Café para todos

07 Abr 2008

Escrito por: bernat el 07 Abr 2008 - URL Permanente

De Aguirres, Aguirros, Sorayas y Soroyos

Café para todos


El pasado fin de semana acudí a una fiesta de ambiente muy pepero: si bien no era el único no-votante del PP en el evento (a pesar de mi camisa Tommy Hilfiger y mi nueva corbata "azul poder"), lo cierto es que la gran mayoría de los presentes sí militaba o simpatizaba con el partido copresidido por Fraga, Aznar y Rajoy. Pero fui incapaz de encontrar a alguien en toda la fiesta, a pesar de conocer la casi totalidad de los asistentes, que defendiera la continuidad de Mariano Rajoy al frente del partido. Ni uno.
Si bien, como decía siempre Ramon Cotarelo en clase, toda generalización es falsa incluída ésta, lo cierto es que poco o nulo entusiasmo despierta Rajoy al frente de su partido si tomamos el pulso a su militancia de base; es decir, a los votantes de calle. Y no hace falta acudir a eventos como el que muy gratamente fui invitado el pasado sábado para ver que la "valiente decisión" del hasta ahora líder es cuestionada hasta por sus más próximos. Uno echa un vistazo a la prensa propepera (léase el trío Mundo-COPE-Telemadrid) y podrá ver claramente que en Génova no hay precisamente buen rollo.
- En primer lugar, es cierto que esta tormenta será como las propias del actual cambio climático: mucho ruido de truenos, pero poca agua. Estoy seguro de que no habrá inundación y que, al final, todos arrimarán el hombro. No en vano queda demasiado aún como para pensar en elecciones generales: ni siquiera hemos investido a Zapatero todavía para sus cuatro años de mandato. Y, a diferencia de lo que ocurre en la izquierda, el votante del PP siempre votará haciendo piña y en masa, se presente quien se presente. Sea Rajoy, sea Aguirre, sea Camps, o sea quien sea. Hasta Aznar.
- En segundo lugar, creo que en realidad lo que pasa aquí es una batalla de poderes mediáticos más que de ideologías políticas. ¿Acaso alguien cree que Rajoy es más centrista que Aguirre o que Gallardón es próximo al PSOE? Lo que aquí ocurre es más una lucha intestina para ver quién es más amigo de quién que no una guerra de principios, políticas y estrategias. ¿Por qué sino los otrora tradicionales medios políticos próximos al PP (léase ABC, La Razón) han cerrado filas en torno al líder y son los más próximos a Aguirre (el trío la-la-la mencionado más arriba) los que más polvareda levantan?
- Y en tercer lugar, sí es cierto que hay una doble visión de cómo afrontar las cosas para esta segunda travesía del desierto. Por un lado, está el carácter más pausado y moderado que aparenta el nuevo y cuestionado equipo que pretende liderar Rajoy, con Soraya Sáenz de Santamaría a la cabeza del Grupo Parlamentario, que se aleje de esa triste, obsoleta y extremista imagen que durante cuatro largos años han proporcionado fenómenos como Zaplana, Acebes o Martínez Pujalte. Y, por otro lado, está el carácter más duro que dicen que, en su caso, lideraría Esperanza Aguirre, y que viene tutelado por personajillos del estilo Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos.

Pero ambos no dejan de ser una misma cosa, aunque vestidos con diferente traje. Y eso no es ni bueno, ni es malo, simplemente es lo que hay: es cierto que la imagen, en política, es lo que más cuenta; y la imagen del PP, hoy por hoy, no es precisamente la de un partido centrado que, paradojas de la vida, sí pareció serlo en el pasado. Si no fuera así, no habría "rechazo", como denunció Rajoy la semana pasada, en "ciertos territorios", especialmente en Catalunya, País Vasco y Andalucía... y de cada vez más en Baleares y Galicia.
Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho hoy que el PP, además de ser de centro, debe parecerlo; Esperanza Aguirre ha contestado que no se resigna a tener que parecerse al PSOE para aparentar centrismo o modernidad. He ahí el kit de la cuestión, las dos formas de ver una misma cosa: la de la nueva oleada que pretende impulsar -en mi opinión, de forma acertada- Rajoy, y la visión vista desde la vieja guardia del partido, la visión del -nunca mejor dicho- búnker.
A mi modo de ver, esto es, desde fuera, desde la distancia, creo que el PP no va a caer en ninguna crisis como ciertos medios como El País o Público parecen desear; pero sí es cierto que, le dispute o no Aguirre a Rajoy la presidencia ejecutiva del partido, el PP está tocado por su propia imagen y no sabe qué rumbo tomar: si el de la confrontación utilizada durante los últimos cuatro años, o el de la moderación y el pacto que reclama su electorado más centrista. En todo caso, los duros del partido parecen querer depositar toda la culpa de esta segunda derrota al líder Rajoy, por lo que piden su cabeza; los Soroyos (término acuñado por Federico Jiménez Losantos para referirse a los más moderados del partido) apuestan por el cambio de estrategia y la vuelta a la imagen del PP centrista del cuatrienio 1996-2000. Por enmedio, se han quedado los centristas de élite Piqué y Gallardón, quizás en stand by para ver si son repescados por esa nueva guardia de gente preparada y con pactista que supone la generación de Soraya.
Otro tema es lo que opina la militancia de calle: en este sentido, hay división total entre aquellos que quieren ver un cambio para poner "a un líder de verdad" al frente (para cuyo puesto solo suena a día de hoy el nombre de Aguirre) y aquellos que quieren ver un cambio para que el PP deje de tener esa nefasta imagen de partido postfranquista (en cuya labor parece que se encuentra la actual nueva portavoz). Enmedio, estaría Camps, como eventual líder de consenso en caso de que se tuercen las cosas. Quien peor lo tiene es quien, sin embargo, tiene todos los puntos para continuar en su puesto: Rajoy. Y no deja de ser curioso que sea justamente el líder el que promueva el cambio y quien remueva a todo el mundo de sus puestos, salvo a sí mismo. Y eso que, en la calle, en las fiestas de peperos, la pasión que despierta Rajoy como líder es igual a cero.
PD. Un día de estos pretendo reflexionar sobre otro tema que mucho tiene que ver con éste: el de los jóvenes del partido. ¿Son las Nuevas Generaciones del PP una cantera de potenciales políticos o un grupo de interesados en hacerse un puesto en el partido? Lo mismo en el PSOE: ¿son las Juventudes Socialistas un movimiento político de jóvenes en proceso de formación o un grupo de aspirantes a emular enchufes? No deja de ser curioso que el fabuloso fichaje de Soraya Sáenz de Santamaría que hizo Rajoy nada tiene que ver con la cantera de cachorros de la formación. ¿Nuevas Generaciones o Nuevas Degeneraciones? ¿Juventudes Socialistas o Juventudes SociosListos? Todo esto y mucho más, después de la investidura.

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