Café para todos

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Toc-toc-toc, ¿hay alguien ahí?

Escrito por: bernat el 28 Jun 2008 - URL Permanente

Se puede entender, e incluso defender, el derecho del Gobierno a hacer un break entre una agotadora legislatura y la nueva que acaba de empezar, pero lo que está pasando va camino ya de convertirse en una legislatura sabática. A mi entender, el PSOE se ha confiado demasiado de la crisis del PP y, a la vez, se siente imbatible ante una eventual oposición.
En las elecciones del 9-M, con la que estaba cayendo contra Zapatero durante los cuatro años de legislatura, los socialistas aumentaron considerablemente su nivel de votos y su techo electoral, lo que les motivó a pensar que eran -con diferencia- la fuerza política más consolidada del país. Si a esto se le suma que el PP resultó incapaz de superar al PSOE aún poniendo toda la carne en el asador, y que en la parte izquierda del electorado, IU y ERC caían en desgracia hasta rozar el peligro de extinción, la moral de Ferraz aumentó exponencialmente. Además, la diferencia en más de 17 puntos sobre el PP en Catalunya o la victoria del PSE en las tres provincias vascas, contribuyen a ese sentimiento de imbatibilidad de un PSOE que cree ser el campeón mundial de resultados electorales.
Por excesiva confianza y/o por falta de previsión económica, lo cierto es que hoy el Gobierno genera una imagen negativa que poco o nada contribuye a consolidar su posición electoral. A mi entender, desde Moncloa se ha confiado demasiado en la crisis interna del PP, lo cual en un primer momento tenía su lógica cuando nadie daba un duro por la cabeza de Rajoy, pero a día de hoy la situación es muy distinta. Sin duda, el PP de Rajoy ha salido reforzado del Congreso valenciano, de tal forma que su equipo, investido ahora de la elegancia y moderación de la que carecía el anterior, tiene serias posibilidades de acercarse peligrosamente a un zapaterismo talantista necesitado de urgente renovación.
El discurso de la moderación y el buen hacer de las cosas provoca excelentes resultados cuando la oposición carece de dichos valores en su estrategia y cuando los problemas que afectan a los ciudadanos no revisten especial gravedad; pero todo eso cambia cuando la oposición deja de estar crispada y los problemas reales varían. Está claro que una reforma estatutaria en Catalunya, que tanto preocupaba a los que denunciaban la balcanización de España, tenía nulos efectos sobre el día-a-día de los ciudadanos; lo mismo, quizás, podría decirse de una negociación política llevada a cabo con ETA a cientos de kilómetros de España. Pero hoy por hoy, los indicadores económicos y sociales han hecho saltar todas las alarmas, las previsiones futuras son negativas, el ánimo de mercados y consumidores está por los suelos, y el futuro es visto con pesimismo. Este momento, que en términos lingüísticos se le denomina simplemente crisis, provoca que la ciudadanía se gire hacia el Gobierno en busca de soluciones, aún a sabiendas que en muchas cosas éste poco o nada puede hacer para paliar la situación en una economía de mercado y europeizada.
Pero más allá de si depende o no del Gobierno encauzar la situación económica y monetaria de los ciudadanos, y más allá de si depende o no del Gobierno la situación y repercusiones del precio del petróleo, lo cierto es que la gente lo que quiere es un mensaje claro que le indique hacia dónde vamos. Es posible que el Gobierno esté en este momento adoptando medidas para afrontar la situación; es posible que el Gobierno tenga en cuenta cuál es el momento en el que estamos y qué repercusiones tiene; pero lo que no logro entender es el por qué de la imagen de parálisis que está generando el Gobierno en estos momentos.

La política de comunicación e imagen es fundamental para todo ejecutivo, así como también para los partidos políticos. Por muy buenas que sean las ideas, políticas y acciones de un ente, de poco sirven éstas si no son transmitidas con eficacia. Y en esto, una vez más, falla el Gobierno. Incapaz de generar un mensaje de confianza a partir de una acción y un trabajo que se vea a simple vista, el Gobierno del PSOE ha depositado demasiada confianza en la natural resolución de las cosas con el tiempo.
Seguramente piensan desde Moncloa y Ferraz que en 2012 habrá remitido el temporal económico, que la percepción social habrá mejorado y que las cosas serán distintas. Y seguramente pensaban que la alternativa del PP tampoco aquí tendrá éxito. Sin embargo, mucho me temo que las cosas no son ni serán tan fáciles, y que alguien debería tirarle de las orejas a quien lleve la iniciativa en el Gobierno y en el PSOE porque, desde luego, los hechos no se corresponden con las previsiones. Con un PP multiplicando día a día su credibilidad ciudadana, el PSOE debe ponerse las pilas ya si no quiere llegar a las elecciones totalmente agotado; y pensar más en los hechos a corto plazo en lugar de hacerlo a la larga. Al fin y al cabo, falta tan solo un año para las elecciones europeas, que son una especie de pulsómetro de unas generales. Aunque, más allá de todo ello, lo realmente necesario a mi entender es que la ciudadanía perciba la imagen de un Gobierno que actúa, que hace algo, que genera confianza y con el que se puede creer. A lo contrario a esto se le denomina, simplemente, caos.

Blogueros al poder

Escrito por: bernat el 14 Abr 2008 - URL Permanente

Con un blog titulado Amanece en Cádiz, cuyas visitas se han disparado exponencialmente en los últimos días, la nueva Ministra de Igualdad, cartera recién creada por Zapatero para esta legislatura, pasa a un primer plano de la política, si bien proviene de un discreto segundo o tercer escalón municipal, autonómico y juvenil. Alegre, flamenca y bloguera, Bibiana Aído Almagro es la persona más joven que jamás ha alcanzado un Ministerio en la Historia de España; y, por si fuera poco, lo hace siendo mujer y en una cartera que, sin duda, marcará un antes y un después en la gestión pública de este país. Me alegro muchísimo de que una persona, de espíritu emprendedor y pasión por lo público, alcance tal cota de poder a una edad tan temprana; creo que es símbolo de que los tiempos cambian y de que, a pesar de los estereotipos, existe una auténtica generación JASP en este país.

Si bien, dicho todo lo anterior, la cartera de Igualdad es, de por sí, un Ministerio cuyas políticas afectan al resto de Departamentos, con lo que Bibi necesitará de especial fuerza para hacer valer su posición en un ejecutivo de pesos pesados como parece éste. Y no deja de ser menos cierto que las políticas de igualdad son siempre de carácter transversal, con lo que más que un Departamento Ministerial específico, lo que se necesita es de un programa de igualdad claro y efectivo en el seno de cada Unidad. Aún así, bienvenida la apuesta del Presidente del Gobierno en este campo.
Tres son los ejes que marca Zapatero de cara a esta legislatura: crecimiento económico; sostenibilidad medioambiental; e igualdad. El crecimiento económico es vital para poder desarrollar todo lo demás, y el primer gran reto será el superar ese bache que, hasta 2010, afectará a los bolsillos de los españoles. La sostenibilidad medioambiental es clave para poder desarrollar un futuro equilibrado en lo social y en lo económico, donde las generaciones futuras no se vean condicionadas e incluso limitadas por nuestro uso abusivo sobre los recursos naturales. Y la igualdad es ese punto de equilibrio íntimamente ligado al principio de Justicia y a la Libertad que debe hacer de nuestra sociedad una comunidad humana rica en valores y oportunidades y equilibrada en deberes y responsabilidades.
No dudo de la mejor de las intenciones de Zapatero a la hora de reformular su estrategia de Gobierno de cara a los próximos cuatro años. Si bien todo el mundo sabe, porque es vox populi que así va a ser, que tras la presidencia española de la UE en 2010 Zapatero afrontará la segunda mitad de la legislatura con un previo cambio de Gobierno (momento en el que saldrán Solbes, Moratinos y Bermejo), no deja de ser menos cierto que este Gobierno que estos días toma posesión debe ser un Gobierno equilibrado en lo político, abierto al pacto, y con el espíritu de trabajo y dedicación necesario para evitar cometer los errores pasados y afrontar los retos con mayor agilidad y liderazgo. Se espera un Gobierno más calmado en las formas y más eficaz en lo sustancial, así como más efectivo a la hora de vender su trabajo; confiemos en que desde Moncloa se hayan aprendido de los errores cometidos y se ponga en marcha una adecuada y certera política de comunicación gubernamental.
Del resto del Gabinete, decir que lo positivo se mezcla con lo, digamos, menos positivo. Creo que es un acierto poner al frente de Defensa a una mujer como Carme Chacón, sin duda el valor estrella del PSOE de Zapatero, en ocasiones infravalorado. Mis amigos y conocidos están hartos de escucharme decir que yo compartí mesa y mantel con Chacón, en torno al año 2001, cuando ella solamente era miembro de la ejecutiva federal de un naciente Rodríguez Zapatero; una comida, en un restaurante de Palma de Mallorca, que me impactó por completo, dada su claridad de ideas, su eficacia a la hora de transmitir el mensaje y su excelente oratoria e imagen. En esa comida, organizada por el President Francesc Antich a propósito de un acto de rechazo de la LOU en la Universidad Balear, supuso para mí, en el plano personal, todo un impacto político y sin duda, mis buenos augurios sobre esa jovencita y atractiva Chacón que se sentaba a mi izquierda se han visto cumplidos con creces. Mujer, ecopacifista, catalana y, encima, Ministra de Defensa. Estoy impaciente por saber qué opina Federico de tan importante acontecimiento.
Y si Chacón, pues, será sin duda una excelente Ministra de Defensa, no creo que sea peor la Ministra de I+D+i (yo le hubiera puesto este nombre al Departamento), competente en materia de Ciencia, Tecnología, Innovación, Investigación y Universidad. Su experiencia en el campo la avalan como una de las grandes promesas de este ejecutivo.
De lo que ya no estoy tan de acuerdo es con ciertos nombramientos y ciertas permanencias. Sin duda, creo que es un grave error mantener al frente del Ministerio de Fomento a Magdalena Álvarez; estoy seguro que el PSOE andaluz tenía otros nombres más válidos para esta cartera, o incluso, si se quiere, había mejor lugar, aunque fuera en el mismo Gabinete, para Álvarez. Creo que Fomento necesita de un cambio y ese cambio pasa por la renovación del cargo ministerial.
Sobre Mariano Fernández Bermejo, no creo que haya más que decir de lo que se ha dicho: si bien es cierto que su gestión ha quedado en entredicho con esos 90 días de huelga en la Administración de Justicia, también es cierto que su carácter severo lo ha convertido en un mediático Ministro a prueba de enfrentamientos dialécticos con el PP. Aunque, a decir verdad, creo que el Ministerio de Justicia no está para hacer de oposición a la oposición.

Y en cuanto a Miguel Sebastián, sin duda, algo que ya se venía venir. Sebastián ha sido desde 2004 el hombre fuerte de ZP en Moncloa y el que ha dado la cara por él. Su aventura en el Ayuntamiento de Madrid fue un desastre sin paliativos, lo cual lo honra puesto que él estaba ahí por dos razones: una, porque nadie quería estar; y dos, por hacerle un favor a su jefe. Dijo que dejaría la política pero no lo hizo, continuando al servicio de Zapatero, vía teléfono móvil. Y el Presidente le debía un favor. Ahora, Miguel Sebastián no solo ha influido en la colocación de dos ministras en el Gabinete, sino que él mismo ocupa una sobrecargada cartera ministerial, de la que esperemos no surjan grandes fricciones con la Vicepresidencia económica de Solbes. Y si era un secreto a voces que Miguel Sebastián pretendía empezar a darse a conocer con las elecciones madrileñas para dar el salto a economía tras las pasadas generales, no deja de ser menos secreto a voces que, con el cambio de gobierno de 2010, Sebastián podría ser el sustituto de ese Solbes al que tantas ganas de jubilar le tienen en el PP.
En cuanto al resto, decir que no sé hasta qué punto será más efectiva la política social en un Gobierno en el que Asuntos Sociales pasa a desguajarse en tres o cuatro ministerios: unificar Educación con Política Social (al estilo francés) creo que es un riesgo; y vincular Inmigración solamente a Trabajo creo que es un error, puesto que inmigración es mucho más que eso. El hasta ahora alcalde de Cornellà se las verá duras para abordar una cartera con tantos desafíos en el contexto económico y social en el que nos ubicamos.
Sobre las salidas, decir que hay dos aciertos y una incógnita. Creo que la mejor decisión de Zapatero ha sido prescindir de Joan Clos VanDame, por las razones que todos conocemos, puesto que su gestión, desde luego, ha pasado con más pena que gloria; y la de Cristina Narbona, sin duda, una de esas grandes esperanzas frustradas que muchos depositamos en ella en 2004 y que se desvanecieron con el simple paso del tiempo. Yo me esperaba más de ella. Sobre Caldera, creo que hay gato encerrado y que no lo sabremos por ahora; si bien es cierto que su labor gubernamental ha sido brillante, menos cierto es que el PSOE necesita de gente como él al frente de una FAES a la socialista que desbanque al PP en el terreno de los think thanks políticos; ahora bien, si en lugar de ocupar la presidencia de esa gran fundación-laboratorio de ideas, Caldera hubiera salido del Gobierno para hacerse cargo de la Secretaría de Organización del partido, sin duda, lo que ahora es una incógnita sería de por sí un gran acierto. Sin perjuicio, evidentemente, de una correcta y adecuada salida para Pepe Blanco, sin duda el Secretario de Organización más efectivo que ha tenido el PSOE desde tiempos de Alfonso Guerra.
Aunque lo cierto es que todo esto se ha quedado eclipsado tras el fenómeno Chacón y la efervescente Bibiana Aído. Teníamos Ministros convertidos en blogueros pero no blogueros convertidos en Ministros. Me consta que, a pesar de su juventud, hay ciertos recelos en el seno del PSOE respecto de su nombramiento: ¿será por su valía? ¿será por su discrección? Bibi es, sin duda, una demostración más de lo que hace poco hablábamos sobre Sáenz de Santamaría, a propósito de esa generación de gente joven aupada al primer plano de la política sin pasar por trampolines ad hoc en organizaciones juveniles sino solamente por méritos propios. Y estoy seguro que con el amanecer de Cádiz, entrará en el Gobierno esa brisa gaditana tan fresca y tan rica que tanto nos alegra a todos el día. A trabajar!

La Lucha de las Investiduras

Escrito por: bernat el 08 Abr 2008 - URL Permanente

Café para todos

La Lucha de las Investiduras, fue un conflicto que enfrentó a papas y reyes cristianos entre 1073 y 1122. La causa de dicho desencuentro era la provisión de beneficios y títulos eclesiásticos, a propósito de la autoridad competente para los nombramientos de cargos eclesiásticos. La verdad es que, iluso de mí, creía que mi post de hoy, tras la primera parte del debate de investidura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, se titularía algo así como "el pacto de las investiduras", "el precio de las investiduras" o un simple y coloquial "se acabó el mal rollo". Pero mucho me temo que hoy hemos presenciado un debate que, digamos, resulta ser un más de lo mismo: el PP enfadado y gritando "no!", el PSOE sonriendo y gritando "sí!", y los nacionalistas, por su parte, poniendo precio a la puja y diciendo "qué hay de lo mío?". Ah! Y, luego está Llamazares el triste, reclamando su pequeño, reducido y ahogado espacio vital.
Primero ha hablado Zapatero y yo lo he escuchado creyendo que en realidad eso era un resumen de lo que había sido el debate de investidura de hace cuatro años. ¿Por qué? Pues porque he oído al presidente en funciones hablar de nuevas "leyes de igualdad", "leyes en contra de la violencia de género", "recuperación del diálogo"... que, en sí mismo, está muy bien (está genial, fenomenal, nada que objetar, todo lo contrario!), pero eso ya lo había dicho antes. Sí es cierto que luego ha propuesto medidas concretas: en economía (un tanto ambiguo, pero vale), en política social, en reformas, en política exterior, en antiterrorismo... pero, vamos, un discurso que, desde luego, era mejorable, tanto en contenido como en oratoria. No sé si es porque en 2004 estaba presente en la tribuna de invitados del Congreso y hoy lo estaba escuchando por la radio, pero el de hace cuatro años me entusiasmó bastante más que el de hoy.
Luego ha hablado de ese eufemístico concepto político del que todo el mundo presume pero que nadie es capaz de definir: Pactos de Estado. Ha hablado de Pactos en Justicia, en antiterrorismo, en economía, en política exterior... Lo cual está muy bien, pero para pactar no se puede pactar a cualquier precio. Más si tenemos en cuenta que luego ha llegado el hasta ahora líder del PP, Mariano Rajoy, a decir que no a todo (su discurso también se ha parecido demasiado al de la legislatura pasada), aunque diciendo al final, con la boca pequeña para que Federico y Pedro J. no se enfadaran demasiado, que estaba dispuesto a pactar. En fin, que el pacto es posible, siempre y cuando se den las circunstancias posibles; y éstas circunstancias serán posibles si aquellos con los que no es posible hacer posible lo que es fácticamente posible, lo permiten. Todo depende de la Esperanza que tengamos en el futuro.
Y por último han llegado los nacionalistas y han dicho que se sienten incómodos porque, como PSOE y PP han subido en votos y escaños, ahora tienen menos margen para pactar; y por lo tanto, menos frutos que recaudar. Hasta ha habido un portavoz (el Sr. Erkoreka, del PNV), que ha dicho abiertamente y sin ningún tipo de reparo, que el apoyo de los nacionalistas son como las hipotecas, que tienen precio. Nunca un nacionalista había sido tan claro en sus propósitos. Entre ellos, medio escondido, ha salido Llamazares, diciendo que votará que "no" a la investidura porque la ley electoral de 1985 y el sistema aplicado desde 1977 es injusto; en fín...

Creo que esta legislatura va a ser muy difícil para el PSOE. Para empezar, creo que los socialistas se han equivocado al no querer pactar con nadie la investidura, teóricamente "para dar la imagen de no estar hipotecado con nadie"; desde luego el propósito es claro y legítimo, incluso elogiable, pero peligroso si tenemos en cuenta que debería ir acompañado por una política de comunicación eficiente que es precisamente lo que más le falló al Gobierno de Zapatero durante la pasada legislatura.
Lo dije ayer a propósito del PP y lo repito hoy a propósito del PSOE: la imagen, en política, es la clave del éxito. Y la imagen de una legislatura que empieza en segunda votación porque el candidato a presidente no llega a acuerdos con nadie, es una imagen negativa. Y una imagen negativa no es un buen comienzo para un partido que carece de política de comunicación eficaz como es el caso del actual PSOE.
Y creo también que esta legislatura le va a resultar difícil al PSOE porque el ciclo del buen rollete con las fuerzas minoritarias ha llegado ya a su fín, y si Zapatero fue nombrado presidente hace cuatro años con los únicos votos en contra del PP, ahora al voto contrario se le suma ERC, IU, ICV, UPyD, y posiblemente también CiU y NaBai. O sea, todos menos PSOE (que obviamente votará a favor) y PNV, CC y BNG (que parece ser que se van a abstener). Eso es un síntoma de clara debilidad, propia de quien lleva cuatro años ya en el Gobierno; y es que en 2004 fue muy bonito cambiar un Gobierno de derecha extrema dirigido por Aznar a un Gobierno de izquierda dialogante dirigido por el simpático ZP. Y en esa época, hasta Carod Rovira defendía a Zapatero como el primer presidente no-nacionalista español de la historia de España. Pero ahora estamos ya en otros tiempos.

Ahora, con un PSOE situado a 7 escaños de la mayoría absoluta y un PP que se alimenta del voto indeciso antinacionalista, y al que se le suma una nueva formación (UPyD) que enmarca su discurso en clave centralista, a los nacionalistas les ha entrado el yu-yu y saben que se les reduce el margen, como diría Erkoreka, "de hipoteca". La colaboración nacionalista deja de ser necesaria para pasar a ser un suplemento, que, como si de una comisión bancaria se tratara, cuando se elimina, el cliente de la entidad financiera (el ciudadano en este caso) se alegra. CiU, IU, ICV, ERC, BNG, PNV, CC y NaBai saben que ahora Zapatero está crecido (de votos, de experiencia y de poder), y el enemigo es de cada vez menos el PP para serlo de cada vez más el PSOE; ahora es cuando empieza la época en la que los nacionalistas destacan la "E" de España de las siglas del PSOE, y cuando los ecosociocomunistas destacan la falta de vigencia de la "S" de Socialista de dichas siglas.
Por eso, se abren cuatro años de dura oposición parlamentaria, distinta a la del cordón sanitario anti-PP que hasta ahora nos tenían acostumbrados Sus Señorías. Lo cual, no por absurdo en democracia, no dejaba de ser un tanto divertido. Dejamos atrás cuatro años de un "todos contra el PP y el PP contra todos" que tantas risas nos ha dado cada semana; y pasamos a la época del "PSOE igual a PP" que culmina, a medio plazo, con el desgaste socialista y el aumento del voto alternativo, que es lo que representa y desea el nacionalismo catalán, vasco, gallego, así como IU o lo que queda de ella.
El debate culminará el viernes con la segunda votación y la definitiva investidura de Zapatero. Esperemos que, al menos, dado que las risas parlamentarias entre colegas anti-PP han llegado a su fín, el Gobierno resulte ser más eficiente (en las políticas y en las formas) que en la legislatura anterior; puesto que, si de verdad el Parlamento va a ser desde ahora más aburrido que antes, al menos que el Gobierno desprenda una mejor política de comunicación que en la legislatura pasada, que tantos votos, enfados y frustraciones nos generó a aquellos que gritamos el "no nos falles", hace ahora cuatro años, en la calle Ferraz de Madrid.

El error Bono

Escrito por: bernat el 02 Abr 2008 - URL Permanente

Creo que la legislatura ha empezado mal. Y no me refiero (solo) a que Bono no haya conseguido ser elegido presidente del Congreso en primera votación, como siempre ha ocurrido en España desde 1977, sino -sobre todo- a que me da la sensación de que el PSOE empieza la legislatura más solo de lo que ya lo estaba antes... y que no era poco.
José Bono es un perro viejo de la política, pero mi teoría es que, mientras el cuerpo aguante, ahí va a estar haciéndose notar. Y nunca mejor dicho. Sin perjuicio de su demostrada valía gestora y de una envidiable capacidad electoral que roza el populismo más demagógico, José Bono es el típico político al que le encanta ser el centro de los flashes; el típico al que en un funeral le gustaría ser el muerto y Jesucristo el Domingo de Ressurrección, solo por el hecho de ser el protagonista del evento.
Y claro, siendo así, tampoco no me extraña esa cierta pasividad del PSOE de no conseguir hacerse con la presidencia del Congreso en primera instancia, puesto que solo el hecho de ser el primer presidente de las Cortes que no ha sido elegido en primera votación es ya de por sí otra forma más de Bono para hacerse notar.
La verdad es que si hubiera salido otro diputado socialista para presidir la Cámara, no me hubiera importado; salvo alguna que otra excepción (per devers Mallorca tots sabem de qui parlam), todos los diputados del PSOE hubieran sido tan buenos o más que José Bono. Y es que Bono es especialista en meter la gamba donde no le llaman: desde ese "no seré nunca Ministro de España" (pronunciado en 2004), al "dejo la política para siempre" (de 2006), pasando por su "a nadie le amarga un dulce" (de 2007) y su obsoleto y arcaico discurso contra las posiciones nacionalistas con el que se parece en demasía a las inflexibles posiciones de la derecha españolista; está claro que la elección de Bono como presidente del Congreso no es, en mi opinión, una buena noticia... y menos aún si tenemos en cuenta que es una elección realizada hace ya 8 meses, quizás con una intención electoralista cuyos resultados no se reflejaron en las urnas. ¿Cómo pretende el PSOE que justamente su diputado que más detesta el pluralismo en el Congreso y el papel de las minorías en las Cámaras del Estado dirija unas Cortes en el que el entendimiento entre socialistas y nacionalistas resulta vital, por bien o por mal, para la gobernabilidad del país?
Pero si el tema me preocupa es por la cuestión de las alianzas. A esta hora, las preguntas son: ¿conseguirá el PSOE tejer un pacto, mínimamente estable, con algun otro Grupo Parlamentario, para la investidura de Zapatero la semana que viene? ¿Conseguirá Zapatero ser elegido en primera votación o tendrá que acudir a las 48 horas a una segunda instancia, algo que no ocurre en España... desde el 23-F?
Yo creo que lo que le daría estabilidad al Gobierno de España en esta legislatura sería un pacto de gobernabilidad (que no de investidura) con CiU. Creo que la política española necesita estabilidad y eficacia, y con CiU el Gobierno de Zapatero ganaría en imagen y solvencia. Y, puestos a ser demagógicos, el PSOE conseguiría que el PP tuviera que rebajar el tono si pretende conservar posibilidades de pactos futuros con los que son sus únicos socios políticos posibles: los nacionalistas catalanes.
Optar por PNV tampoco me parece mala idea, pero antes hay que remover ciertos obstáculos que me parecen, a día de hoy, difíciles de superar. Y no me refiero solamente a la intención de Ibarretxe de convocar el referéndum famoso, sino, ante todo, la excasa confianza que me genera que el PSOE pacte con un PNV que hoy mismo ha votado en contra de la moción de censura presentada por PSOE, IU y PP en Mondragón contra la alcaldesa de ANV por su desafiante y repugnante actitud tras el vil asesinato de Isaías Carrasco el 7 de marzo pasado.
La cuestión es: ¿qué es más fácil, conciliar a Montilla con Artur Mas o pactar con un PNV que, desde la expulsión fáctica de Josu Jon Imaz de su cúpula directiva, no sabe exactamente qué rumbo tomar?

Zapatero, Zapatero, Zapatero, Zapatero

Escrito por: bernat el 10 Mar 2008 - URL Permanente


¿Y si gana Rajoy?

Escrito por: bernat el 07 Mar 2008 - URL Permanente

Habida cuenta de la absurda prohibición de publicar sondeos de intención de voto en España durante los últimos cinco días anteriores a las elecciones (otro aspecto a modificar urgentemente de nuestra ridícula y atrasada ley electoral), los españoles, rememorando aquellas fugas clandestinas al extranjero para ver pelis prohibidas durante el franquismo, tenemos que acudir a la prensa extranjera para saber qué se está cociendo en intención de voto. Hoy El Periòdic d'Andorra y The Times se hacen eco de los sondeos que nosotros no vemos, con lo que los españoles nos dedicamos durante esta semana a hacernos los despistaos ante la Junta Electoral pa que no nos pillen, y acudimos a los periódicos extranjeros para saber quién va a ganar el domingo. No en vano, esto es algo que dice mucho de nosotros, si tenemos en cuenta que durante la dictadura (y no hace tanto, a propósito de cierto atentado terrorista hace ahora cuatro años) las noticias reales sobre España se daban a través de Le Monde.
Sea como sea, no creo que cometa delito alguno -que la Junta Electoral investigue si estoy escribiendo desde Madrid o desde la Patagonia- si digo que las encuestas publicadas fuera de nuestras fronteras dan al PSOE solo 3,4 puntos de ventaja sobre el PP en intención de voto. ¿Y qué significa esto? Pues dos cosas: primera, que el PSOE ha descendido en intención de voto desde el lunes (que estaba a 4 puntos), aunque a decir verdad anteayer estaba a 2,5; y segunda, y sobre todo, que el PP tiene posibilidades reales de ganar las elecciones del próximo domingo.
Lo predije en mi comentario post-debate y veo que se cumple: la victoria de Zapatero en el cara a cara con Rajoy ha hecho confiar demasiado en la victoria al electorado -y a los dirigentes- del PSOE, de tal forma que, como aquel que cree llevar bien el examen, se acerca la gran prueba y no se está tan preparado como a priori se cree.
Además, y no creo que exagere en absoluto si digo que la contundente victoria -o mejor dicho, la contundente sensación de victoria- de Zapatero sobre Rajoy (en el debate, en valoración, en intención directa de voto, en calificación...) han hecho desatar temores sobre eventuales mayorías absolutas que, a mi modo de ver, no solo son imposibles sino que constituye una auténtica disparidad creer en ellas en estos momentos. Este hecho ha provocado que la campaña de los partidos minoritarios (especialmente, IU, CiU, ERC y CC) hayan tomado como objetivo principal no ya al PP, como era habitual hasta ahora, sino al PSOE. ¿El motivo? Pues muy sencillo: en caso de darse mayoría absoluta del PSOE -que ya digo, es algo totalmente impensable-, se les acabaría el chollo. Y si IU, CiU, ERC y CC no tienen con quién pactar porque PSOE o PP tienen mayoría absoluta, ¿de qué viven? Por el interés te quiero Andrés. Aunque, a decir verdad, yo tampoco soy partidario de las mayorías absolutas; donde haya un buen pacto, que se quite el rodillo. De quien sea.

Y el tercer factor por el cual creo que el PSOE tiene posibilidades de pinchar el domingo es la fuerte y a la vez silenciosa -y por lo tanto, inteligente- batalla que le está librando la UPyD de Rosa Díez en la calle. Y en Internet. La presencia masiva de activistas de UPyD, especialmente en las grandes ciudades, provoca un daño casi irreparable al PSOE, de tal forma que, un puñado de votos puede costarle mucho y muy caro a Zapatero. No digo que eso sea bueno ni malo; es evidente que quien dirija UPyD tendrá su proyecto para hacerlo, y quien lo vote tendrá sus motivos, pero no deja de ser curioso que el PP tenga posibilidades reales de ganar las elecciones debido a que un número considerable de votantes del PSOE van a optar por UPyD el domingo, de tal forma que la diferencia mínima que separa a populares y socialistas se reducirá hasta tal extremo que puede que los de Rajoy superen a los de Zapatero. Y entonces, ya tenemos el belén montado en plena cuaresma.
Lo dije ayer, lo repito hoy, y lo diré mañana cuando saque mi previsión electoral personal provincia a provincia de cara a las elecciones del domingo: UPyD será la cuarta fuerza política más votada de España y sacará representación parlamentaria (el CIS y Sigma Dos le pronostican 1 escaño; yo aumento la cifra a 3), especialmente en las circunscripciones más pobladas, que es precisamente el caladero de votos del PSOE y de donde le robará sufragios Rosa Díez, y en concreto Madrid y Valencia (quizás Alicante y Málaga; si bien, no en Barcelona, pues el electorado potencial de UPyD se encuentra dividido entre este partido y Ciutadans).
Con todo, pues, Rajoy puede ganar. Por la mínima, pero ganar. Además, no olvidemos que hay mucho voto oculto, y que éste es en gran parte voto del PP. Y de UPyD. Lo dice hoy el alcalde de Palomares: es más fácil en España decir que eres de izquierdas que decir que eres de derechas. Salvo en mi pueblo, claro.
¿Y qué pasaría si Rajoy gana? Pues que se acabó. Las cosas como son. Se acabó. No pretendo hacer de este post el discurso del miedo; no tengo vocación de aguafiestas, si bien me gusta ser realista. Pero como el domingo no se acuda a votar en masa, con niveles similares a los irrepetibles del 2004, el PP ganará las elecciones. Y lo digo de todo corazón: si triste es ya de por sí que gane un partido de derechas, radicalizado y enrabiado como el PP, más triste es aún que gane porque la participación ha sido baja y los demócratas progresistas, partidarios de la libertad, la justicia social y la igualdad real, se han quedado en casa, o han pasao de votar, o simplemente, se han dividido en tantos partidos como letras tiene el abecedario.

Aunque a decir verdad, a lo mejor a ciertos personajillos de la política de este país no les vendría nada mal una victoria de Rajoy el próximo domingo. Me refiero a aquellos especialistas en tensar cuerdas hasta romperse, a aquellos desagradecidos que no saben valorar los avances, por mínimos que sean, por puro orgullo electoralista, aquellos que no saben que significa hacer críticas constructivas y optan por el todo o el nada, aquellos que no son capaces de llegar a consensos porque habitan en los umbrales de la utopía más ilógica jamás alcanzable en una sociedad moderna; a lo mejor a ciertos personajillos de ERC, del PNV, e incluso de IU, que se han dedicado a tocar los cataplines a todo el mundo durante toda la legislatura, a lo mejor no les vendría nada mal un poquillo de "control y orden", como dice el padre de la niña en los debates. Y que clamen luego al cielo porque no hay diálogo; y que se quejen luego de que el Gobierno no les respeta; y que griten luego contra los recortes estatutarios; y que se dediquen luego a convocar referéndums; y que esperen luego a que el Estado les abra procesos de diálogo con ETA.
A veces me da la sensación de vivir en un país de locos. No soy adivino, pero mucho me temo que lo del domingo va a ser largo, duro y difícil. Y en este país, todo lo que es largo, duro y difícil acaba mal. Muy mal. Esperemos que el domingo salgamos de dudas de una vez, más que nada porque esto ya es alargar la agonía; como haya contensioso-electorales por enmedio, impugnaciones de resultados o, simplemente, que unos saquen más votos y otros más escaños, mucho me temo que muchos no aguantamos. Y si hasta yo ya deseo que esto acabe de una vez, no me quiero ni imaginar que harán aquellos que odian esto de la política. Bueno... sí sé que harán. Justamente, lo que no deberían hacer: no ir a votar.
Que Rouco Varela nos coja confesados. Amén.

No me lo creo

Escrito por: bernat el 05 Mar 2008 - URL Permanente

- No me creo que el PSOE ya tenga ganadas las elecciones. Ni mucho menos.
- No me creo que el electorado del PSOE esté tan movilizado como el del PP.
- No me creo que la confianza del PSOE en sí mismo en los últimos días sea buena para sus expectativas electorales.
- No me creo que la participación del domingo que viene supere a la del 2004.
- No me creo que la participación del domingo que viene sea superior al 72%, por debajo del cual el PSOE lo tiene difícil para ganar.
- No me creo que el electorado del PSOE del año 2004 se mantenga estable.
- No me creo que el PSOE tenga posibilidades de sacar mayoría absoluta.
- No me creo que el PP esté tan mal como algunos sondeos predicen.
- No me creo que IU suba en escaños.
- No me creo que UPyD saque menos de 3 escaños, la mayoría de ellos en Madrid.
- No me creo que el electorado de UPyD provenga mayoritariamente del PP, sino del PSOE.
- No me creo que Ciutadans saque representación parlamentaria.
- No me creo que Ciutadans y UPyD sean de derechas.
- No me creo que el PP sea de centro.
- No me creo que Rajoy siga siendo candidato del PP si pierde el domingo.
- No me creo que Zapatero siga siendo candidato del PSOE si pierde el domingo.
- No me creo que Llamazares siga siendo candidato de IU.

- No me creo que el PSC aumente sus votos y escaños en Catalunya, después de lo ocurrido con Cercanías, AVE, red eléctrica, AENA...
- No me creo que ERC saque más de 5 ó 6 escaños.
- No me creo que CiU esté a la baja.
- No me creo que el PP deje de ser la cuarta fuerza política de Catalunya.
- No me creo que la Chunta Aragonesista saque representación parlamentaria después de la retirada de Labordeta.
- No me creo que el PSOE sea la segunda fuerza más votada en Navarra, sino la tercera.
- No me creo que el PP deje de ser la tercera fuerza política del País Vasco.
- No me creo que el PSOE gane las elecciones en Asturias.
- No me creo que el BNG mantenga sus dos diputados.
- No me creo que el PSOE gane en Salamanca.
- No me creo que el PSOE pierda la mayoría absoluta en Andalucía.
- No me creo que el PP gane unas elecciones en Andalucía en los próximos 20 años.
- No me creo que el PSOE gane unas elecciones en la Comunidad Valenciana en los próximos 20 años.
- No me creo que Unitat no tenga posibilidades de sacar representación parlamentaria en Baleares, a costa del PSOE.
- No me creo que Coalición Canaria no rompa con el PP si necesita del dinero del PSOE.
- No me creo que ETA deje las armas porque sí.
- No me creo que el problema del terrorismo de ETA se solucione sin diálogo político.
- No me creo que el PP no dialogue con ETA si gobierna y se le presenta la oportunidad de acabar con el terrorismo.
- No me creo que el PP no retire el Recurso contra el Estatut de Catalunya si CiU se lo exige a cambio de su voto.
- No me creo que España se rompa.
- No me creo que ETA y el PSOE conspiren juntos.
- No me creo que la política social del PSOE sea negativa.
- No me creo que la política social del PSOE sea suficiente.
- No me creo que la economía española no esté preparada para la crisis que viene.
- No me creo que Zapatero haya sido un mal Presidente del Gobierno.
- No me creo que Magdalena Álvarez haya sido una Ministra aceptable.

- No me creo que los líderes del PP se crean lo que dicen en campaña.
- No me creo que los Obispos no voten al PP.
- No me creo que los Obispos que no votan al PP tampoco voten a Falange.
- No me creo que Aznar sea un fascista.
- No me creo que Aznar no esté resentido por la derrota del 2004.
- No me creo que Felipe González sea un corrupto.
- No me creo que Zaplana no tenga intereses económicos en la política.
- No me creo que Acebes esté preparado por el cargo que tiene.
- No me creo que Aguirre sea de fiar.
- No me creo que Gallardón deje la política antes de cumplir los 70 años.
- No me creo que Zaplana y Acebes sean buenos dirigentes para el PP.
- No me creo que España sea una única Nación.
- No me creo que en Catalunya se persiga el castellano.
- No me creo que el sistema autonómico español sea más justo e igualitario que el federal.
- No me creo lo que dicen los políticos.
- No me creo lo que dicen los medios.
- No me creo lo que dicen los Obispos.
- No me creo todo lo que dicen las estadísticas.
- No me creo nada que no sea creíble.
- No me creo ni siquiera lo que creo que creo.

Zapatero se merienda a Rajoy

Escrito por: bernat el 04 Mar 2008 - URL Permanente

No hay duda. Hoy, sí que no hay duda. Victoria contundente. Y ya pueden salir los cachorros de las Nuevas Generaciones del PP en la rueda de prensa de Acebes, porque el resultado ha sido demoledor: Zapatero ha ganado el segundo debate y además lo ha hecho con clara solvencia y por goleada. Con eficacia. Con esmero. Y, aunque con algún que otro error, con contundencia. Por su parte, Rajoy, no solo no ha entusiasmado a nadie, ni siquiera a su propio electorado, sino que además se ha mostrado repetitivo y confuso.

Dos errores graves, uno para cada uno:
- Zapatero no debería haber hecho la comparación entre los asesinatos terroristas de la etapa del PP (238 muertos) con los de la etapa del PSOE (4 muertos). Aunque, en el fondo, no ha hecho nada que el PP no haya hecho antes -la utilización de los muertos en política-, esto no debería haberlo hecho.
- Rajoy se ha metido en un campo de minas con el tema de Iraq. Cuando Zapatero le ha sacado el tema de la guerra de Iraq, si el candidato del PP hubiera dicho, simplemente, "usted siempre habla de Iraq cuando no tiene argumentos", hubiera cerrado el tema con victoria; pero Rajoy se ha metido en la trampa, y ha sacado datos de las NN.UU. que nadie ha entendido, y encima se ha hecho un lío.

Creo que la actitud de Zapatero ha sido mucho más positiva que la de Rajoy y, sobre todo, y más importante, que el Zapatero del primer debate. Solo el hecho de proponer medidas concretas -si bien, algunas de ellas, muy ambiguas, pero medidas al fin y al cabo-, y el hecho de explicar las cosas con mayor claridad y con una estructura más entendible, ha sido ya un punto a su favor.
En cambio, a Rajoy se le ha visto repetitivo en sus argumentos, sacando ETA y catalán en todos los bloques, y con un mensaje excesivamente incoherente. En economía, que es donde más se podía lucir, ha dejado mucho que desear. Y a partir de ahí, ha decaído, casi hasta el final del debate, donde quizás por el cansancio, ha hecho un infructuoso amago de remontar. Eso sí, con un discurso franquista en materia de educación y xenófobo en materia de inmigración.
Lo de acusar a Zapatero de haber apoyado la guerra de Iraq y lo de la dichosa niña de la conclusión, sinceramente, prefiero ya ni comentar: ¿de dónde saca a sus asesores el Sr. Rajoy?
Creo que Rajoy ha cometido un grave error en los últimos días: quizás por los nervios del último momento de campaña, quizás por los nervios de ver como no ha podido superar al PSOE en intención de voto en ningún sondeo, ni siquiera en los de sus medios más afines, Rajoy se ha acogido al oscuro pasado de su partido. El míting de León con Aznar, la salida del armario de Acebes en el que lo tenían escondido, y la actitud desafiante de hoy en materias como ETA, Iraq, Cataluña y 11-M, entierran a Rajoy en ese pasado que nunca debió recuperar si quería ganarse el voto indeciso y centrista que tanto necesitaba.
Ya sé que a partir de hoy no es posible la publicación de nuevas encuestas, con lo que nos quedaremos con las ganas de saber si -al igual que en el Solbes/Pizarro y en el primer Zapatero/Rajoy- ha habido influencia en el voto decidido. Lo cierto es que los dos debates anteriores han marcado una evolución al alza del PSOE y al estancamiento del PP. Por ese mismo motivo, teóricamente, la victoria de Zapatero en el debate de hoy, es posible que tenga efectos positivos en los -en mi opinión confusos- resultados proyectados para el PSOE de cara al domingo. Pero, como digo, para saberlo habrá que esperar al domingo que viene; y para ello hay aún 4 días de campaña por enmedio; con -ojalá no- la posibilidad de algun acontecimiento extraordinario que lo empañe todo.


Sea como sea, la participación resultará decisiva. Y no me creo que llegue al 77% como prevé Sigma Dos; ni siquiera que supere la del 2004, que ya de por sí fue record dados los acontecimientos del momento. Y, con todo, lo más decisivo será la participación en circunscripciones electorales concretas, especialmente Catalunya -Barcelona en particular- y Andalucía. Y para esto no valen los debates, sino la capacidad de la clase política de este país de movilizar a la gente a favor de planteamientos y propuestas concretas e ilusionantes.
En todo caso, hay que decir las cosas como son: hoy Zapatero ha sido el líder que muchos socialistas reclamaban desde hace demasiado tiempo. Un líder que fuera capaz de devolver el ánimo a la gente corriente que apuesta por los planteamientos progresistas y orientados hacia el futuro.
Y entre ese grupo, lo confieso, me incluyo.

Empieza la semana decisiva

Escrito por: bernat el 03 Mar 2008 - URL Permanente

En menos de 8 días sabremos el resultado final de una contienda que, como diría Zapatero, es larga, dura y difícil. Lo que ocurra el 9 de marzo parece, sin embargo, que está decidido de antemano; o al menos así lo reflejan todas las encuestas y sondeos electorales, desde los más optimistas a los más pesimistas. ¿Se equivocarán de nuevo este año?


Dije hace unos días que no me creía los sondeos, pues mi humilde percepción captaba cierto desencanto entre las filas socialistas que podrían hacer peligrar el voto útil y, por consiguiente, la victoria de Zapatero. Algunos me han criticado por ser excesivamente pesimista –los que me conocen, lo atribuyen a un estado natural de ánimo en mí, al más puro estilo José Montilla-, pero no es así. A pesar de que el PSOE supere en una media de 4 y 5 puntos al PP en todos los sondeos, incluso en los más fiables, nada me impide seguir pensando que hay ciertos partidos, hasta ahora sin representación parlamentaria, que en menos de una semana podrían ser claves en el Congreso de los Diputados. Estoy hablando de UPyD.

El partido de Rosa Díez va a ser una auténtica revelación en los comicios del próximo domingo. No digo que esto sea bueno ni malo, sino todo lo contrario: es lo que hay, y punto. Algunos sondeos le dan entre 0 y 1 escaños, en la circunscripción de Madrid; este dato podría, pues, ser superior, dado que el voto oculto es mayor, y muchas veces estos partidos no salen en las encuestas y luego sí en los resultados. Recordemos el caso de Ciutadans en las autonómicas catalanas, que no salió en ningún sondeo, y luego sacó 3 escaños en la provincia de Barcelona. Con todo, no hay que descartar que UPyD saque hasta 3-4 escaños, y todo sin olvidar que tendrá votos en toda España y que, de tratarse de unas elecciones al estilo del Parlamento Europeo (esto es, con una única circunscripción electoral para todo el país), UPyD podría haber conseguido incluso Grupo Parlamentario propio. De ahí que, con cierta seguridad, me atrevo a decir que
UPyD se convertirá el próximo domingo en la cuarta fuerza política, de implantación nacional, más votada de España.

Habrá entonces que preguntarse, pues, qué factores han provocado la aparición de este partido y cuál es su futuro en la bipolarizada y bipartidista democracia española. Desde luego, malos presagios de futuro se le presentan a UPyD si no cambia el sistema electoral que prima a las fuerzas mayoritarias estatales y a los partidos regionales a costa de los partidos minoritarios nacionales. Si IU, cuyo volumen de votos lo convierte en la tercera fuerza política más votada del país, es el sexto partido en número de escaños, pocas posibilidades tiene UPyD de superar esa barrera, dado que el bipartidismo PSOE-PP se come el pastel en casi el 90% de las provincias. De ahí que, muy posiblemente, dentro de una semana estaremos hablando sobre el mal sistema electoral que tenemos en este país.

La razón de este desfase electoral es histórica. En 1977 se diseñó un sistema electoral en el que se pretendía arrinconar al máximo las fuerzas políticas nacionales minoritarias, por ser consideradas extremas, especialmente el PCE, la bestia negra de la política española del momento. Hoy, la furia política no se dirige ya hacia los comunistas –reconvertidos a izquierda socio-ecologista en IU/IC/V-, sino contra los partidos nacionalistas, “por su jaque permanente a España”, según dicen algunos. Claro que esos mismos que critican al nacionalismo, no dudan en pactar con él cuando son necesarios sus votos para una investidura. Véase Aznar, en 1996, pactando con CiU, CC y PNV, para ser elegido presidente del Gobierno.
El caso es que el sistema electoral del 77 perjudica ahora a partidos que ya no son concebidos como la anti-españa, sino todo lo contrario: le ocurrió en su día al CDS de Suárez; le ocurre ahora a la IU de Llamazares; y le ocurrirá el próximo domingo a la UPyD de Rosa Díez.

En todo caso, esta semana saldremos de dudas. Con Ciutadans y UPyD recortándole votos –y escaños- al PSOE, la incógnita es cuál será la ventaja que los socialistas le sacarán a los populares: ¿mayor que en 2004? ¿menor que en 2004? ¿empate técnico? ¿mayoría absoluta? Hoy han salido los últimos sondeos y todos coinciden en lo dicho; sin embargo, habrá que esperar a esta noche, a ver qué ocurre en el partido de vuelta del debate electoral. Si en el primero, empate fue el resultado, mucho me temo que en éste las tablas será el final, y aquí la tanda de penaltis se juega el domingo en las urnas. Sin embargo, cierto es que una victoria contundente de Zapatero esta noche podría no solo consolidarlo como favorito –que ya lo es- sino además mejorar sus expectativas de voto. Y, con 4 días de campaña por en medio en el que puede ocurrir de todo; a la historia me remito.

En todo caso, a pesar de las encuestas, sigo pensando que el PSOE no lo tiene tan fácil como se pinta, y, con todo, tendremos que esperar al domingo por la noche para salir de dudas. La participación electoral será clave y no me creo que supere a la del 2004 entre otras cosas porque en 2004 lo que ocurrió provocó que votara hasta el gato; y, salvo sorpresa de ETA, veo que la movilización será, como máximo, igual, pero no superior a la del 14-M.

Una reflexión electoral

Escrito por: bernat el 27 Feb 2008 - URL Permanente

En 2004, la diferencia entre PSOE y PP fue de tan solo un 5% y 16 escaños. De cara al 9-M, si tomamos en consideración los siguientes factores:
1. El PP ganará votos (aunque fueran pocos):
- Recuperará parte del voto de castigo de ciudadanos de centro-derecha que sufrió en 2004 a propósito del 11-M (que fue a la abstención o a otros partidos).
- Se asignará parte del voto desencantado que provenga del PSOE.
2. El PSOE perderá los votos de:
- Ex-votantes del PP que en 2004 quisieron castigar al PP votando al PSOE (aunque fueran pocos).
- Votantes habituales de IU y otras formaciones nacionalistas que en 2004 acudieron a la llamada del "voto útil" (aunque fueran pocos).
- Votantes habituales ahora desencantados que acudan a las nuevas formaciones al estilo UPyD, especialmente en Madrid, Valencia y otras grandes ciudades, y Ciutadans, en Barcelona (aunque fueran pocos).
- Electores habitualmente abstencionistas pero que en 2004 sí votaron, a propósito de la gestión del PP sobre el 11-M y otros asuntos (aunque fueran pocos).
- Votantes habitualmente del PSOE muy desencantados por ciertas gestiones del Gobierno (AVE a Barcelona, AFINSA, funcionarios de Justicia, incendios de Guadalajara y Galicia... aunque fueran pocos)
Y teniendo en cuenta que, dada la situación, difícilmente el PSOE podrá "robarle votos" al resto de partidos, salvo (alguno) a Coalición Canaria (en Canarias) y Chunta Aragonesista (en Zaragoza).
Mi pregunta es: ¿soy un pesimista nato, o a mi me da la sensación de que la cantidad de votos que pierde el PSOE es superior a la diferencia que lo separa del PP, y por consiguiente, este partido puede ganar, en votos y escaños, las próximas elecciones generales?

P.D.: Antes del 9-M tengo intención de sacar mi propio pronóstico electoral en escaños provincia por provincia y formación por formación; simplemente decir que ya he hecho un primer cálculo "a boleo" aproximado, y me sale PP con mayoría simple y ascenso meteorito de UPyD.

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