Café para todos
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Las crisis de junio
Sin ánimo de ser un agua-fiestas, lo cierto es que yo no comparto lo que dicen algunos de que hay una crisis que nos azota: yo creo que hay varias crisis, escrito en plural, que nos coaccionan como seres vivos que pretenden vivir en paz, armonía y felicidad.
1. La primera de la crisis es, sin duda, la que niega el Gobierno pero que de cada día es más evidente. Llámele Usted como quiera, pero una desaceleración coyuntural económica es, a efectos prácticos, que te cueste sudor y lágrimas llegar a final de mes, que te vayas al super y te encuentres casi sin dinero para pagar la misma compra que haces cada semana, que salgas de fiesta y solo puedas tomarte una copa porque no tienes más dinero, o simplemente que te veas obligado a renunciar a ciertos placeres de la vida como el mero hecho de comprar el periódico cada día. Y esto es lo que nos pasa a todos estos meses, aunque luego en el telediario te salga el Ministro de Economía y te diga que cuando se habla de crisis se están cometiendo un lapsus.
Una de las principales manifestaciones de esta crisis económica que vivimos es ese cierto clima de inestabilidad social que padecemos en las últimas semanas. Lo de los transportistas bloqueando los accesos de las grandes ciudades e impidiendo el reparto de los productos en todo el país me parece algo impresentable. No culpo ni al sector, ni al Gobierno, ni tampoco a los propios transportistas, sino a todos a la vez, pues lo que ha ocurrido en las últimas semanas no tiene perdón divino.
- Por una parte, me parece genial que se quiera hacer huelga; de hecho, es un derecho constitucionalmente reconocido, incluso de forma previa a la promulgación de la Constitución. Pero una cosa es hacer huelga y la otra es paralizar todo el país, con los perjuicios que esto ha causado a la gente de la calle. Los trabajadores y trabajadoras que han llegado tarde a sus puestos de trabajo, o que simplemente no han llegado, por culpa de los bloqueos de las carreteras también padecen su crisis económica y no van tocando el pito por las autopistas nacionales impidiendo que los caminoneros realicen su trayecto. Entre otras cosas porque de llegar al trabajo depende su sueldo; y del sueldo depende el pago de la gasolina que ellos también consumen.
- Por otra parte, las imágenes de los productores tirando los productos a la basura porque se estaban pudriendo al no poder ser repartidos me parece algo patético. Resulta que la semana anterior, el Gobierno se comprometía a donar 500 millones de euros para paliar la crisis alimentaria de los países en vías de desarrollo, y a los pocos días los productores españoles tiran la leche por la alcantarilla y el resto de productos agrícolas al contenedor de basura porque los transportistas no los llevan a su destino. ¿Es esa una imagen de un país decente?
- Y por último, creo que es evidente que el Gobierno ha fallado notablemente en la gestión de esta crisis. Hay que decir las cosas como son, y a mi me da la sensación de que el actual Gobierno se está durmiendo en los laureles desde que tomó posesión. Es evidente que el año político ha sido duro, y a todos nos apetece que llegue el verano y poder ir a la playa, pero un Gobierno no puede estar desaparecido en momentos económicos y sociales como éste, aunque no haya oposición que controle la acción del ejecutivo por estar inmersa en su propia crisis.
2. La segunda crisis es la del PP. Y a ésta nadie le niega el calificativo de crisis. El próximo fin de semana, los populares celebran su esperado Congreso Nacional en el que el principal dato a tener en cuenta es conocer el porcentaje de participación y de apoyo que recibirá la candidatura única de Rajoy para la presidencia ejecutiva del partido. Lo del PP también da para escribir tesis doctorales antropológicas, pero lo resumiré en tres breves puntos:
- Por una parte, los marianistas o moderados, se encuentran en una agridulce etapa de consternación, pues saben que tienen el Congreso ganado, pues no en vano Valencia va a ser capital de Bulgaria durante unos días, pero la caña que han recibido durante las últimas semanas ha sido tan feroz que no se fían de nada. Y, por si fuera poco, saben que esto del Congreso será un mero trámite sin sentido si tenemos en cuenta que antes de las próximas elecciones generales tendrán que celebrar otro, y que será entonces cuando puede peligrar el control del partido.
- Por otra parte, los duros, primero llamados aguirristas y luego costistas, se enfrentan al Congreso como aquel que después de tirar la piedra esconde la mano y no se atreve a dar la cara. Más que críticos habría que llamarles cobardes, pues no hay a mi entender mejor calificativo para definir a aquella persona que durante meses ha estado criticando sin parar algo para ser incapaz, en el último momento, de presentar proyecto y/o candidatura alternativa. Al final, pues, se quedará todo en agua de borrajas.
- Y, por último, el Congreso de Valencia abrirá una etapa de notable incertidumbre en el PP. Lo que va a pasar en el partido de Rajoy durante los próximos meses y años es toda una incógnita que depende de tantos factores y variables que impiden hacer una predicción. Las expectativas electorales no son, precisamente, buenas para el PP: los próximos comicios a celebrar son las europeas de 2009 y las autonómicas vascas, gallegas y catalanas. Habrá que ver cómo repercute esto en el liderazgo pseudorenovado de Rajoy, qué estrategia de oposición plantea, qué capacidad de llegar a pactos (por la Justicia, para el TC, por la Inmigación, por la Vivienda...) tiene, o, mejor dicho, qué le dejan hacer aquellos que durante los últimos meses han colocado al pontevedrés entre la espada y la pared.
3. Y la tercera crisis que vivimos es la meteorológica. La verdad es que no recuerdo haber ido nunca por la calle, en pleno mes de junio, llegando a julio ya, con paraguas y abrigo de invierno. Ésta sí es una crisis preocupante, la del cambio climático, la de ese fenómeno en el que no cree el primo de Don Mariano. Aunque, a decir verdad, yo que he estado una semana a caballo entre Mallorca y Lanzarote, la lluvia no ha afectado a mi prematuro proceso de ponerse moreno casi-negro en poco tiempo.La verdad es que si saliera el sol del verano, las cosas las veríamos mejor. Quizás estaríamos todos más contentos y podríamos disfrutar del discreto encanto de la vida a pesar de las crisis. Sin nubarrones fastidiándote el día, ni camioneros dando por culo, ni peperos tirándose los trastos por la cabeza, seguro que el día se nos haría más agradable, y podríamos disfrutar de uno de los mejores meses del año, que es el mes de junio. Eso cuando no hay crisis, claro.
Yes, we have been able!
Quizás hace solo una década, lo que hoy ha ocurrido en Estados Unidos era algo totalmente impensable. Pero, por muy trasnochado que pueda parecer todavía que un afroamericano pueda ser candidato a las Presidencia del país más importante del mundo, hoy el tabú se ha roto: Barack Hussein Obama será el representante del Partido Demócrata en la carrera presidencial de noviembre.
El efecto Obama ha podido hasta con la gran favorita, Hillary Clinton. Cuando, hace ya meses, empezó la carrera primaria, nadie conocía a Obama y todo el mundo daba por casi-segura la victoria de la ex-Primera Dama. Pues bien, al final, la ilusión del cambio, la ilusión para la recuperación de la esperanza en el pueblo norteamericano, ha conmovido a los demócratas hasta el punto de romper una barrera histórica sobre la política y las cuestiones raciales. El efecto Obama, analogía americana del español efecto ZP y de lo que podría ser el efecto Juan Costa, ha triunfado en un país donde todo se vende con la imagen.
Me gustaría saber si el efecto Obama se reflejará también en las elecciones presidenciales o pasará a la historia como una ilusión a medias. Me preocupa ver a votantes demócratas diciendo que, bien votarán a McCain, bien simplemente se abstendrán, antes que votar a Barack Obama. Y ésa puede ser, precisamente, la diferencia entre ganar y perder las presidenciales de noviembre.
A esta hora, falta por saber qué hará Clinton: retirarse sin más o negociar una salida digna. Aunque me cueste verla ahí, una alianza Obama-Clinton, con Hillary como candidata a la Vicepresidencia, sería una excelente opción electoral. Lo dije en su día y lo repito hoy, si bien es cierto que creo que la pugna ha debilitado ya demasiado al partido. Los demócratas tienen el deber moral de aprovechar el tirón de las ilusiones que ha despertado Obama para luchar contra el poder económico del que dispone McCain.
Pero, sea como fuere, lo cierto es que Obama ha supuesto todo un ciclón en la política norteamericana. No sé si este ciclón acabará siendo tsunami o brisa, pues a veces puede resultar cierta la crítica que se vierte contra Obama al calificarle como pseudolíder de un movimiento de ilusiones y esperanzas tan difuso como irreal. Habrá que ver cómo transcurre el tiempo en Norteamérica y, sobre todo, la evolución de los sondeos de intención de voto, para determinar si el efecto Obama es alternativa real o es puro espejismo.
En todo caso, y a la espera de acontecimientos, me muestro satisfecho por partida doble habida cuenta del resultado de las primarias norteamericanas: en primer lugar, porque Estados Unidos (y por extensión, el mundo entero) ha recuperado la confianza en la clase política a partir de las ilusiones y esperanzas depositadas en un movimiento revolucionario como el protagonizado por Obama. Y, en segundo lugar, porque, pase lo que pase en las elecciones de noviembre, gane Obama o gane McCain, lo cierto es que desde ahora ser negro no será nunca más impedimiento para ser candidato a la presidencia del país más racista y conservador de Occidente. Y esa es, quizás, la principal conquista lograda mediante estas primarias.
Any I, després de Matas
Avui es compleix un any de les eleccions municipals i autonòmiques del 2007, és a dir, un any del principi del fi del regnat de Jaume Matas a les Illes Balears. I, si he de dir la veritat, si fa un any m'haguéssin dit que la situació política, nacional i autonòmica, seria la que és, hagués considerat que que ho manifestava se n'anava del cap.
El 27 de maig del 2007 fóu una data clau pel conservadurisme polític illenc. No sé si seré jo ara qui exageri, però tal volta aquesta data pugui significar la inflexió que marca un abans i un després en la política balear. En aquelles eleccions, al darrer moment, pràcticament ja el dia 28 de matinada, els escrutinis electorals van fer un volc i van provocar allò que només uns mesos abans semblava impensable: la possibilitat de reeditar un Pacte de Progrés a les institucions balears.
S'ha de dir que, mentre a la resta de l'Estat, les coses al PP es mantenien pràcticament igual que quatre anys abans (amb una forta pujada electoral a Madrid i València, i un fort retrocès a Canàries i Navarra), era a Balears on les coses pintaven pitjor pel llavors tot poderós Jaume Matas i Palou. Després de la travessia del desert del I Pacte de Progrés (1999-2003), amortigüat gràcies al nomenament con a Ministre de Medi Ambient, per on passà amb més pena que glòria atesa la dedicació plena en la tasca opositora institucional contra el primer govern Antich, fóu al 2003 quan Matas pogué recuperar el poder autonòmic. L'engreix moral d'aquella victòria el convertí en l'inexpugnable President, poder del qual semblava infinit. Però, precisament, d'aquella engreixada començaren a sortir els bonys que, a una velocitat de llamp, davallà als inferns de la política sense ressusrecció possible.
El cas Andratx, del que ahir es conegué la primera de les sentències, marcaren un fort cop a la credibilitat de Matas i el seu equip. A partir d'aquell moment, començà una davallada sense fre que culminà el 27-M amb la pèrdua de la majoria absoluta. Abans i durant la campanya, es coneguéren els detalls i les sospitoses relacions del número 2 de Matas dins el PP, José María Rodríguez, amb Eugenio Hidalgo. Altres casos de corrupció i escandols urbanístics es reproduïren per tot Balears en poc temps: els cavallistes de Ses Salines, els interessos del Batle de Santa Margalida, i un llarg etcètera. Tot això, sumat a la destructiva campanya que el PP protagonitzà contra la única força política amb la que, arribat el cas, podia pactar, UM, tensà la corda fins al punt que aquesta, finalment, es va rompre. I tot, sense oblidar el desastre el PP a Menorca o el fàstic dels eivissencs i les eivissenques del totalitarisme econòmic i polític del clan Matutes a les Pitiüses.
En aquelles eleccions, el PP ho perdé tot. Avui, el PP està a l'oposició a totes les principals institucions a Balears: al Parlament i Govern autonòmic, al Consell de Mallorca, al de Menorca, al d'Eivissa, al de Formentera (de recent creació) i, fins i tot, a l'Ajuntament de Palma. La UM de Maria Antònia Munar actuà amb una valentia que molts no esperàvem i, després de retreure-li a Matas tot el que el seu equip havia fet durant la campanya (especialment Rosa Estaràs) contra els nacionalistes, pactà, de nou, amb un PSIB-PSOE que, evidentment, aprofità la inesperada jugada com si d'un miracle es tractàs. Només uns mesos abans, siem realistes, ningú s'esperava un resultat electoral que li donés menys de 30 ó 31 diputats al totpoderós PP de Matas.
El cop polític i moral de Matas fóu tan fort que abandonà immediatament la política; i fugí. Se n'anà molt enfora, a Washington, d'intermediari institucional d'una coneguda cadena hotelera mallorquina. I se n'anà amb tan de silenci com rencor deixava en un partit que quedà descapçalat i sense un rumb clar. Rosa Estaràs, la número dos, assumia el lideratge de forma interina a l'espera del Congrés, retrassat fins després de les generals amb l'esperança de que la moral augmentaria.
Però l'agonia només havia fet començar. La depressió per la pèrdua de tots els poders només fóu un anticip del segon gran cop, rebut el passat 9 de març de 2008: el que ningú s'esperava era que, a les generals, el PSOE guanyés a Balears a un PP acostumat a treure majories absolutes, una rera l'altra. Amb un candidat -siem realistes- francament mediocre, els socialistes aconseguien superar en vots al PP a les Illes Balears, a totes les illes llevat de Mallorca. A més, uns dies després de les eleccions (no es féu públic abans per a no contaminar les eleccions, en un gest de la batlessa socialista de Palma, Aina Calvo, que l'honra), es descobrí un altre pastel, d'aquells que alimenten en xerrim de forma imparable: Javier Rodrigo de Santos, el nin mimat de l'anterior batlessa, Catalina Cirer, i una de les promeses polítiques de l'era post-Matas, aquell mateix que pregonava als quatre vents que "un día voy a ser Ministro", fóu enxampat per haver-se gastat 50.000 euros (que es diu aviat) amb la tarjeta de crèdit municipal en drogues i prostíbuls masculins. La bomba no podia esclatar més fort ni fer més renou: el cop legal erar fort; el cop moral, contra aquells que sortien de processons amb la Mare de Déu damunt l'esquena al costat de De Santos, era mortal.
Però la història no acaba aquí. Fa poques setmanes, un altre cas de malversament (sempre presumpte, és clar) de fons públics, sassetjava de nou al PP balear amb el cas Bitel: una empresa tecnològica que facturava diners que éren embutxacats pel gerent, Damià Vidal, amb la participació d'altres individus, tots ells imputats, alguns dels quals tinc la ¿sort? de conèixer personalment degut a velles batalles i rivalitats polítiques a la Universitat. Per cert, d'aquell grupet de cussons populars, em dona la sensació que no serà el darrer en caure. Els processos judicials (d'Andratx, Ses Salines, Santa Margalida, De Santos, Bitel...) continúen en marxa, i les sentències condemnatòries comencen a sortir, poc a poc, suponent una petita però dolorosa picada d'agulla, cadascuna d'elles, sobre un partit que, a pesar de les expulsions, n'és el principal afectat.
I, arribat en aquest punt, ens trobam avui, un any després de les eleccions, amb un PP de Balears totalment commocionat amb el que ha passat i està passant. Si el PP nacional de Mariano Rajoy està, avui, dividit i fet pols amb els escàndols interns que, dia rera dia (especialment els dilluns) el converteixen en protagonista de l'actualitat política, el PP balear de l'era post-Matas encara està pitjor. És més: mai el Partit Popular, ni a Espanya, ni a Balears, havia estat tan malament com està avui, justament un any després de les eleccions del 27 de maig de 2007.
A l'altra punta del planeta, des de la distància, com aquell qui s'amaga del llop perquè té por de que l'envesteixi, Jaume Matas observa l'evolució del partit que ell mateix dirigí i que ell mateix capitenejava quan el iot començà a fer aigua per a tots els costats i es començà a enfonsar sense que ningú acudís al rescat. Quan un rompe tots els ponts amb l'exterior perquè et creus imbatible, és normal que després et quedis més sol que la una quan hi ha un de nou. A l'espera del Congrés Nacional a celebrar a València, en el que Rajoy sortirà reforçat o sense reforçar, o simplement no en sortirà, el Congrés del PP balear també es presenta interessant, amb dos sectors enfrontats: el majoritari, moderat i oficialista, liderat per Rosa Estaràs; i el minoritari, extremista i crític, liderat per Carlos Delgado, batle de Calvià. Un enfrontament del qual ha de sortir, teòricament, un projecte polític alternatiu a un govern progressista que, per poc que faci, segur que estarà en millor posició que el que avui protagonitza el Partit Popular balear.
Des d'Amèrica, Jaume Matas, segurament amb un estat d'ànim híbrid entre l'angoixa de veure com ha acabat la història i l'alivi que suposa mantenir-se al marge de tota disputa i -per ara- escàndol judicial, contempla com el partit que dirigia a Balears s'enfonsa, poc a poc, inmers dins una agonia que, ni en el millor dels somnis, mai haguéssim imaginat cap dels qui, des de fa temps, veníem denunciant, farts, impotents, frustrats, l'abús de poder i l'engreix d'hipocresia de la dreta política (i l'amiguisme mafiós que l'envota) a les Illes Balears.
Molts d'anys.
Quien siembra vientos, recoge tempestades
En gran parte, que la derecha extrema política y mediática quiera afeitarle en seco la barba a Rajoy es causa de lo que éste ha estado haciendo en los últimos cuatro años al frente del PP. Y, en realidad, es cierto que lo que está pasando en el principal partido de la oposición es fruto de su propia irresponsabilidad.
Mariano Rajoy ha estado cuatro años dirigiendo una oposición radicalizada, extremista y sumamente irresponsable, y ha alimentado a los más reaccionarios de su partido en contra de un Gobierno socialista al que le costó mucho admitir como tal. La derrota electoral del 2004 provocó tal shok psicológico en la cúpula del PP que tuvieron que pasar cuatro años y una extensa relación de derrotas electorales para aceptar la realidad. Y, mientras tanto, es decir, durante toda la legislatura, el señor Rajoy ha estado al lado de aquellos que, mira tú por donde, hoy ponen precio a su cabeza.
En mi último post me referí a la irresponsabilidad manifiesta de ese clan de críticos disfrazados de liberales que están calentando la militancia de base con sus críticas al rumbo moderado que, tras las últimas generales, ha tomado Rajoy. Esa irresponsabilidad, consistente en crear tensión interna sin pensar que ésta puede ocasionar una auténtica bomba de relojería en la calle, es lo que ha llevado a ciertos medios de comunicación a rajar despiadadamente contra Rajoy entre insultos y bofetadas.
Pero esos mismos que ayer se manifestaban ante la sede del PP en Madrid contra Rajoy y Gallardón son los mismos con los que éstos, y particularmente el primero, se ha estado manfiestando durante cuatro años por las calles de toda España. Los que ayer le llamaban traidor a Rajoy son los mismos que han estado haciendo lo mismo respecto de Zapatero durante cuatro años, y a los que acompañaba el propio Rajoy. Hoy, es Rajoy el insultado por aquellos a los que ha estado acompañando en todas y cada una de las procesiones organizadas por la AVT y los Obispos durante la pasada legislatura. Y es el propio Rajoy el que bebe de las mismas aguas turbias que él mismo ha estado agitando.
Seamos claros y realistas: Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez son ese grupo de personas que, según Rajoy "desde fuera", quieren impedir a toda costa que éste presente su candidatura en el próximo Congreso nacional del PP. Sin embargo, Rajoy se olvida de un hecho fundamental: durante cuatro años, esos dos periodistas no es solo que hayan marcado el rumbo del PP "desde dentro", sino que el propio Rajoy ha contribuido, con su crispadora oposición, a que COPE, Mundo y PP se confundieran como un todo, como una misma cosa, como algo que va ligado de la mano. ¿Acaso no es cierto que el propio Rajoy ha sido el primer partícipe de las sinrazones voceadas desde la COPE durante cuatro años? ¿Acaso no ha sido Rajoy el gran aliado de los manipulados titulares del periódico de Pedro J.? ¿Por qué pretende ahora que distingamos entre PP y Mundo-COPE cuando durante más de cuatro años no se han distinguido ni en un ápice entre ellos?
Mariano Rajoy lo tendrá muy difícil para construir ese "partido independiente" del que tanto habla últimamente. La verdad sea dicha y ojalá me equivoque, pues creo que es sano tener una oposición independiente que marca, por sí sola, el ritmo de su estrategia, sin hipotecas mediáticas. Pero lo cierto es que durante demasiado tiempo, el PP de Rajoy ha estado excesivamente condicionado a la dogmática copera y mundanera, hasta tal punto que su militancia de base, y especialmente la más extrema, toma las consignas lanzadas por esa emisora y ese periódico como doctrina de partido. Así pues, en mi opinión, Mariano Rajoy está pagando ahora las consecuencias de la irresponsabilidad que supone mezclar las funciones del poder mediático con el poder político: durante cuatro años, los que debían hacer política se han dedicado a generar titulares de periódicos, y los que debían hacer titulares de periódicos se han dedicado a hacer política. Y el resultado es, ahora, el que es.
El problema, pues, del PP de Rajoy es que ha estado demasiado tiempo cogido de los cataplines por Pedro J. y Federico que ahora, cuando se ha dado cuenta del error habida cuenta del rechazo electoral que su partido genera en ciertos territorios claves, es ya demasiado tarde. Y las cosas se le han torcido tanto hasta provocar lo nunca visto en la política de un país democrático y, como le gusta decir a él, "mínimamente normal" o "con sentido común": que la militancia de base se manifieste ante las puertas de la sede pidiendo la cabeza del líder.
Ahora pues, Rajoy "está bebiendo de su propia medicina", como muy acertadamente ha señalado el secretario de organización socialista esta mañana. Tanta manifestación, tanto Obispo, tanto "victimismo", tanto insulto y tanta tontería no podían acabar en cosa buena; muchos creíamos que el resultado sería -tal y como fue- una nueva derrota electoral de ese planteamiento extremo de hacer política. Lo que pocos nos esperábamos -y, desde luego, Rajoy el que menos- es que los leones hayan acabado devorando incluso al domador del circo, tras haber estado alimentando durante cuatro años ese odio fundamentalista propio de épocas ya pasadas y que, por culpa de una serie de irresponsables dedicados a la cosa pública, parece que vuelve a campar a sus anchas por las calles de este país.
PP contra PP
Café para todosSi, en los noventa, el sector guerrista del PSOE se hubiera manifestado ante la sede de Ferraz contra el oficialismo felipista, muy seguramente todo el mundo hubiera llegado a la conclusión de que, o bien en el PSOE se habían vuelto todos majaras, o bien al partido le quedaban dos telediarios de existencia. Por esa misma regla de tres, en parte es normal pensar que el PP está herido de muerte, si bien lo cierto es que son menos los gritos que suenan que las personas que dicen estar detrás de ellos. Ni los casos Verstrynge o Hernández Mancha llegaron al extremo en el que se ha llegado hoy. Y muy mal síntoma es el de un partido que tiene, en la calle, a parte de su militancia voceando gritos de traidor hacia sus líderes.
Lo que ha ocurrido esta mañana en la calle Génova de Madrid no tiene precedentes en la historia de este país. Jamás un partido político había sufrido una manifestación en la mismísima puerta de su sede nacional en contra de sus dirigentes, protagonizada y organizada por sus propias bases. Hay que reconocerle, pues, un doble mérito al PP: el espectáculo con el que nos ha brindado hoy ha sido tan histórico como lamentable.
Desde mi punto de vista, es una auténtica irresponsabilidad que se haya organizado esta manifestación en las mismas narices de Rajoy. Creo que en el PP, todos necesitan realizar una profunda reflexión sobre el gallinero de exaltados en que se ha convertido el principal partido de la oposición. España necesita del PP en tanto en cuanto su rol como principal actor político y parlamentario de control al Gobierno solo puede ser ejercido por él, en nombre de los más de 10 millones de votantes que, hace unos meses, depositaron su plena confianza en sus candidaturas. En nombre de la estabilidad política y democrática, en nombre del correcto y racional funcionamiento de sus instituciones, este país no puede permitirse el lujo de tener al principal partido de la oposición dividido en mil pedazos, enfrentados e insultantes contra sí mismos. Que ciertos periodistas matutinos y ciertos directores de periódicos voceen e injurien al actual líder del PP no es causa como para que la semana acabe con manifestaciones, al más puro estilo jornada de reflexión de 2004, pero realizados por su propia militancia. Éste es un signo de extrema y peligrosa debilidad que ningún partido político puede permitirse y, desde luego, mucho menos el PP.
Entrando en el fondo del asunto, en gran parte comparto la visión de Rajoy sobre el asunto. Lo he seguido en su charla de esta mañana y tiene razón cuando argumenta que el cambio de estrategia del partido es obvio y necesario ante el cambio de circunstancias política de este país. Por todo lo cual, es ilógico que el PP se manifieste ahora en contra del Gobierno por su actual política antiterrorista cuando ésta es, justamente, la que quiere el PP. Y es ilógico negarse a hablar, a dialogar y a negociar con todo el arco de fuerzas políticas parlamentarias, con independencia de que se llegue a un acuerdo o no, pues la postura del cerrarse en banda no genera más que un aislamiento y una crispación político-mediática que no lleva a ningún lado, ni tiene sentido alguno.
A su vez, en gran parte, los 250-300 manifestantes que esta mañana voceaban insultos a Rajoy y a Gallardón constituyen la representación de una minoría inmovilista que, a decir verdad, perjudican más que benefician a la imagen del partido, desde el punto de vista electoral. Desde luego, el búnker político-mediático formado por COPE-Mundo-Libertaddigital no es precisamente el mejor aval de moderación, estabilidad, racionalidad y calma que debe desprenderse de un partido que aspira a ocupar el centro ideológico.
De ahí pues que, ante el inmovilismo radical impulsado desde las ondas radiofónicas eclesiásticas, creo que acierta Rajoy al apostar por "moverse" hacia el centro-reformista "e independiente", antes que someterse a los dictados extremos de aquellos que solo saben salir a la calle para llamar traidor a su clase política. Siempre son los mismos, basta mirar las hemerotecas y los archivos documentales para darse cuenta de ello: primero llamaron traidor a Suárez por desmontar el aparato franquista; después a González por modernizar socialmente el país; luego a Zapatero por hacer lo mismo con ETA que justo antes había hecho Aznar; y ahora a Rajoy porque quiere dar un giro a su forma de hacer política y apostar por una moderación y un sentido común que llevan demasiado tiempo ausentes en este país.
Desde luego, el clan Aguirre-Arístegui-Aznar debería tener en cuenta que está haciendo más mal que bien cuando provocan, con sus mediatizados "sentimientos de decepción", aireadas reacciones en la militancia de base como las de hoy. Si los críticos a Rajoy y a los sorayos tienen una lista alternativa, deberían presentarla ya, pero es un acto de suma irresponsabilidad que ese difuso grupo de duros se dedique a tensar el ambiente político de sus propios afiliados y simpatizantes para, a reglón seguido, negarse a presentar proyecto y candidatura alternativas porque saben que es materialmente imposible ganar el Congreso. Sin embargo, todo el mundo sabe que, a pesar de tanto ruido, en realidad, nadie se atreve a lanzar la primera piedra.
Si no son capaces de convencer a los compromisarios del Congreso de Junio, o no se atreven a presentar candidatura alternativa porque los números de la lechera no salen, lo mejor que podría hacer ese grupo de alterados encabezados por la presidenta de la Comunidad de Madrid y por el ex-presidente Aznar es callarse. Agitar a las masas con sus declaraciones de "tristeza y decepción" y luego esconderse es un acto de cobardes e irresponsables, impropio de gente que ha ostentado u ostenta cargos y funciones gubernamentales como las ejercidas por los susodichos. Y más teniendo en cuenta que su propio síndrome de inferioridad y ánsias de poder pueden poner en peligro incluso la propia cohesión ideológica del partido con mayor volumen de militantes de Europa.
En conclusión, pues, un espectáculo indigno de una clase política que se llena la boca con "principios", "valores" y conceptos como "democracia" y "libertad". Un espectáculo impropio de un partido político que se supone que es el referente alternativo para aquellos que, legítimamente, por la razón que sea, apuestan por opciones políticas distintas al actual Gobierno. Un espectáculo irresponsable de unos dirigentes políticos que son capaces de cualquier cosa para alimentar sus corruptas ánsias de poder, actuando con extrema negligencia ante una ciudadanía que nunca hasta hoy había visto algo similar en el seno de un partido político que aspira a gobernar. Sin duda, un espectáculo lamentable.
Otro que se va
Menudo circo tienen montado éstos del PP. Quién les ha visto, y quién les vé. Marianistas contra duros; duros contra marianistas. Aznar manifiesta su "decepción". Fraga apuesta por la moderación. Losantos y Pedro J. gritando contra Rajoy. Aguirre critica el rumbo de la actual dirección. San Gil dimite. Acebes y Zaplana, huídos. Ortega Lara se pira. Y Martínez-Pujalte se afeita el bigote. Esto parece la casa de los líos.
Es cierto que José Antonio Ortega Lara no es, ni ha sido nunca, dirigente del PP. Pero más cierto es que su figura constituye todo un símbolo para el Partido Popular. Ortega Lara es la encarnación de la lucha y la resistencia contra el terrorismo en un País Vasco que, con su figura, pasó de esconder a las víctimas a tratarlas progresivamente con mayor justicia. En realidad, pues, la baja de Ortega Lara tras veinte años de militancia popular no es una baja cualquiera: al igual que María San Gil, Ortega Lara es la imagen viva de un modelo y una estrategia de hacer política por parte del PP que ahora, de repente, se vé frustrada.
La lucha de los marianistas contra los duros me recuerda a la batalla interna que, dentro del franquismo, había entre reformistas/aperturistas y el búnker inmovilista del régimen. Hoy, los moderados pretenden cambiar la estrategia política del PP para acercarla de donde nunca se debería haber ido: ese centro político que tantos ríos de tinta generó en los noventa y que luego se esfumó de la noche a la mañana. Por su parte, los duros no quieren mover ni un ápice en la técnica del no-a-todo que imperó durante la pasada legislatura y, evidentemente, ni oir hablar de nacionalismos.
Ambos tienen sus "estudios y justificaciones" que avalan su posición: los duros dicen que su estrategia es la más acorde con "los principios ideológicos" que inspiran el proyecto popular, y que provocó un aumento electoral "considerable" en los comicios del 9-M; los moderados, por su parte, creen que si no se produce un acercamiento al centro político y la apertura hacia las posiciones nacionalistas en Euskadi y Catalunya no se conseguirá el reto que inspira todo partido político que es el de llegar al Gobierno. Y, en realidad, ambos tienen razón, si bien es cierto que más a la derecha el PP ya no puede crecer (y el PSOE más a la izquierda tampoco), con lo que ambos deberán converger hacia el centro político si no quieren quedarse polarizados en posturas que no llevan a ningun lado. Por ello, dada la conyuntura social de este país (más gente de centro y centro-izquierda, que de derechas y centro-derecha), o el PP vuelve al centro (si es que alguna vez estuvo ahí), o tendrá difícil volver al Gobierno.
Habida cuenta de todo lo anterior, lo cierto es que para los marianistas las salidas de escenario de figuras tales como Acebes, Zaplana, San Gil o de la simbología que supone Ortega Lara, no deja de ser algo que, a la larga, incluso pueda jugar a su favor. Y es que la estrategia del "España se rompe", "solo nosotros estamos con las víctimas" y "Zapatero es un traidor" ya no sirve, al menos electoralmente. Personalmente creo que Rajoy es lo suficientemente inteligente como para saber qué hace y qué consecuencias tiene el hecho de no impedir la marcha de San Gil o el eco mediático que, entre el búnker, supone que un simbólico Ortega Lara diga "me voy".
Con lo de Ortega Lara, sin duda, puede desatarse una cadena de renuncias de la militancia de base anónima que puede resultar, al menos, interesante. Tras la derrota del 14-M de 2004, el PP quiso salir del bache proclamando a los cuatro vientos que más de 400.000 personas se habían afiliado al PP a pesar de perder las elecciones, "como muestra de apoyo ante la situación delicada del momento"; habría que ver cuál ha sido el movimiento de afiliados en el PP desde el pasado 9 de marzo de 2008, pues mucho me temo que el saldo es (o, a corto plazo, será) sumamente negativo. Sin embargo, a la larga, quizás cada militante del sector duro que se dé de baja equivalga a un puñado de votos moderados arrancados del PSOE, de CiU o del PNV; al fin y al cabo, quien gana las elecciones no es quien más militantes tiene sino quien más votos cosecha.
Lo de Ortega Lara es, por tanto, solamente un símbolo. Un símbolo de desunión, de desilusión quizás, de una militancia de base que se enmarcaría dentro de ese grupo de duros que mediáticamente encabezan San Gil y Aguirre; pero que, en su conjunto, no suponen amenaza alguna para la unidad del partido. Al otro lado, Rajoy se alinea ahora con un moderado Gallardón que sabe que esta crisis puede abrirle las gloriosas puertas de un cielo que siempre se le ha resistido. En cualquier caso, se trata todo de una pura cuestión de simbología, de imagen (moderación versus inmovilismo), pura decisión sobre el márketing político a tomar en consideración de cara al futuro.
Aunque, a decir verdad, mientras se deciden, se pelean, se discuten y se insultan, no deja de ser divertido ver ese circo en el que se ha convertido el PP. Quién te ha visto y quién te vé.
El triunfo de la democracia y la paz
Quizás, en parte, tenga razón Josu Erkoreka cuando dice que "habrá que ver" qué importancia fáctica tiene la operación policial llevada a cabo en las últimas horas en Burdeos y que, a esta hora, ya cuenta con seis detenidos; de entre ellos, qué duda cabe, se encuentra Thierry, el hasta hoy considerado como jefe del aparato militar de ETA. Pero digo "hasta hoy", pues es evidente que si de algo nos tienen acostumbrados la basura etarra es de su capacidad para reorganizarse tras cada caída de su cúpula.
No es la primera vez que cae la cúpula etarra a lo largo de la historia de ETA, y siempre se ha considerado esa caída como un golpe determinante para el entorno etarra. No hay duda de que así es, pero también de que los etarras saben cómo reorganizarse. Dicho de otro modo: en menos de una semana, ETA tendrá nueva dirección militar y todo seguirá como ahora... aunque más débil. Mala hierba nunca muere.
Tras cada atentado y, sobre todo, tras cada asesinato, los políticos siempre recurren a expresiones tales como "el peso de la ley", "la fortaleza del Estado de Derecho" o "el triunfo de la democracia y la libertad". En gran parte, son expresiones lingüísticas que, a efectos del márketing político-mediático-electoral, siempre, digamos, quedan bien. Aunque es con acciones policiales contundentes como las de hoy cómo mejor se refleja este triunfo del Estado de Derecho sobre el sin-sentido terrorista. La meditización de las detenciones, por consiguiente, puede tener aquí su mayor o menor justificación.
Hay dos utopías evidentes que rigen el fin de ETA; digo utopías, pues considero que hay dos factores claves que resultan decisivos para poner punto final a la barbarie terrorista: por un lado, es utópico pensar que ETA desaparecerá solo gracias a los golpes policiales y judiciales como los desarrollados hoy, pues es difícil que un pensamiento extremo como el que guía a los etarras cambie de la noche a la mañana a golpe de operaciones policiales; y, por otro lado, es también utópico creer que solamente mediante el diálogo político con aquellos que se niegan a dialogar sin violencia acabaremos con la lacra terrorista. La combinación de ambos elementos, cada uno en su debido momento, es quizás la mejor fórmula química para acabar con este virus; y digo "cada uno en su debido momento" pues, es evidente, que para poder abrir cauces de diálogo político deben darse las condiciones y, por ejemplo, a día de hoy, ETA no está por la labor.
ETA tuvo la oportunidad de finalizar su razón social por las buenas hace solo unos meses y el hoy detenido Thierry optó por la demolición de la T-4, demoliendo a su vez las esperanzas de paz y libertad de todos los demócratas de este país. Hoy ha sido él quien se ha derrumbado. Y con él, estoy convencido, que se derrumba en parte la acción de esa pandilla de basura andante llamada ETA.
Me han llamado la atención las imágenes de la detención: los gritos de "gora Euskadi ta Askatasuna" no son más que chillidos de cobardes mal-nacidos desprovistos del más común de los sentimientos humanos. Además, los gritos en francés, claramente dirigidos hacia la Comunidad Internacional con la intención de legitimar la lucha terrorista por la liberación del oprimido pueblo vasco, solo provocan asco para el común de los mortales. La sociedad vasca no necesita de ejércitos de liberación nacional, tal y como pretende subrogarse esta banda de criminales. La Comunidad Internacional debería saber que ETA no representa a nadie, mucho menos en Euskadi, pues los vascos saben luchar, democráticamente y de forma pacífica, por sus retos políticos y sociales en el marco de un contexto social armónico y desprovisto de violencias ni coacciones.
A todo esto, ¿dónde está Ibarretxe? Me preocupa que el lehendakari solo salga a hablar de planes absurdos y payasadas varias y no para felicitar la efectividad de una operación que puede salvar vidas. Me preocupa el doble discurso moral de un PNV que siempre recurre a esa peligrosa ambigüedad lingüística cuando se producen detenciones en el entorno de ETA. El por qué deberá explicarlo el propio Ibarretxe y el propio PNV. A pesar, pues, de lo cierto o incierto del "habrá que ver" señalado al principio, los vascos y las vascas no se merecen estar representados por tanta ambigüedad y tanto sin-sentido.
De niños, peperos, Obispos, etarras y otras payasadas varias
Ha sido niño!
La primera Ministra de Defensa de la Historia de todas las Españas ha tenido a su primer niño, el Miquel, lo cual no es nunca noticia si el ascendente es varón pero es portada en muchos medios cuando es mujer; y eso, creo yo, es demostración clara de desigualdad. Es evidente de que se trata de una noticia de esas consideradas como buenas, puesto que todo nacimiento es motivo de alegría y felicitación. Hay ciertos personajillos que aprovechan la buena nueva para volver a sacar a luz sus pensamientos machistas, y es que hay quiénes les cuesta adaptarse a lo habitual que resulta que una mujer dirija los designios de un Ejército históricamente tan machista como el nuestro. Sea como fuere, el tito Montilla ya ha visitado al bebé y el tito José Luis ha llamado desde La Moncloa para felicitar a la familia. Rubalcaba (quién sino!) sustituirá accidentalmente a Chacón al frente de Defensa durante la baja de maternidad de ésta: a esta hora se desconoce cuánto tiempo durará dicha maternidad (me temo que poco) y si los padres solicitarán los famosos 2.500 euros con los que el Gobierno Zapatero premia a los recién nacidos.
Aznar, por fín, habló
Y mientras la Ministra paría en Barcelona, el ex-presidente Aznar ha salido, con su melena hippie, a decir, entre líneas, lo que opina sobre el espectáculo con el que, día a día, semana a semana, nos entretiene su partido. En tiempos de crisis, a falta de pan, bueno es el circo! Y lo ha hecho para decir que él está ahí y que la "confianza" (esa de la que tanto habla María San Gil) y los "principios" (aquellos a los que todo el mundo el PP menciona pero nadie se atreve a definir) no pueden traicionarse. En otra conferencia, Mariano Rajoy ha dicho que "hay que mirar al futuro" (un mensaje que siempre se suele decir tras una catástrofe o calamidad), mientras que en ABC, Gallardón ha reclamado la "vuelta al centro": la verdad es que no sé cuántos años lleva ya el PP viajando al centro, pero lo cierto es que a todos los españoles nos da la sensación de que cada vez está más a la derecha. Hasta Fraga se queja de ello!
Nuñez Feijoo pactaría con el BNG
Y entre tanta crisis interna, va el líder del PP en Galicia y, con un tono puramente preelectoral, suena una de esas frases lapidarias que marcan un antes y un después en ese partido: Feijoo no descarta un pacto PP-BNG en el futuro. ¿Alguien se imagina al BNG en un gobierno del PP? ¿Alguien se imagina a Anxo Quintana como Conselleiro del sucesor de Fraga? Pero, más allá de la mayor o menor remota posibilidad del entendimiento: ¿qué es más probable para el PP: que pacte con el BNG o que se extinga? Cuando se entere San Gil, la que se va a armar!
Federico Jiménez Losantos y César Vidal renuevan contrato en la COPE
En Madrid, mientras tanto, la emisora radiofónica propiedad de la Conferencia Episcopal, ha renovado sus contratos labores a los dos periodistas más polémicos de la historia radiofónica de este país. Ni los insultos y descalificaciones de Losantos (de los que ya no se libra ni Rajoy), ni las manipulaciones y medias-verdades de César Vidal (cuyo programa se parece más a una hoguera inquisitorial que a una linterna) han podido con los Obispos más aperturistas -catalanes y vascos- y sus críticas al "mal ejemplo" que ambos locutores están predicando desde la Cadena de Ondas Populares de España. En gran parte, no me extraña: está claro que si a Rouco Varela le das a elegir una radio moderada, racional y cristiana por un lado, o una radio insultante, manipuladora y antigubernamental por el otro, se queda con lo segundo; y a mí, todo esto de la COPE me recuerda mucho a cuando Jesucristo llamó fariseos a los sacerdotes y maestros de la ley y sacó del templo a los mercaderes.
ETA, en sus trece
Con todo, los asesinos continúan con sus barbaries, esta vez en Getxo. La escoria y la basura etarra cubre de mierda su propia existencia. Que en pleno siglo XXI haya unos miserables que se dediquen a matar y hacer destrozos en nombre de unas supuestas ideas políticas, es más que una vergüenza. Porque aquí de lo que se trata no es de condenar al nacionalismo izquierdista (abertzale) sino a aquellos que, autoproclamándose sin legitimidad como sus guardianes ideológicos, utilizan la violencia para conmover una sociedad digna, plural, abierta y tolerante como la vasca. Los vascos y las vascas no se merecen una dictadura de 40 años como la que está dictando ETA con su barbarie. Para aquellos en los que, aún con todo, creemos en el diálogo (no en estas circunstancias, desde luego, pero sí en las que un día se dieron y se fueron al traste), cada episodio de violencia, cada asesinato y cada extorsión es y debe seguir siendo un nuevo estímulo para apoyar y defender, a ultranza, la libertad, la pluralidad y la tolerancia que nos definen como democracia. Menuda escoria!
Y mañana Ibarretxe volverá a España con su plan
Pero eso es otro tema, que dejamos para mañana o pasado, pues menudo día ya hemos tenido hoy como para ponernos ahora a hablar de payasadas.
María San Gil echa leña al hervidero
Y yo que creía que en el PP ya lo habíamos visto todo. No hay duda de que Mariano Rajoy pasará a la historia del Partido Popular como uno de los líderes que más han dado de hablar; creo que, a su lado, lo de Hernández Mancha fue tan solo cosa de aficionados. Menudo desastre.
Ayer, un fiel amigo asturiano me comentó que hace unos días había ido a una fiesta organizada por el PP. "Pa fiestas estáis", le comenté. Creo que otro amigo que tenemos en común, ubicado a su derecha, le había contestado igual hacía unos días. Y es que todo el mundo vé lo que está pasando, salvo uno, salvo el que, en teoría, lo debería remediar: el todavía líder, Rajoy.
Ahora María San Gil se ha descolgado ni más ni menos que de la ponencia del Congreso. Eso es como si, de repente, a Zapatero le saliera algun Ministro y le dijera: "pues ahora no quiero trabajar". A esta hora no se conoce todavía el trasfondo de la espantada de San Gil, pero mucho me temo que el tema dará para ríos de tinta y horas de tertulia en los medios españoles de los próximos días.
Menudo desastre tiene montado Rajoy. Otro colega, también pepero, me comentó hace poco algo sobre la crisis económica; nunca imaginé que podía zanjar el tema con tanta facilidad. Bastó con decirle: "vale, de acuerdo, hay crisis, y la cosa pinta mal, pero... ¿hay alternativa?". Desde luego que no la hay, pues más importante que un Gobierno eficiente es una oposición que se presente realmente como una alternativa a ese Gobierno; y mucho me temo que algun que otro columnista de Libertad Digital tiene razón cuando dice que "tenemos ZP para rato".
Lo de San Gil es ya la gota que colma el vaso. Que se fuera Zaplana y Acebes era algo tan previsible como deseable; que Rajoy promoviera la renovación, era algo obvio; que Aguirre se autopostulara como alternativa, era incluso predecible. Pero que San Gil renunciara a redactar la ponencia del partido "por diferencias de criterio fundamentales" con el PP, eso sí que no era de esperar. Por menos se han excindido partidos enteros en este país, y sino que se lo pregunten a Rosa Díez.
Menundo panorama; menudo espectáculo tienen montado estos del PP. Si Zapatero se hubiera propuesto bombardear al PP seguramente no le habría hecho tanto daño como el mal que se está haciendo a sí mismo el actual líder del PP. Me gustaría saber qué piensan Fraga y Aznar de todo lo que está pasando, si es que no es cierto eso de que prefieren ni pensar en lo que está pasando.
Ante todo esto, uno se pregunta si Rajoy llegará "vivo" (políticamente, se entiende) al 2012. Creo que ya nadie duda de que candidato no lo va a ser, puesto que aun siendo reelegido presidente en el congreso de Valencia, un año antes de los comicios habrá otro congreso en el que se espera que alguien dé el salto. Ese alguien bien podría ser Esperanza Aguirre o Paco Camps. Pero claro, todo esto suponiendo que llega el 2011 y que las cosas han ido medianamente bien, pues tal y como se están sucediendo los acontecimientos en este partido, bien es posible que Rajoy acabe siendo elegido presidente del PP por unanimidad al ser él el único asistente al Congreso del próximo mes de junio... como diría Federico, celebrado en Bulgaria, capital Valencia.
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