Café para todos

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Asco

Escrito por: bernat el 01 Jul 2008 - URL Permanente

Hay cosas en la vida que dan más grima que otras; pero resulta evidente que este caso es uno de los más asquerosos jamás conocidos en España. Siempre he considerado que sería una imprudencia y una irresponsabilidad juzgar a alguien a partir de ciertos presuntos hechos, a veces sacados de contexto; de ahí que, en parte, pueda llegar a entender que si una persona está atrapada en el mundo de la droga, especialmente en el de la coca, posiblemente sus actos no son propios sino más bien soportados. Pero, a medida que va pasando el tiempo y van saliendo nuevos detalles y nuevos hechos, a uno le entra auténtico asco cuando descubre la doble vida de ciertos personajillos de la cosa pública.
Javier Rodrigo de Santos no era un político cualquiera en Baleares, sino un españolito de bien: un político afirmado en las ideas de un partido que, nos gustará más o menos, pero hay que respetarlo; una persona presuntamente católica, que acudía a misa todos los domingos con su familia de papá-mamá e hijos de polo blanco con banderita roja igualda en el cuello, que portaba la Virgen a cuestas en todas las procesiones, que peregrinaba a Sant Bernat de La Real cada 20 de agosto como uno palmesano ejemplar, y que no dudaba en viajar a Roma para protestar con Su Santidad El Papa por la aprobación del matrimonio homosexual en España; un alto funcionario del Estado, perteneciente a uno de los cuerpos de élite de la Administración central, que había aterrizado en la política autonómica dirigiendo la delegación de Sanidad cuando esta competencia todavía no estaba transferida. Rodrigo de Santos era el número dos del Ayuntamiento de Palma durante el último de los mandatos del PP, mano derecha de la alcaldesa Cirer, ahijado político del todopoderoso José María Rodriguez, férrea promesa política para la etapa post-Matas. Para entendernos, De Santos fue lo que Manuel Cobo es en Madrid, mano derecha y hombre fuerte de un equipo de gobierno municipal con varias mayorías absolutas a sus espaldas.
Al ser desalojado del poder, el PP quedó trastocado, especialmente en Palma. No en vano, los populares no conservan ninguna institución autonómica, insular ni ninguna de las cuatro capitales de cada isla. En las pasadas elecciones generales, el PP quedó relegado a segunda fuerza política en Baleares, algo inédito si tenemos en cuenta que el PSOE no ganaba en mi tierra desde los mitificados inicios del felipismo; y eso que aún nada de esto había estallado.

Desde el 9-M hasta hoy, numerosos han sido los titulares que el PP de Palma y Rodrigo de Santos han acaparado en la prensa balear. Primero, se descubrió que el ex-número dos municipal se había gastado más de 50.000 euros de la tarjeta VISA del Ayuntamiento en prostíbulos homosexuales, en concepto de servicios sexuales, orgías, y bakanales regadas con drogas duras. Luego, salió a luz el escándalo de los parques infantiles de la Cunya Verda, en la que De Santos se gastó una auténtica millonada en un castillo de juegos para niños que nunca tuvo expediente de contratación ni partida presupuestarias asignada. Y ahora, la semana pasada, el colofón que le faltaba al católico PP palmesano: Rodrigo de Santos, el mismo que se fotografiaba con los Obispos baleares en El Vaticano a propósito de las peregrinaciones por el modelo familiar tradicional, abusó de varios menores de edad (de entre 12 y 15 años de edad), con lo que fue recientemente detenido y encarcelado sin fianza.
Leo hoy en la prensa local que llegó a meterse en la cama de los amigos de sus hijos para presuntamente abusar de ellos. Si a alguien no le da asco este hecho, por favor que abandone este blog ahora mismo. Con todo, respetando la presunción de inocencia, algo huele a podrido en el PP balear. Y lo peor es que había quien conocía de los hechos, tal y como se desprende de una suposición lógica: ¿a qué se dedicaba el entorno familiar y político de De Santos mientras pasaba todo esto? ¿Alguien puede creerse que nadie del PP o del equipo de gobierno de Palma se dio cuenta de que algo raro estaba pasando? Por mucha doble vida que llevara ese energúmeno, no me creo que nadie viera nada raro, que nadie sospechara de que algo pasaba con tanto dinero, con tanto misterio y con tanta vida nocturna. Simplemente, no me lo creo.

El Partido Popular en Baleares siempre ha sido un Partido Popular de bien: cuando desde Madrid se lanzaban consignas contra la pluralidad del país, contra el nacionalismo, contra las reformas sociales del PSOE o contra aspectos concretos como el matrimonio homosexual o la defensa a ultranza de la Iglesia Católica y sus emisoras de radio, el PP balear siempre respondió positiva y activamente a las indicaciones de la capital del reino. Y es que el PP balear lo fue todo: gobernando con mayorías absolutísimas en todas las instituciones, no había elecciones que se le resistiera al partido de Jaume Matas. Sin embargo, hay un antes y un después a todo ello, pues más allá de lo ocurrido con De Santos, el PP balear ha muerto de su propio éxito, asfixiado por sus propios abusos de poder. La huída de Jaume Matas a las Américas, como aquel cobarde que escapa con nocturnidad de un problema que él mismo ha creado, supuso un duro golpe para el PP balear; de ahí, el descoloque de un partido que lo fue todo y que ahora no es nada. Habida cuenta de tanta mafia, no voy a ser yo precisamente quien se lamente de tal hecho.
Próximamente, el PP balear celebrará su Congreso regional inmerso en una profunda crisis. Y aunque la victoria de la marianista Rosa Estarás frente al duro Carlos Delgado está cantada, lo cierto es que éste sí será un Congreso con doble transfondo. La ex-alcaldesa de Palma, Catalina Cirer, responsable directa de las hazañas de Rodrigo De Santos, continúa a esta hora sin dimitir de todos sus cargos; si tanta moral presumen tener, no entiendo como a Cirer no se le cae la cara de vergüenza siguiendo ahí con todo el mal que le ha ocasionado a su partido y a su ciudad. Sea como fuere, el PP esconde ahora a De Santos como a quien esconde a un niño tonto que les provoca enrojecimiento; siempre ha sido más fácil esconder la mierda de casa bajo las alfombras que asumir el error de tan inédito fichaje. No en vano, entre Rodrigo De Santos y el ex-alcalde de Andratx, Eugenio Hidalgo, aún salvando las distancias, el PP de Baleares va servido de fichajes estrellas.
A mi, de verdad, toda esta historia de corrupción política, drogas, abusos a menores y justificaciones cómplices, me provoca repelús y vergüenza ajena. Auténtica grima. Asco puro.

Toc-toc-toc, ¿hay alguien ahí?

Escrito por: bernat el 28 Jun 2008 - URL Permanente

Se puede entender, e incluso defender, el derecho del Gobierno a hacer un break entre una agotadora legislatura y la nueva que acaba de empezar, pero lo que está pasando va camino ya de convertirse en una legislatura sabática. A mi entender, el PSOE se ha confiado demasiado de la crisis del PP y, a la vez, se siente imbatible ante una eventual oposición.
En las elecciones del 9-M, con la que estaba cayendo contra Zapatero durante los cuatro años de legislatura, los socialistas aumentaron considerablemente su nivel de votos y su techo electoral, lo que les motivó a pensar que eran -con diferencia- la fuerza política más consolidada del país. Si a esto se le suma que el PP resultó incapaz de superar al PSOE aún poniendo toda la carne en el asador, y que en la parte izquierda del electorado, IU y ERC caían en desgracia hasta rozar el peligro de extinción, la moral de Ferraz aumentó exponencialmente. Además, la diferencia en más de 17 puntos sobre el PP en Catalunya o la victoria del PSE en las tres provincias vascas, contribuyen a ese sentimiento de imbatibilidad de un PSOE que cree ser el campeón mundial de resultados electorales.
Por excesiva confianza y/o por falta de previsión económica, lo cierto es que hoy el Gobierno genera una imagen negativa que poco o nada contribuye a consolidar su posición electoral. A mi entender, desde Moncloa se ha confiado demasiado en la crisis interna del PP, lo cual en un primer momento tenía su lógica cuando nadie daba un duro por la cabeza de Rajoy, pero a día de hoy la situación es muy distinta. Sin duda, el PP de Rajoy ha salido reforzado del Congreso valenciano, de tal forma que su equipo, investido ahora de la elegancia y moderación de la que carecía el anterior, tiene serias posibilidades de acercarse peligrosamente a un zapaterismo talantista necesitado de urgente renovación.
El discurso de la moderación y el buen hacer de las cosas provoca excelentes resultados cuando la oposición carece de dichos valores en su estrategia y cuando los problemas que afectan a los ciudadanos no revisten especial gravedad; pero todo eso cambia cuando la oposición deja de estar crispada y los problemas reales varían. Está claro que una reforma estatutaria en Catalunya, que tanto preocupaba a los que denunciaban la balcanización de España, tenía nulos efectos sobre el día-a-día de los ciudadanos; lo mismo, quizás, podría decirse de una negociación política llevada a cabo con ETA a cientos de kilómetros de España. Pero hoy por hoy, los indicadores económicos y sociales han hecho saltar todas las alarmas, las previsiones futuras son negativas, el ánimo de mercados y consumidores está por los suelos, y el futuro es visto con pesimismo. Este momento, que en términos lingüísticos se le denomina simplemente crisis, provoca que la ciudadanía se gire hacia el Gobierno en busca de soluciones, aún a sabiendas que en muchas cosas éste poco o nada puede hacer para paliar la situación en una economía de mercado y europeizada.
Pero más allá de si depende o no del Gobierno encauzar la situación económica y monetaria de los ciudadanos, y más allá de si depende o no del Gobierno la situación y repercusiones del precio del petróleo, lo cierto es que la gente lo que quiere es un mensaje claro que le indique hacia dónde vamos. Es posible que el Gobierno esté en este momento adoptando medidas para afrontar la situación; es posible que el Gobierno tenga en cuenta cuál es el momento en el que estamos y qué repercusiones tiene; pero lo que no logro entender es el por qué de la imagen de parálisis que está generando el Gobierno en estos momentos.

La política de comunicación e imagen es fundamental para todo ejecutivo, así como también para los partidos políticos. Por muy buenas que sean las ideas, políticas y acciones de un ente, de poco sirven éstas si no son transmitidas con eficacia. Y en esto, una vez más, falla el Gobierno. Incapaz de generar un mensaje de confianza a partir de una acción y un trabajo que se vea a simple vista, el Gobierno del PSOE ha depositado demasiada confianza en la natural resolución de las cosas con el tiempo.
Seguramente piensan desde Moncloa y Ferraz que en 2012 habrá remitido el temporal económico, que la percepción social habrá mejorado y que las cosas serán distintas. Y seguramente pensaban que la alternativa del PP tampoco aquí tendrá éxito. Sin embargo, mucho me temo que las cosas no son ni serán tan fáciles, y que alguien debería tirarle de las orejas a quien lleve la iniciativa en el Gobierno y en el PSOE porque, desde luego, los hechos no se corresponden con las previsiones. Con un PP multiplicando día a día su credibilidad ciudadana, el PSOE debe ponerse las pilas ya si no quiere llegar a las elecciones totalmente agotado; y pensar más en los hechos a corto plazo en lugar de hacerlo a la larga. Al fin y al cabo, falta tan solo un año para las elecciones europeas, que son una especie de pulsómetro de unas generales. Aunque, más allá de todo ello, lo realmente necesario a mi entender es que la ciudadanía perciba la imagen de un Gobierno que actúa, que hace algo, que genera confianza y con el que se puede creer. A lo contrario a esto se le denomina, simplemente, caos.

No me llames Dolores, llámame Lola

Escrito por: bernat el 23 Jun 2008 - URL Permanente

A decir verdad, creo que al final lo de Valencia no fue una experiencia tan búlgara como al principio del Congreso parecía que iba a ser. Y eso, que siempre es motivo de disputa, no deja de ser -a mi entender- una excelente noticia para la calidad democrática interna que -al menos constitucionalmente- se le exige a un partido político. Que Rajoy saliera elegido presidente del PP con el menor porcentaje de votos desde la refundación del partido, allá por tiempos de Hernández Mancha, no deja de ser algo anecdótico: al fin y al cabo, con un 21% de los compromisarios no votando a favor de Rajoy se manifiesta, en el fondo, que la discrepancia interna existe, luego que hay debate, luego que hay pluralismo, luego que hay democracia.
A mi humilde y externo modo de ver, el PP está viviendo esa etapa que a todos los partidos les pasa alguna vez en la vida: con varias derrotas electorales en el debe, lo cierto es que el PP necesitaba de esta crisis para quitarse un poco el polvo de encima, lavar los trapos y vestirse nuevamente de guapo, pues en política, o vas vestido de guapo o no tienes futuro. De este modo, el PP necesitaba de este Congreso para encontrarse a sí mismo, para salir de ese callejón sin salida en el que entró allá por el año 2004 -quizás antes- y que tantos disgustos le ha generado al renovado líder Mariano Rajoy.
Qué mejor sitio para hacer borrón y cuenta nueva que Valencia, auténtico feudo inexpugnable del PP, antaño mayoritariamente de izquierdas. En ese escenario es donde Rajoy podía hacer valer mejor sus cartas, y de hecho lo ha conseguido. Soy de los que creen que este Congreso refuerza al PP, al menos durante unos meses, en el tablero político: tras más de dos meses en los que las tensiones internas se han ido sucediendo hasta resultar insoportables, Rajoy ha conseguido imponer su criterio y dar el cambio de rumbo que necesitaba el PP para poder salir adelante.
Este cambio de rumbo se demuestra con pequeños hechos como la elección como secretaria general del partido, en sustitución de Angel Acebes, de María Dolores de Cospedal, figura que encarna el valor de la mujer española del siglo XXI a la que quiere acogerse el PP de cara al futuro. Algunos sectores políticos y mediáticos ubicados todavía más a la derecha que el PP destacan, quizás con segundas intenciones, lo que De Cospedal es en la vida privada, como si eso significara algo en la pública: madre soltera por inseminación artificial, María Dolores de Cospedal destaca por su papel de buena gestora, dedicada al trabajo y, sobre todo, como persona que no causa problemas. Lo cual, más en comparación con su predecesor en el cargo, es todo un aval.
Su elección me genera tres tipos de impresiones, conexas entre sí, que no me resisto a explicar:

- En primer lugar, De Cospedal es la única persona capaz de recuperar la confianza mútua interna quebrada entre los distintos sectores del partido. Hay que reconocerle el acierto a Rajoy al poner de número dos a una persona querida por unos y por otros, en su faceta de ex-consejera de Aguirre y a la vez ahijada política de Arenas. Su gran mérito es haber sabido nadar y guardar la ropa, de tal forma que ahora sale aupada a la secretaría general con el gran reto de recuperar la armonía interna, después de meses de dificultades extremas, entre unos y otros. Y mérito tiene su nombramiento al ser, justamente ella, la única persona que a día de hoy podía desempeñar ese papel salomónico entre ambas sensibilidades. Poner de número dos del partido a un gallardonista hubiera sido, sin duda, un suicidio por parte de Rajoy; consciente de ello, ha optado por darle protagonismo a una persona querida por ambas partes, que nunca ha generado problemas internos y que, a la vez, puede llevar a cabo ese empeño de apaciguamiento de las aguas.
- En segundo lugar, De Cospedal es -y seguirá siendo- cabeza visible del PP en Castilla-La Mancha. De todas las Comunidades Autónomas en las que hoy no gobierna el PP, la que más fácil lo tienen los populares para conquistarla en unas próximas elecciones es Castilla-La Mancha. Le era del bonismo ha llegado a su fin hace ya tiempo y hoy, el legado encomendado a Barreda, no deja de ser un producto con fecha de caducidad. El PP es, desde hace ya décadas, el partido más votado en Castilla-La Mancha en las generales, y eso es todo un signo de lo que piensa la gente; además, el propio desgaste del poder provoca que el PSOE autonómico esté a la baja. Con todo, la relevancia político-mediática de De Cospedal en Castilla-La Mancha deja todavía mucho que desear, en gran parte debido a la falta de una red fuerte autonómica de medios de comunicación como los que sí existen en otras Comunidades, y en gran parte también por la provisionalidad con la que los castellanomanchegos siempre han juzgado -y con razón- al candidato de turno del PP en la región. El PP nacional sabe que si quiere conquistar el poder en Castilla-La Mancha (que, repito, es la Comunidad, de entre las que no gobierna, que más fácil lo tiene en estos momentos) lo que debe hacer es darle protagonismo a su líder, con lo que la proyección politico-mediática que conlleva ser secretaria general del PP nacional le vendrá como anillo al dedo a De Cospedal de cara a futuros comicios.
- Y, en tercer lugar, De Cospedal representa el cambio que el PP necesitaba en este momento. Por fin, cuatro años después de su llegada a la cima del partido, Rajoy ha conseguido diseñar, de su puño y letra y sin condiciones, su propio equipo. Para ello, ha puesto al frente a personas que -unas con más carisma y otras con menos- pueden reformar esa imagen de PP rancio, obsoleto, anclado en el pasado y nostálgico del aznarismo frustrado, y convertirlo en un partido moderno, centrado, moderado y dialogante. Y ése es el gran mérito que hay que reconocerle a Rajoy y al PP en general cuando, desde hoy, intentan volver hacia ese centro-reformista-liberal en el que estuvo durante el cuatrienio 1996-2000, y del que tanto se alejó desde esa entonces hasta el día de hoy. De Cospedal representa ese cambio, esa proximidad al ciudadano que quiere -y necesita- tener el PP para poder volver a calar en el pensamiento social, más ahora que el Gobierno del PSOE -nunca segundas legislaturas fueron buenas- está empezando a generar dudas entre su electorado a propósito de su omisión de actuaciones ante la conyuntura política, social y económica en la que nos encontramos.

El PP necesitaba de este Congreso para poner fin a una espiral de acontecimientos que no llevaban a ningun lugar. Y necesitaba dar un giro, dar ese cambio hacia la proximidad y la moderación que el ciudadano le reclama. En un primer momento, Rajoy afrontó este Congreso con una doble finalidad: por una parte, para demostrar que estaba vivo a quienes al día siguiente de la derrota electoral ya se repartían sus mortajas; y, por otra parte, para legitimarse democraticamente a sí mismo en un Congreso en el que él mismo diseñara la estrategia y el equipo, sin condicionantes de dedos sucesorios como había ocurrido la última vez. Para lo primero, no hay duda de que -aunque haya costado- lo ha conseguido, y hoy Rajoy ya no es ese mismo líder por el que nadie daba un duro hace tan solo unas semanas; para lo segundo, ha logrado su objetivo con creces, neutralizando a críticos y duros y alejándose del incómodo aznarato. Ahora, tiene ante sí la oportunidad para hacer valer la figura política de verdad que lleva dentro y que se ha visto acosada durante todos estos años.
La recuperación de la imagen hacia el exterior, la conexión con la ciudadanía, el buen hacer parlamentario, la moderación en las formas y en el contenido y la proximidad con el que es juzgado todo buen líder político es su estrategia. Y esta tarea ha empezado ya hoy en Valencia... habrá que ver cómo reacciona ahora el rival; habrá que ver qué hace el PSOE ahora, tras confiarse en demasía ante el caos popular. Por favor: que alguien llame a La Moncloa y pregunte qué coño están haciendo.

Bulgaria, capital Valencia

Escrito por: bernat el 19 Jun 2008 - URL Permanente

María Dolores de Cospedal será, con todo pronóstico, la nueva Secretaria General del Partido Popular a partir de este fin de semana. A pocas horas del comienzo del gran Cónclave popular, Valencia se viste de pepera para acoger tan ilustre evento. Nunca un congreso interno en el PP había generado tanta expectación; nunca un congreso del PP había hecho correr tantos ríos de tinta y había dado lugar a tantas horas de tertulia radiofónica y televisiva; nunca un congreso del PP había hecho estar tan pendientes de un asunto interno a tanta gente, de dentro y fuera de la formación. Y sin embargo, a pesar de tanta expectación ante este Congreso, resulta que todo el mundo ya sabe cómo va a transcurrir y nadie tiene dudas de cómo va a acabar.
La crisis del PP parece llegar a su fin. O no. Al menos sí llega al fin de su primera parte. ¿Habrá segunda temporada de revueltas? Del mismo modo que todo el mundo da por hecho que Rajoy saldrá consagrado líder del partido en Valencia, nadie duda en comparar su nombramiento con el de interinos liderazgos pasados, concluidos en catástrofe, como el de Hernández Mancha. Cierto periódico conservador, empeñado recientemente en diagnosticarle al PP el síndrome de la centritis, comparaba hoy al que en su día fue líder del PP con el actual, y señalando -acertadamente- que aquellos que en el 87 apoyaron a Hernandez Mancha, son los mismos que hoy apoyan a Rajoy. Entre ellos, el propio Rajoy.
Y de Manchas va la cosa, pues hoy el presidente del PP en funciones ha señalado que De Cospedal, líder del PP en Castilla-La Mancha, será la sustituta del Ángel caído al frente de la secretaría general. Sabia decisión, más sabe Rajoy que aquellos que van de duros por la vida no podrán oponerse al nombramiento de quien fue, en su día, consejera del primer gobierno de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid. Aupada por ésta, y de la mano de Arenas, a la presidencia de los populares manchegos, se le encomendó la misión de liquidar el legado que José Bono había dejado en una Comunidad que vota izquierdas en las autonómicas y derechas en las generales. No lo consiguió -ni siquiera lo hizo el hijo de Suárez cuando el PP quizo mercantilizar este linaje a cambio de rédito electoral-, aunque sí recortó distancias, si bien nadie niega que su avance se debió más a causas ajenas -la marcha de Bono- que a méritos propios.

Con todo, los aguirristas no podrán negarse este fin de semana a votar el equipo diseñado por Rajoy. Un equipo joven y, a mi modesto entender, preparado para hacerle oposición a un Zapatero que parece acostumbrarse demasiado a no tener alternativa creíble a su gestión gubernamental. Un equipo de gente nueva que quiere dar por cerrada una etapa que solo ha traido disgustos y derrotas a una formación que, hace unos años, se creía invencible. Bueno, gente nueva hasta cierto punto, pues tanto Ana Mato como sobre todo Javier Arenas han ocupado ya cargos de primerísima posición al frente del partido; parece ser que a Arenas nunca se le acaba el fuelle, pues debe tener un corazón imbatible como para continuar sin hartarse al frente de un partido que en Andalucía parece tenerlo más que imposible. Aunque de más verdes han madurado: ahí está Valencia.
Valencia se viste de pepera para acoger un Cónclave a la búlgara. La expresión "Bulgaria, capital Valencia", copyright de la cual pertenece a cierto locutor de radio condenado por insultar a los políticos del PP por ser demasiado poco de derechas, es sin duda una afortunada forma para referirse a un Congreso del que todo el mundo sabe cómo va a transcurrir. No porque haya unidad, que no la hay, sino porque nadie se ha atrevido a dar el paso y plantear alternativa creíble a un dedazo de Aznar que le ha costado muy caro al partido. De esos polvos, estos lodos. Ni Aguirre, ni Costa, ni una desconocida militante de base, de cuyo nombre nadie se acuerda, que tras el batacazo del 9-M se postuló como candidata alternativa a Rajoy y que fue literalmente linchada por plantear tan atrevido propósito democrático, optarán finalmente a la presidencia de un partido que necesita calmar ánimos si quiere llegar vivo al año 2012. Ni el popular y populista movimiento "Pedimos Primarias", encabezado por el líder del PP del barrio de Salamanca, o seaaa el barrio más pijo de Madrid, habrá conseguido sus propósitos tras este cuestionado Congreso. A veces es demasiado fácil hacer ruido y demasiado difícil atreverse a hacer algo. En definitiva, mucho ruido y pocas nueces.

Sin María San Gil ni Eduardo Zaplana, y casi sin verle la melena a Aznar, concluirá el Congreso -lo veremos- a la búlgara y a la vez en falso. A la búlgara porque solo Rajoy es y será candidato; en falso, pues nadie da un duro por el flamante líder de cara al 2012. Peculiar resulta ver que, antes de elegirse al líder, ya se piensa en cuándo y cómo será éste cesado: ¿primarias para elegir candidato? ¿nuevo congreso en 2011? Nadie sabe nada y todo el mundo habla de ello y lo da por hecho. Nunca digas nunca jamás ni este cura no es mi padre.
Más de lo mismo, pues, para que a partir del lunes todo continúe igual pero sea diferente. Con una infructuosa, frustrante y frustrada búsqueda de legitimidad democrática, con un liderazgo nuevo y renovado salvo a lo que el líder se refiere, el Cónclave valenciano nos brinda una oportunidad única de ver cómo acaba la primera temporada de una serie de acción, drama, romanticismo y traición. Como en la tele, más de lo mismo para que todo parezca diferente pero en el fondo todo siga igual.
Que empiece el baile!

Las crisis de junio

Escrito por: bernat el 16 Jun 2008 - URL Permanente

Sin ánimo de ser un agua-fiestas, lo cierto es que yo no comparto lo que dicen algunos de que hay una crisis que nos azota: yo creo que hay varias crisis, escrito en plural, que nos coaccionan como seres vivos que pretenden vivir en paz, armonía y felicidad.

1. La primera de la crisis es, sin duda, la que niega el Gobierno pero que de cada día es más evidente. Llámele Usted como quiera, pero una desaceleración coyuntural económica es, a efectos prácticos, que te cueste sudor y lágrimas llegar a final de mes, que te vayas al super y te encuentres casi sin dinero para pagar la misma compra que haces cada semana, que salgas de fiesta y solo puedas tomarte una copa porque no tienes más dinero, o simplemente que te veas obligado a renunciar a ciertos placeres de la vida como el mero hecho de comprar el periódico cada día. Y esto es lo que nos pasa a todos estos meses, aunque luego en el telediario te salga el Ministro de Economía y te diga que cuando se habla de crisis se están cometiendo un lapsus.
Una de las principales manifestaciones de esta crisis económica que vivimos es ese cierto clima de inestabilidad social que padecemos en las últimas semanas. Lo de los transportistas bloqueando los accesos de las grandes ciudades e impidiendo el reparto de los productos en todo el país me parece algo impresentable. No culpo ni al sector, ni al Gobierno, ni tampoco a los propios transportistas, sino a todos a la vez, pues lo que ha ocurrido en las últimas semanas no tiene perdón divino.
- Por una parte, me parece genial que se quiera hacer huelga; de hecho, es un derecho constitucionalmente reconocido, incluso de forma previa a la promulgación de la Constitución. Pero una cosa es hacer huelga y la otra es paralizar todo el país, con los perjuicios que esto ha causado a la gente de la calle. Los trabajadores y trabajadoras que han llegado tarde a sus puestos de trabajo, o que simplemente no han llegado, por culpa de los bloqueos de las carreteras también padecen su crisis económica y no van tocando el pito por las autopistas nacionales impidiendo que los caminoneros realicen su trayecto. Entre otras cosas porque de llegar al trabajo depende su sueldo; y del sueldo depende el pago de la gasolina que ellos también consumen.
- Por otra parte, las imágenes de los productores tirando los productos a la basura porque se estaban pudriendo al no poder ser repartidos me parece algo patético. Resulta que la semana anterior, el Gobierno se comprometía a donar 500 millones de euros para paliar la crisis alimentaria de los países en vías de desarrollo, y a los pocos días los productores españoles tiran la leche por la alcantarilla y el resto de productos agrícolas al contenedor de basura porque los transportistas no los llevan a su destino. ¿Es esa una imagen de un país decente?
- Y por último, creo que es evidente que el Gobierno ha fallado notablemente en la gestión de esta crisis. Hay que decir las cosas como son, y a mi me da la sensación de que el actual Gobierno se está durmiendo en los laureles desde que tomó posesión. Es evidente que el año político ha sido duro, y a todos nos apetece que llegue el verano y poder ir a la playa, pero un Gobierno no puede estar desaparecido en momentos económicos y sociales como éste, aunque no haya oposición que controle la acción del ejecutivo por estar inmersa en su propia crisis.

2. La segunda crisis es la del PP. Y a ésta nadie le niega el calificativo de crisis. El próximo fin de semana, los populares celebran su esperado Congreso Nacional en el que el principal dato a tener en cuenta es conocer el porcentaje de participación y de apoyo que recibirá la candidatura única de Rajoy para la presidencia ejecutiva del partido. Lo del PP también da para escribir tesis doctorales antropológicas, pero lo resumiré en tres breves puntos:
- Por una parte, los marianistas o moderados, se encuentran en una agridulce etapa de consternación, pues saben que tienen el Congreso ganado, pues no en vano Valencia va a ser capital de Bulgaria durante unos días, pero la caña que han recibido durante las últimas semanas ha sido tan feroz que no se fían de nada. Y, por si fuera poco, saben que esto del Congreso será un mero trámite sin sentido si tenemos en cuenta que antes de las próximas elecciones generales tendrán que celebrar otro, y que será entonces cuando puede peligrar el control del partido.
- Por otra parte, los duros, primero llamados aguirristas y luego costistas, se enfrentan al Congreso como aquel que después de tirar la piedra esconde la mano y no se atreve a dar la cara. Más que críticos habría que llamarles cobardes, pues no hay a mi entender mejor calificativo para definir a aquella persona que durante meses ha estado criticando sin parar algo para ser incapaz, en el último momento, de presentar proyecto y/o candidatura alternativa. Al final, pues, se quedará todo en agua de borrajas.
- Y, por último, el Congreso de Valencia abrirá una etapa de notable incertidumbre en el PP. Lo que va a pasar en el partido de Rajoy durante los próximos meses y años es toda una incógnita que depende de tantos factores y variables que impiden hacer una predicción. Las expectativas electorales no son, precisamente, buenas para el PP: los próximos comicios a celebrar son las europeas de 2009 y las autonómicas vascas, gallegas y catalanas. Habrá que ver cómo repercute esto en el liderazgo pseudorenovado de Rajoy, qué estrategia de oposición plantea, qué capacidad de llegar a pactos (por la Justicia, para el TC, por la Inmigación, por la Vivienda...) tiene, o, mejor dicho, qué le dejan hacer aquellos que durante los últimos meses han colocado al pontevedrés entre la espada y la pared.
3. Y la tercera crisis que vivimos es la meteorológica. La verdad es que no recuerdo haber ido nunca por la calle, en pleno mes de junio, llegando a julio ya, con paraguas y abrigo de invierno. Ésta sí es una crisis preocupante, la del cambio climático, la de ese fenómeno en el que no cree el primo de Don Mariano. Aunque, a decir verdad, yo que he estado una semana a caballo entre Mallorca y Lanzarote, la lluvia no ha afectado a mi prematuro proceso de ponerse moreno casi-negro en poco tiempo.
La verdad es que si saliera el sol del verano, las cosas las veríamos mejor. Quizás estaríamos todos más contentos y podríamos disfrutar del discreto encanto de la vida a pesar de las crisis. Sin nubarrones fastidiándote el día, ni camioneros dando por culo, ni peperos tirándose los trastos por la cabeza, seguro que el día se nos haría más agradable, y podríamos disfrutar de uno de los mejores meses del año, que es el mes de junio. Eso cuando no hay crisis, claro.

Any I, després de Matas

Escrito por: bernat el 27 May 2008 - URL Permanente

Avui es compleix un any de les eleccions municipals i autonòmiques del 2007, és a dir, un any del principi del fi del regnat de Jaume Matas a les Illes Balears. I, si he de dir la veritat, si fa un any m'haguéssin dit que la situació política, nacional i autonòmica, seria la que és, hagués considerat que que ho manifestava se n'anava del cap.
El 27 de maig del 2007 fóu una data clau pel conservadurisme polític illenc. No sé si seré jo ara qui exageri, però tal volta aquesta data pugui significar la inflexió que marca un abans i un després en la política balear. En aquelles eleccions, al darrer moment, pràcticament ja el dia 28 de matinada, els escrutinis electorals van fer un volc i van provocar allò que només uns mesos abans semblava impensable: la possibilitat de reeditar un Pacte de Progrés a les institucions balears.
S'ha de dir que, mentre a la resta de l'Estat, les coses al PP es mantenien pràcticament igual que quatre anys abans (amb una forta pujada electoral a Madrid i València, i un fort retrocès a Canàries i Navarra), era a Balears on les coses pintaven pitjor pel llavors tot poderós Jaume Matas i Palou. Després de la travessia del desert del I Pacte de Progrés (1999-2003), amortigüat gràcies al nomenament con a Ministre de Medi Ambient, per on passà amb més pena que glòria atesa la dedicació plena en la tasca opositora institucional contra el primer govern Antich, fóu al 2003 quan Matas pogué recuperar el poder autonòmic. L'engreix moral d'aquella victòria el convertí en l'inexpugnable President, poder del qual semblava infinit. Però, precisament, d'aquella engreixada començaren a sortir els bonys que, a una velocitat de llamp, davallà als inferns de la política sense ressusrecció possible.

El cas Andratx, del que ahir es conegué la primera de les sentències, marcaren un fort cop a la credibilitat de Matas i el seu equip. A partir d'aquell moment, començà una davallada sense fre que culminà el 27-M amb la pèrdua de la majoria absoluta. Abans i durant la campanya, es coneguéren els detalls i les sospitoses relacions del número 2 de Matas dins el PP, José María Rodríguez, amb Eugenio Hidalgo. Altres casos de corrupció i escandols urbanístics es reproduïren per tot Balears en poc temps: els cavallistes de Ses Salines, els interessos del Batle de Santa Margalida, i un llarg etcètera. Tot això, sumat a la destructiva campanya que el PP protagonitzà contra la única força política amb la que, arribat el cas, podia pactar, UM, tensà la corda fins al punt que aquesta, finalment, es va rompre. I tot, sense oblidar el desastre el PP a Menorca o el fàstic dels eivissencs i les eivissenques del totalitarisme econòmic i polític del clan Matutes a les Pitiüses.
En aquelles eleccions, el PP ho perdé tot. Avui, el PP està a l'oposició a totes les principals institucions a Balears: al Parlament i Govern autonòmic, al Consell de Mallorca, al de Menorca, al d'Eivissa, al de Formentera (de recent creació) i, fins i tot, a l'Ajuntament de Palma. La UM de Maria Antònia Munar actuà amb una valentia que molts no esperàvem i, després de retreure-li a Matas tot el que el seu equip havia fet durant la campanya (especialment Rosa Estaràs) contra els nacionalistes, pactà, de nou, amb un PSIB-PSOE que, evidentment, aprofità la inesperada jugada com si d'un miracle es tractàs. Només uns mesos abans, siem realistes, ningú s'esperava un resultat electoral que li donés menys de 30 ó 31 diputats al totpoderós PP de Matas.
El cop polític i moral de Matas fóu tan fort que abandonà immediatament la política; i fugí. Se n'anà molt enfora, a Washington, d'intermediari institucional d'una coneguda cadena hotelera mallorquina. I se n'anà amb tan de silenci com rencor deixava en un partit que quedà descapçalat i sense un rumb clar. Rosa Estaràs, la número dos, assumia el lideratge de forma interina a l'espera del Congrés, retrassat fins després de les generals amb l'esperança de que la moral augmentaria.

Però l'agonia només havia fet començar. La depressió per la pèrdua de tots els poders només fóu un anticip del segon gran cop, rebut el passat 9 de març de 2008: el que ningú s'esperava era que, a les generals, el PSOE guanyés a Balears a un PP acostumat a treure majories absolutes, una rera l'altra. Amb un candidat -siem realistes- francament mediocre, els socialistes aconseguien superar en vots al PP a les Illes Balears, a totes les illes llevat de Mallorca. A més, uns dies després de les eleccions (no es féu públic abans per a no contaminar les eleccions, en un gest de la batlessa socialista de Palma, Aina Calvo, que l'honra), es descobrí un altre pastel, d'aquells que alimenten en xerrim de forma imparable: Javier Rodrigo de Santos, el nin mimat de l'anterior batlessa, Catalina Cirer, i una de les promeses polítiques de l'era post-Matas, aquell mateix que pregonava als quatre vents que "un día voy a ser Ministro", fóu enxampat per haver-se gastat 50.000 euros (que es diu aviat) amb la tarjeta de crèdit municipal en drogues i prostíbuls masculins. La bomba no podia esclatar més fort ni fer més renou: el cop legal erar fort; el cop moral, contra aquells que sortien de processons amb la Mare de Déu damunt l'esquena al costat de De Santos, era mortal.
Però la història no acaba aquí. Fa poques setmanes, un altre cas de malversament (sempre presumpte, és clar) de fons públics, sassetjava de nou al PP balear amb el cas Bitel: una empresa tecnològica que facturava diners que éren embutxacats pel gerent, Damià Vidal, amb la participació d'altres individus, tots ells imputats, alguns dels quals tinc la ¿sort? de conèixer personalment degut a velles batalles i rivalitats polítiques a la Universitat. Per cert, d'aquell grupet de cussons populars, em dona la sensació que no serà el darrer en caure. Els processos judicials (d'Andratx, Ses Salines, Santa Margalida, De Santos, Bitel...) continúen en marxa, i les sentències condemnatòries comencen a sortir, poc a poc, suponent una petita però dolorosa picada d'agulla, cadascuna d'elles, sobre un partit que, a pesar de les expulsions, n'és el principal afectat.
I, arribat en aquest punt, ens trobam avui, un any després de les eleccions, amb un PP de Balears totalment commocionat amb el que ha passat i està passant. Si el PP nacional de Mariano Rajoy està, avui, dividit i fet pols amb els escàndols interns que, dia rera dia (especialment els dilluns) el converteixen en protagonista de l'actualitat política, el PP balear de l'era post-Matas encara està pitjor. És més: mai el Partit Popular, ni a Espanya, ni a Balears, havia estat tan malament com està avui, justament un any després de les eleccions del 27 de maig de 2007.
A l'altra punta del planeta, des de la distància, com aquell qui s'amaga del llop perquè té por de que l'envesteixi, Jaume Matas observa l'evolució del partit que ell mateix dirigí i que ell mateix capitenejava quan el iot començà a fer aigua per a tots els costats i es començà a enfonsar sense que ningú acudís al rescat. Quan un rompe tots els ponts amb l'exterior perquè et creus imbatible, és normal que després et quedis més sol que la una quan hi ha un de nou. A l'espera del Congrés Nacional a celebrar a València, en el que Rajoy sortirà reforçat o sense reforçar, o simplement no en sortirà, el Congrés del PP balear també es presenta interessant, amb dos sectors enfrontats: el majoritari, moderat i oficialista, liderat per Rosa Estaràs; i el minoritari, extremista i crític, liderat per Carlos Delgado, batle de Calvià. Un enfrontament del qual ha de sortir, teòricament, un projecte polític alternatiu a un govern progressista que, per poc que faci, segur que estarà en millor posició que el que avui protagonitza el Partit Popular balear.

Des d'Amèrica, Jaume Matas, segurament amb un estat d'ànim híbrid entre l'angoixa de veure com ha acabat la història i l'alivi que suposa mantenir-se al marge de tota disputa i -per ara- escàndol judicial, contempla com el partit que dirigia a Balears s'enfonsa, poc a poc, inmers dins una agonia que, ni en el millor dels somnis, mai haguéssim imaginat cap dels qui, des de fa temps, veníem denunciant, farts, impotents, frustrats, l'abús de poder i l'engreix d'hipocresia de la dreta política (i l'amiguisme mafiós que l'envota) a les Illes Balears.
Molts d'anys.

Es lunes, Mariano; otra vez lunes

Escrito por: bernat el 26 May 2008 - URL Permanente

Quien siembra vientos, recoge tempestades

Escrito por: bernat el 24 May 2008 - URL Permanente

En gran parte, que la derecha extrema política y mediática quiera afeitarle en seco la barba a Rajoy es causa de lo que éste ha estado haciendo en los últimos cuatro años al frente del PP. Y, en realidad, es cierto que lo que está pasando en el principal partido de la oposición es fruto de su propia irresponsabilidad.
Mariano Rajoy ha estado cuatro años dirigiendo una oposición radicalizada, extremista y sumamente irresponsable, y ha alimentado a los más reaccionarios de su partido en contra de un Gobierno socialista al que le costó mucho admitir como tal. La derrota electoral del 2004 provocó tal shok psicológico en la cúpula del PP que tuvieron que pasar cuatro años y una extensa relación de derrotas electorales para aceptar la realidad. Y, mientras tanto, es decir, durante toda la legislatura, el señor Rajoy ha estado al lado de aquellos que, mira tú por donde, hoy ponen precio a su cabeza.
En mi último post me referí a la irresponsabilidad manifiesta de ese clan de críticos disfrazados de liberales que están calentando la militancia de base con sus críticas al rumbo moderado que, tras las últimas generales, ha tomado Rajoy. Esa irresponsabilidad, consistente en crear tensión interna sin pensar que ésta puede ocasionar una auténtica bomba de relojería en la calle, es lo que ha llevado a ciertos medios de comunicación a rajar despiadadamente contra Rajoy entre insultos y bofetadas.
Pero esos mismos que ayer se manifestaban ante la sede del PP en Madrid contra Rajoy y Gallardón son los mismos con los que éstos, y particularmente el primero, se ha estado manfiestando durante cuatro años por las calles de toda España. Los que ayer le llamaban traidor a Rajoy son los mismos que han estado haciendo lo mismo respecto de Zapatero durante cuatro años, y a los que acompañaba el propio Rajoy. Hoy, es Rajoy el insultado por aquellos a los que ha estado acompañando en todas y cada una de las procesiones organizadas por la AVT y los Obispos durante la pasada legislatura. Y es el propio Rajoy el que bebe de las mismas aguas turbias que él mismo ha estado agitando.
Seamos claros y realistas: Federico Jiménez Losantos y Pedro J. Ramírez son ese grupo de personas que, según Rajoy "desde fuera", quieren impedir a toda costa que éste presente su candidatura en el próximo Congreso nacional del PP. Sin embargo, Rajoy se olvida de un hecho fundamental: durante cuatro años, esos dos periodistas no es solo que hayan marcado el rumbo del PP "desde dentro", sino que el propio Rajoy ha contribuido, con su crispadora oposición, a que COPE, Mundo y PP se confundieran como un todo, como una misma cosa, como algo que va ligado de la mano. ¿Acaso no es cierto que el propio Rajoy ha sido el primer partícipe de las sinrazones voceadas desde la COPE durante cuatro años? ¿Acaso no ha sido Rajoy el gran aliado de los manipulados titulares del periódico de Pedro J.? ¿Por qué pretende ahora que distingamos entre PP y Mundo-COPE cuando durante más de cuatro años no se han distinguido ni en un ápice entre ellos?
Mariano Rajoy lo tendrá muy difícil para construir ese "partido independiente" del que tanto habla últimamente. La verdad sea dicha y ojalá me equivoque, pues creo que es sano tener una oposición independiente que marca, por sí sola, el ritmo de su estrategia, sin hipotecas mediáticas. Pero lo cierto es que durante demasiado tiempo, el PP de Rajoy ha estado excesivamente condicionado a la dogmática copera y mundanera, hasta tal punto que su militancia de base, y especialmente la más extrema, toma las consignas lanzadas por esa emisora y ese periódico como doctrina de partido. Así pues, en mi opinión, Mariano Rajoy está pagando ahora las consecuencias de la irresponsabilidad que supone mezclar las funciones del poder mediático con el poder político: durante cuatro años, los que debían hacer política se han dedicado a generar titulares de periódicos, y los que debían hacer titulares de periódicos se han dedicado a hacer política. Y el resultado es, ahora, el que es.

El problema, pues, del PP de Rajoy es que ha estado demasiado tiempo cogido de los cataplines por Pedro J. y Federico que ahora, cuando se ha dado cuenta del error habida cuenta del rechazo electoral que su partido genera en ciertos territorios claves, es ya demasiado tarde. Y las cosas se le han torcido tanto hasta provocar lo nunca visto en la política de un país democrático y, como le gusta decir a él, "mínimamente normal" o "con sentido común": que la militancia de base se manifieste ante las puertas de la sede pidiendo la cabeza del líder.
Ahora pues, Rajoy "está bebiendo de su propia medicina", como muy acertadamente ha señalado el secretario de organización socialista esta mañana. Tanta manifestación, tanto Obispo, tanto "victimismo", tanto insulto y tanta tontería no podían acabar en cosa buena; muchos creíamos que el resultado sería -tal y como fue- una nueva derrota electoral de ese planteamiento extremo de hacer política. Lo que pocos nos esperábamos -y, desde luego, Rajoy el que menos- es que los leones hayan acabado devorando incluso al domador del circo, tras haber estado alimentando durante cuatro años ese odio fundamentalista propio de épocas ya pasadas y que, por culpa de una serie de irresponsables dedicados a la cosa pública, parece que vuelve a campar a sus anchas por las calles de este país.

PP contra PP

Escrito por: bernat el 23 May 2008 - URL Permanente

Café para todos
Si, en los noventa, el sector guerrista del PSOE se hubiera manifestado ante la sede de Ferraz contra el oficialismo felipista, muy seguramente todo el mundo hubiera llegado a la conclusión de que, o bien en el PSOE se habían vuelto todos majaras, o bien al partido le quedaban dos telediarios de existencia. Por esa misma regla de tres, en parte es normal pensar que el PP está herido de muerte, si bien lo cierto es que son menos los gritos que suenan que las personas que dicen estar detrás de ellos. Ni los casos Verstrynge o Hernández Mancha llegaron al extremo en el que se ha llegado hoy. Y muy mal síntoma es el de un partido que tiene, en la calle, a parte de su militancia voceando gritos de traidor hacia sus líderes.
Lo que ha ocurrido esta mañana en la calle Génova de Madrid no tiene precedentes en la historia de este país. Jamás un partido político había sufrido una manifestación en la mismísima puerta de su sede nacional en contra de sus dirigentes, protagonizada y organizada por sus propias bases. Hay que reconocerle, pues, un doble mérito al PP: el espectáculo con el que nos ha brindado hoy ha sido tan histórico como lamentable.
Desde mi punto de vista, es una auténtica irresponsabilidad que se haya organizado esta manifestación en las mismas narices de Rajoy. Creo que en el PP, todos necesitan realizar una profunda reflexión sobre el gallinero de exaltados en que se ha convertido el principal partido de la oposición. España necesita del PP en tanto en cuanto su rol como principal actor político y parlamentario de control al Gobierno solo puede ser ejercido por él, en nombre de los más de 10 millones de votantes que, hace unos meses, depositaron su plena confianza en sus candidaturas. En nombre de la estabilidad política y democrática, en nombre del correcto y racional funcionamiento de sus instituciones, este país no puede permitirse el lujo de tener al principal partido de la oposición dividido en mil pedazos, enfrentados e insultantes contra sí mismos. Que ciertos periodistas matutinos y ciertos directores de periódicos voceen e injurien al actual líder del PP no es causa como para que la semana acabe con manifestaciones, al más puro estilo jornada de reflexión de 2004, pero realizados por su propia militancia. Éste es un signo de extrema y peligrosa debilidad que ningún partido político puede permitirse y, desde luego, mucho menos el PP.

Entrando en el fondo del asunto, en gran parte comparto la visión de Rajoy sobre el asunto. Lo he seguido en su charla de esta mañana y tiene razón cuando argumenta que el cambio de estrategia del partido es obvio y necesario ante el cambio de circunstancias política de este país. Por todo lo cual, es ilógico que el PP se manifieste ahora en contra del Gobierno por su actual política antiterrorista cuando ésta es, justamente, la que quiere el PP. Y es ilógico negarse a hablar, a dialogar y a negociar con todo el arco de fuerzas políticas parlamentarias, con independencia de que se llegue a un acuerdo o no, pues la postura del cerrarse en banda no genera más que un aislamiento y una crispación político-mediática que no lleva a ningún lado, ni tiene sentido alguno.
A su vez, en gran parte, los 250-300 manifestantes que esta mañana voceaban insultos a Rajoy y a Gallardón constituyen la representación de una minoría inmovilista que, a decir verdad, perjudican más que benefician a la imagen del partido, desde el punto de vista electoral. Desde luego, el búnker político-mediático formado por COPE-Mundo-Libertaddigital no es precisamente el mejor aval de moderación, estabilidad, racionalidad y calma que debe desprenderse de un partido que aspira a ocupar el centro ideológico.
De ahí pues que, ante el inmovilismo radical impulsado desde las ondas radiofónicas eclesiásticas, creo que acierta Rajoy al apostar por "moverse" hacia el centro-reformista "e independiente", antes que someterse a los dictados extremos de aquellos que solo saben salir a la calle para llamar traidor a su clase política. Siempre son los mismos, basta mirar las hemerotecas y los archivos documentales para darse cuenta de ello: primero llamaron traidor a Suárez por desmontar el aparato franquista; después a González por modernizar socialmente el país; luego a Zapatero por hacer lo mismo con ETA que justo antes había hecho Aznar; y ahora a Rajoy porque quiere dar un giro a su forma de hacer política y apostar por una moderación y un sentido común que llevan demasiado tiempo ausentes en este país.
Desde luego, el clan Aguirre-Arístegui-Aznar debería tener en cuenta que está haciendo más mal que bien cuando provocan, con sus mediatizados "sentimientos de decepción", aireadas reacciones en la militancia de base como las de hoy. Si los críticos a Rajoy y a los sorayos tienen una lista alternativa, deberían presentarla ya, pero es un acto de suma irresponsabilidad que ese difuso grupo de duros se dedique a tensar el ambiente político de sus propios afiliados y simpatizantes para, a reglón seguido, negarse a presentar proyecto y candidatura alternativas porque saben que es materialmente imposible ganar el Congreso. Sin embargo, todo el mundo sabe que, a pesar de tanto ruido, en realidad, nadie se atreve a lanzar la primera piedra.

Si no son capaces de convencer a los compromisarios del Congreso de Junio, o no se atreven a presentar candidatura alternativa porque los números de la lechera no salen, lo mejor que podría hacer ese grupo de alterados encabezados por la presidenta de la Comunidad de Madrid y por el ex-presidente Aznar es callarse. Agitar a las masas con sus declaraciones de "tristeza y decepción" y luego esconderse es un acto de cobardes e irresponsables, impropio de gente que ha ostentado u ostenta cargos y funciones gubernamentales como las ejercidas por los susodichos. Y más teniendo en cuenta que su propio síndrome de inferioridad y ánsias de poder pueden poner en peligro incluso la propia cohesión ideológica del partido con mayor volumen de militantes de Europa.
En conclusión, pues, un espectáculo indigno de una clase política que se llena la boca con "principios", "valores" y conceptos como "democracia" y "libertad". Un espectáculo impropio de un partido político que se supone que es el referente alternativo para aquellos que, legítimamente, por la razón que sea, apuestan por opciones políticas distintas al actual Gobierno. Un espectáculo irresponsable de unos dirigentes políticos que son capaces de cualquier cosa para alimentar sus corruptas ánsias de poder, actuando con extrema negligencia ante una ciudadanía que nunca hasta hoy había visto algo similar en el seno de un partido político que aspira a gobernar. Sin duda, un espectáculo lamentable.

Otro que se va

Escrito por: bernat el 22 May 2008 - URL Permanente

Menudo circo tienen montado éstos del PP. Quién les ha visto, y quién les vé. Marianistas contra duros; duros contra marianistas. Aznar manifiesta su "decepción". Fraga apuesta por la moderación. Losantos y Pedro J. gritando contra Rajoy. Aguirre critica el rumbo de la actual dirección. San Gil dimite. Acebes y Zaplana, huídos. Ortega Lara se pira. Y Martínez-Pujalte se afeita el bigote. Esto parece la casa de los líos.
Es cierto que José Antonio Ortega Lara no es, ni ha sido nunca, dirigente del PP. Pero más cierto es que su figura constituye todo un símbolo para el Partido Popular. Ortega Lara es la encarnación de la lucha y la resistencia contra el terrorismo en un País Vasco que, con su figura, pasó de esconder a las víctimas a tratarlas progresivamente con mayor justicia. En realidad, pues, la baja de Ortega Lara tras veinte años de militancia popular no es una baja cualquiera: al igual que María San Gil, Ortega Lara es la imagen viva de un modelo y una estrategia de hacer política por parte del PP que ahora, de repente, se vé frustrada.
La lucha de los marianistas contra los duros me recuerda a la batalla interna que, dentro del franquismo, había entre reformistas/aperturistas y el búnker inmovilista del régimen. Hoy, los moderados pretenden cambiar la estrategia política del PP para acercarla de donde nunca se debería haber ido: ese centro político que tantos ríos de tinta generó en los noventa y que luego se esfumó de la noche a la mañana. Por su parte, los duros no quieren mover ni un ápice en la técnica del no-a-todo que imperó durante la pasada legislatura y, evidentemente, ni oir hablar de nacionalismos.
Ambos tienen sus "estudios y justificaciones" que avalan su posición: los duros dicen que su estrategia es la más acorde con "los principios ideológicos" que inspiran el proyecto popular, y que provocó un aumento electoral "considerable" en los comicios del 9-M; los moderados, por su parte, creen que si no se produce un acercamiento al centro político y la apertura hacia las posiciones nacionalistas en Euskadi y Catalunya no se conseguirá el reto que inspira todo partido político que es el de llegar al Gobierno. Y, en realidad, ambos tienen razón, si bien es cierto que más a la derecha el PP ya no puede crecer (y el PSOE más a la izquierda tampoco), con lo que ambos deberán converger hacia el centro político si no quieren quedarse polarizados en posturas que no llevan a ningun lado. Por ello, dada la conyuntura social de este país (más gente de centro y centro-izquierda, que de derechas y centro-derecha), o el PP vuelve al centro (si es que alguna vez estuvo ahí), o tendrá difícil volver al Gobierno.
Habida cuenta de todo lo anterior, lo cierto es que para los marianistas las salidas de escenario de figuras tales como Acebes, Zaplana, San Gil o de la simbología que supone Ortega Lara, no deja de ser algo que, a la larga, incluso pueda jugar a su favor. Y es que la estrategia del "España se rompe", "solo nosotros estamos con las víctimas" y "Zapatero es un traidor" ya no sirve, al menos electoralmente. Personalmente creo que Rajoy es lo suficientemente inteligente como para saber qué hace y qué consecuencias tiene el hecho de no impedir la marcha de San Gil o el eco mediático que, entre el búnker, supone que un simbólico Ortega Lara diga "me voy".

Con lo de Ortega Lara, sin duda, puede desatarse una cadena de renuncias de la militancia de base anónima que puede resultar, al menos, interesante. Tras la derrota del 14-M de 2004, el PP quiso salir del bache proclamando a los cuatro vientos que más de 400.000 personas se habían afiliado al PP a pesar de perder las elecciones, "como muestra de apoyo ante la situación delicada del momento"; habría que ver cuál ha sido el movimiento de afiliados en el PP desde el pasado 9 de marzo de 2008, pues mucho me temo que el saldo es (o, a corto plazo, será) sumamente negativo. Sin embargo, a la larga, quizás cada militante del sector duro que se dé de baja equivalga a un puñado de votos moderados arrancados del PSOE, de CiU o del PNV; al fin y al cabo, quien gana las elecciones no es quien más militantes tiene sino quien más votos cosecha.
Lo de Ortega Lara es, por tanto, solamente un símbolo. Un símbolo de desunión, de desilusión quizás, de una militancia de base que se enmarcaría dentro de ese grupo de duros que mediáticamente encabezan San Gil y Aguirre; pero que, en su conjunto, no suponen amenaza alguna para la unidad del partido. Al otro lado, Rajoy se alinea ahora con un moderado Gallardón que sabe que esta crisis puede abrirle las gloriosas puertas de un cielo que siempre se le ha resistido. En cualquier caso, se trata todo de una pura cuestión de simbología, de imagen (moderación versus inmovilismo), pura decisión sobre el márketing político a tomar en consideración de cara al futuro.
Aunque, a decir verdad, mientras se deciden, se pelean, se discuten y se insultan, no deja de ser divertido ver ese circo en el que se ha convertido el PP. Quién te ha visto y quién te vé.

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