Café para todos

Hay 30 artículos con el tag pp en el blog Café para todos. Otros artículos en Comunidad Cadena Ser clasificados con pp

María San Gil echa leña al hervidero

Escrito por: bernat el 12 May 2008 - URL Permanente

Y yo que creía que en el PP ya lo habíamos visto todo. No hay duda de que Mariano Rajoy pasará a la historia del Partido Popular como uno de los líderes que más han dado de hablar; creo que, a su lado, lo de Hernández Mancha fue tan solo cosa de aficionados. Menudo desastre.
Ayer, un fiel amigo asturiano me comentó que hace unos días había ido a una fiesta organizada por el PP. "Pa fiestas estáis", le comenté. Creo que otro amigo que tenemos en común, ubicado a su derecha, le había contestado igual hacía unos días. Y es que todo el mundo vé lo que está pasando, salvo uno, salvo el que, en teoría, lo debería remediar: el todavía líder, Rajoy.
Ahora María San Gil se ha descolgado ni más ni menos que de la ponencia del Congreso. Eso es como si, de repente, a Zapatero le saliera algun Ministro y le dijera: "pues ahora no quiero trabajar". A esta hora no se conoce todavía el trasfondo de la espantada de San Gil, pero mucho me temo que el tema dará para ríos de tinta y horas de tertulia en los medios españoles de los próximos días.
Menudo desastre tiene montado Rajoy. Otro colega, también pepero, me comentó hace poco algo sobre la crisis económica; nunca imaginé que podía zanjar el tema con tanta facilidad. Bastó con decirle: "vale, de acuerdo, hay crisis, y la cosa pinta mal, pero... ¿hay alternativa?". Desde luego que no la hay, pues más importante que un Gobierno eficiente es una oposición que se presente realmente como una alternativa a ese Gobierno; y mucho me temo que algun que otro columnista de Libertad Digital tiene razón cuando dice que "tenemos ZP para rato".
Lo de San Gil es ya la gota que colma el vaso. Que se fuera Zaplana y Acebes era algo tan previsible como deseable; que Rajoy promoviera la renovación, era algo obvio; que Aguirre se autopostulara como alternativa, era incluso predecible. Pero que San Gil renunciara a redactar la ponencia del partido "por diferencias de criterio fundamentales" con el PP, eso sí que no era de esperar. Por menos se han excindido partidos enteros en este país, y sino que se lo pregunten a Rosa Díez.
Menundo panorama; menudo espectáculo tienen montado estos del PP. Si Zapatero se hubiera propuesto bombardear al PP seguramente no le habría hecho tanto daño como el mal que se está haciendo a sí mismo el actual líder del PP. Me gustaría saber qué piensan Fraga y Aznar de todo lo que está pasando, si es que no es cierto eso de que prefieren ni pensar en lo que está pasando.
Ante todo esto, uno se pregunta si Rajoy llegará "vivo" (políticamente, se entiende) al 2012. Creo que ya nadie duda de que candidato no lo va a ser, puesto que aun siendo reelegido presidente en el congreso de Valencia, un año antes de los comicios habrá otro congreso en el que se espera que alguien dé el salto. Ese alguien bien podría ser Esperanza Aguirre o Paco Camps. Pero claro, todo esto suponiendo que llega el 2011 y que las cosas han ido medianamente bien, pues tal y como se están sucediendo los acontecimientos en este partido, bien es posible que Rajoy acabe siendo elegido presidente del PP por unanimidad al ser él el único asistente al Congreso del próximo mes de junio... como diría Federico, celebrado en Bulgaria, capital Valencia.

El Ángel caído

Escrito por: bernat el 05 May 2008 - URL Permanente

Parece que día a día, hora a hora, Rajoy se está quedando cada vez más solo. Tras la fuga de Zaplana a Telefónica, hoy le ha tocado el turno al nunca lo suficientemente valorado Ángel Acebes. El dúo crispador de la pasada legislatura se ha disuelto; curioso es el hecho de que, al final, todo el mundo asuma su responsabilidad electoral, menos el candidato.
Recuerdo a Acebes cuando aún era un segundón de la política nacional. Cuando Aznar ganó sus primeras elecciones, Acebes era alcalde de Ávila, sin duda feudo del PP hasta en las piedras de su maravillosa muralla. Internamente, en el partido, era Coordinador General y, básicamente, ejercía de portavoz de la formación a la par que Miguel Ángel Rodríguez lo hacía del Gobierno. Luego fue Ministro, varias veces, si bien su gran legado gubernamental, sin duda, lo dejó en el Ministerio del Interior. Se dice de él que es el gran responsable de la caída del PP en 2004; no en vano, las principales polémicas que -se dice- fueron el detonante de la derrota de hace ahora cuatro años son asuntos que le competían a él.
Salvando las distancias y, sin ánimo de hacer leña del Ángel caído, lo cierto es que existe cierto paralelismo entre Arias Navarro, Ministro de la Gobernación (hoy Interior) durante el franquismo, y Angel Acebes: ambos fueron el máximo responsable de la seguridad del Estado en dos momentos de crisis manifiesta de la misma (el primero, ante el asesinato de Carrero Blanco; el segundo, en el 11-M), y curiosamente ambos fueron "políticamente ascendidos" tras su respectivo atentado.
La verdad es que no sé si la retirada de Acebes de la primera línea de la política española es una buena o mala noticia para el PSOE. Al fin y al cabo, Acebes y Zaplana formaban un tottum revolutum que ayudaba en gran parte a los socialistas en su discurso electoral. ¿Quién no ha oído alguna vez a alguien del PSOE hablar del PP de Acebes y Zaplana como si del demonio con patas se tratara? Con la huída del valenciano a la empresa privada, de la que nunca salió, y la no por esperada poco sorprendente retirada del ex-alcalde de Ávila, el PSOE se queda sin diana sobre la que incidir a la hora de hablar del rival. ¿De qué vivirá ahora Enric Sopena?

Su auténtica manía personal a todo lo que suene a nacionalista, y especialmente a todo lo que suene catalán, lo ha convertido en una de las figuras más queridas del programa de parodia política, Polònia, de Televisió de Catalunya. Su previsible retirada motivó la creación hasta de una página web (www.saveacebes.org) en la que se clamaba para que nunca nos dejara de deleitar con sus más que sonadas polémicas políticas que tanto nos hacían reir por un lado y tantos votos le quitaba al PP por el otro.
Pero hoy, todo se ha desvanecido, y Acebes ha dicho que le ha comunicado a Rajoy que "no cuente con él" para su "nueva etapa. Curiosas palabras para decirle al jefe que se va: "no cuentes conmiga en tu nueva etapa, Mariano". La etapa de los Sorayos, como dice Federico, será la era I después de Acebes y Zaplana, el zipi y zape de un partido que ha tenido que caer en la crisis más profunda de su historia para darse cuenta de que los españoles no quieren radicalismos, extremismos ni crispación.
Todo esto sucede a la par de una interesante crónica de Casimiro García-Abadillo publicada hoy en El Mundo (sí, en El Mundo), en la que se destapan ciertos capítulos de tensión interna en un PP poco acostumbrado a lo que Esperanza Aguirre denomina "democracia interna". Primero, fue la exclusión de Gallardón de las listas; luego, el pronto desencanto popular del fichaje estrella de Pizarro; más tarde, las derrotas de Rajoy en los debates electorales; posteriormente, el fiasco del 9-M; y luego vino todo lo demás: que si Rajoy sigue, que si Rajoy se va, que si Soraya está preparada, que si Aguirre da el salto, que si Rajoy la echa, que si Camps prepara el salto, que si Aznar no dice nada, que si Zaplana se va... y ahora va y hasta el monaguillo de Ávila abandona el barco popular.
Se va Acebes y con él toda una leyenda de la política española. ¿Quién se meterá ahora con Carod Rovira? ¿Quién aprovechará los discursos de todo tipo para hablar de Zapatero como el amigo de los terroristas? ¿Con quién se manifestará ahora Rouco Varela por las calles de Madrid? ¿Quién será ahora el bufón de la política de nuestro país?
Y, entretanto, Rajoy de cada vez más solo.


El 2 de mayo del PP

Escrito por: bernat el 03 May 2008 - URL Permanente

Me sorprende ver la encarnizada defensa que, en estos días de júbilo patriótico y conmemoraciones bicentarias, realizan algunos dirigentes del PP sobre valores tales como "libertad", "solidaridad" y del siempre polémico término "Nación". Por un lado, no es nada nuevo, si tenemos en cuenta que los populares llevan cuatro años realzando los valores patrióticos y nacionales como si de un discurso exclusivamente pepero se tratara; pero, por otro lado, sí sorprende ver a ciertos personajillos de la política conservadora de este país defendiendo los valores de la libertad y la solidaridad con el pasado que encarnan en su trayectoria política.
Con ello no quiero hacer leña del árbol caído: soy muy consciente de que el PP no es ese partido ultraconservador y pseudofacista del que hablan ciertos grupúsculos extremos de la izquierda y el nacionalismo; cierto es que el discurso de PP igual a facha es algo que siempre ha tenido su gracia y su morbo en el discurso político, la típica descalificación que a muchos siempre les ha gustado recordar, pero hay que reconocer que sería injusto calificar de franquistas a todo un partido que, como el PP, tiene manifiesta vocación demócrata. Demagogia al margen, pues, las cosas hay que admitirlas tal y como son.
Otra cosa, claro, es que lo consiga: tanto lo de ser demócrata como lo de dar la imagen de demócrata. Ya se sabe que la mujer del César, además de ser honesta, debe parecerlo. Y, en todo caso, cierto es que todo el mundo tiene derecho a cambiar, y del mismo modo que todos alabamos con cierta admiración el esfuerzo y el trabajo realizado por Ministros de Franco como Manuel Fraga en favor de la democracia, la Constitución y la España autonómica, no deja de ser menos cierto y curioso, a la vez que preocupante, que el propio Fraga sea un valor de lo más demócrata que hay hoy en el PP. En la retina de todos está el recuerdo de un Manuel Fraga acusando al PP de Rajoy de ser "demasiado de derechas" o pidiendo a Aguirre "que se calle de una vez". Manda huevos, diría Trillo, ver al ex-Ministro de Palomares acusando al PP de ser demasiado derechista.
Episodios como éste, o el inmovilismo ultraconservador y claramente extremo en el que se ha situado el PP en los últimos años, no ayudan en nada en superar esa imagen de partido anclado en el pasado, acusado por los medios conservadores internacionales de incapaz de desprenderse de la imagen del franquismo. Si bien es cierto que su primer período de gobierno (1996-2000) estuvo repleto de muestras de modernidad, capacidad de diálogo y de acuerdo, fue a partir de la crecida moral que supuso la mayoría absoluta del 2000 cuando la imagen centrista del PP que se había ganado a pulso durante años se vino abajo; en su segundo mandato (2000-2004), el Gobierno de Aznar estuvo plagado de muy graves errores (Decretazo, alianza con EE.UU., Iraq, Prestige, reforma educativa, discurso antinacionalista, gestión del 11-M...) que le llevaron a una derrota en 2004 que fue tan inesperada como contundente. Y, tras el batacazo del 14-M, lejos de rectificar y volver a la imagen de la moderación y el sosiego, el PP se embarcó en el fácil discurso de la demagogia y el oportunismo radical, en el barco del inmovilismo y el no-a-todo, cosechando una imagen que, muy posiblemente, le ha hecho más mal que bien.

Hoy, cuatro años después, el PP ha cosechado otra derrota electoral que, quizás ésta sí, le ha hecho ver que va por mal camino. Si el propio altavoz parlamentario del no-a-todo, Eduardo Zaplana, ha asumido que sale "achicharrado" de su labor, es porque algo está cambiando en el PP. Por primera vez desde su refundación, el debate interno ha aparecido en el PP, y, haya finalmente primarias o no (que no las habrá), lo cierto es que es un gran paso ya que alguien en el PP intente abrir el melón y hacer autocrítica. Aunque al final ésta no se produzca, el mero intento es ya una muestra positiva.
El Partido Popular tiene mucho qué recorrer todavía si quiere llegar a las generales del 2012 con ciertas opciones de futuro. Desconozco si el mejor candidato para el PP es Rajoy o si por el contrario es Aguirre; lo que sí es cierto es que hoy el PP necesita de un Zapatero que abra ventanas y airee la polvareda. La situación del PP del 2008 no es muy distinta a la del PSOE del 2000, cuando tras su segunda derrota electoral, tuvo que echar el freno al continuismo de lo de siempre para dar paso a una generación de nuevos dirigentes jóvenes y con ilusión; o, al menos, con imagen de tener ilusión.
Algo falla en el PP cuando, en realidad (las cosas como son), es el único partido conservador de Europa que no consigue superar a los socialdemócratas. Las últimas elecciones francesas, italianas y municipales británicas demuestran que la derecha está en alza generalizada por toda Europa, menos en España. Y no sé si es porque Zapatero es muy bueno o porque Rajoy es muy malo, pero en España ocurre justamente lo contrario.
Con Rajoy, Aguirre o Camps al frente, el PP necesita protagonizar su propio regreso al futuro: regresar a sus planteamientos e imagen del cuatrienio 1996-2000 para poder ubicarse en la modernidad y el realismo que reclama su electorado de base de cara al futuro. Hasta que no lo logre, se pueden hacer todos los discursos liberales y nacional-patrióticos que se quieran en el 2 de mayo, pero lo que se dice ganar las elecciones, sinceramente, está difícil.

Zaplana, ese hombre

Escrito por: bernat el 30 Abr 2008 - URL Permanente

Café para todos
Leía el otro día en El País que el otrora hombre de confianza de Zaplana, Francisco Camps, había sido capaz de hacer algo que nadie esperaba que pudiera ser posible: acabar con el zaplanismo en la Comunidad Valenciana. De hombre fuerte y mano derecha de Don Eduardo, a rival político interno del exalcalde de Benidorm, exciliado en las listas electorales de Madrid porque en su tierra no tiene cabida.
Hoy, Telefónica ha conseguido otro hito: alejar a Zaplana de los focos políticos, dándole un cargo de confianza y relevancia pública a escala europea. Esta claro que para este tipo de cargos (representante de Telefónia en Europa) se suelen nombrar personas que, retiradas del qué-hacer público, buscan una salida digna a su trayectoria; y evidentemente, éste es un nombramiento de esos que se reservan a los elefantes de la política, con lo que eso de "retirada temporal" me recuerda al mismo eufemismo por el que los Duques de Lugo presentaron su "cese temporal de convivencia matrimonial"; creo que, en ambos casos, tiene de todo menos de "temporal".
Eduardo Zaplana es una figura clave del PP: se inició en política siendo concejal de la oposición en Benidorm, suculenta tierra de negocios inmobiliarios a cuyos réditos siempre se ha ligado su moldeada y bronceada figura. Tras pactar con unos concejales tránsfugas del PSOE, se alzó con la alcaldía de la ciudad, de ahí saltó a la política regional, accedió a la presidencia de la Comunitat, y renunció a ella solo para ser Ministro y Portavoz del último Gobierno de José María Aznar, precisamente el mismo período de gobierno más duro e inmovilista del PP. Se dice de Zaplana que nunca ha admitido la no-existencia de conspiraciones social-terroristas entre el 11 y el 14-M de 2004, y de él destaca su tan enigmático "alomojó" con el que se pone en duda todo lo que es políticamente oficial y está judicialmente probado.
Personalmente creo que Zaplana ha tomado una buena decisión pasando a la empresa privada de la que, por cierto, nunca se ha desprendido. Sus suculentos contactos con la especulación urbanística dan buena fe de la experiencia acumulada por Don Eduardo en el mundo del negocio privado. Lo cual no es ni bueno ni malo; siempre que no se confundan intereses públicos con los privados, claro. Y creo que la decisión tomada por Zaplana es, como él muy bien dice, "lo mejor para mí y para el partido": desde luego, para él, porque ahora ya no hará falta que disimule sus pretensiones económicas personales (legítimas, desde luego); y para el partido, pues le ahorra de más de un problema. Al fin y al cabo, lo que ha decidido hoy Zaplana es lo mejor que le podría haber ocurrido al PP hace ahora justo cuatro años; lástima que haya tardado tanto en darse cuenta de que, más que un valor, resultaba ser incluso una carga para el PP de Rajoy.
Cuando el aún líder del PP decidió alinearse con los aguirristas e impedir el acceso de Gallardón a la lista por Madrid, a su vez, colocó a Zaplana de número 4 en dicha candidatura; muchos vieron en ese gesto algo insólito: que Rajoy colocaba en el lugar que correspondía a Gallardón a un Zaplana que ya no querían ni en las listas de Valencia. Sin duda, una muestra de que la figura de Zaplana estaba ya muy quemada... y no precisamente del sol de Levante. Si en ese momento Rajoy hubiera optado por lo que electoralmente resultaba conveniente (la buena imagen del gallardonismo en lugar de la más que sospechosa coalizción aguirrista-zaplanista), quizás el 9-M hubiera sido un poquillo diferente; y quizás su liderazgo no hubiera sido puesto en duda por aquellos que dicen ser liberales y a la vez colocan a los curas en los comités públicos de ética sanitaria.

Que el PP necesita desprenderse de la figura de Zaplana y Acebes es algo que ya lo vé hasta el propio Zaplana. Sin duda, su decisión de optar por un suculento puesto en la empresa privada lo honra si realmente lo hace como dice que lo hace: para el partido; sin embargo, permitidme que lo dude, pues el beneficio económico siempre pesa más que ese bonito "interés del partido" del que muchos políticos se llenan la boca.
En todo caso, sin duda, el más beneficiado de la operación trasvase Zaplana no es ni Rajoy, ni el PP, ni Telefónica, ni el propio Zaplana; el gran beneficiado es su antigua mano derecha, su antiguo hombre de confianza, su actual gran rival interno: Paco Camps ya tiene despejada la vía para dar ese gran salto que tanto desean algunos y tanto inquieta a otros.

Aguirre: ni sí, ni no, ni todo lo contrario

Escrito por: bernat el 21 Abr 2008 - URL Permanente

Café para todos

A mi Esperanza Aguirre siempre me ha recordado a José Bono, y viceversa. Ambos son los típicos políticos que se han dedicado toda la vida a la cosa pública y cuya experiencia en el ramo los convierten en claves para entender la historia democrática reciente de nuestro país. Pero, más allá de todas las similitudes, Aguirre y Bono comparten algo que resulta esencial para entender su forma de hacer política: que se hacen querer y se dejan querer.
Todo el mundo se acuerda del famoso "a nadie le amarga un dulce" con el que Bono parecía decir que sí a la candidatura socialista a la alcaldía de Madrid, hace ahora poco más de un año; y al final fue que no. El espectáculo mediático de esos días resumió en una palabra la apreciación que los ciudadanos tuvimos sobre la estrategia del PSOE ante las municipales que se avecinaban: descontrol; y el resultado electoral, en la alcaldía de Madrid, fue el que fue.
Ahora Aguirre parece que juega con las mismas cartas y al mismo juego de la confusión. Tras la derrota del PP del pasado 9 de marzo, las críticas internas en la derecha política y mediática de este país no han hecho más que incrementarse exponencialmente semana a semana, día a día, hora a hora. Y la presidenta de la Comunidad de Madrid ha contribuido activamente a ello gracias a su juego de las ambigüedades, a las declaraciones con dobles significaciones y a los siempre confusos símiles y semblanzas utilizadas. En el lenguaje político, decir "no me presento" no significa lo mismo que decir "a día de hoy, no me presento"; y éste es solo un ejemplo de los múltiples que ha habido desde la segunda semana de marzo a hoy en el PP.
Y claro, tal ha sido la espiral de la ambigüedad con la que ha jugado Esperanza Aguirre, que los marianistas se han puesto nerviosos; y le han seguido el juego. Y el chubasco se ha convertido en tormenta, luego se ha transformado en tormenta tropical y ya está en fase de huracán.
Hoy lunes, dos días después de esas declaraciones sin precedentes de Rajoy, presuntamente contra El Mundo y la Cope e invitando (también presuntamente) a Aguirre a irse del PP, se nota que desde Génova han podido apreciar de primera mano como el tema se le iba de las manos, y han empezado a bajar las guardias. Primero, Aguirre ha dicho que no era su intención presentarse contra Rajoy; luego, la misma Aguirre ha dicho que no había cartas para descartarse; más tarde, el PP ha emitido un comunicado desmintiendo que Rajoy quisiera que Aguirre se fuera (48 horas después de la polémica declaración!!!); y esta noche, en 59", Aguirre ha dicho que votará a Rajoy, que no se presenta, pero que "no hay nada inamovible, o no, o sí".
Yo creo que Aguirre se ha hecho la picha un lío y, al igual que le ocurrió a Bono con las municipales de Madrid, ha querido dejarse querer hasta el punto que se ha metido en un charco del que es dificil que salga entera. A todo ello hay que sumarle el mar de fondo del que tanto se ha hablado: que si Rajoy no tiene carisma, que si le falta liderazgo, que si la crispación, que si el pactismo, que si la COPE, que si Gallardón... Vamos, que en el PP salen de una para meterse en otra. Y nadie sabe cómo acabará (electoralmente) todo esto.

Lo dije al principio de toda esta polémica y me reitero hoy de nuevo: Aguirre no va a presentarse a la presidencia del PP. Es algo evidente; todo lo demás es puro humo. Humo para darse a conocer; humo para dejarse querer; humo para colocar a sus afines en puestos claves; humo, en definitiva, que siempre ayudan a mantener viva la esperanza de aquellos que creen que Esperanza es la esperanza del PP. Pero es evidente que Aguirre no se va a presentar, entre otras cosas, porque no tiene los 600 avales suficientes y necesarios para poder hacerlo. Si bien todo ello, sin perjuicio de los debates futuros, incluso tras el congreso, que puedan abrirse a propósito de la candidatura electoral del PP, pues es evidente que el/la candidato/a a las elecciones no tiene porque ser el/la mismo/a que el presidente del partido.
Pero eso es otra historia, y parece que esta polémica no acabará aquí. Al fin y al cabo, perder las elecciones tiene sus riesgos, y el de la división interna es la principal. Al PP le quedan todavía 4 años de travesía por el desierto; y, visto el espectáculo que están dando, 4 años como mínimo.

Del "España se rompe" al "se rompe el PP"

Escrito por: bernat el 20 Abr 2008 - URL Permanente

Andaba yo por Bravo Murillo estaba mañana a las 8, a pesar de ser domingo, cuando me he dado cuenta de que en este país algo ha cambiado en muy poco tiempo. Hoy mismo, todos los periódicos se hacen eco, con grandes titulares, de la crisis que, en mayúsculas, está sufriendo el PP desde su derrota electoral del 9-M. Ayer, Rajoy, rodeado de los marianistas, ofreció una imagen sin precedentes contra Aguirre y los ya denominados aguirristas; y lo que en un principio parecía que tenía que ser un acto del PP a favor del "agua para todos", acabó convirtiéndose en un "sálvase quien pueda" en el seno de la actual dirección nacional del Partido Popular.
Nunca antes se habían oído críticas internas tan feroces en el PP desde tiempos de mi profesor Jorge Verstrynge. Ni siquiera en la era Hernández Mancha, el líder del partido se atrevió a abrirle la puerta a la líder del sector más crítico. Y ayer, sin embargo, ocurrió lo que muchos nunca nos habríamos atrevido a predecir: Rajoy invitando a Aguirre a excindirse. ¿Estará seguro Mariano de lo que acaba de decir?
Si, en efecto, ocurriera tal despropósito y Aguirre optara por refundar el Partido Liberal, al margen del PP, muy posiblemente España no conocería un gobierno que no fuera del PSOE en veinte años a la vista; o al menos, hasta que marianistas y aguirristas se reconciliaran de nuevo. Es pura matemática electoral: si divides al PP en dos partes, aunque una fuera más grande que la otra, sus 10 millones de votos pasarían a representar un volumen de escaños muy inferior al actual. Sin embargo, los 11 millones de votos del PSOE continuarían ahí; y por primera vez se podría decir que la derecha está dividida y la izquierda española unida, sin perjuicio por supuesto de IU al que, se espera, el futuro le sea más favorable que a los comunistas italianos.
Pero dejando al margen puras ficciones electorales que nunca van a producirse (el PP nunca se dividirá en dos), lo cierto es que mucho hemos cambiado en este país cuando ahora resulta que hemos pasado del "España se rompe" y del discursillo sobre un supuesto PSOE dividido en corrientes (PSC, Bono, Ibarra, guerristas, andalucistas, renovadores, borrellistas, Tamayos...) a una España en la que el PP, que parecía el partido más homogéneo (más pétreo, quizás) del país, es hoy un espacio de crítica desairada y puñales por la espalda jamás conocido en las filas socialistas desde tiempos de Almunia:
- Por un lado, los marianistas intentando retener el poder mediante una estrategia basada en la renovación de la imagen hacia fuera, si bien manteniendo los mismos postulados hacia dentro. Es decir: suavizamos la imagen exterior, con Soraya como cara amable del popularismo, y mantenemos el poder en el interior, con Rajoy a la cabeza y Arriola en la fontanería.
- Por otro lado, los aguirristas intentando alcanzar cuotas de poder interno esgrimiendo los ya famosos "25 de Madrid" y con claves concretas como "hemos ganado hasta en Pinto", "los del PP de Andalucía llevan 30 años perdiendo" y las insinuaciones sobre el amiguismo entre Rajoy y esa temida socialdemocracia que tanto miedo le provoca al conservadurismo más rancio de este país. Como telón de fondo, una orquesta perfectamente dirigida por El Mundo (nunca el editorial del períodico de Pedro J. Ramírez había sido tan duro contra el líder del PP como el de hoy, ni siquiera en tiempos de la guerra de Iraq), la COPE (con un Federico Jiménez Losantos al que se le nota deseoso de guerra sin cuartel) y la siempre controlada y manipulada televisión pública madrileña, Telemadrid, que se levanta como vanguardia del aguirrismo más aguirrista al más puro estilo No-Do pero en versión presuntamente democrática.
- Y, por otro lado, calladitos, en un rincón, están los gallardonistas con Alberto Ruiz-Gallardón a la cabeza y su mentor político Manuel Fraga en la chistera. El alcalde de Madrid, eterno aspirante a la política nacional, se frota las manos al ver cómo están transcurriendo los acontecimientos, solamente unas pocas semanas después de haber sido traicionado sin miramientos por parte de quienes hoy se tiran los platos por la cabeza. Y, como buen populista y estratega que es, Gallardón ha optado por arrimarse al mismo Rajoy que lo traicionó como medida de presión contra una Aguirre hambrienta de poder.

Lo que es evidente es que cuando Rajoy optó por prescindir de Gallardón en la lista al Congreso lo hizo con la clara intención de que, en caso de derrota (como la que hubo), no se produjera un levantamiento interno en contra de su liderazgo que aupara al alcalde de la Villa al liderazgo popular. Pero lo cierto es que los entonces aliados de Rajoy, los aguirristas, han sido los finalmente sublevados en contra del hasta el momento líder; y, al final, éste, se ha encontrado rodeado por aquellos que le exigen la vuelta al rupturismo bunkeriano antipactista de la pasada legislatura, y aquellos que no le deben ningún favor por no haber sido premiados en su momento con la lista al Congreso. Finalmente, pues, y a pesar de que todo el mundo da por hecho que Rajoy continuará siendo el líder, pues Aguirre solo cuenta con su Comunidad como avalista mientras que los marianistas ocupan toda la costa mediterránea, incluida Andalucía, así como Galicia y las dos Castillas, lo cierto es que nunca antes un líder en el PP había estado tan cerca del precipicio como lo está hoy Don Mariano.


Por su parte, el zapaterismo triunfa en España como si verdaderamente de una corriente ideológica se tratara. Envidia de italianos, franceses, alemanes e incluso británicos, el PSOE de Zapatero ha superado todo resquicio de debilidad interna, incluso con unos escenarios tan difíciles como los de la anterior legislatura, y se ha convertido en una auténtica referencia política del momento. El triunfo electoral del 9-M ha supuesto la prolongación en el tiempo de un proyecto político al que muchos, en 2004, no daban ni dos semanas. Y ya estamos en 2008; un año que, sin duda, pasará a la historia política de este país como el año de las divisiones internas en la infranqueable derecha española, al que le crecen por cierto los casos de corrupción en su otrora feudo balear, y que es visto en Europa como una formación política incapaz de desligarse de esos tics franquistas que tanto daño genera a la credibilidad electoral de un partido que dice ser "demócrata, centrista, reformista y liberal".
Me parto de risa, Marialuisa.

La Lucha de las Investiduras

Escrito por: bernat el 08 Abr 2008 - URL Permanente

Café para todos

La Lucha de las Investiduras, fue un conflicto que enfrentó a papas y reyes cristianos entre 1073 y 1122. La causa de dicho desencuentro era la provisión de beneficios y títulos eclesiásticos, a propósito de la autoridad competente para los nombramientos de cargos eclesiásticos. La verdad es que, iluso de mí, creía que mi post de hoy, tras la primera parte del debate de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, se titularía algo así como "el pacto de las investiduras", "el precio de las investiduras" o un simple y coloquial "se acabó el mal rollo". Pero mucho me temo que hoy hemos presenciado un debate que, digamos, resulta ser un más de lo mismo: el PP enfadado y gritando "no!", el PSOE sonriendo y gritando "sí!", y los nacionalistas, por su parte, poniendo precio a la puja y diciendo "qué hay de lo mío?". Ah! Y, luego está Llamazares el triste, reclamando su pequeño, reducido y ahogado espacio vital.
Primero ha hablado Zapatero y yo lo he escuchado creyendo que en realidad eso era un resumen de lo que había sido el debate de investidura de hace cuatro años. ¿Por qué? Pues porque he oído al presidente en funciones hablar de nuevas "leyes de igualdad", "leyes en contra de la violencia de género", "recuperación del diálogo"... que, en sí mismo, está muy bien (está genial, fenomenal, nada que objetar, todo lo contrario!), pero eso ya lo había dicho antes. Sí es cierto que luego ha propuesto medidas concretas: en economía (un tanto ambiguo, pero vale), en política social, en reformas, en política exterior, en antiterrorismo... pero, vamos, un discurso que, desde luego, era mejorable, tanto en contenido como en oratoria. No sé si es porque en 2004 estaba presente en la tribuna de invitados del Congreso y hoy lo estaba escuchando por la radio, pero el de hace cuatro años me entusiasmó bastante más que el de hoy.
Luego ha hablado de ese eufemístico concepto político del que todo el mundo presume pero que nadie es capaz de definir: Pactos de Estado. Ha hablado de Pactos en Justicia, en antiterrorismo, en economía, en política exterior... Lo cual está muy bien, pero para pactar no se puede pactar a cualquier precio. Más si tenemos en cuenta que luego ha llegado el hasta ahora líder del PP, Mariano Rajoy, a decir que no a todo (su discurso también se ha parecido demasiado al de la legislatura pasada), aunque diciendo al final, con la boca pequeña para que Federico y Pedro J. no se enfadaran demasiado, que estaba dispuesto a pactar. En fin, que el pacto es posible, siempre y cuando se den las circunstancias posibles; y éstas circunstancias serán posibles si aquellos con los que no es posible hacer posible lo que es fácticamente posible, lo permiten. Todo depende de la Esperanza que tengamos en el futuro.
Y por último han llegado los nacionalistas y han dicho que se sienten incómodos porque, como PSOE y PP han subido en votos y escaños, ahora tienen menos margen para pactar; y por lo tanto, menos frutos que recaudar. Hasta ha habido un portavoz (el Sr. Erkoreka, del PNV), que ha dicho abiertamente y sin ningún tipo de reparo, que el apoyo de los nacionalistas son como las hipotecas, que tienen precio. Nunca un nacionalista había sido tan claro en sus propósitos. Entre ellos, medio escondido, ha salido Llamazares, diciendo que votará que "no" a la investidura porque la ley electoral de 1985 y el sistema aplicado desde 1977 es injusto; en fín...

Creo que esta legislatura va a ser muy difícil para el PSOE. Para empezar, creo que los socialistas se han equivocado al no querer pactar con nadie la investidura, teóricamente "para dar la imagen de no estar hipotecado con nadie"; desde luego el propósito es claro y legítimo, incluso elogiable, pero peligroso si tenemos en cuenta que debería ir acompañado por una política de comunicación eficiente que es precisamente lo que más le falló al Gobierno de Zapatero durante la pasada legislatura.
Lo dije ayer a propósito del PP y lo repito hoy a propósito del PSOE: la imagen, en política, es la clave del éxito. Y la imagen de una legislatura que empieza en segunda votación porque el candidato a presidente no llega a acuerdos con nadie, es una imagen negativa. Y una imagen negativa no es un buen comienzo para un partido que carece de política de comunicación eficaz como es el caso del actual PSOE.
Y creo también que esta legislatura le va a resultar difícil al PSOE porque el ciclo del buen rollete con las fuerzas minoritarias ha llegado ya a su fín, y si Zapatero fue nombrado presidente hace cuatro años con los únicos votos en contra del PP, ahora al voto contrario se le suma ERC, IU, ICV, UPyD, y posiblemente también CiU y NaBai. O sea, todos menos PSOE (que obviamente votará a favor) y PNV, CC y BNG (que parece ser que se van a abstener). Eso es un síntoma de clara debilidad, propia de quien lleva cuatro años ya en el Gobierno; y es que en 2004 fue muy bonito cambiar un Gobierno de derecha extrema dirigido por Aznar a un Gobierno de izquierda dialogante dirigido por el simpático ZP. Y en esa época, hasta Carod Rovira defendía a Zapatero como el primer presidente no-nacionalista español de la historia de España. Pero ahora estamos ya en otros tiempos.

Ahora, con un PSOE situado a 7 escaños de la mayoría absoluta y un PP que se alimenta del voto indeciso antinacionalista, y al que se le suma una nueva formación (UPyD) que enmarca su discurso en clave centralista, a los nacionalistas les ha entrado el yu-yu y saben que se les reduce el margen, como diría Erkoreka, "de hipoteca". La colaboración nacionalista deja de ser necesaria para pasar a ser un suplemento, que, como si de una comisión bancaria se tratara, cuando se elimina, el cliente de la entidad financiera (el ciudadano en este caso) se alegra. CiU, IU, ICV, ERC, BNG, PNV, CC y NaBai saben que ahora Zapatero está crecido (de votos, de experiencia y de poder), y el enemigo es de cada vez menos el PP para serlo de cada vez más el PSOE; ahora es cuando empieza la época en la que los nacionalistas destacan la "E" de España de las siglas del PSOE, y cuando los ecosociocomunistas destacan la falta de vigencia de la "S" de Socialista de dichas siglas.
Por eso, se abren cuatro años de dura oposición parlamentaria, distinta a la del cordón sanitario anti-PP que hasta ahora nos tenían acostumbrados Sus Señorías. Lo cual, no por absurdo en democracia, no dejaba de ser un tanto divertido. Dejamos atrás cuatro años de un "todos contra el PP y el PP contra todos" que tantas risas nos ha dado cada semana; y pasamos a la época del "PSOE igual a PP" que culmina, a medio plazo, con el desgaste socialista y el aumento del voto alternativo, que es lo que representa y desea el nacionalismo catalán, vasco, gallego, así como IU o lo que queda de ella.
El debate culminará el viernes con la segunda votación y la definitiva investidura de Zapatero. Esperemos que, al menos, dado que las risas parlamentarias entre colegas anti-PP han llegado a su fín, el Gobierno resulte ser más eficiente (en las políticas y en las formas) que en la legislatura anterior; puesto que, si de verdad el Parlamento va a ser desde ahora más aburrido que antes, al menos que el Gobierno desprenda una mejor política de comunicación que en la legislatura pasada, que tantos votos, enfados y frustraciones nos generó a aquellos que gritamos el "no nos falles", hace ahora cuatro años, en la calle Ferraz de Madrid.

De Aguirres, Aguirros, Sorayas y Soroyos

Escrito por: bernat el 07 Abr 2008 - URL Permanente

Café para todos


El pasado fin de semana acudí a una fiesta de ambiente muy pepero: si bien no era el único no-votante del PP en el evento (a pesar de mi camisa Tommy Hilfiger y mi nueva corbata "azul poder"), lo cierto es que la gran mayoría de los presentes sí militaba o simpatizaba con el partido copresidido por Fraga, Aznar y Rajoy. Pero fui incapaz de encontrar a alguien en toda la fiesta, a pesar de conocer la casi totalidad de los asistentes, que defendiera la continuidad de Mariano Rajoy al frente del partido. Ni uno.
Si bien, como decía siempre Ramon Cotarelo en clase, toda generalización es falsa incluída ésta, lo cierto es que poco o nulo entusiasmo despierta Rajoy al frente de su partido si tomamos el pulso a su militancia de base; es decir, a los votantes de calle. Y no hace falta acudir a eventos como el que muy gratamente fui invitado el pasado sábado para ver que la "valiente decisión" del hasta ahora líder es cuestionada hasta por sus más próximos. Uno echa un vistazo a la prensa propepera (léase el trío Mundo-COPE-Telemadrid) y podrá ver claramente que en Génova no hay precisamente buen rollo.
- En primer lugar, es cierto que esta tormenta será como las propias del actual cambio climático: mucho ruido de truenos, pero poca agua. Estoy seguro de que no habrá inundación y que, al final, todos arrimarán el hombro. No en vano queda demasiado aún como para pensar en elecciones generales: ni siquiera hemos investido a Zapatero todavía para sus cuatro años de mandato. Y, a diferencia de lo que ocurre en la izquierda, el votante del PP siempre votará haciendo piña y en masa, se presente quien se presente. Sea Rajoy, sea Aguirre, sea Camps, o sea quien sea. Hasta Aznar.
- En segundo lugar, creo que en realidad lo que pasa aquí es una batalla de poderes mediáticos más que de ideologías políticas. ¿Acaso alguien cree que Rajoy es más centrista que Aguirre o que Gallardón es próximo al PSOE? Lo que aquí ocurre es más una lucha intestina para ver quién es más amigo de quién que no una guerra de principios, políticas y estrategias. ¿Por qué sino los otrora tradicionales medios políticos próximos al PP (léase ABC, La Razón) han cerrado filas en torno al líder y son los más próximos a Aguirre (el trío la-la-la mencionado más arriba) los que más polvareda levantan?
- Y en tercer lugar, sí es cierto que hay una doble visión de cómo afrontar las cosas para esta segunda travesía del desierto. Por un lado, está el carácter más pausado y moderado que aparenta el nuevo y cuestionado equipo que pretende liderar Rajoy, con Soraya Sáenz de Santamaría a la cabeza del Grupo Parlamentario, que se aleje de esa triste, obsoleta y extremista imagen que durante cuatro largos años han proporcionado fenómenos como Zaplana, Acebes o Martínez Pujalte. Y, por otro lado, está el carácter más duro que dicen que, en su caso, lideraría Esperanza Aguirre, y que viene tutelado por personajillos del estilo Pedro J. Ramírez y Federico Jiménez Losantos.

Pero ambos no dejan de ser una misma cosa, aunque vestidos con diferente traje. Y eso no es ni bueno, ni es malo, simplemente es lo que hay: es cierto que la imagen, en política, es lo que más cuenta; y la imagen del PP, hoy por hoy, no es precisamente la de un partido centrado que, paradojas de la vida, sí pareció serlo en el pasado. Si no fuera así, no habría "rechazo", como denunció Rajoy la semana pasada, en "ciertos territorios", especialmente en Catalunya, País Vasco y Andalucía... y de cada vez más en Baleares y Galicia.
Soraya Sáenz de Santamaría ha dicho hoy que el PP, además de ser de centro, debe parecerlo; Esperanza Aguirre ha contestado que no se resigna a tener que parecerse al PSOE para aparentar centrismo o modernidad. He ahí el kit de la cuestión, las dos formas de ver una misma cosa: la de la nueva oleada que pretende impulsar -en mi opinión, de forma acertada- Rajoy, y la visión vista desde la vieja guardia del partido, la visión del -nunca mejor dicho- búnker.
A mi modo de ver, esto es, desde fuera, desde la distancia, creo que el PP no va a caer en ninguna crisis como ciertos medios como El País o Público parecen desear; pero sí es cierto que, le dispute o no Aguirre a Rajoy la presidencia ejecutiva del partido, el PP está tocado por su propia imagen y no sabe qué rumbo tomar: si el de la confrontación utilizada durante los últimos cuatro años, o el de la moderación y el pacto que reclama su electorado más centrista. En todo caso, los duros del partido parecen querer depositar toda la culpa de esta segunda derrota al líder Rajoy, por lo que piden su cabeza; los Soroyos (término acuñado por Federico Jiménez Losantos para referirse a los más moderados del partido) apuestan por el cambio de estrategia y la vuelta a la imagen del PP centrista del cuatrienio 1996-2000. Por enmedio, se han quedado los centristas de élite Piqué y Gallardón, quizás en stand by para ver si son repescados por esa nueva guardia de gente preparada y con pactista que supone la generación de Soraya.
Otro tema es lo que opina la militancia de calle: en este sentido, hay división total entre aquellos que quieren ver un cambio para poner "a un líder de verdad" al frente (para cuyo puesto solo suena a día de hoy el nombre de Aguirre) y aquellos que quieren ver un cambio para que el PP deje de tener esa nefasta imagen de partido postfranquista (en cuya labor parece que se encuentra la actual nueva portavoz). Enmedio, estaría Camps, como eventual líder de consenso en caso de que se tuercen las cosas. Quien peor lo tiene es quien, sin embargo, tiene todos los puntos para continuar en su puesto: Rajoy. Y no deja de ser curioso que sea justamente el líder el que promueva el cambio y quien remueva a todo el mundo de sus puestos, salvo a sí mismo. Y eso que, en la calle, en las fiestas de peperos, la pasión que despierta Rajoy como líder es igual a cero.
PD. Un día de estos pretendo reflexionar sobre otro tema que mucho tiene que ver con éste: el de los jóvenes del partido. ¿Son las Nuevas Generaciones del PP una cantera de potenciales políticos o un grupo de interesados en hacerse un puesto en el partido? Lo mismo en el PSOE: ¿son las Juventudes Socialistas un movimiento político de jóvenes en proceso de formación o un grupo de aspirantes a emular enchufes? No deja de ser curioso que el fabuloso fichaje de Soraya Sáenz de Santamaría que hizo Rajoy nada tiene que ver con la cantera de cachorros de la formación. ¿Nuevas Generaciones o Nuevas Degeneraciones? ¿Juventudes Socialistas o Juventudes SociosListos? Todo esto y mucho más, después de la investidura.

PP: renovarse o morir

Escrito por: bernat el 01 Abr 2008 - URL Permanente

Parece que a Rajoy le ha sentado bien el resultado electoral del 9-M y accede, por fin, a la ansiada reforma interna de la cúpula dirigente del PP. Han tenido que pasar 4 años de grave conflicto político y unas no leves derrotas electorales (el PP gobierna en menos CCAA que hace cuatro años y en algunas donde sí gobierna, como Navarra, depende mucho del PSOE), para que Rajoy se diera cuenta de que el PP está solo y que la actual cúpula (Acebes, Zaplana, Aguirre...) no son más que la electoralmente frustrante sombra de Aznar.
Soraya Sáenz de Santamaría es, quizás, la mejor elección que ha tomado Rajoy en estos momentos a la hora de ponerle nombre a la que tiene que ser la cara del PP en el Congreso y a la que debe ser el bastión de mando de un numeroso Grupo Parlamentario que no puede volver a repetir el crispante rol adoptado en la legislatura anterior. El paso de los moderados y "no contaminados" al primer banco y de aquellos que, como dijo Piqué, "recuerdan al pasado" a la bancada de detrás, le da a Rajoy el impulso mediático necesario como para empezar la legislatura con mayor fuerza y empuje.
En todo caso, un nombramiento (por cierto, de nuevo, a dedo) no es suficiente como para poder evaluar ya qué rumbo tomará el partido de ahora en adelante. Figuras políticas como la mencionada Soraya Sáenz de Santamaría, Juan Costa o el efercescente diputado valenciano González Pons, parece que van a tomar las riendas de un partido aquejado del aznarismo. El segundo gran paso, si Rajoy no quiere volver a ser el blanco de las críticas y pretende levantar el cerco sanitario contra su partido, debía ser el pacto con los principales partidos con representación parlamentaria en el Congreso (PSOE, CiU y PNV) de la Mesa de la Cámara, para que refleje la pluralidad política que merece; sin embargo, parece que ello era demasiado pedir a la vez... aunque habrá que esperar a ver qué pasa.

A mi toda esta historia de la renovación del PP me recuerda mucho a lo que le pasó al PSOE en el año 2000. A los socialistas, tras perder los comicios de 1996, les costó demasiado asumir su papel de oposición y realizó una primera legislatura en los bancos de enfrente, francamente, negativa; de ahí se derivó la gran derrota del año 2000, en la que cayó Almunia. Antes ya había caido Borrell. Luego llegó Zapatero y en cuatro años el PSOE volvía a estar en el Gobierno. La renovación, pues, resultó crucial, para romper la imagen del pasado y, tras correr el (estúpido)velo, afrontar el futuro con serenidad y decisión.
Y ahora parece que al PP le ha pasado lo mismo. ¿Conseguirá Rajoy borrar la sombra de Aznar con la nueva dirección del partido y con la praxis parlamentaria que se inicia hoy?

¿Y si gana Rajoy?

Escrito por: bernat el 07 Mar 2008 - URL Permanente

Habida cuenta de la absurda prohibición de publicar sondeos de intención de voto en España durante los últimos cinco días anteriores a las elecciones (otro aspecto a modificar urgentemente de nuestra ridícula y atrasada ley electoral), los españoles, rememorando aquellas fugas clandestinas al extranjero para ver pelis prohibidas durante el franquismo, tenemos que acudir a la prensa extranjera para saber qué se está cociendo en intención de voto. Hoy El Periòdic d'Andorra y The Times se hacen eco de los sondeos que nosotros no vemos, con lo que los españoles nos dedicamos durante esta semana a hacernos los despistaos ante la Junta Electoral pa que no nos pillen, y acudimos a los periódicos extranjeros para saber quién va a ganar el domingo. No en vano, esto es algo que dice mucho de nosotros, si tenemos en cuenta que durante la dictadura (y no hace tanto, a propósito de cierto atentado terrorista hace ahora cuatro años) las noticias reales sobre España se daban a través de Le Monde.
Sea como sea, no creo que cometa delito alguno -que la Junta Electoral investigue si estoy escribiendo desde Madrid o desde la Patagonia- si digo que las encuestas publicadas fuera de nuestras fronteras dan al PSOE solo 3,4 puntos de ventaja sobre el PP en intención de voto. ¿Y qué significa esto? Pues dos cosas: primera, que el PSOE ha descendido en intención de voto desde el lunes (que estaba a 4 puntos), aunque a decir verdad anteayer estaba a 2,5; y segunda, y sobre todo, que el PP tiene posibilidades reales de ganar las elecciones del próximo domingo.
Lo predije en mi comentario post-debate y veo que se cumple: la victoria de Zapatero en el cara a cara con Rajoy ha hecho confiar demasiado en la victoria al electorado -y a los dirigentes- del PSOE, de tal forma que, como aquel que cree llevar bien el examen, se acerca la gran prueba y no se está tan preparado como a priori se cree.
Además, y no creo que exagere en absoluto si digo que la contundente victoria -o mejor dicho, la contundente sensación de victoria- de Zapatero sobre Rajoy (en el debate, en valoración, en intención directa de voto, en calificación...) han hecho desatar temores sobre eventuales mayorías absolutas que, a mi modo de ver, no solo son imposibles sino que constituye una auténtica disparidad creer en ellas en estos momentos. Este hecho ha provocado que la campaña de los partidos minoritarios (especialmente, IU, CiU, ERC y CC) hayan tomado como objetivo principal no ya al PP, como era habitual hasta ahora, sino al PSOE. ¿El motivo? Pues muy sencillo: en caso de darse mayoría absoluta del PSOE -que ya digo, es algo totalmente impensable-, se les acabaría el chollo. Y si IU, CiU, ERC y CC no tienen con quién pactar porque PSOE o PP tienen mayoría absoluta, ¿de qué viven? Por el interés te quiero Andrés. Aunque, a decir verdad, yo tampoco soy partidario de las mayorías absolutas; donde haya un buen pacto, que se quite el rodillo. De quien sea.

Y el tercer factor por el cual creo que el PSOE tiene posibilidades de pinchar el domingo es la fuerte y a la vez silenciosa -y por lo tanto, inteligente- batalla que le está librando la UPyD de Rosa Díez en la calle. Y en Internet. La presencia masiva de activistas de UPyD, especialmente en las grandes ciudades, provoca un daño casi irreparable al PSOE, de tal forma que, un puñado de votos puede costarle mucho y muy caro a Zapatero. No digo que eso sea bueno ni malo; es evidente que quien dirija UPyD tendrá su proyecto para hacerlo, y quien lo vote tendrá sus motivos, pero no deja de ser curioso que el PP tenga posibilidades reales de ganar las elecciones debido a que un número considerable de votantes del PSOE van a optar por UPyD el domingo, de tal forma que la diferencia mínima que separa a populares y socialistas se reducirá hasta tal extremo que puede que los de Rajoy superen a los de Zapatero. Y entonces, ya tenemos el belén montado en plena cuaresma.
Lo dije ayer, lo repito hoy, y lo diré mañana cuando saque mi previsión electoral personal provincia a provincia de cara a las elecciones del domingo: UPyD será la cuarta fuerza política más votada de España y sacará representación parlamentaria (el CIS y Sigma Dos le pronostican 1 escaño; yo aumento la cifra a 3), especialmente en las circunscripciones más pobladas, que es precisamente el caladero de votos del PSOE y de donde le robará sufragios Rosa Díez, y en concreto Madrid y Valencia (quizás Alicante y Málaga; si bien, no en Barcelona, pues el electorado potencial de UPyD se encuentra dividido entre este partido y Ciutadans).
Con todo, pues, Rajoy puede ganar. Por la mínima, pero ganar. Además, no olvidemos que hay mucho voto oculto, y que éste es en gran parte voto del PP. Y de UPyD. Lo dice hoy el alcalde de Palomares: es más fácil en España decir que eres de izquierdas que decir que eres de derechas. Salvo en mi pueblo, claro.
¿Y qué pasaría si Rajoy gana? Pues que se acabó. Las cosas como son. Se acabó. No pretendo hacer de este post el discurso del miedo; no tengo vocación de aguafiestas, si bien me gusta ser realista. Pero como el domingo no se acuda a votar en masa, con niveles similares a los irrepetibles del 2004, el PP ganará las elecciones. Y lo digo de todo corazón: si triste es ya de por sí que gane un partido de derechas, radicalizado y enrabiado como el PP, más triste es aún que gane porque la participación ha sido baja y los demócratas progresistas, partidarios de la libertad, la justicia social y la igualdad real, se han quedado en casa, o han pasao de votar, o simplemente, se han dividido en tantos partidos como letras tiene el abecedario.

Aunque a decir verdad, a lo mejor a ciertos personajillos de la política de este país no les vendría nada mal una victoria de Rajoy el próximo domingo. Me refiero a aquellos especialistas en tensar cuerdas hasta romperse, a aquellos desagradecidos que no saben valorar los avances, por mínimos que sean, por puro orgullo electoralista, aquellos que no saben que significa hacer críticas constructivas y optan por el todo o el nada, aquellos que no son capaces de llegar a consensos porque habitan en los umbrales de la utopía más ilógica jamás alcanzable en una sociedad moderna; a lo mejor a ciertos personajillos de ERC, del PNV, e incluso de IU, que se han dedicado a tocar los cataplines a todo el mundo durante toda la legislatura, a lo mejor no les vendría nada mal un poquillo de "control y orden", como dice el padre de la niña en los debates. Y que clamen luego al cielo porque no hay diálogo; y que se quejen luego de que el Gobierno no les respeta; y que griten luego contra los recortes estatutarios; y que se dediquen luego a convocar referéndums; y que esperen luego a que el Estado les abra procesos de diálogo con ETA.
A veces me da la sensación de vivir en un país de locos. No soy adivino, pero mucho me temo que lo del domingo va a ser largo, duro y difícil. Y en este país, todo lo que es largo, duro y difícil acaba mal. Muy mal. Esperemos que el domingo salgamos de dudas de una vez, más que nada porque esto ya es alargar la agonía; como haya contensioso-electorales por enmedio, impugnaciones de resultados o, simplemente, que unos saquen más votos y otros más escaños, mucho me temo que muchos no aguantamos. Y si hasta yo ya deseo que esto acabe de una vez, no me quiero ni imaginar que harán aquellos que odian esto de la política. Bueno... sí sé que harán. Justamente, lo que no deberían hacer: no ir a votar.
Que Rouco Varela nos coja confesados. Amén.

Avatar de bernat

Sobre este blog

Café para todos
bernat

ver perfil »

Mis tags

Amigos

Fans

  • Carlos Tomás (piratadesevilla7)
  • ARTZAI GARCÍA ABASCAL
  • JOSE ANTONIO PEDROSO SANTOS
  • raul
  • libertad
  • toni-rajo

Ídolos

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

CADENA SER es una empresa del GRUPO PRISA Logotipo de Prisa Gran via, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 913470700

©PRISACOM S.A.- Ribera del sena, S/N - Edificio Apot - Madrid. Tel: 34 913537900