Café para todos

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Asco

Escrito por: bernat el 01 Jul 2008 - URL Permanente

Hay cosas en la vida que dan más grima que otras; pero resulta evidente que este caso es uno de los más asquerosos jamás conocidos en España. Siempre he considerado que sería una imprudencia y una irresponsabilidad juzgar a alguien a partir de ciertos presuntos hechos, a veces sacados de contexto; de ahí que, en parte, pueda llegar a entender que si una persona está atrapada en el mundo de la droga, especialmente en el de la coca, posiblemente sus actos no son propios sino más bien soportados. Pero, a medida que va pasando el tiempo y van saliendo nuevos detalles y nuevos hechos, a uno le entra auténtico asco cuando descubre la doble vida de ciertos personajillos de la cosa pública.
Javier Rodrigo de Santos no era un político cualquiera en Baleares, sino un españolito de bien: un político afirmado en las ideas de un partido que, nos gustará más o menos, pero hay que respetarlo; una persona presuntamente católica, que acudía a misa todos los domingos con su familia de papá-mamá e hijos de polo blanco con banderita roja igualda en el cuello, que portaba la Virgen a cuestas en todas las procesiones, que peregrinaba a Sant Bernat de La Real cada 20 de agosto como uno palmesano ejemplar, y que no dudaba en viajar a Roma para protestar con Su Santidad El Papa por la aprobación del matrimonio homosexual en España; un alto funcionario del Estado, perteneciente a uno de los cuerpos de élite de la Administración central, que había aterrizado en la política autonómica dirigiendo la delegación de Sanidad cuando esta competencia todavía no estaba transferida. Rodrigo de Santos era el número dos del Ayuntamiento de Palma durante el último de los mandatos del PP, mano derecha de la alcaldesa Cirer, ahijado político del todopoderoso José María Rodriguez, férrea promesa política para la etapa post-Matas. Para entendernos, De Santos fue lo que Manuel Cobo es en Madrid, mano derecha y hombre fuerte de un equipo de gobierno municipal con varias mayorías absolutas a sus espaldas.
Al ser desalojado del poder, el PP quedó trastocado, especialmente en Palma. No en vano, los populares no conservan ninguna institución autonómica, insular ni ninguna de las cuatro capitales de cada isla. En las pasadas elecciones generales, el PP quedó relegado a segunda fuerza política en Baleares, algo inédito si tenemos en cuenta que el PSOE no ganaba en mi tierra desde los mitificados inicios del felipismo; y eso que aún nada de esto había estallado.

Desde el 9-M hasta hoy, numerosos han sido los titulares que el PP de Palma y Rodrigo de Santos han acaparado en la prensa balear. Primero, se descubrió que el ex-número dos municipal se había gastado más de 50.000 euros de la tarjeta VISA del Ayuntamiento en prostíbulos homosexuales, en concepto de servicios sexuales, orgías, y bakanales regadas con drogas duras. Luego, salió a luz el escándalo de los parques infantiles de la Cunya Verda, en la que De Santos se gastó una auténtica millonada en un castillo de juegos para niños que nunca tuvo expediente de contratación ni partida presupuestarias asignada. Y ahora, la semana pasada, el colofón que le faltaba al católico PP palmesano: Rodrigo de Santos, el mismo que se fotografiaba con los Obispos baleares en El Vaticano a propósito de las peregrinaciones por el modelo familiar tradicional, abusó de varios menores de edad (de entre 12 y 15 años de edad), con lo que fue recientemente detenido y encarcelado sin fianza.
Leo hoy en la prensa local que llegó a meterse en la cama de los amigos de sus hijos para presuntamente abusar de ellos. Si a alguien no le da asco este hecho, por favor que abandone este blog ahora mismo. Con todo, respetando la presunción de inocencia, algo huele a podrido en el PP balear. Y lo peor es que había quien conocía de los hechos, tal y como se desprende de una suposición lógica: ¿a qué se dedicaba el entorno familiar y político de De Santos mientras pasaba todo esto? ¿Alguien puede creerse que nadie del PP o del equipo de gobierno de Palma se dio cuenta de que algo raro estaba pasando? Por mucha doble vida que llevara ese energúmeno, no me creo que nadie viera nada raro, que nadie sospechara de que algo pasaba con tanto dinero, con tanto misterio y con tanta vida nocturna. Simplemente, no me lo creo.

El Partido Popular en Baleares siempre ha sido un Partido Popular de bien: cuando desde Madrid se lanzaban consignas contra la pluralidad del país, contra el nacionalismo, contra las reformas sociales del PSOE o contra aspectos concretos como el matrimonio homosexual o la defensa a ultranza de la Iglesia Católica y sus emisoras de radio, el PP balear siempre respondió positiva y activamente a las indicaciones de la capital del reino. Y es que el PP balear lo fue todo: gobernando con mayorías absolutísimas en todas las instituciones, no había elecciones que se le resistiera al partido de Jaume Matas. Sin embargo, hay un antes y un después a todo ello, pues más allá de lo ocurrido con De Santos, el PP balear ha muerto de su propio éxito, asfixiado por sus propios abusos de poder. La huída de Jaume Matas a las Américas, como aquel cobarde que escapa con nocturnidad de un problema que él mismo ha creado, supuso un duro golpe para el PP balear; de ahí, el descoloque de un partido que lo fue todo y que ahora no es nada. Habida cuenta de tanta mafia, no voy a ser yo precisamente quien se lamente de tal hecho.
Próximamente, el PP balear celebrará su Congreso regional inmerso en una profunda crisis. Y aunque la victoria de la marianista Rosa Estarás frente al duro Carlos Delgado está cantada, lo cierto es que éste sí será un Congreso con doble transfondo. La ex-alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, responsable directa de las hazañas de Rodrigo De Santos, continúa a esta hora sin dimitir de todos sus cargos; si tanta moral presumen tener, no entiendo como a Cirer no se le cae la cara de vergüenza siguiendo ahí con todo el mal que le ha ocasionado a su partido y a su ciudad. Sea como fuere, el PP esconde ahora a De Santos como a quien esconde a un niño tonto que les provoca enrojecimiento; siempre ha sido más fácil esconder la mierda de casa bajo las alfombras que asumir el error de tan inédito fichaje. No en vano, entre Rodrigo De Santos y el ex-alcalde de Andratx, Eugenio Hidalgo, aún salvando las distancias, el PP de Baleares va servido de fichajes estrellas.
A mi, de verdad, toda esta historia de corrupción política, drogas, abusos a menores y justificaciones cómplices, me provoca repelús y vergüenza ajena. Auténtica grima. Asco puro.

Toc-toc-toc, ¿hay alguien ahí?

Escrito por: bernat el 28 Jun 2008 - URL Permanente

Se puede entender, e incluso defender, el derecho del Gobierno a hacer un break entre una agotadora legislatura y la nueva que acaba de empezar, pero lo que está pasando va camino ya de convertirse en una legislatura sabática. A mi entender, el PSOE se ha confiado demasiado de la crisis del PP y, a la vez, se siente imbatible ante una eventual oposición.
En las elecciones del 9-M, con la que estaba cayendo contra Zapatero durante los cuatro años de legislatura, los socialistas aumentaron considerablemente su nivel de votos y su techo electoral, lo que les motivó a pensar que eran -con diferencia- la fuerza política más consolidada del país. Si a esto se le suma que el PP resultó incapaz de superar al PSOE aún poniendo toda la carne en el asador, y que en la parte izquierda del electorado, IU y ERC caían en desgracia hasta rozar el peligro de extinción, la moral de Ferraz aumentó exponencialmente. Además, la diferencia en más de 17 puntos sobre el PP en Catalunya o la victoria del PSE en las tres provincias vascas, contribuyen a ese sentimiento de imbatibilidad de un PSOE que cree ser el campeón mundial de resultados electorales.
Por excesiva confianza y/o por falta de previsión económica, lo cierto es que hoy el Gobierno genera una imagen negativa que poco o nada contribuye a consolidar su posición electoral. A mi entender, desde Moncloa se ha confiado demasiado en la crisis interna del PP, lo cual en un primer momento tenía su lógica cuando nadie daba un duro por la cabeza de Rajoy, pero a día de hoy la situación es muy distinta. Sin duda, el PP de Rajoy ha salido reforzado del Congreso valenciano, de tal forma que su equipo, investido ahora de la elegancia y moderación de la que carecía el anterior, tiene serias posibilidades de acercarse peligrosamente a un zapaterismo talantista necesitado de urgente renovación.
El discurso de la moderación y el buen hacer de las cosas provoca excelentes resultados cuando la oposición carece de dichos valores en su estrategia y cuando los problemas que afectan a los ciudadanos no revisten especial gravedad; pero todo eso cambia cuando la oposición deja de estar crispada y los problemas reales varían. Está claro que una reforma estatutaria en Catalunya, que tanto preocupaba a los que denunciaban la balcanización de España, tenía nulos efectos sobre el día-a-día de los ciudadanos; lo mismo, quizás, podría decirse de una negociación política llevada a cabo con ETA a cientos de kilómetros de España. Pero hoy por hoy, los indicadores económicos y sociales han hecho saltar todas las alarmas, las previsiones futuras son negativas, el ánimo de mercados y consumidores está por los suelos, y el futuro es visto con pesimismo. Este momento, que en términos lingüísticos se le denomina simplemente crisis, provoca que la ciudadanía se gire hacia el Gobierno en busca de soluciones, aún a sabiendas que en muchas cosas éste poco o nada puede hacer para paliar la situación en una economía de mercado y europeizada.
Pero más allá de si depende o no del Gobierno encauzar la situación económica y monetaria de los ciudadanos, y más allá de si depende o no del Gobierno la situación y repercusiones del precio del petróleo, lo cierto es que la gente lo que quiere es un mensaje claro que le indique hacia dónde vamos. Es posible que el Gobierno esté en este momento adoptando medidas para afrontar la situación; es posible que el Gobierno tenga en cuenta cuál es el momento en el que estamos y qué repercusiones tiene; pero lo que no logro entender es el por qué de la imagen de parálisis que está generando el Gobierno en estos momentos.

La política de comunicación e imagen es fundamental para todo ejecutivo, así como también para los partidos políticos. Por muy buenas que sean las ideas, políticas y acciones de un ente, de poco sirven éstas si no son transmitidas con eficacia. Y en esto, una vez más, falla el Gobierno. Incapaz de generar un mensaje de confianza a partir de una acción y un trabajo que se vea a simple vista, el Gobierno del PSOE ha depositado demasiada confianza en la natural resolución de las cosas con el tiempo.
Seguramente piensan desde Moncloa y Ferraz que en 2012 habrá remitido el temporal económico, que la percepción social habrá mejorado y que las cosas serán distintas. Y seguramente pensaban que la alternativa del PP tampoco aquí tendrá éxito. Sin embargo, mucho me temo que las cosas no son ni serán tan fáciles, y que alguien debería tirarle de las orejas a quien lleve la iniciativa en el Gobierno y en el PSOE porque, desde luego, los hechos no se corresponden con las previsiones. Con un PP multiplicando día a día su credibilidad ciudadana, el PSOE debe ponerse las pilas ya si no quiere llegar a las elecciones totalmente agotado; y pensar más en los hechos a corto plazo en lugar de hacerlo a la larga. Al fin y al cabo, falta tan solo un año para las elecciones europeas, que son una especie de pulsómetro de unas generales. Aunque, más allá de todo ello, lo realmente necesario a mi entender es que la ciudadanía perciba la imagen de un Gobierno que actúa, que hace algo, que genera confianza y con el que se puede creer. A lo contrario a esto se le denomina, simplemente, caos.

Podemos!

Escrito por: bernat el 26 Jun 2008 - URL Permanente

No es que no me guste el fútbol, pero sí es cierto que en este blog no suelo hablar del que es el deporte por excelencia del mundo mundial. He seguido la Eurocopa como un auténtico futbolero, y tengo intención de acercarme el próximo domingo a la madrileña y enrojecida plaza de Colón a propósito de una final que promete. El partido de hoy demuestra las pasiones que la selección nacional despierta mucho más allá de nuestras fronteras, y hay que decir que, en cuanto a lo sociológico se refiere, éste es un atuténtico fenómeno de masas.
Y eso, a mi entender, es bueno. Esta mañana, en Herrera en la Onda, oía una interesante tertulia sobre el sentimiento nacional que despierta la Selección. Es cierto que en el norte, fundamentalmente en parte de Euskadi y Navarra, así como en Catalunya, la cercanía emocional respecto a las victorias de la Selección Nacional de Fútbol son, en ocasiones, eclipsadas por las teorías de la provocación de ciertos grupúsculos de esos de mucho ruido y pocas nueces. A decir verdad, creo que es cierto que algunos de esos líderes del estilo Ibarretxe y Carod-Rovira, a escondidas, siguen el partido de España como un forofo más; y, si lo hacen a escondidas, creo que se debe más a un sentimiento de inferioridad personal -que no ideológica-.
La teoría de la provocación que he mencionado se refiere al hecho de generar una reacción a una acción propia para a continuación denunciarla. Dicho claramente: digo que me la suda España, o que voy con Rusia, para que luego me acusen de separatista y poder acusarle luego de crispador, intolerante y fascista. Es la teoría de la acción-reacción-acción y así sucesivamente hasta que la muerte, o sea, el referéndum de autodeterminación, nos separe. A mi modo de ver, eso no es ser nacionalista, sino más bien un hipócrita.
Luego están los que, desde el lado antagónico exhaltan obsoletos símbolos y mensajes caducados para demostrar una lealtad nacional como si de una calidad superior se tratara. No creo que esa gente que se dedica a sacar la bandera del pollo al balcón o por la calle sean más y mejores fans de la selección nacional que los que sacan el símbolo constitucional o simplemente no sacan nada. En este mismo grupo, quizás, podríamos meter a aquellos que se dedican a politiquear con el asunto del fútbol, como es el caso de quienes hace poco denunciaban que el Gallardón, tan rojo él como la equipación principal de la selección, les cobraba solo mil euros a Cuatro por sus pantallas y escenarios en Colón, obviando que a ellos mismos no les cobraba nada para sus propios escenarios y actos promocionales.

Lo de la selección española es algo que nos une. Hay quienes dicen que España, al ser un Estado compuesto de varias naciones, no debería tener una única selección nacional sino tantas como entidades nacionales disponga. Yo, que sí creo que España es un Estado plurinacional, considero sin embargo que ya que tenemos algo que nos une a bien, lo mejor no es cargárnoslo sino más bien todo lo contrario. Y si bien es cierto que sí deberían existir, a mi entender, las selecciones autonómicas, lo cierto es que no veo a La Rioja, a Cantabria o a Baleares disputando una Eurocopa contra la Estepa rusa o el condado de más remoto de Francia o Alemania. Claro que las selecciones autonómicas pueden y deben existir, y claro que deben poder disputar encuentros tan televisados como los otros, pero no deja de ser menos cierto que una liga de selecciones autonómicas no sería mala idea para poder cumplir esta aspiración.
Sea como sea, el 3-0 de hoy es toda una muestra del buen hacer de nuestra selección. Sin duda, una auténtica revancha de la victoria rusa en Eurovisión. Con un partido excelente, como todos los disputados durante este campeonato veraniego, ha despertado tantas pasiones como ilusiones de cara a la gran final. El domingo, nos veremos las caras con los germanos, y no precisamente en las playas de Mallorca; ganemos o perdamos, sin duda, el papel de España en el fútbol europeo se ha revalorizado de forma increible en tan solo unas pocas semanas. Desde tiempos del dictador, no se veía nada igual en este país; aunque, a diferencia de lo que pasó con el Chiquichiqui, esta vez vamos a demostrar lo que es capaz de hacer esta milenaria nación de naciones milenarias llamada España.

No me llames Dolores, llámame Lola

Escrito por: bernat el 23 Jun 2008 - URL Permanente

A decir verdad, creo que al final lo de Valencia no fue una experiencia tan búlgara como al principio del Congreso parecía que iba a ser. Y eso, que siempre es motivo de disputa, no deja de ser -a mi entender- una excelente noticia para la calidad democrática interna que -al menos constitucionalmente- se le exige a un partido político. Que Rajoy saliera elegido presidente del PP con el menor porcentaje de votos desde la refundación del partido, allá por tiempos de Hernández Mancha, no deja de ser algo anecdótico: al fin y al cabo, con un 21% de los compromisarios no votando a favor de Rajoy se manifiesta, en el fondo, que la discrepancia interna existe, luego que hay debate, luego que hay pluralismo, luego que hay democracia.
A mi humilde y externo modo de ver, el PP está viviendo esa etapa que a todos los partidos les pasa alguna vez en la vida: con varias derrotas electorales en el debe, lo cierto es que el PP necesitaba de esta crisis para quitarse un poco el polvo de encima, lavar los trapos y vestirse nuevamente de guapo, pues en política, o vas vestido de guapo o no tienes futuro. De este modo, el PP necesitaba de este Congreso para encontrarse a sí mismo, para salir de ese callejón sin salida en el que entró allá por el año 2004 -quizás antes- y que tantos disgustos le ha generado al renovado líder Mariano Rajoy.
Qué mejor sitio para hacer borrón y cuenta nueva que Valencia, auténtico feudo inexpugnable del PP, antaño mayoritariamente de izquierdas. En ese escenario es donde Rajoy podía hacer valer mejor sus cartas, y de hecho lo ha conseguido. Soy de los que creen que este Congreso refuerza al PP, al menos durante unos meses, en el tablero político: tras más de dos meses en los que las tensiones internas se han ido sucediendo hasta resultar insoportables, Rajoy ha conseguido imponer su criterio y dar el cambio de rumbo que necesitaba el PP para poder salir adelante.
Este cambio de rumbo se demuestra con pequeños hechos como la elección como secretaria general del partido, en sustitución de Angel Acebes, de María Dolores de Cospedal, figura que encarna el valor de la mujer española del siglo XXI a la que quiere acogerse el PP de cara al futuro. Algunos sectores políticos y mediáticos ubicados todavía más a la derecha que el PP destacan, quizás con segundas intenciones, lo que De Cospedal es en la vida privada, como si eso significara algo en la pública: madre soltera por inseminación artificial, María Dolores de Cospedal destaca por su papel de buena gestora, dedicada al trabajo y, sobre todo, como persona que no causa problemas. Lo cual, más en comparación con su predecesor en el cargo, es todo un aval.
Su elección me genera tres tipos de impresiones, conexas entre sí, que no me resisto a explicar:

- En primer lugar, De Cospedal es la única persona capaz de recuperar la confianza mútua interna quebrada entre los distintos sectores del partido. Hay que reconocerle el acierto a Rajoy al poner de número dos a una persona querida por unos y por otros, en su faceta de ex-consejera de Aguirre y a la vez ahijada política de Arenas. Su gran mérito es haber sabido nadar y guardar la ropa, de tal forma que ahora sale aupada a la secretaría general con el gran reto de recuperar la armonía interna, después de meses de dificultades extremas, entre unos y otros. Y mérito tiene su nombramiento al ser, justamente ella, la única persona que a día de hoy podía desempeñar ese papel salomónico entre ambas sensibilidades. Poner de número dos del partido a un gallardonista hubiera sido, sin duda, un suicidio por parte de Rajoy; consciente de ello, ha optado por darle protagonismo a una persona querida por ambas partes, que nunca ha generado problemas internos y que, a la vez, puede llevar a cabo ese empeño de apaciguamiento de las aguas.
- En segundo lugar, De Cospedal es -y seguirá siendo- cabeza visible del PP en Castilla-La Mancha. De todas las Comunidades Autónomas en las que hoy no gobierna el PP, la que más fácil lo tienen los populares para conquistarla en unas próximas elecciones es Castilla-La Mancha. Le era del bonismo ha llegado a su fin hace ya tiempo y hoy, el legado encomendado a Barreda, no deja de ser un producto con fecha de caducidad. El PP es, desde hace ya décadas, el partido más votado en Castilla-La Mancha en las generales, y eso es todo un signo de lo que piensa la gente; además, el propio desgaste del poder provoca que el PSOE autonómico esté a la baja. Con todo, la relevancia político-mediática de De Cospedal en Castilla-La Mancha deja todavía mucho que desear, en gran parte debido a la falta de una red fuerte autonómica de medios de comunicación como los que sí existen en otras Comunidades, y en gran parte también por la provisionalidad con la que los castellanomanchegos siempre han juzgado -y con razón- al candidato de turno del PP en la región. El PP nacional sabe que si quiere conquistar el poder en Castilla-La Mancha (que, repito, es la Comunidad, de entre las que no gobierna, que más fácil lo tiene en estos momentos) lo que debe hacer es darle protagonismo a su líder, con lo que la proyección politico-mediática que conlleva ser secretaria general del PP nacional le vendrá como anillo al dedo a De Cospedal de cara a futuros comicios.
- Y, en tercer lugar, De Cospedal representa el cambio que el PP necesitaba en este momento. Por fin, cuatro años después de su llegada a la cima del partido, Rajoy ha conseguido diseñar, de su puño y letra y sin condiciones, su propio equipo. Para ello, ha puesto al frente a personas que -unas con más carisma y otras con menos- pueden reformar esa imagen de PP rancio, obsoleto, anclado en el pasado y nostálgico del aznarismo frustrado, y convertirlo en un partido moderno, centrado, moderado y dialogante. Y ése es el gran mérito que hay que reconocerle a Rajoy y al PP en general cuando, desde hoy, intentan volver hacia ese centro-reformista-liberal en el que estuvo durante el cuatrienio 1996-2000, y del que tanto se alejó desde esa entonces hasta el día de hoy. De Cospedal representa ese cambio, esa proximidad al ciudadano que quiere -y necesita- tener el PP para poder volver a calar en el pensamiento social, más ahora que el Gobierno del PSOE -nunca segundas legislaturas fueron buenas- está empezando a generar dudas entre su electorado a propósito de su omisión de actuaciones ante la conyuntura política, social y económica en la que nos encontramos.

El PP necesitaba de este Congreso para poner fin a una espiral de acontecimientos que no llevaban a ningun lugar. Y necesitaba dar un giro, dar ese cambio hacia la proximidad y la moderación que el ciudadano le reclama. En un primer momento, Rajoy afrontó este Congreso con una doble finalidad: por una parte, para demostrar que estaba vivo a quienes al día siguiente de la derrota electoral ya se repartían sus mortajas; y, por otra parte, para legitimarse democraticamente a sí mismo en un Congreso en el que él mismo diseñara la estrategia y el equipo, sin condicionantes de dedos sucesorios como había ocurrido la última vez. Para lo primero, no hay duda de que -aunque haya costado- lo ha conseguido, y hoy Rajoy ya no es ese mismo líder por el que nadie daba un duro hace tan solo unas semanas; para lo segundo, ha logrado su objetivo con creces, neutralizando a críticos y duros y alejándose del incómodo aznarato. Ahora, tiene ante sí la oportunidad para hacer valer la figura política de verdad que lleva dentro y que se ha visto acosada durante todos estos años.
La recuperación de la imagen hacia el exterior, la conexión con la ciudadanía, el buen hacer parlamentario, la moderación en las formas y en el contenido y la proximidad con el que es juzgado todo buen líder político es su estrategia. Y esta tarea ha empezado ya hoy en Valencia... habrá que ver cómo reacciona ahora el rival; habrá que ver qué hace el PSOE ahora, tras confiarse en demasía ante el caos popular. Por favor: que alguien llame a La Moncloa y pregunte qué coño están haciendo.

Bulgaria, capital Valencia

Escrito por: bernat el 19 Jun 2008 - URL Permanente

María Dolores de Cospedal será, con todo pronóstico, la nueva Secretaria General del Partido Popular a partir de este fin de semana. A pocas horas del comienzo del gran Cónclave popular, Valencia se viste de pepera para acoger tan ilustre evento. Nunca un congreso interno en el PP había generado tanta expectación; nunca un congreso del PP había hecho correr tantos ríos de tinta y había dado lugar a tantas horas de tertulia radiofónica y televisiva; nunca un congreso del PP había hecho estar tan pendientes de un asunto interno a tanta gente, de dentro y fuera de la formación. Y sin embargo, a pesar de tanta expectación ante este Congreso, resulta que todo el mundo ya sabe cómo va a transcurrir y nadie tiene dudas de cómo va a acabar.
La crisis del PP parece llegar a su fin. O no. Al menos sí llega al fin de su primera parte. ¿Habrá segunda temporada de revueltas? Del mismo modo que todo el mundo da por hecho que Rajoy saldrá consagrado líder del partido en Valencia, nadie duda en comparar su nombramiento con el de interinos liderazgos pasados, concluidos en catástrofe, como el de Hernández Mancha. Cierto periódico conservador, empeñado recientemente en diagnosticarle al PP el síndrome de la centritis, comparaba hoy al que en su día fue líder del PP con el actual, y señalando -acertadamente- que aquellos que en el 87 apoyaron a Hernandez Mancha, son los mismos que hoy apoyan a Rajoy. Entre ellos, el propio Rajoy.
Y de Manchas va la cosa, pues hoy el presidente del PP en funciones ha señalado que De Cospedal, líder del PP en Castilla-La Mancha, será la sustituta del Ángel caído al frente de la secretaría general. Sabia decisión, más sabe Rajoy que aquellos que van de duros por la vida no podrán oponerse al nombramiento de quien fue, en su día, consejera del primer gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Aupada por ésta, y de la mano de Arenas, a la presidencia de los populares manchegos, se le encomendó la misión de liquidar el legado que José Bono había dejado en una Comunidad que vota izquierdas en las autonómicas y derechas en las generales. No lo consiguió -ni siquiera lo hizo el hijo de Suárez cuando el PP quizo mercantilizar este linaje a cambio de rédito electoral-, aunque sí recortó distancias, si bien nadie niega que su avance se debió más a causas ajenas -la marcha de Bono- que a méritos propios.

Con todo, los aguirristas no podrán negarse este fin de semana a votar el equipo diseñado por Rajoy. Un equipo joven y, a mi modesto entender, preparado para hacerle oposición a un Zapatero que parece acostumbrarse demasiado a no tener alternativa creíble a su gestión gubernamental. Un equipo de gente nueva que quiere dar por cerrada una etapa que solo ha traido disgustos y derrotas a una formación que, hace unos años, se creía invencible. Bueno, gente nueva hasta cierto punto, pues tanto Ana Mato como sobre todo Javier Arenas han ocupado ya cargos de primerísima posición al frente del partido; parece ser que a Arenas nunca se le acaba el fuelle, pues debe tener un corazón imbatible como para continuar sin hartarse al frente de un partido que en Andalucía parece tenerlo más que imposible. Aunque de más verdes han madurado: ahí está Valencia.
Valencia se viste de pepera para acoger un Cónclave a la búlgara. La expresión "Bulgaria, capital Valencia", copyright de la cual pertenece a cierto locutor de radio condenado por insultar a los políticos del PP por ser demasiado poco de derechas, es sin duda una afortunada forma para referirse a un Congreso del que todo el mundo sabe cómo va a transcurrir. No porque haya unidad, que no la hay, sino porque nadie se ha atrevido a dar el paso y plantear alternativa creíble a un dedazo de Aznar que le ha costado muy caro al partido. De esos polvos, estos lodos. Ni Aguirre, ni Costa, ni una desconocida militante de base, de cuyo nombre nadie se acuerda, que tras el batacazo del 9-M se postuló como candidata alternativa a Rajoy y que fue literalmente linchada por plantear tan atrevido propósito democrático, optarán finalmente a la presidencia de un partido que necesita calmar ánimos si quiere llegar vivo al año 2012. Ni el popular y populista movimiento "Pedimos Primarias", encabezado por el líder del PP del barrio de Salamanca, o seaaa el barrio más pijo de Madrid, habrá conseguido sus propósitos tras este cuestionado Congreso. A veces es demasiado fácil hacer ruido y demasiado difícil atreverse a hacer algo. En definitiva, mucho ruido y pocas nueces.

Sin María San Gil ni Eduardo Zaplana, y casi sin verle la melena a Aznar, concluirá el Congreso -lo veremos- a la búlgara y a la vez en falso. A la búlgara porque solo Rajoy es y será candidato; en falso, pues nadie da un duro por el flamante líder de cara al 2012. Peculiar resulta ver que, antes de elegirse al líder, ya se piensa en cuándo y cómo será éste cesado: ¿primarias para elegir candidato? ¿nuevo congreso en 2011? Nadie sabe nada y todo el mundo habla de ello y lo da por hecho. Nunca digas nunca jamás ni este cura no es mi padre.
Más de lo mismo, pues, para que a partir del lunes todo continúe igual pero sea diferente. Con una infructuosa, frustrante y frustrada búsqueda de legitimidad democrática, con un liderazgo nuevo y renovado salvo a lo que el líder se refiere, el Cónclave valenciano nos brinda una oportunidad única de ver cómo acaba la primera temporada de una serie de acción, drama, romanticismo y traición. Como en la tele, más de lo mismo para que todo parezca diferente pero en el fondo todo siga igual.
Que empiece el baile!

Insultar en nombre de Dios

Escrito por: bernat el 18 Jun 2008 - URL Permanente

El insultar es algo que siempre ha caracterizado a mucha gente; pero hacerlo en nombre de Dios, es sin duda algo que solo saben hacer los cobardes. Desde ahora, la Conferencia Episcopal Española ya tiene otro argumento para su campaña de márketing publicitario y motivar que los contribuyentes pongan la equis en la casilla de la Iglesia en su declaración de la renta: pagar las multas impuestas a su presentador estrella de radio, Federico Jiménez Losantos, por la comisión de un delito de injurias graves y reiteradas con publicidad proclamadas desde la Cadena propiedad de la Iglesia Católica al alcalde de Madrid.
En realidad, esta historia tiene morbo, lo cual es ya de por sí pecado. Por una parte, es curioso que tenga que ser un político del PP el primero en sentar al talibán de la radio española en el banquillo de los acusados; parece ser que su larga trayectoria radiofónica ha sido tan fuerte que nunca antes nadie se había atrevido -o había conseguido- demostrar en sede judicial que el periodista matutino de la COPE argumenta sus ideas a golpe de insulto. Por otra parte, también resulta curioso que quien ha resultado ser condenado haya sido precisamente el pilar mediático más importante que ha contado el PP durante los últimos años en su infructuosa y frustrada estrategia de oposición; junto con El Mundo y su director, Pedro J. Ramírez, Federico Jiménez Losantos ha motivado durante años la lucha sin cuartel del partido de Rajoy y Gallardón con una serie de argumentos que, uno a uno, se han venido abajo, y con una estrategia que cuenta ya con varios precedentes judiciales. Pero, sobre todo, esta historia tiene morbo por el medio del que estamos hablando por el cual se emiten los insultos y las manipulaciones de las que estamos hablando: la emisora de la Iglesia Católica. Que sea una radio cualquiera ya tendría, de por sí, delito; pero que la emisora de radio en cuestión esté dirigida y financiada por la Iglesia de Roma, es algo que, más que morbo, roza el vicio.
No es la primera vez que este hombre es protagonista de algo así; y no es la primera vez que la Iglesia se vé obligada a dar explicaciones por capítulos como éste. Pero él, lejos de desistir, ha aumentado exponencialmente su labor como guerracivilista español del siglo XXI, con el visto bueno y el beneplácito del propio Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. En gran parte, la Iglesia sabe que la COPE es, por su condición de radio del odio, la manipulación, la mentira y el insulto fácil, una buena fuente de ingresos, lo cual no deja de ser una poderosa razón para el rédito económico si no estuvieramos hablando, precisamente, de la Iglesia.

Me pregunto qué debe estar pensando toda la cúpula eclesiástica de este país ante tan patético acontecimiento. Qué le puede pasar por la cabeza a un Obispo cuando el locutor estrella de su radio es condenado por insultar. A mí, que gracias a Dios no soy Obispo, se me caería la cara de vergüenza al salir a los altares a predicar los valores cristianos de la convivencia, la tolerancia y la paz de Jesucristo Nuestro Señor con ese fenómeno emitiendo desde la sacristía. Pero no es nuevo: cuando el Nazareno echó del templo a los mercaderes y acusó a los sacerdotes de hipócritas y fariseos, en realidad se estaba adelantando a 2.000 años a su tiempo.
La Cadena COPE es, sin lugar a dudas, la radio del odio y de la vergüenza de este país. Sus principales estrellas (Ignacio Villa, Cristina López Schlichting, César Vidal, José Antonio Abellán, y, desde luego, Federico Jiménez Losantos) son la demostración clara y evidente de la manipulación, la mentira y el odio emitido por vía radiofónica. La tergiversación de la noticia, el insulto, la calumnia, la manipulación, son la carta de ajuste de una emisora que dice inspirarse en los valores cristianos y humanos. No sé qué valores serán esos, pero lo cierto es que la sentencia contra Losantos es la demostración clara y evidente de un modo de hacer radio que no concuerda con los postulados democráticos y constitucionales de este país; y éstos, por mucho que les pese a ese reducto bunkeriano de ultraconservadores que dirigen la Conferencia Episcopal Española en este momento, está por encima de toda creencia religiosa. Por muy mayoritaria que fuera durante cierto glorioso pasado nacionalcatolicista. Luego se quejan de que la gente les dé la espalda.
El insulto, la mentira y la manipulación no pueden parapetarse detrás de la constitucional libertad de expresión entre otras cosas porque no son libertad de expresión. Libertad de expresión, libertad de información y, en definitiva, el legítimo derecho a pensar y decir lo que uno quiera no es una facultad sin límites, pues todo derecho debe enmarcarse hacia el respeto y la salvaguarda de los derechos y libertades de los demás. Quizás para la Iglesia que dirige la COPE esto no tiene sentido, pero para el Estado de Derecho, es la clave para la convivencia humana. Federico Jiméndez Losantos ha protagonizado escándalos políticos irrepetibles en este país: causa principal del tenso clima de crispación política y social vivida en España durante los últimos cuatro años, Federico Jiménez Losantos y la COPE son la mecha que ha encendido una hoguera de inquisidores contra todos aquellos que no comparten su pensamiento fundamentalista; ni el propio Rajoy se escapa ya hoy de la fogata del Torquemada de nuestro tiempo. Y esto no puede continuar así.

Aunque ahora el condenado alterne su infamia matutina con lágrimas de cocodrilo y se autojustifique con argumentos totalmente reprochables, lo cierto es que la estrategia del insulto como forma de hacer política o periodismo está condenada al fracaso. Yo mismo no podía creer lo que estaba oyendo cuando esta misma mañana Federico Jiménez Losantos se comparaba con una mujer maltratada y asesinada en un caso de violencia doméstica, con el aplauso de un Pedro J. Ramírez que se erige ahora como abogado defensor de las causas imposibles.
Claro está que hay quienes, con tal de seguir sectarizando la sociedad española, son capaces de fundamentar y justificar esta actitud de la forma que sea necesaria. El negocio se impone y el fin justifica los medios. Pero algo falla en este país, algo falla en esta sociedad, y algo falla en esa Iglesia, cuando los insultos se reparten a golpe de talonario ejecutivo de sentencia y, lo que es peor, en nombre de Jesucristo Nuestro Señor. A eso se le llama fundamentalismo.

Las crisis de junio

Escrito por: bernat el 16 Jun 2008 - URL Permanente

Sin ánimo de ser un agua-fiestas, lo cierto es que yo no comparto lo que dicen algunos de que hay una crisis que nos azota: yo creo que hay varias crisis, escrito en plural, que nos coaccionan como seres vivos que pretenden vivir en paz, armonía y felicidad.

1. La primera de la crisis es, sin duda, la que niega el Gobierno pero que de cada día es más evidente. Llámele Usted como quiera, pero una desaceleración coyuntural económica es, a efectos prácticos, que te cueste sudor y lágrimas llegar a final de mes, que te vayas al super y te encuentres casi sin dinero para pagar la misma compra que haces cada semana, que salgas de fiesta y solo puedas tomarte una copa porque no tienes más dinero, o simplemente que te veas obligado a renunciar a ciertos placeres de la vida como el mero hecho de comprar el periódico cada día. Y esto es lo que nos pasa a todos estos meses, aunque luego en el telediario te salga el Ministro de Economía y te diga que cuando se habla de crisis se están cometiendo un lapsus.
Una de las principales manifestaciones de esta crisis económica que vivimos es ese cierto clima de inestabilidad social que padecemos en las últimas semanas. Lo de los transportistas bloqueando los accesos de las grandes ciudades e impidiendo el reparto de los productos en todo el país me parece algo impresentable. No culpo ni al sector, ni al Gobierno, ni tampoco a los propios transportistas, sino a todos a la vez, pues lo que ha ocurrido en las últimas semanas no tiene perdón divino.
- Por una parte, me parece genial que se quiera hacer huelga; de hecho, es un derecho constitucionalmente reconocido, incluso de forma previa a la promulgación de la Constitución. Pero una cosa es hacer huelga y la otra es paralizar todo el país, con los perjuicios que esto ha causado a la gente de la calle. Los trabajadores y trabajadoras que han llegado tarde a sus puestos de trabajo, o que simplemente no han llegado, por culpa de los bloqueos de las carreteras también padecen su crisis económica y no van tocando el pito por las autopistas nacionales impidiendo que los caminoneros realicen su trayecto. Entre otras cosas porque de llegar al trabajo depende su sueldo; y del sueldo depende el pago de la gasolina que ellos también consumen.
- Por otra parte, las imágenes de los productores tirando los productos a la basura porque se estaban pudriendo al no poder ser repartidos me parece algo patético. Resulta que la semana anterior, el Gobierno se comprometía a donar 500 millones de euros para paliar la crisis alimentaria de los países en vías de desarrollo, y a los pocos días los productores españoles tiran la leche por la alcantarilla y el resto de productos agrícolas al contenedor de basura porque los transportistas no los llevan a su destino. ¿Es esa una imagen de un país decente?
- Y por último, creo que es evidente que el Gobierno ha fallado notablemente en la gestión de esta crisis. Hay que decir las cosas como son, y a mi me da la sensación de que el actual Gobierno se está durmiendo en los laureles desde que tomó posesión. Es evidente que el año político ha sido duro, y a todos nos apetece que llegue el verano y poder ir a la playa, pero un Gobierno no puede estar desaparecido en momentos económicos y sociales como éste, aunque no haya oposición que controle la acción del ejecutivo por estar inmersa en su propia crisis.

2. La segunda crisis es la del PP. Y a ésta nadie le niega el calificativo de crisis. El próximo fin de semana, los populares celebran su esperado Congreso Nacional en el que el principal dato a tener en cuenta es conocer el porcentaje de participación y de apoyo que recibirá la candidatura única de Rajoy para la presidencia ejecutiva del partido. Lo del PP también da para escribir tesis doctorales antropológicas, pero lo resumiré en tres breves puntos:
- Por una parte, los marianistas o moderados, se encuentran en una agridulce etapa de consternación, pues saben que tienen el Congreso ganado, pues no en vano Valencia va a ser capital de Bulgaria durante unos días, pero la caña que han recibido durante las últimas semanas ha sido tan feroz que no se fían de nada. Y, por si fuera poco, saben que esto del Congreso será un mero trámite sin sentido si tenemos en cuenta que antes de las próximas elecciones generales tendrán que celebrar otro, y que será entonces cuando puede peligrar el control del partido.
- Por otra parte, los duros, primero llamados aguirristas y luego costistas, se enfrentan al Congreso como aquel que después de tirar la piedra esconde la mano y no se atreve a dar la cara. Más que críticos habría que llamarles cobardes, pues no hay a mi entender mejor calificativo para definir a aquella persona que durante meses ha estado criticando sin parar algo para ser incapaz, en el último momento, de presentar proyecto y/o candidatura alternativa. Al final, pues, se quedará todo en agua de borrajas.
- Y, por último, el Congreso de Valencia abrirá una etapa de notable incertidumbre en el PP. Lo que va a pasar en el partido de Rajoy durante los próximos meses y años es toda una incógnita que depende de tantos factores y variables que impiden hacer una predicción. Las expectativas electorales no son, precisamente, buenas para el PP: los próximos comicios a celebrar son las europeas de 2009 y las autonómicas vascas, gallegas y catalanas. Habrá que ver cómo repercute esto en el liderazgo pseudorenovado de Rajoy, qué estrategia de oposición plantea, qué capacidad de llegar a pactos (por la Justicia, para el TC, por la Inmigación, por la Vivienda...) tiene, o, mejor dicho, qué le dejan hacer aquellos que durante los últimos meses han colocado al pontevedrés entre la espada y la pared.
3. Y la tercera crisis que vivimos es la meteorológica. La verdad es que no recuerdo haber ido nunca por la calle, en pleno mes de junio, llegando a julio ya, con paraguas y abrigo de invierno. Ésta sí es una crisis preocupante, la del cambio climático, la de ese fenómeno en el que no cree el primo de Don Mariano. Aunque, a decir verdad, yo que he estado una semana a caballo entre Mallorca y Lanzarote, la lluvia no ha afectado a mi prematuro proceso de ponerse moreno casi-negro en poco tiempo.
La verdad es que si saliera el sol del verano, las cosas las veríamos mejor. Quizás estaríamos todos más contentos y podríamos disfrutar del discreto encanto de la vida a pesar de las crisis. Sin nubarrones fastidiándote el día, ni camioneros dando por culo, ni peperos tirándose los trastos por la cabeza, seguro que el día se nos haría más agradable, y podríamos disfrutar de uno de los mejores meses del año, que es el mes de junio. Eso cuando no hay crisis, claro.

Yes, we have been able!

Escrito por: bernat el 04 Jun 2008 - URL Permanente

Café para todos

Quizás hace solo una década, lo que hoy ha ocurrido en Estados Unidos era algo totalmente impensable. Pero, por muy trasnochado que pueda parecer todavía que un afroamericano pueda ser candidato a las Presidencia del país más importante del mundo, hoy el tabú se ha roto: Barack Hussein Obama será el representante del Partido Demócrata en la carrera presidencial de noviembre.
El efecto Obama ha podido hasta con la gran favorita, Hillary Clinton. Cuando, hace ya meses, empezó la carrera primaria, nadie conocía a Obama y todo el mundo daba por casi-segura la victoria de la ex-Primera Dama. Pues bien, al final, la ilusión del cambio, la ilusión para la recuperación de la esperanza en el pueblo norteamericano, ha conmovido a los demócratas hasta el punto de romper una barrera histórica sobre la política y las cuestiones raciales. El efecto Obama, analogía americana del español efecto ZP y de lo que podría ser el efecto Juan Costa, ha triunfado en un país donde todo se vende con la imagen.
Me gustaría saber si el efecto Obama se reflejará también en las elecciones presidenciales o pasará a la historia como una ilusión a medias. Me preocupa ver a votantes demócratas diciendo que, bien votarán a McCain, bien simplemente se abstendrán, antes que votar a Barack Obama. Y ésa puede ser, precisamente, la diferencia entre ganar y perder las presidenciales de noviembre.

A esta hora, falta por saber qué hará Clinton: retirarse sin más o negociar una salida digna. Aunque me cueste verla ahí, una alianza Obama-Clinton, con Hillary como candidata a la Vicepresidencia, sería una excelente opción electoral. Lo dije en su día y lo repito hoy, si bien es cierto que creo que la pugna ha debilitado ya demasiado al partido. Los demócratas tienen el deber moral de aprovechar el tirón de las ilusiones que ha despertado Obama para luchar contra el poder económico del que dispone McCain.
Pero, sea como fuere, lo cierto es que Obama ha supuesto todo un ciclón en la política norteamericana. No sé si este ciclón acabará siendo tsunami o brisa, pues a veces puede resultar cierta la crítica que se vierte contra Obama al calificarle como pseudolíder de un movimiento de ilusiones y esperanzas tan difuso como irreal. Habrá que ver cómo transcurre el tiempo en Norteamérica y, sobre todo, la evolución de los sondeos de intención de voto, para determinar si el efecto Obama es alternativa real o es puro espejismo.
En todo caso, y a la espera de acontecimientos, me muestro satisfecho por partida doble habida cuenta del resultado de las primarias norteamericanas: en primer lugar, porque Estados Unidos (y por extensión, el mundo entero) ha recuperado la confianza en la clase política a partir de las ilusiones y esperanzas depositadas en un movimiento revolucionario como el protagonizado por Obama. Y, en segundo lugar, porque, pase lo que pase en las elecciones de noviembre, gane Obama o gane McCain, lo cierto es que desde ahora ser negro no será nunca más impedimiento para ser candidato a la presidencia del país más racista y conservador de Occidente. Y esa es, quizás, la principal conquista lograda mediante estas primarias.

Any I, després de Matas

Escrito por: bernat el 27 May 2008 - URL Permanente

Avui es compleix un any de les eleccions municipals i autonòmiques del 2007, és a dir, un any del principi del fi del regnat de Jaume Matas a les Illes Balears. I, si he de dir la veritat, si fa un any m'haguéssin dit que la situació política, nacional i autonòmica, seria la que és, hagués considerat que que ho manifestava se n'anava del cap.
El 27 de maig del 2007 fóu una data clau pel conservadurisme polític illenc. No sé si seré jo ara qui exageri, però tal volta aquesta data pugui significar la inflexió que marca un abans i un després en la política balear. En aquelles eleccions, al darrer moment, pràcticament ja el dia 28 de matinada, els escrutinis electorals van fer un volc i van provocar allò que només uns mesos abans semblava impensable: la possibilitat de reeditar un Pacte de Progrés a les institucions balears.
S'ha de dir que, mentre a la resta de l'Estat, les coses al PP es mantenien pràcticament igual que quatre anys abans (amb una forta pujada electoral a Madrid i València, i un fort retrocès a Canàries i Navarra), era a Balears on les coses pintaven pitjor pel llavors tot poderós Jaume Matas i Palou. Després de la travessia del desert del I Pacte de Progrés (1999-2003), amortigüat gràcies al nomenament con a Ministre de Medi Ambient, per on passà amb més pena que glòria atesa la dedicació plena en la tasca opositora institucional contra el primer govern Antich, fóu al 2003 quan Matas pogué recuperar el poder autonòmic. L'engreix moral d'aquella victòria el convertí en l'inexpugnable President, poder del qual semblava infinit. Però, precisament, d'aquella engreixada començaren a sortir els bonys que, a una velocitat de llamp, davallà als inferns de la política sense ressusrecció possible.

El cas Andratx, del que ahir es conegué la primera de les sentències, marcaren un fort cop a la credibilitat de Matas i el seu equip. A partir d'aquell moment, començà una davallada sense fre que culminà el 27-M amb la pèrdua de la majoria absoluta. Abans i durant la campanya, es coneguéren els detalls i les sospitoses relacions del número 2 de Matas dins el PP, José María Rodríguez, amb Eugenio Hidalgo. Altres casos de corrupció i escandols urbanístics es reproduïren per tot Balears en poc temps: els cavallistes de Ses Salines, els interessos del Batle de Santa Margalida, i un llarg etcètera. Tot això, sumat a la destructiva campanya que el PP protagonitzà contra la única força política amb la que, arribat el cas, podia pactar, UM, tensà la corda fins al punt que aquesta, finalment, es va rompre. I tot, sense oblidar el desastre el PP a Menorca o el fàstic dels eivissencs i les eivissenques del totalitarisme econòmic i polític del clan Matutes a les Pitiüses.
En aquelles eleccions, el PP ho perdé tot. Avui, el PP està a l'oposició a totes les principals institucions a Balears: al Parlament i Govern autonòmic, al Consell de Mallorca, al de Menorca, al d'Eivissa, al de Formentera (de recent creació) i, fins i tot, a l'Ajuntament de Palma. La UM de Maria Antònia Munar actuà amb una valentia que molts no esperàvem i, després de retreure-li a Matas tot el que el seu equip havia fet durant la campanya (especialment Rosa Estaràs) contra els nacionalistes, pactà, de nou, amb un PSIB-PSOE que, evidentment, aprofità la inesperada jugada com si d'un miracle es tractàs. Només uns mesos abans, siem realistes, ningú s'esperava un resultat electoral que li donés menys de 30 ó 31 diputats al totpoderós PP de Matas.
El cop polític i moral de Matas fóu tan fort que abandonà immediatament la política; i fugí. Se n'anà molt enfora, a Washington, d'intermediari institucional d'una coneguda cadena hotelera mallorquina. I se n'anà amb tan de silenci com rencor deixava en un partit que quedà descapçalat i sense un rumb clar. Rosa Estaràs, la número dos, assumia el lideratge de forma interina a l'espera del Congrés, retrassat fins després de les generals amb l'esperança de que la moral augmentaria.

Però l'agonia només havia fet començar. La depressió per la pèrdua de tots els poders només fóu un anticip del segon gran cop, rebut el passat 9 de març de 2008: el que ningú s'esperava era que, a les generals, el PSOE guanyés a Balears a un PP acostumat a treure majories absolutes, una rera l'altra. Amb un candidat -siem realistes- francament mediocre, els socialistes aconseguien superar en vots al PP a les Illes Balears, a totes les illes llevat de Mallorca. A més, uns dies després de les eleccions (no es féu públic abans per a no contaminar les eleccions, en un gest de la batlessa socialista de Palma, Aina Calvo, que l'honra), es descobrí un altre pastel, d'aquells que alimenten en xerrim de forma imparable: Javier Rodrigo de Santos, el nin mimat de l'anterior batlessa, Catalina Cirer, i una de les promeses polítiques de l'era post-Matas, aquell mateix que pregonava als quatre vents que "un día voy a ser Ministro", fóu enxampat per haver-se gastat 50.000 euros (que es diu aviat) amb la tarjeta de crèdit municipal en drogues i prostíbuls masculins. La bomba no podia esclatar més fort ni fer més renou: el cop legal erar fort; el cop moral, contra aquells que sortien de processons amb la Mare de Déu damunt l'esquena al costat de De Santos, era mortal.
Però la història no acaba aquí. Fa poques setmanes, un altre cas de malversament (sempre presumpte, és clar) de fons públics, sassetjava de nou al PP balear amb el cas Bitel: una empresa tecnològica que facturava diners que éren embutxacats pel gerent, Damià Vidal, amb la participació d'altres individus, tots ells imputats, alguns dels quals tinc la ¿sort? de conèixer personalment degut a velles batalles i rivalitats polítiques a la Universitat. Per cert, d'aquell grupet de cussons populars, em dona la sensació que no serà el darrer en caure. Els processos judicials (d'Andratx, Ses Salines, Santa Margalida, De Santos, Bitel...) continúen en marxa, i les sentències condemnatòries comencen a sortir, poc a poc, suponent una petita però dolorosa picada d'agulla, cadascuna d'elles, sobre un partit que, a pesar de les expulsions, n'és el principal afectat.
I, arribat en aquest punt, ens trobam avui, un any després de les eleccions, amb un PP de Balears totalment commocionat amb el que ha passat i està passant. Si el PP nacional de Mariano Rajoy està, avui, dividit i fet pols amb els escàndols interns que, dia rera dia (especialment els dilluns) el converteixen en protagonista de l'actualitat política, el PP balear de l'era post-Matas encara està pitjor. És més: mai el Partit Popular, ni a Espanya, ni a Balears, havia estat tan malament com està avui, justament un any després de les eleccions del 27 de maig de 2007.
A l'altra punta del planeta, des de la distància, com aquell qui s'amaga del llop perquè té por de que l'envesteixi, Jaume Matas observa l'evolució del partit que ell mateix dirigí i que ell mateix capitenejava quan el iot començà a fer aigua per a tots els costats i es començà a enfonsar sense que ningú acudís al rescat. Quan un rompe tots els ponts amb l'exterior perquè et creus imbatible, és normal que després et quedis més sol que la una quan hi ha un de nou. A l'espera del Congrés Nacional a celebrar a València, en el que Rajoy sortirà reforçat o sense reforçar, o simplement no en sortirà, el Congrés del PP balear també es presenta interessant, amb dos sectors enfrontats: el majoritari, moderat i oficialista, liderat per Rosa Estaràs; i el minoritari, extremista i crític, liderat per Carlos Delgado, batle de Calvià. Un enfrontament del qual ha de sortir, teòricament, un projecte polític alternatiu a un govern progressista que, per poc que faci, segur que estarà en millor posició que el que avui protagonitza el Partit Popular balear.

Des d'Amèrica, Jaume Matas, segurament amb un estat d'ànim híbrid entre l'angoixa de veure com ha acabat la història i l'alivi que suposa mantenir-se al marge de tota disputa i -per ara- escàndol judicial, contempla com el partit que dirigia a Balears s'enfonsa, poc a poc, inmers dins una agonia que, ni en el millor dels somnis, mai haguéssim imaginat cap dels qui, des de fa temps, veníem denunciant, farts, impotents, frustrats, l'abús de poder i l'engreix d'hipocresia de la dreta política (i l'amiguisme mafiós que l'envota) a les Illes Balears.
Molts d'anys.

Es lunes, Mariano; otra vez lunes

Escrito por: bernat el 26 May 2008 - URL Permanente

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