Apuntes desde Guatiza

Las cosas vistas desde otro sitio

22 Oct 2011

La memoria de las víctimas

Escrito por: carlos-espino el 22 Oct 2011 - URL Permanente

El olvido de las víctimas sería su segunda muerte. Llegada la hora de la celebración, su ausencia ha de ser insoportable para sus deudos, a quienes solo les quedan los recuerdos. Por eso, recordarles se convierte para nosotros en una obligación sagrada.

Porque las víctimas no son tan solo quienes recibieron el tiro, o a quienes destrozó una bomba. Víctimas son las familias que quedaron rotas, las amistades truncadas, los vecinos conmovidos, la sociedad atemorizada.

Ahora que no hay que mirar debajo del coche, que los retrovisores quedan tan solo para controlar el tráfico, que los paquetes olvidados son tan solo eso y no una amenaza siniestra, junto a la sonrisa de la libertad recuperada aflora la tristeza y la rabia del precio pagado en muertes, en dolor, en miedo.

Es imposible pensar volver a la normalidad como si nada hubiera pasado; Tan imposible como negarnos a abrir una nueva etapa por el peso del recuerdo. Vivir la nueva realidad, tras el fin de la violencia, soportando las heridas que han dejado cincuenta años de barbarie no será posible sin el recuerdo sereno, sin la memoria sosegada.

Sorprende por eso tanto, la cerrazón de algunos frente a una ley como la de la Memoria Histórica, que pretende que no pretende más que el recuerdo sereno, con el enterramiento digno como un paso indispensable para cerrar las heridas que algunos pretendieron cerrar en falso.

Ojalá seamos capaces de estar a la altura de las circunstancias, ojalá aprendamos que el recuerdo, la memoria, no tienen porque ser contra nadie, sino a favor de las víctimas y sus deudos.

07 Sep 2011

Leyendas urbanas: el bipartidismo

Escrito por: carlos-espino el 07 Sep 2011 - URL Permanente

No hay duda, al parecer, de que en España se ha consolidado el bipartidismo. Esa es una de las verdades que se asumen sin ningún tipo de controversia en cualquier debate, tertulia o conversación que verse sobre política.

Sin embargo, desde el año 77 las únicas mayoría absolutas se han producido en 1982 y en 1986 para el PSOE, y en el 2000 para el PP. Con el añadido de una tercera para el PSOE en 1989 si se quiere contar como tal el resultado de 175 diputados, uno por debajo de la mayoría absoluta.

Es decir, que salvo 12 años (o 16, según se cuente la de 175 diputados), los dos grandes partidos han debido contar con el respaldo de alguno/s de los otros partidos para poder gobernar. Nada que ver con el esquema de alternancia que se produce en Estados Unidos o en Inglaterra, ejemplos claros de bipartidismo, donde el recurso a un tercer partido es anecdótico.

Por tanto, en el caso español estaríamos hablando de un escenario dominado por dos fuerzas cuasi hegemónicas, pero incapaces, salvo los periodos reseñados, de gobernar en solitario.

Junto a esa apreciación, incorrecta desde mi punto de vista, de que el sistema español pueda caractarizarse como bipartidista, suele manejarse la idea de que ese bipartidismo, inexistente, es fruto de un sistema electoral perverso, que impide a Izquierda Unida obtener la representación que merece.

Es conveniente acercarse en este caso a las cifras, y ver los resultados obtenidos primero por el Partido Comunista de España y posteriormente por Izquierda Unida:

Año

Votos

Porcentaje

Diputados

Nombre

2008

969.946

3,77

2

IU

2004

1.284.081

4,96

5

IU

2000

1.263.043

5,45

8

IU

1996

2.639.774

10,54

21

IU

1993

2.253.722

9,55

18

IU

1989

1.858.588

9,07

17

IU

1986

935.504

4,63

7

IU

1982

846.515

4,02

4

PC

1979

1.938.487

10,77

23

PC

1977

1.709.890

9,33

19

PC

A pesar de la supuesta perversión del sistema, el PCE e IU han logrado situarse en cotas de más de 20 diputados y el sistema no ha cambiado, ha sido el mismo a lo largo de todo el periodo considerado.

El sistema electoral español, como todos, es perfectible. Como todos los sistemas electorales que se consideren, presenta ventajas e inconvenientes. Pero los resultados del PCE y posteriormente de IU se deben única y exclusivamente a que los ciudadanos y ciudadanas de este país le han otorgado o retirado su confianza, no a la bondad o perversión del sistema electoral.

Si queremos avanzar en mejorar el sistema, debemos comenzar por hacer diagnósticos más certeros, alejándonos de las leyendas urbanas.

05 Sep 2011

La importancia de llamarse estado de bienestar

Escrito por: carlos-espino el 05 Sep 2011 - URL Permanente

Es posible que la izquierda pierda batallas en la guerra ideológica que mantiene con la derecha, por no saber manejar de manera adecuada los nombres de las cosas y un caso paradigmático podría ser el del “estado de bienestar”.

Es éste uno de los conceptos nucleares de la actual socialdemocracia, que ha hecho de su extensión y defensa una de las señas de identidad de la izquierda, frente al acoso de la derecha que insiste en su desmantelamiento.

Una razón no menor, a mi juicio, de la cierta facilidad que la derecha está encontrando en sus recortes al mismo, más allá del recurso a los recortes impuestos por la necesaria estabilidad presupuestaria, es la propia denominación del concepto: estado de bienestar.
De bienestar a confort la distancia es mínima. Tal vez por eso es tan sencillo entre aquellos que se han visto convertidos en clases medias, tras lustros de socialdemocracia, abdicar del esfuerzo por mantenerlo.

Pareciera casi como si el estado de bienestar deviniera una especie de estado providencia que hace que vivan de manera confortable aquellos que no han hecho méritos para ganar por si mismos ese confort. ¡Y además con mis impuestos!

(Es esa una tentación recurrente. Se remodela o inaugura una instalación penitenciaria y ya se está hablando de la biblioteca, la sala de televisión o el gimnasio de los presos: “así vale la pena estar en la cárcel”, es el socorrido comentario, sin pensar en que la condena es a privación de libertad, no a ser encerrado en condiciones que por sí mismas constituyan un castigo).

Así, el éxito obtenido por la derecha ha sido el crear la percepción del estado de bienestar como una especie de empeño loable, un ejercicio de buenismo, imposible de mantener en el tiempo, a pesar de las buenas intenciones.

Utilizando la metodología magistralmente descrita por Hirschman en su Retóricas de la intransigencia, la derecha se ha afanado en demostrarnos la futilidad de las políticas sociales (no corrigen nada), sus efectos perversos (crean vagos) y el factor de riesgo que comportan (ponen en peligro la reactivación económica).

Una vieja batalla, comenzada desde que Inglaterra alumbrara las primeras Leyes de pobres, que continúa viva y de sangrante actualidad al día de hoy.

Tal vez porque desde la izquierda no hemos sabido utilizar el nombre adecuado. Tal vez porque seguimos llamando estado de bienestar a algo que debiera tener un nombre mucho más ajustado a su esencia: estado de la mínima e imprescindible justicia social.

03 Sep 2011

Pan, plátanos y perras pal cine

Escrito por: carlos-espino el 03 Sep 2011 - URL Permanente

Esa era la respuesta de la abuela de Margarita, heredada por ella, cada vez que escuchaba a alguien pedir algo que le parecía exagerado o inadecuado: “tú lo que quieres es pan, plátanos y perras pal cine”. Una variante, con mucho más color local, de aquella terrible decisión “cañones o mantequilla”, pero con el mismo mensaje: no hay dinero para todo lo que se desea.
 
Pareciera que esa es la disyuntiva actual. No hay dinero para todo, por tanto tenemos que recortar. Sin embargo, siendo cierto el primer enunciado, el de no hay dinero para todo, pude y debe ponerse en tela de juicio la conclusión automática o, al menos, descartar a priori ese automatismo, esa inevitabilidad.
 
Porque esa formulación lineal, no hay dinero no puede haber gasto, obvia una proposición previa o, al menos, simultánea: no hay dinero, hay que buscar dinero.
 
Y vaya si se ha buscado. Pero tan solo se ha buscado en el endeudamiento, con el costo que conlleva y con el riesgo (cierto) de quedar en manos de “los mercados” que deciden a que precio prestan, tras elevar artificialmente la desconfianza para justificar subidas exorbitantes.
 
Sin embargo, la principal fuente de ingresos, con la que además se terminará pagando lo que se ha pedido prestado, es la de los impuestos y en ese sentido, salvo la discutidísima subida del IVA, los últimos años no solo no han visto ninguna subida de los mismos, sino un auténtico desmantelamiento de los impuestos directos.
 
Pero esa bajada de la presión fiscal no es responsabilidad exclusiva de los sucesivos gobiernos que han ido bajando el importe del IRPF, o aumentando las deducciones, o eliminando el impuesto de patrimonio, o bonificando cuando no haciendo desaparecer el de sucesiones.
 
La disminución de la presión fiscal es consecuencia directa de la idea generalizada de que los impuestos son malos. Se habla de la posibilidad de subir un impuesto y la respuesta instantánea es acusar al estado de afán confiscatorio, de voracidad fiscal. No suba usted los impuestos, gestione mejor. Y sí, hay que gestionar mejor, pero también hay que corresponsabilizar, en la medida de la capacidad de cada uno, a todos del mantenimiento de eso que hemos dado en llamar estado de bienestar.
 
Y mientras bajábamos los impuestos, subíamos las prestaciones. Una paradoja que nos ha llevado a ser uno de los países desarrollados con menor presión fiscal y, por ejemplo, mantener una sanidad modélica envidia de cualquier país de nuestro entorno.
 
Toca ahora volver a reflexionar sobre el restablecimiento de una recaudación fiscal adecuada, toca construir un estado de opinión favorable a la corresponsabilidad de todos en el sostenimiento del sistema. No podemos seguir aspirando a tener servicios de primera pagando impuestos de tercera.
 
Mientras entró dinero a raudales en las arcas públicas, en los balances de las empresas y en las economías familiares, como consecuencia de la hipertrofia del sector de la construcción, permaneció oculta la realidad: estábamos gastando en pan, en plátanos y en el cine, sin preocuparnos de dónde iban a salir las perras.

31 Ago 2011

Chivi chana

Escrito por: carlos-espino el 31 Ago 2011 - URL Permanente

Veo la foto de las chivi chanas en El País y mi memoria vuela cuarenta años atrás. Lo que hoy es una de las fotos del día que pretende impactarnos por su valor estético pero, sobre todo, por su exotismo, era la realidad en mi barrio.

Un puñado de tablas, cuatro cojinetes y apenas un metro de cuerda daban para construir uno de esos carricoches. Para mayor felicidad, nuestras calles bajaban de la ladera hacia el mar con una pendiente manejable, salvo Covadonga, que era empinadísima. Justo en la esquina de Covadonga y Vergara había un poste de teléfono que no logré evitar en una de esas ocasiones en que me tiré a tumba abierta, sin intentar moderar la velocidad de bajada. El golpe fue tremendo pero no tuvo efectos disuasorios y seguí disfrutando de la sensación embriagadora de esos treinta segundos de velocidad y ese cóctel de adrenalina y miedo.

Ahora, cuarenta años después, miro la foto de El País y puedo pararme a pensar en esos cuarenta años de atraso que lleva Cuba. O, siendo más justo, en todas esas décadas de atraso que lleva América Latina, bajo dictaduras de todo signo y sometida a su condición de patio trasero del poderoso vecino norteño.

Pero puedo también, y lo hago, pensar en el vértigo de esos cuarenta años aquí en España. Del enorme acelerón que ha supuesto pasar de una dictadura y de unas condiciones de vida que ya casi ni recordamos, y que desde luego desconocen mis hijos, a una situación homologable a cualquier país del primer mundo.

Tanto crecimos, tanto mejoramos, que las familias ya no trataban de tener una libreta en el Banco Hispano Americano (el Hispano de toda la vida). No, el espejismo nos llevó a dar la entrada para otra vivienda que se iría pagando sola, o a invertir en el último y sofisticado producto financiero que recomendaba "nuestro" director de banco, que algunos hablaban más con el director de "su" banco que con el tutor de los niños.

Al final, como niños, jugábamos. Jugábamos con el futuro, con la economía, como si fueran chivi chanas.

29 Ago 2011

Palabras confusas

Escrito por: carlos-espino el 29 Ago 2011 - URL Permanente

¡Paraoi, tengo paraoi! se oía gritar al ciego, que solo callaba mientras atendía a la parroquia. Tardé tiempo en darme cuenta de que realmente eran para hoy, eran números para hoy. Pero la confusión no se debía solo a que el vendedor largara ese paraoi de carrerilla, es que sus clientes le decían "deme tres paraois" o le preguntaban "que número salió en el paraoi". Ya luego aprendí que también se decía "cómprame dos ciegos", que lo del cupón de la ONCE fue mucho más tarde.

Igual me pasaba con la carne. Mi madre me mandaba a buscar carne de componer, que en la carnicería, en multitud de voces, quedaba en componé. Miraba los despieces. Veía lomo, rabadilla, falda, cuello, costillas... nunca lograba encontrar que parte era el componé.

La CICER, la planta de UNELCO, siempre fue para mí la SISE y a día de hoy sigo ignorando el significado de las siglas y recordando sus chorros de humo espeso que a veces, según soplara el viento, regaban de carbonilla aún incandescente la ropa tendida en la azotea, y venía luego un señor a tomar nota de los estropicios.

De mis veranos en Lanzarote recuerdo que mis sandalias de plástico, las populares cangrejas, eran de material. De material era una cuerda de naylon o una bolsa de playa de plástico de colores. O cuando me ofrecían fruta al final del almuerzo e indefectiblemente llegaban higos, mientras que si me ofrecían higos aparecían tunos. O el lío que me armaba llamando picón a lo que mi familia de Guatiza llamaba arena o rofe, mientras mi arena de la playa se convertía en jable.

En una manifestación contra la entonces naciente selectividad, mi amigo Sergio se hartó de gritar "Sevillano", que era lo que entendía del acelerado "Selectividad no" que coreaban enfervorizados los asistentes. Pues yo me creía que era el nombre del rector, o algo de eso, me dijo cuando le pregunté qué porras gritaba.

Palabras que entendía mal o que se usaban de manera diferente, pero sin más consecuencias que convertirse con el tiempo en uno de tantos recuerdos.

Hoy, sin embargo, existe toda una industria dedicada a cambiar y confundir el sentido de las palabras. Es esa amalgama confusa la que nos trata de confundir, es ese desdibujar los significados el mecanismo que trata de hacernos pensar que las ideologías están superadas, justo cuando más falta hacen.

27 Ago 2011

La catedral de Jobs

Escrito por: carlos-espino el 27 Ago 2011 - URL Permanente

Vaya por delante mi rendida admiración por Steve Jobs y la iConstellation poblada por Ipods, iMacs, iPhones e iTablets, auténticos iconos de la iModernidad. Quede pues sentado y fuera de discusión mi reconocimiento a uno de los gurúes por antonomasia de la era digital.
La figura de Jobs se yergue de manera tan destacada que la evolución de su salud tiene repercusión inmediata sobre la cotización de las acciones de Apple. El mercado reconoce en él no sólo a un excelente gestor del gobierno corporativo de Apple, sino al auténtico impulsor de ese espíritu que coloca a Apple siempre un paso por delante de sus más inmediatos competidores. En ese sentido, Apple va más allá de satisfacer las necesidades de su público, previamente las crea.
Dentro de la filosofía Apple destaca un aspecto fundamental, que dota aún de más valor a la compañía, y es el enfoque como ecosistema cerrado del mundo Apple. Sistemas operativos y máquinas van de la mano en perfecta simbiosis, dejando en estrecho marco a los desarrolladores independientes que pueden moverse en el entorno restringido que les marca la firma de la manzana.
Como anécdota que refleja hasta que punto puede llegar ese control asfixiante, Apple ha llegado a imponer no ya decisiones tecnológicas, sino incluso morales, al denegar la venta en su AppStore de aplicaciones consideradas inmorales, según el estándar estadounidense.
Esa situación aparentemente idílica en el que una compañía mantiene cautivo (y satisfecho) a un importante sector de consumidores potenciales de gadgets tecnológicos tiene, sin embargo, un talón de aquiles: su propia concepción como sistema cerrado, que terminará por agotar la capacidad de innovar.
Mantener la tasa de crecimiento que le ha llevado a ser la segunda compañía en valor bursátil, solo por detrás de la petrolera Exxon, dependerá de la capacidad de seguir seduciendo a su público con nuevos desarrollos. Pero no es lo mismo colocar en el mercado la sorpresa del iPhone 1,2,3 y 4, mantener expectante a su público mientras se anuncia el 5, que seguir tirando en unos años con el 27 o 44.
A cada nuevo lanzamiento resulta más difícil mantener la cuota de mercado pues, superada la novedad que representa cada nuevo i-algo versión x, toca vencer la competencia de otros fabricantes que, reconozcámoslo así, se basan en el concepto que ha podido lanzar Jobs, para competir con costos menores e, incluso, con mayores prestaciones.
Existe vida fuera de Apple. Siempre ha sido así, pero ahora con un condicionante diferente. Si antes la competencia de Apple tiraba de Symbian, WindowsMobile, WebOS, PalmOS, BlackberryOS, con el consiguiente costo en licencias e innovación, y la fragmentación de plataformas, hoy se impone el software libre como alternativa, organizada además en torno a una plataforma casi única: Android, que es decir tanto como GNU/Linux
Una plataforma que, por su propia concepción, impide una dirección centralizada y exclusiva, y que permance abierta a los desarrolladores sin más restricciones que el conocimiento de la misma, disponible para cualquier fabricante sin el pago de licencias y capaz de soportar un ecosistema de aplicaciones virtualmente infinito, independiente además de cualquier diseño de hardware.
La situación queda perfectamente retratada en un pequeño ensayo de Eric S. Raymond, La catedral y el bazar . Jobs, al igual que Gates, ha edificado una catedral: grandiosa, impresionante... pero las catedrales tuvieron su tiempo. El bazar no jerarquizado, de formas orgánicas y autoorganizado es, desde el punto de vista evolutivo, más eficiente para adaptarse a los cambios. Es, en resumen, el futuro.
Jobs ha sido, por ahora, el último visionario capaz de construir catedrales. El futuro, sin embargo, está en manos de los Stallman, los Torvalds o los Icaza. Los arquitectos, mucho más humildes, del enorme bazar en que se está convirtiendo no solo la red, sino el propio conocimiento en toda su extensión.
Por supuesto, sigo manteniendo intacta mi admiración por la figura irrepetible de Steve Jobs. Eso queda fuera de toda duda.

24 Ago 2011

Liberté, égalité, fraternité... et intelligence

Escrito por: carlos-espino el 24 Ago 2011 - URL Permanente

La por ahora última petición de un impuesto especial, que afecte a quienes menos han sufrido la crisis, proviene de un grupo francés de grandes fortunas. Este grupo ha publicado una carta en Le Nouvel Observateur, que comienza con la siguiente declaración: "Nosotros, presidentes y directivos de empresas, hombres y mujeres de negocios, financieros, profesionales o ricos, pedimos la instauración de una contribución especial que afectará a los contribuyentes franceses más favorecidos".

No. No se trata de que de repente se hayan pasado con armas y bagajes a la socialdemocracia. Tampoco de una repentina conversión a alguna secta que les obligue a repartir sus bienes. Se trata de actualizar el precioso lema que impulsó la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad... e inteligencia.

Según afirman los millonarios en su carta: "Somos conscientes de que nos hemos beneficiado plenamente de un modelo francés y de un entorno europeo con los que estamos comprometidos y que queremos ayudar a preservar", y es ahí donde está la clave. El actual modelo, ahora en crisis, tiene la redistribución vía impuestos como elemento fundamental. Esta redistribución no sólo es imprescindible por la más elemental justicia social. Es, además, indispensable si se quiere evitar la quiebra del sistema.

Como dicen los privilegiados firmantes de la carta, es el denostado estado del bienestar el que permite que sus empresas facturen y funcionen de manera que ellos puedan seguir siendo eso, privilegiados.

Por eso sorprende la negativa a ultranza de los neoliberales (incluido el Partido Popular), a los reajustes impositivos. Algo en lo que los socialdemócratas hemos caído en demasiadas ocasiones.

Precisamente ahora, que las exigencias del “mercado” llevan a sacralizar la reducción del déficit público, e incluso a constitucionalizar su limitación, hay que recordar que el presupuesto público tiene dos patas a equilibrar: el gasto, que se quiere reducir, y los ingresos, que pueden y deben subirse vía aumento de la presión fiscal.

Subámosle los impuestos a nuestros ricos, a nuestros privilegiados. Aunque no tengan la inteligencia de los franceses, nos lo terminarán agradeciendo.

20 Ago 2011

Bestia

Escrito por: carlos-espino el 20 Ago 2011 - URL Permanente

Cuando golpeas vestido con el uniforme que entre todos te compramos, nos golpeas a todos.
Golpeas la confianza que hemos puesto en ti y el respeto que sentimos por tu trabajo.

Cuando golpeas revestido de la autoridad que hemos puesto en tus manos, dejas de lado lo que te hace humano.

Cuando golpeas parapetado tras tu placa exhibes una cobardía inmensa tras la actitud chulesca que te da el conocimiento de tu fuerza y la falsa valentía del que se cree impune.

Soy hijo de otros años. Viví en una época gris en la que tú hubieras vestido de gris. Me costó olvidarla. Me costó reconocerme en himnos y banderas que los grises de la época me enseñaron a no sentir como míos. No te perdono que, por un momento, haya sentido desbordarse en mí, de nuevo, esos sentimientos.

No puedo perdonarte, no hay manera de justificar los golpes que has dado. No puedo perdonarte por la rabia y la impotencia que me has hecho sentir, por el recuerdo de esos años grises.

No te perdono que me hayas obligado a pensar que tu violencia justificaría una respuesta violenta. No te perdono que me obligues a soñar con adoquines en mis manos y a imaginar su vuelo y el impacto contra tu escudo o contra tu casco.

Eres un traidor al dar la espalda a tu obligación de protegernos, abusando de tu condición de autoridad y la fuerza que te hemos entregado. Eres un cobarde, actuando en manada, protegido por tu placa. Eres un sádico que golpea tan solo por golpear, para satisfacer tu rabia. No mereces ni el sueldo, ni el uniforme, ni las armas, ni la placa. Tú mismo como bestia te has dibujado.

18 Ago 2011

Las disculpas de González Pons

Escrito por: carlos-espino el 18 Ago 2011 - URL Permanente

El portavoz popular ha pedido disculpas a la ciudadanía por la foto en la que aparecen concejales del PP de San Sebastián brindando con el alcalde, que es de Bildu, con motivo de las fiestas de la localidad.

González Pons se disculpa porque esa foto no es la que el PP quiere. Esa foto refleja la normalidad que poco a poco se apodera de la vida institucional en Euskadi y ese no es el escenario deseado por el Partido Popular.

A este PP cortoplacista, dispuesto a aplaudir rumores sobre la incapacidad de pago del Estado y satisfecho con las cifras de paro, que considera su pasaporte para La Moncloa, le provoca urticaria una foto que desmiente el relato convulso y tremendista de unas instituciones vascas en manos de los herederos de ETA.

En las declaraciones de Pons hay otro aspecto a destacar: el discurso del Partido Popular sobre Bildu. Podrá gustar o no, pero Bildu es a día de hoy una fuerza política homologada a cualquier otra. Y no porque el valor se le suponga, sino tras una convalidación del Tribunal Constitucional por la que no ha pasado ningún otro partido.

Es por tanto una indecencia referirse a Bildu como los sucesores de ETA, o decir que ETA gobierna numerosas instituciones en Euskadi mediante Bildu. Es una infamia.

Cierto que puede recoger en sus filas a simpatizantes de la extinta Herri Batasuna, pero en la misma medida que el Partido Popular ha acogido en las suyas a los herederos sociológicos del franquismo, sin que ello signifique pérdida de calidad democrática para los populares, o les descalifique para representar a una gran parte de la ciudadanía de este país.

Llamar a la prudencia, apelar al sentido de Estado o exigir responsabilidad son tareas inútiles cuando hablamos de un partido como el PP, que está dispuesto a jugar con el sufrimiento de millones de españoles con tal de llegar a La Moncloa.

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