Calle Melancolía
Bienvenidos los que no tienen miedo a los cambios y todos los demás también...
08 Ene 2009
El dragón bicéfalo del bipartito gallego
Hace unos meses los vecinos de la localidad coruñesa de Aranga vieron a un anciano deambular por la N-VI. A raíz de este suceso se descubrió una “residencia irregular”, eufemismo con él que denominan las autoridades al inmueble donde se hacinaba a los ancianos. El restaurante O Parador tiene licencia para restaurante con camas pero funciona como “centro para la tercera edad”, allí hay internos, enviados por Vicepresidencia de Igualdade (BNG), desde otro “centro irregular”, de la localidad coruñesa de Cambre, clausurado en el 2007.
Ex-trabajadores del centro de Aranga, que quieren mantener el anonimato, afirman que lo que allí ocurría “…no era normal, había cosas raras, a los internos los hacían trabajar, algunos tenían que lavar su ropa. Los que estaban mejor cuidaban de los otros, los bañaban y los afeitaban”, llegan incluso a comentar que “para comer les daban lo que sobraba de las ollas y las bandejas”.
Según datos de Vicepresidencia do Benestar (Anxo Quintana, BNG) en Galicia hay una población de 587.981 personas mayores de 65 años; el número de plazas para mayores en centros públicos es de 6.100 plazas a los que hay que añadir 9.306 plazas en establecimientos privados. El IGE (Instituto Galego de Estatística) contabiliza 15.100 hogares gallegos en los que residen personas dependientes. Posiblemente el caldo de cultivo para estos centros “irregulares” esté propiciado por la diferencia entre el número de demandas y el número de plazas en residencias. Fuentes de Vicepresidencia do Benestar aseguran que al llegar al Gobierno se encontraron con que no había medios para responder a la demanda social y que debido a ello aparecieron iniciativas particulares para atenderla. En relación con el centro de Aranga aducen que “aunque habían reubicado en centros públicos a mayores que el anterior Gobierno de la Xunta había derivado allí desde la red pública, aún estaban en proceso de regularización, por lo que hasta que no esté terminada la nueva red de centros que están poniendo en marcha no se puede enviar a la gente a la calle”.
¿En cuatro años no se pudo agilizar ese proceso? ¿En cuatro años Vicepresidencia do Benestar no fue capaz de ofrecer una alternativa digna a estos ancianos?
El testimonio de un hombre que estuvo interno en ese centro es estremecedor, Joaquín González Sánchez estuvo interno, en el restaurante O Parador, un mes y unos días, tiene 73 años:
“Cuando llegué entré por una puerta de un garaje. Al llegar te sacaban todo. Estuve a punto de llamar a la policía, pero me quitaron el móvil. No había calefacción, no te dejaban salir, era una cárcel. El dormitorio estaba encima de la discoteca y la comida era muchas veces sopa lavada y un cacho de pan duro. Les llegué a decir que o me sacaban de allí o me tiraba por la escalera. La asistenta social había dicho que era gratis, pero cuando marché tuve que pagar 500 euros. No tengo ni recibo”.
Fue el departamento de Asuntos Sociales del Concello de Aranga el que dio la voz de alarma y propició que interviniesen la Guardia Civil y Servicio de Inspección de Centros de Vicepresidencia. Según fuentes de la Xunta “el asunto está en el juzgado” pero a fecha de hoy todavía hay internos en ese tenebroso lugar que es un local de hostelería de ínfima categoría.
Me pregunto si en estos últimos cuatro años el bipartito que gobierna Galicia no pudo hacer las cosas de manera más efectiva porque este no es un hecho aislado.
Me pregunto si el gobierno de coalición compartió en algún momento un proyecto común.
Me pregunto si la lentitud en la implantación de la nueva red de centros no se podía haber subsanado.
Me pregunto si los desacuerdos de fondo de este bipartito pueden propiciar un nuevo gobierno conservador aunque espero y deseo que esto no ocurra.
Abierta ya la veda de la campaña preelectoral, las autonómicas gallegas se van a celebrar el próximo mes de marzo, el resultado electoral es todavía una incógnita. El gobierno de coalición ha funcionado en la práctica como un dragón de dos cabezas con un intento constante de aniquilación entre ambas. ¿Podrá el PSdeG-PSOE soltar el lastre del BNG? y en caso de que lo consiga ¿a qué precio lo hará?
Pilar Rego El Plural 17 de diciembre de 2008
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¿Quién en algún momento de su vida no se ha paseado por la calle Melancolía?
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Calle Melancolía
Como quien viaja a lomos de una yegua sombría,
por la ciudad camino, no preguntéis adónde.
Busco acaso un encuentro que me ilumine el día,
y no hallo más que puertas que niegan lo que esconden.
Las chimeneas vierten su vómito de humo
a un cielo cada vez más lejano y más alto.
Por las paredes ocres se desparrama el zumo
de una fruta de sangre crecida en el asfalto.
Ya el campo estará verde, debe ser Primavera,
cruza por mi mirada un tren interminable,
el barrio donde habito no es ninguna pradera,
desolado paisaje de antenas y de cables.
Vivo en el número siete, calle Melancolía.
Quiero mudarme hace años al barrio de la alegría.
Pero siempre que lo intento ha salido ya el tranvía
y en la escalera me siento a silbar mi melodía.
Como quien viaja a bordo de un barco enloquecido,
que viene de la noche y va a ninguna parte,
así mis pies descienden la cuesta del olvido,
fatigados de tanto andar sin encontrarte.
Luego, de vuelta a casa, enciendo un cigarrillo,
ordeno mis papeles, resuelvo un crucigrama;
me enfado con las sombras que pueblan los pasillos
y me abrazo a la ausencia que dejas en mi cama.
Trepo por tu recuerdo como una enredadera
que no encuentra ventanas donde agarrarse, soy
esa absurda epidemia que sufren las aceras,
si quieres encontrarme, ya sabes dónde estoy.
Gran via, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 913470700 
2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
juanrojo dijo
Es increíble lo abandonados que están muchos de nuestros mayores, sólo se acuerdan de ellos cuando hay que votar.
lilo dijo
Dimisión de consejeros ya. Y el que se lucre con los ancianos, a la cárcel, para que a otros se les quiten las tentaciones. Mucho nos asustamos con las guarderías y consentimos que pase esto, por Dios.
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