBF;C&#xF3;mo es posible que le dieran la palabra a esta mujer? Eso tiene un nombre: sinverg&#xFC;enza. Casi m&#xE1;s Tele 5 que la protagonista en s&#xED;.&lt;br /&gt;
As&#xED; que, a ver qui&#xE9;n es el valiente que explica a los chavales que para ganar dinero hay que trabajar duro, esforzarse; porque a la primera de cambio te pueden atajar con un ejemplito de estos y fulminar una brillante exposici&#xF3;n, repleta de buenas intenciones.&lt;br /&gt;
"El famoso se convierte en un modelo social", explica la periodista Margarita Riviere, "&#xBF;para qu&#xE9; estudiar o trabajar si un programa de televisi&#xF3;n ofrece el acceso directo a lo que nuestro mundo ha entronizado como el gran premio?" &lt;/p&gt;
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    <title>Dignamente</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/10/12/dignamente</id>
    <updated>2008-10-12T06:43:39+02:00</updated>
    <published>2008-10-12T00:06:57+02:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Nunca antes hab&#xED;a pensado en la eutanasia. Era algo de lo que jam&#xE1;s discut&#xED;a, ni hablaba. Casi un tab&#xFA;, un asunto de otros, un debate lejano. Evitaba, hu&#xED;a. No quer&#xED;a tentar a la suerte.&lt;br /&gt;
Sin embargo, la suerte que ten&#xED;a encumbrada baj&#xF3; para darme un cap&#xF3;n y abrir en mi cabeza una conversaci&#xF3;n que ten&#xED;a pendiente.&lt;br /&gt;
Son las 8,30 de un viernes de octubre. Mi padre est&#xE1; muri&#xE9;ndose en la cama de un hospital. El c&#xE1;ncer nos ha derrotado. Ahora puedo pronunciar la palabra cabrona, pero ha tenido que pasar 1 a&#xF1;o y 8 meses. Un tiempo en el que poco a poco hemos acompa&#xF1;ado al hombre m&#xE1;s extraordinario hacia un final fat&#xED;dico y anunciado, aunque dif&#xED;cil de imaginar.&lt;br /&gt;
Est&#xE1; enganchado a un bote de morfina, envuelto en papel de plata. Dice la enfermera que es porque no le puede dar la luz. Va cayendo lentamente, directo a la vena. Un m&#xE1;quina controla la dosis. Y le duerme. Le ha dormido, ya, sin retorno.&lt;br /&gt;
Hace un semana consentimos al m&#xE9;dico la sedaci&#xF3;n. Los dolores eran indescriptibles. Sin poder caminar, ni hablar, desde hace un a&#xF1;o, el sudor de los &#xFA;ltimos d&#xED;as delataba un agudo malestar, imposible, penetrante.&lt;br /&gt;
Siete d&#xED;as ag&#xF3;nicos y precipitados nos llevan a una carrera de fondo, donde s&#xF3;lo hay vencidos. Ayer le doblaron la dosis de morfina. Respira con dificultad. Una mascarilla con ox&#xED;geno le da todo el aliento que necesita.&lt;br /&gt;
En estos momentos s&#xED; pienso en la muerte dulce, inconsciente. En cerrar una vida plena, con dignidad. En la posibilidad de descansar para siempre.&lt;br /&gt;
Y la confusi&#xF3;n se disipa cuando veo a mi padre dormido en vida, y todo el sufrimiento que lleva acumulado.&lt;br /&gt;
Acaba de entrar mi t&#xED;o por la puerta de la habitaci&#xF3;n, mi hermana est&#xE1; leyendo algunos pasajes del libro de Santa Gema, dedic&#xE1;ndole oraciones cortas, contundentes.&lt;br /&gt;
Nuestra espera, nuestra compa&#xF1;&#xED;a es un homenaje a un hombre que ha merecido siempre todo lo mejor, todo lo bueno.&lt;br /&gt;
La enfermedad le ha ganado la vida, una naturaleza que promet&#xED;a ser centenaria.&lt;br /&gt;
Pocas personas llegan a conectar con nuestro sufrimiento. Demasiada compasi&#xF3;n, pero los sentimientos que sellan la dedicaci&#xF3;n plena de mi madre son casi imposibles de entender. Mucha intimidad concentrada.&lt;br /&gt;
Entra la enfermera con la m&#xE1;quina que mide las constantes vitales. Otra le sube la cama. Dice que as&#xED; va a respirar mejor. Vaya contradicci&#xF3;n. Le coloca la bolsita con Buscapina. La claridad entra por la ventana, lo alumbra todo.&lt;br /&gt;
Algunos nos dicen que ahora tenemos que cuidar a mi madre. Dios m&#xED;o, llevamos haci&#xE9;ndolo casi 2 a&#xF1;os; de forma constante.&lt;br /&gt;
El m&#xE9;dico nos ha dicho que le quedan unas horas de vida. La espera es angustiosa, temida, pero a la vez inevitable. Sabemos que duerme en paz, que est&#xE1; tranquilo. No sufre.&lt;br /&gt;
La dignidad es lo que m&#xE1;s nos importa. A lo largo de estos meses su deterioro f&#xED;sico ha sido asombroso. Aunque nosotros hemos normalizado la situaci&#xF3;n, el dolor y la pena nos han ido comiendo el tiempo y la intensidad de los segundos se pod&#xED;a tocar con los dedos.&lt;br /&gt;
&#xC9;l siempre sonre&#xED;a. A pesar de la impotencia, el dolor y la discapacidad. Pero con dignidad, absolutamente digno.&lt;br /&gt;
En la habitaci&#xF3;n no hemos dejado entrar a nadie ajeno a la familia. No era amigo de visitas, ni de vecinos y vecinas cotillas e imprudentes. Tampoco le ver&#xE1;n cuando su alma escape de esta prisi&#xF3;n. Nosotras le recordaremos como el hombre fuerte, sabio y generoso que siempre ha sido. Y sobre todo, la despedida ser&#xE1; digna, como su vida. Sin compasi&#xF3;n, sin especulaciones, sin comentarios ruidosos. En fin, dignamente.&lt;br /&gt;
Ya no s&#xE9; qu&#xE9; decirle. Le he dicho tantas cosas. Le ha dado tantos besos. Le he cogido de la mano en tantas ocasiones.&lt;br /&gt;
Una nube campa sobre nuestras circunstancias, la nebulosa nos protege.&lt;br /&gt;
El duelo comenz&#xF3; hace ya mucho tiempo. Los recuerdos se disparan, sucesivamente, como somn&#xED;feros. Y calman un poco el sufrimiento. El estado de alerta cierra el est&#xF3;mago y el sue&#xF1;o. El cansancio viene y va, aturdido, aturdiendo.&lt;br /&gt;
Tenemos el amor, su amor, la siembra que con tanto empe&#xF1;o cuid&#xF3;. Los frutos; dulces, grandes, sabrosos. Un trabajador nato: responsable, ordenado y perfeccionista. Un amor.&lt;br /&gt;
Y aqu&#xED; estamos sus mujeres, para continuar su proyecto, para seguir sembrando sus semillas maravillosas. Dignamente. &lt;/p&gt;
</content>
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    <title>Dientes de le&#xF3;n</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/9/20/dientes-leon</id>
    <updated>2008-09-20T22:52:41+02:00</updated>
    <published>2008-09-20T00:32:57+02:00</published>
    <link href="http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/9/20/dientes-leon" rel="alternate"/>
    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;El olor a fruta le volv&#xED;a loco. Era casi una enfermedad, una adicci&#xF3;n, una paranoia afrutada, dulce y pringosa que le pisaba la vida.&lt;br /&gt;
Su preferida; el mel&#xF3;n de rayas intermitentes. Piel de sapo, le dicen en el puesto cuando Joan se&#xF1;ala con timidez, casi con verg&#xFC;enza, el verde picudo. Lo rodea con los dedos, acarici&#xE1;ndolo, y lo introduce en la cesta de mimbre dorado, manoseada por los a&#xF1;os.&lt;br /&gt;
Se ata con decisi&#xF3;n la chaqueta de punto gordo, bien prieta la visera y unos pantalones un pel&#xED;n cortos que delatan unos calcetines de mercadillo relucientes.&lt;br /&gt;
Acelgas, zanahorias, melocotones y ciruelas. El mel&#xF3;n al fondo de la cesta y un camino cuesta arriba que le saca los colores. Pesa mucho la compra, y las charlatanas indeseables y la soledad terrenal.&lt;br /&gt;
En San Juli&#xE1;n la lluvia cae fuerte y el agua corre loca por la cuesta m&#xE1;s profunda. A Joan le huelen las manos a verde jard&#xED;n. Sus &#xE1;rboles sacuden las &#xFA;ltimas gotas y las flores silvestres le dan la cara, entregadas. Borracho de aromas, cierra los ojos y se deja llevar por los pinos &#xED;ntimos. La hiedra se excita con las margaritas salvajes y las amapolas reci&#xE9;n nacidas sonr&#xED;en al hombre m&#xE1;s hort&#xED;cola.&lt;br /&gt;
Su mundo secreto se rinde a las inquietudes entra&#xF1;ables, a los detalles milagrosos. Las puertas met&#xE1;licas encierran los encantos de una naturaleza demasiado personal para ser compartida. Peque&#xF1;o para&#xED;so. Nadie lo ha visto por dentro. Se quedaron en la c&#xE1;scara de lo in&#xE9;dito.&lt;br /&gt;
La casa vigila los colores campestres, la hierba alta. Con grandes tijeras, Joan retoca los arbustos que han crecido con el tiempo. Se deja querer por la selva que desaf&#xED;a su hogar de madera.&lt;br /&gt;
Eligi&#xF3; un verde oscuro, salpicado con tonos primaverales; rosas, morados y un amarillo chill&#xF3;n. En fin, son los dientes de le&#xF3;n, su flor favorita, los que salpican el terreno viciado por la humedad y el tallo tierno.&lt;br /&gt;
Joan no tiene miedo a escuchar lo que piensa. Mientras las cotorras se meten con su vida, elegida libremente, &#xE9;l permanece feliz en su burbuja natural, confortable, hermosa, olorosa.&lt;br /&gt;
Sopla las semillas de la planta fetiche y millones de puntitos agraciados, f&#xE9;rtiles, caen despacio sobre el manto irregular de la pradera privada, la de Joan. Su casa.&lt;br /&gt;
Por la ma&#xF1;ana, recoge los dientes de le&#xF3;n con esmero. Rodea la cintura de las plantas con una cuerdecita marr&#xF3;n y los coloca sobre la mesa de la cocina, en un jarr&#xF3;n transparente, algo chato; y otros montones sobre la cama, el lavabo, la estanter&#xED;a del sal&#xF3;n.&lt;br /&gt;
Y ensimismado contempla las flores amarillas, como si a trav&#xE9;s de los p&#xE9;talos finos atravesara el tiempo, y volviera a corretear por la ladera, con Mario, para caer sobre cientos de milanos. &lt;/p&gt;
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    <title>Ojos de mar</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/7/31/ojos-mar</id>
    <updated>2008-09-13T20:30:10+02:00</updated>
    <published>2008-07-31T19:07:38+02:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Uno, dos, tres, cuatro, hasta ocho golpes de cadera. Rosal&#xED;a revienta el parqu&#xE9; a taconazo limpio. Finitos, tri&#xE1;ngulos de pl&#xE1;stico que penetran en la madera con fuerza de chica decidida. La cintura desnuda pasea sinuosa por la bachata, el regetton, la salsa, el merengue; con una seguridad asombrosa, mientras los aprendices exahustos suspiran al comp&#xE1;s de las vueltas coquetas, p&#xED;caras, exultantes de su diosa bailona. Rosal&#xED;a muestra lo mejor de su personalidad latina, quemando las tardes en la escuela de su padre. Un hombre serio de puertas para fuera, un hurac&#xE1;n por dentro que contrasta con el chisporroteo de sus camaradas: viscerales, charlatanes, besucones.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Dadi abre las puertas al sediento de ritmo. Y le ofrece los licores m&#xE1;s caros, m&#xE1;s exclusivos. S&#xF3;lo &#xE9;l conoce bien este mundo pasional, entregado al instante, al colmo de lo estrictamente personal; porque el sentimiento que prospera es pura vida, la de uno mismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rosal&#xED;a r&#xED;e, alegremente respira, y con tacto firme, repasa la anatom&#xED;a de un compa&#xF1;ero que sigue, paso a paso, unos pies condenados a ser libres.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"Ay, esa princesa del Cabo Loco", grita Eric, el m&#xE1;s chiflado, y el equipo de m&#xFA;sica se rinde a la m&#xE1;s bella. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recortes de peri&#xF3;dico decoran la sala amarillenta, machacada por el vicio, y los sonidos m&#xE1;s adictivos. El viento entra por una rendija mal nacida y alborota los papeles. La luz se estrella contra el suelo gastado y el polvo salta por encima, deseando otro zapatazo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rosal&#xED;a se recrea en las canciones, en los movimientos. Apasionada con la misi&#xF3;n que m&#xE1;s vida le ha regalado, demuestra en cada gesto su condici&#xF3;n de buena gente. Atr&#xE1;s quedan los amores derribados, que renacen en las vueltas r&#xE1;pidas. As&#xED; la soledad se soporta con menos esfuerzo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Denis, el camarero del Califa, recuerda su aroma a mar. El primer d&#xED;a que pis&#xF3; el suelo del pub se marchit&#xF3; la tristeza. Y el azulito claro lo invadi&#xF3; todo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aparcaron la Vespa en la farola, sus ojos clavaron la buena suerte y un morenazo rode&#xF3; la cintura de Rosal&#xED;a. Denis lo cuenta entre suspiros, ignorado y derrotado por un amor monoplaza. El padre le sonr&#xED;e, es lo &#xFA;nico que puede hacer por su alma.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El coraz&#xF3;n de Rosal&#xED;a late r&#xE1;pido y los sentimientos se apoderan de la magia de unos pies perfectos. Otro amor quemado. Ahora es Denis quien sonr&#xED;e, pero sabe que la amistad juega en su contra. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Rosal&#xED;a le toca la cara, le susurra algo al o&#xED;do, se coloca las gafas, recoge el bast&#xF3;n y sale por la puerta del Califa con una alegr&#xED;a profunda. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Denis contin&#xFA;a secando los vasos. En el Cabo Loco dan los &#xFA;ltimos retoques a los pasos peor dados y la tarde se apaga con su marcha. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los ojos de Rosal&#xED;a ven lo que el baile colorea en cada estribillo. Y los sentidos se rifan en las coreograf&#xED;as. S&#xF3;lo hay que dejarse llevar. "Adi&#xF3;s, muchachos", y el aire fresco mueve su falda traviesa, mientras la calle abre sus arterias. &lt;/p&gt;
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    <title>Marco ya no pasea</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/7/11/marco-ya-pasea</id>
    <updated>2008-07-11T23:14:08+02:00</updated>
    <published>2008-07-11T22:53:55+02:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Sube de vez en cuando al 3&#xBA; A y deja una flor en el felpudo. Al d&#xED;a siguiente recoge los p&#xE9;talos arrugados Rosa, la de la limpieza. Marco no saluda en la escalera, tampoco lo hace en el barrio, ni cuando compra el pan. Es silencioso, t&#xED;mido. Dicen que tuvo alg&#xFA;n amigo hace muchos a&#xF1;os, cuando jugaba a futbito de tarde en tarde. Ahora le pesan los kilos, los grados de alcohol y los recuerdos. Su madre abre la puerta con el mismo silencio que encierra Marco, prepara la comida, hace la cama y sale a las doce en punto del portal con una bolsa enorme de ropa sucia. Vive solo, vive al d&#xED;a y las noches las pasa en vela, soportando el pasado y los vicios sin salir de su habitaci&#xF3;n. Nadie puede mirarle a los ojos. Las gafas de sol crean un muro entre su mirada y la vida de los otros.&lt;br /&gt;
Una ma&#xF1;ana baja las escaleras contento. Una medio sonrisa y peque&#xF1;os saltos que delatan entusiasmo. Orgulloso, con las manos en el bolsillo, tararea una canci&#xF3;n de Bon Jovi mientras sigue bajando pelda&#xF1;os. Como si hubiera cumplido con alguien, Marco arrastra la mano por el &#xFA;ltimo tramo de barandilla con una seguridad b&#xE1;rbara y sale escopetado a la calle. Dos d&#xED;as despu&#xE9;s Rosa, encuentra una cesta de peras maduras delante del 3&#xBA; A.&lt;br /&gt;
Le fastidia el olor a comida y el ruido de cacerolas. Muchas veces indignado aporrea la puerta del 1&#xBA;. "Tus humos suben a mi piso y haces mucho ruido con los cacharros", replica con rabia Marco a la vecina de abajo. Julia, con los ojos como platos, no encuentra explicaci&#xF3;n a la furia de Marco.&lt;br /&gt;
Es incomprendido por Julia y tambi&#xE9;n por el resto de vecinos, que contienen la respiraci&#xF3;n cada vez que pasan por delante de su puerta. Miedo, desconfianza, un fatal desencuentro. Su madre baja la guardia y justifica cada acto de su hijo. "&#xBF;Qu&#xE9; quer&#xE9;is que haga?", termina diciendo con un hilo de voz. Pero su hijo es arisco y nunca abre la puerta: ni a conocidos, ni a desconocidos. A nadie. La m&#xFA;sica estrepitosa enciende las siestas del alba&#xF1;il y la guerra est&#xE1; servida. Marco sigue sin responder al timbre y el obrero del bajo A aprieta los dientes acord&#xE1;ndose de su madre.&lt;br /&gt;
En el 3&#xBA; A hay un sobre debajo del felpudo que huele a colonia. Rosa lo abre -se asegura de que est&#xE1; sola en el descansillo- y empieza a leer para s&#xED; misma.&lt;br /&gt;
Es una declaraci&#xF3;n de amor: "Querida Isabel...". Se lo mete en el bolso de la bata y sigue fregando. Silencio en el n&#xBA; 4 de San Blas. Un oso de peluche con un gran lazo rojo custodia, una semana despu&#xE9;s, la misma puerta. Rosa lo levanta, pasa el cepillo, y vuelve a depositar el regalo en el suelo. Toca el timbre. Parece que no hay nadie. Lo vuelve a hacer sonar. Nadie abre la puerta. Saca un trapo h&#xFA;medo y limpia la barandilla.&lt;br /&gt;
Marco no trabaja. Antes s&#xED; lo hac&#xED;a, en un supermercado. De esto hace mucho tiempo, cuando se le ve&#xED;a pasear con una muchacha todas las tardes. Ahora es distinto. Ya no pasea. Una anciana con tacones y pa&#xF1;uelo en la cabeza mete la llave en el 3&#xBA; A. De repente, Lola, la vecina de enfrente, la recibe con dos sonoros besos: "&#xA1;Cu&#xE1;nto tiempo, qu&#xE9; alegr&#xED;a!". Y la anciana deja de golpe la peque&#xF1;a maleta para contestar con un simple gracias. Agustina es viuda. Vive sola desde 1983. Nunca recibe visitas y menos declaraciones de amor.&lt;br /&gt;
Quiz&#xE1;s alguien dej&#xF3; el deseo en otra &#xE9;poca y quiere recuperarlo en este mismo instante. Marco escribe una postal de Navidad: "Querida Isabel, con todo mi amor, te deseo lo mejor para estas fiestas... pronto nuestros padres se conocer&#xE1;n y estaremos juntos toda la vida. Espero que te gusten mis presentes..." Pero Marco ya no pasea. &lt;/p&gt;
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    <title>Yo, forastera</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/7/1/yo-forastera</id>
    <updated>2008-09-25T08:51:52+02:00</updated>
    <published>2008-07-01T14:33:55+02:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;&lt;FONT size=2&gt;Es como si me conocieran de toda la vida. Un par de meses que parecen a&#xF1;os y una cercan&#xED;a absolutamente humana. La naturaleza en todas sus manifestaciones convence, sobre todo en las distancias cortas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;He recorrido otras tierras, otras gentes y otras canciones. &#xC9;stas son distintas, suenan diferente. Poco amiga de las celebraciones, de la muchedumbre, del jolgorio popular, Soria me ha abierto las venas del sentir callejero. Y he conocido historias para contar, vidas hechas con retazos, y hombres y mujeres que, por supuesto, ya se han quedado colgados y colgadas en mi percha personal. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reconozco que recitar una sanjuanera es para gargantas con alma, que llevan a&#xF1;os interiorizando un sentimiento com&#xFA;n, profundo y con denominaci&#xF3;n de origen. Es imposible seguir la estela, con credibilidad y entrega, a pies juntillas. Y es que una por mucho que se esfuerce s&#xF3;lo llega a comprender el esquema, porque las tripas de la tradici&#xF3;n o se llevan muy adentro, o amigo, ponerse al d&#xED;a es complicado.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Entr&#xE9; una tarde por una de las puertas de Soria y aquello me record&#xF3; a mi pueblo. Inmediatamente reviv&#xED; un mill&#xF3;n de emociones. El Catap&#xE1;n. Y las charangas me reconfortaron. Mi mente comenz&#xF3; a hacer fotos. Y me qued&#xE9; con las risas, la m&#xFA;sica, el barullo, el fervor, la ilusi&#xF3;n y el orgullo de pertener a un territorio. Recog&#xED; los recuerdos que fueron despertando en cada nota y los guard&#xE9; en el bolsillo de la nostalgia, por si las moscas. Y en ese momento me sent&#xED; como en casa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Despu&#xE9;s de unas fiestas que se resisten al adi&#xF3;s, la ciudad se despereza y la rutina descubre un terremoto dif&#xED;cil de olvidar. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desde fuera se respira paz. Cruzo la Alameda y un microcosmos se apodera de la ma&#xF1;ana. Un fot&#xF3;grafo descarga sus fotos en el port&#xE1;til. Un abuelo, manos atr&#xE1;s, visera apuntando al camino abierto, regala una tranquilidad envidiable. Pasos cortos. Respiraci&#xF3;n profunda. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una se&#xF1;ora con la mirada perdida, descansa, medita, y se entrega a la sombra con fe. Los barrenderos recogen la cosecha canalla y las ardillas corretean. Se persiguen, suben y bajan del &#xE1;rbol contentas. Chillan. Llaman la atenci&#xF3;n de los madrugadores que vuelven a entregar su confianza en el parque.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Soria me ha dado una segunda oportunidad. Y sus gentes, su patrimonio humano, me est&#xE1;n ofreciendo sin querer un cari&#xF1;o serigrafiado. Un poso que paulatinamente est&#xE1; conquistando mi punto de vista. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Abro la ventana y veo un edificio de colores. Unos gemelos chinos toman la merienda, una familia dominicana charla de forma distendida, burlando al calor, y algunos hind&#xFA;es se preparan para el tajo. Pronto hay que abrir el negocio. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Es asombroso, por otra parte, contemplar la fusi&#xF3;n del rom&#xE1;nico con el rostro contempor&#xE1;neo de una ciudad cambiante. A veces pienso que si Machado levantara la cabeza se pasar&#xED;a al verso libre. El pasado, el presente y el futuro dibujan un perfecto mosaico soriano, donde se trenzan bien prietas las culturas, la generosidad y la convivencia.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
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    <title>Saca la lengua</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/6/28/saca-lengua-2</id>
    <updated>2008-06-29T11:57:07+02:00</updated>
    <published>2008-06-28T20:18:13+02:00</published>
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    <author>
      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Le arde la punta de la lengua, pero el dolor le recuerda la haza&#xF1;a, la valent&#xED;a, lo echado &lt;I&gt;pa'lante&lt;/I&gt; que es. Siempre dispuesto a ser bueno para algunas cosas; un hijo de perra para otras. Rai no se anda con chiquitas. Siente la vida al filo de la muerte y su conciencia no vale nada, o casi nada. Ha desafiado a unos progenitores demasiado desintegrados por el disparate de un mal viaje. La mentira del amor les redujo a peluches y Rai ya no ha vuelto a ser como antes. &lt;?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Toboganes infinitos, escondites, chopos que serv&#xED;an de escudos juguetones, manos c&#xE1;lidas y l&#xE1;grimas amortiguadas por un pa&#xF1;uelo a cuadros, reci&#xE9;n lavado y con un olor a plancha delicioso. Ya nada ha vuelto a ser como antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;A lo mejor en la infancia el menos es m&#xE1;s; pero pasan los a&#xF1;os y la mentira se estrella, la realidad se desnuda y la mierda ahoga los momentos brillantes de una &#xE9;poca fr&#xE1;gil, sigilosa, dispersa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Rai es alto, muy alto; algo desgarbado. Rubito, nada angelical. Pantalones anchos, arrastrados, llevados con gracia, como danzantes sin cuerpo. La delgadez le puede y la chuler&#xED;a y la coraza que frena sus andares de chico malo. Un tatuaje le recorre la nuca con elegancia. Provoca respeto, miedo, quiz&#xE1;s distancia; metros y metros de separaci&#xF3;n entre su alma y la idea que el mundo pint&#xF3; para &#xE9;l. Un borr&#xF3;n dif&#xED;cil de corregir. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Saca la lengua y el espejo le devuelve una de cal y otra de arena. A veces no entiende los caprichos de su propia identidad. No sabe muy bien por qu&#xE9; ha taladrado su lengua, pero era algo que ten&#xED;a que hacer. Se lo deb&#xED;a a la pandilla. Siempre probando, siempre demostrando. Siempre cabreado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Camina solo. A veces pasea con Vicky, su amiga con derecho a roce. Al menos eso piensan; la realidad es que es la &#xFA;nica que le ha visto sangrar por dentro. &lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT face="Times New Roman" size=3&gt;Le tiemblan las piernas cuando le miran a los ojos. No est&#xE1; acostumbrado a mantener la mirada. Nunca se le dio bien dar la cara. Se refugia en el cabello lacio; en los p&#xE1;rpados cabizbajos; en la mala ostia, cronificada, heredada, enquistada.&lt;/FONT&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P class=MsoNormal style="MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-pagination: none; mso-layout-grid-align: none"&gt;&lt;FONT size=3&gt;&lt;FONT face="Times New Roman"&gt;Saca la lengua. Vicky r&#xED;e. La tarde se rinde al piercing, al caradura, a una relaci&#xF3;n con futuro incierto, pero intensamente propia. Y Rai se r&#xED;e con dolor, y Vicky le contesta sacando la lengua. Otra noche. Repaso por Malasa&#xF1;a. Pasota por dentro y por fuera. El amanecer ciega los besos. Y ya nada volver&#xE1; a ser como antes. &lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;SPAN style="mso-spacerun: yes"&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;/FONT&gt;&lt;SPAN style="FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/SPAN&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;</content>
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    <title>Estrellita</title>
    <id>http://lacomunidad.cadenaser.com/andrea-freire/2008/6/23/estrellita</id>
    <updated>2008-06-24T13:04:06+02:00</updated>
    <published>2008-06-23T19:06:06+02:00</published>
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      <name>Ana P&#xE9;rez Villa</name>
      <uri>http://lacomunidad.cadenaser.com/usuarios/andrea</uri>
    </author>
    <content type="html">&lt;p&gt;Con la cabeza bien alta y el pecho erguido, Raquel recorre la calle m&#xE1;s contaminada de Madrid. Sucio el asfalto, patea la acera desconchada, mientras el verano t&#xF3;rrido reblandece un maquillaje demasiado barato. Pisa fuerte, con zapatos blancos de tacones de aguja, a veces rojos y en las noches de fiesta, negros, negr&#xED;simos, de brillo mortal. Sin medias en invierno, teclea las baldosas con un br&#xED;o sure&#xF1;o que tiembla la urbe. La falda bien corta, ce&#xF1;ida al cuerpo y sin miedo a hacer el rid&#xED;culo, porque ella es la due&#xF1;a del qu&#xE9; dir&#xE1;n.&lt;br /&gt;
Los hombres repasan su anatom&#xED;a con descaro. Ella ni se sonroja, ni se molesta; s&#xF3;lo deja que ocurra, mientras las otras lanzan dardos de derrota sobre su escote. Y la rabia se apodera de unas del mont&#xF3;n que nunca podr&#xE1;n ser como ella. Lo sabe y lo subraya cada vez que lanza media melena al viento, desafiante.&lt;br /&gt;
Llora cuando nadie la ve, en la habitaci&#xF3;n nublada de la pensi&#xF3;n Julia S&#xE1;nchez. All&#xED; nadie conoce su historia, nadie pregunta. En la maleta se respira demasiada sinceridad, recuerdos que le golpean la cabeza cuando duda de su nombre, pero cuando la incertidumbre se apodera de las noches, desvalija el pasado r&#xE1;pidamente para no perder el norte. Y se encuentra.&lt;br /&gt;
Se r&#xED;e siempre, delante y detr&#xE1;s del espejo, sobre todo cuando hay ojos se&#xF1;al&#xE1;ndola. Una mueca falsa para no rendirse a la crudeza de la vida. Y en falso va cicatrizando la herida de la mala suerte. De los que fue dejando, de los que nunca conocer&#xE1;n sus apellidos. &#x201C;Hice lo que tuve que hacer&#x201D;, repite una y otra vez. Recorre los retratos, suspira y los aprieta con la goma el&#xE1;stica hasta que inmoviliza el taco de fotos. Vuelta a la maleta. La &#xFA;nica prueba de que un d&#xED;a no fue lo que ense&#xF1;a ahora.&lt;br /&gt;
Reza cada noche. El &#xFA;nico vestigio infantil que no ha perdido con la experiencia perra de la vida. Relaja su ira y fortalece levemente el esp&#xED;ritu, trillado por la soledad y la desidia.&lt;br /&gt;
Cuando sale de la pensi&#xF3;n, directa a la avenida, aprieta los dientes, clava las u&#xF1;as extralargas en el bolso y jura para sus adentros que alg&#xFA;n d&#xED;a el destino le brindar&#xE1; una segunda oportunidad, pero la dureza de la jornada desmorona cada noche sus promesas m&#xE1;s &#xED;ntimas.&lt;br /&gt;
&#x201C;&#xA1;Estrellita!, &#xA1;Estrellita!, mira que caracola, si te la colocas en el o&#xED;do escuchar&#xE1;s el mar&#x201D;. Y de repente, Raquel responde a la voz con una mirada tierna, inocente. Desea con todas sus fuerzas escuchar las olas. Pero se da cuenta, despu&#xE9;s de pensar en voz alta, que ya nadie conoce a Estrellita. &lt;/p&gt;
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