Café para todos
18 Jun 2008
Insultar en nombre de Dios
El insultar es algo que siempre ha caracterizado a mucha gente; pero hacerlo en nombre de Dios, es sin duda algo que solo saben hacer los cobardes. Desde ahora, la Conferencia Episcopal Española ya tiene otro argumento para su campaña de márketing publicitario y motivar que los contribuyentes pongan la equis en la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta: pagar las multas impuestas a su presentador estrella de radio, Federico Jiménez Losantos, por la comisión de un delito de injurias graves y reiteradas con publicidad proclamadas desde la Cadena propiedad de la Iglesia Católica al alcalde de Madrid.
En realidad, esta historia tiene morbo, lo cual es ya de por sí pecado. Por una parte, es curioso que tenga que ser un político del PP el primero en sentar al talibán de la radio española en el banquillo de los acusados; parece ser que su larga trayectoria radiofónica ha sido tan fuerte que nunca antes nadie se había atrevido -o había conseguido- demostrar en sede judicial que el periodista matutino de la COPE argumenta sus ideas a golpe de insulto. Por otra parte, también resulta curioso que quien ha resultado ser condenado haya sido precisamente el pilar mediático más importante que ha contado el PP durante los últimos años en su infructuosa y frustrada estrategia de oposición; junto con El Mundo y su director, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos ha motivado durante años la lucha sin cuartel del partido de Rajoy y Gallardón con una serie de argumentos que, uno a uno, se han venido abajo, y con una estrategia que cuenta ya con varios precedentes judiciales. Pero, sobre todo, esta historia tiene morbo por el medio del que estamos hablando por el cual se emiten los insultos y las manipulaciones de las que estamos hablando: la emisora de la Iglesia Católica. Que sea una radio cualquiera ya tendría, de por sí, delito; pero que la emisora de radio en cuestión esté dirigida y financiada por la Iglesia de Roma, es algo que, más que morbo, roza el vicio.
No es la primera vez que este hombre es protagonista de algo así; y no es la primera vez que la Iglesia se vé obligada a dar explicaciones por capítulos como éste. Pero él, lejos de desistir, ha aumentado exponencialmente su labor como guerracivilista español del siglo XXI, con el visto bueno y el beneplácito del propio Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. En gran parte, la Iglesia sabe que la COPE es, por su condición de radio del odio, la manipulación, la mentira y el insulto fácil, una buena fuente de ingresos, lo cual no deja de ser una poderosa razón para el rédito económico si no estuvieramos hablando, precisamente, de la Iglesia.
Me pregunto qué debe estar pensando toda la cúpula eclesiástica de este país ante tan patético acontecimiento. Qué le puede pasar por la cabeza a un Obispo cuando el locutor estrella de su radio es condenado por insultar. A mí, que gracias a Dios no soy Obispo, se me caería la cara de vergüenza al salir a los altares a predicar los valores cristianos de la convivencia, la tolerancia y la paz de Jesucristo Nuestro Señor con ese fenómeno emitiendo desde la sacristía. Pero no es nuevo: cuando el Nazareno echó del templo a los mercaderes y acusó a los sacerdotes de hipócritas y fariseos, en realidad se estaba adelantando a 2.000 años a su tiempo.
La Cadena COPE es, sin lugar a dudas, la radio del odio y de la vergüenza de este país. Sus principales estrellas (Ignacio Villa, Cristina López Schlichting, César Vidal, José Antonio Abellán, y, desde luego, Federico Jiménez Losantos) son la demostración clara y evidente de la manipulación, la mentira y el odio emitido por vía radiofónica. La tergiversación de la noticia, el insulto, la calumnia, la manipulación, son la carta de ajuste de una emisora que dice inspirarse en los valores cristianos y humanos. No sé qué valores serán esos, pero lo cierto es que la sentencia contra Losantos es la demostración clara y evidente de un modo de hacer radio que no concuerda con los postulados democráticos y constitucionales de este país; y éstos, por mucho que les pese a ese reducto bunkeriano de ultraconservadores que dirigen la Conferencia Episcopal Española en este momento, está por encima de toda creencia religiosa. Por muy mayoritaria que fuera durante cierto glorioso pasado nacionalcatolicista. Luego se quejan de que la gente les dé la espalda.
El insulto, la mentira y la manipulación no pueden parapetarse detrás de la constitucional libertad de expresión entre otras cosas porque no son libertad de expresión. Libertad de expresión, libertad de información y, en definitiva, el legítimo derecho a pensar y decir lo que uno quiera no es una facultad sin límites, pues todo derecho debe enmarcarse hacia el respeto y la salvaguarda de los derechos y libertades de los demás. Quizás para la Iglesia que dirige la COPE esto no tiene sentido, pero para el Estado de Derecho, es la clave para la convivencia humana. Federico Jiméndez Losantos ha protagonizado escándalos políticos irrepetibles en este país: causa principal del tenso clima de crispación política y social vivida en España durante los últimos cuatro años, Federico Jiménez Losantos y la COPE son la mecha que ha encendido una hoguera de inquisidores contra todos aquellos que no comparten su pensamiento fundamentalista; ni el propio Rajoy se escapa ya hoy de la fogata del Torquemada de nuestro tiempo. Y esto no puede continuar así.
Aunque ahora el condenado alterne su infamia matutina con lágrimas de cocodrilo y se autojustifique con argumentos totalmente reprochables, lo cierto es que la estrategia del insulto como forma de hacer política o periodismo está condenada al fracaso. Yo mismo no podía creer lo que estaba oyendo cuando esta misma mañana Federico Jiménez Losantos se comparaba con una mujer maltratada y asesinada en un caso de violencia doméstica, con el aplauso de un Pedro J. Ramírez que se erige ahora como abogado defensor de las causas imposibles.
Claro está que hay quienes, con tal de seguir sectarizando la sociedad española, son capaces de fundamentar y justificar esta actitud de la forma que sea necesaria. El negocio se impone y el fin justifica los medios. Pero algo falla en este país, algo falla en esta sociedad, y algo falla en esa Iglesia, cuando los insultos se reparten a golpe de talonario ejecutivo de sentencia y, lo que es peor, en nombre de Jesucristo Nuestro Señor. A eso se le llama fundamentalismo.
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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario
cirujeda dijo
El amor es sufrido y bondadoso. El amor no es celoso, no se vanagloria, no se hincha, no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño. No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad. Todas las cosas las soporta, todas las cree, todas las espera, todas las aguanta.



cirujeda dijo
Le queda bien el turbante al Fede
retamino dijo
ES INTOLERABLE E INCREIBLE QUE SEÑORES QUE PREDICAN UNA ÉTICA Y MORAL BASADA EN EL MAXIMO RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA Y SE POSTULAN COMO LOS ABANDERADOS EN EL AMOR AL PROJIMO, COMO ES EL CLERO CATOLICO,BAJO LA DIRECCION DEL CARDENAL ROUCO, PUEDAN TOLERAR, APOYAR E INCLUSO FOMENTAR A IMPRESENTABLES E INDIGNOS PERSONAJES COMO FEDERICO JIMENEZ LOS SANTOS. NO ME EXTRAÑA QUE, CON ESTAS ACTITUDES, LAS IGLESIAS ESTEN CADA DIA MAS VACIAS Y QUE LA FALTA DE VOCACIONES SACERDOTALES SEA CADA VEZ MAS FUERTE. ANIMO EMINENCIAS QUE OS CARGAREIS LA FE
retamino dijo
ES INTOLERABLE E INCREIBLE QUE SEÑORES QUE PREDICAN UNA ÉTICA Y MORAL BASADA EN EL MÁXIMO RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA Y QUE SE POSTULAN COMO LOS ABANDERADOS EN EL AMOR AL PROJIMO, COMO ES EL CLERO CATÓLICO,BAJO LA DIRECCION DEL CARDENAL ROUCO, PUEDAN TOLERAR, APOYAR E INCLUSO FOMENTAR A IMPRESENTABLES E INDIGNOS PERSONAJES COMO FEDERICO JIMENEZ LOS SANTOS. NO ME EXTRAÑA QUE, CON ESTAS ACTITUDES, LAS IGLESIAS ESTEN CADA DIA MAS VACIAS Y QUE LA FALTA DE VOCACIONES SACERDOTALES SEA CADA VEZ MAS FUERTE. ANIMO EMINENCIAS QUE OS CARGAREIS LA FE
herreria dijo
Que guapo.
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