Cuaderno de un veinteañero

29 Oct 2009

Perfecto es incompleto

Escrito por: jorge el 29 Oct 2009 - URL Permanente

El 31 de diciembre este blog debería cumplir dos años exactos. El dos es un número bonito, mi favorito. Expresa dualidad, coincidencia y antonimia, unión, contraposición, alternativa. Y además es azul -cosas de la sinestesia-. Sin embargo, perfecto es incompleto, y ese día redondo nunca llegará.

Desde aquella nochevieja hemos hablado de política, del mundo, las personas y todo lo que hemos creído importante. "Hemos", sí, porque lo vuestro ha sido más importante que lo mío, o al menos lo que lo ha alimentado; siempre con las tripas encima de la mesa, aunque la sinceridad haya costado algún disgusto. De vosotros y con vosotros he aprendido, he rectificado muchas cosas y me he afianzado en bastantes. Incluso he crecido como persona. Dos años, cuando se tienen sólo dos décadas de vida, es en realidad mucho tiempo.

Siempre he hablado desde dentro, expresando todo lo que soy, y sin embargo nunca he hablado de mí. Y hoy, después de las miles de letras que quedarán en este rinconcito de la red me siento frente a la pantalla y no sé qué decir. No me gusta el exhibicionismo virtual, mostrando sentimientos al mundo como si valieran tan poco que necesitaran ser ventilados. Sin embargo, por inconfesables razones que alguna persona conoce, éste es un momento especial y este sitio significa y simboliza más de lo que a simple vista puede parecer. De aquí, de estas pasiones, surgieron otras, las más importantes, que aunque ahora ya no estén van a vivir para siempre.

Este blog se termina porque no queda tiempo para tanto, porque me parece injusto que haya gente que siga viniendo cada día a compartir mis palabras cuando yo no puedo devolver la visita y participar de esta Comunidad dándole sentido preciso a ese nombre. Se termina también porque hay personas que cada mañana me leían con un café que ya no están. Creo que es momento de poner en práctica el consejo que una vez me dejó grabado Javier del Pino -corresponsal en Washington de esta casa que nos da cobijo-: "tienes que ser como yo, pero con más tiempo para tumbarte y contemplar".

Es otoño. Se cree que en esta estación son muchas las cosas que mueren, pero sólo están aletargadas esperando a que el ciclo de la vida vuelva a llenar de colores vivos lugares ahora cubiertos de nostalgia. Estación, también, en la que pasan muchos trenes que debemos estar atentos a no perder. Sé, por todo esto, que nos encontraremos en la próxima primavera, en nuestro próximo destino. Hoy no acaba nada, tal vez, si acaso, nazcan otras muchas cosas. Y merecerá la pena si a la vez somos capaces de guardar el cariño y las lecciones de todas las que ya hemos vivido. Merecerá la pena también si grandes y honestos son nuestros propósitos, esos que nunca debemos olvidar.

Me quedan muchas cosas por decir, demasiadas. Creo que hoy, precisamente cuando voy a dejar este lugar en silencio, quiero reivindicar la palabra. Debo hacerlo. No sólo porque alguna vez he aspirado a que sea ésa mi herramienta profesional, sino porque es uno de los mayores valores y tesoros que ha creado el ser humano; el que representa a todos los que con ella están relacionados empezando por nuestra más básica libertad. La palabra es una forma de vida.

Gracias a todos por vuestro tiempo, por vuestras palabras. Nuestros caminos volverán a encontrarse, cerca o lejos de este punto. Y hasta entonces, os despido con un fuerte abrazo.

28 Oct 2009

Soy tú, somos nosotros

Escrito por: jorge el 28 Oct 2009 - URL Permanente

Siempre es triste, muy triste, que cierre un medio de comunicación. Cuando ocurre, un pequeño espacio de libertad, creatividad y hasta de historia, desaparece para siempre. Ayer, la noticia que a muchos nos sentó como un jarrazo de agua helada -creo que esta frase ha sido la más repetida- fue la muerte de soitu.es, el medio que Gumersindo Lafuente había impulsado 22 meses atrás.

Siempre que hay un muerto, el muerto es maravilloso, eso es verdad. Pero soitu bien merece las alabanzas que ha recibido en las últimas horas. Se ha convertido en referencia para muchos, consiguiendo en dos años, sin ningún grupo mediático asentado detrás, una cantidad de usuarios únicos considerable y envidiable. Pero lo más importante es que lo ha hecho sin imitar, innovando en el concepto periodístico al que estamos acostumbrados y acercando el perfil de los medios del futuro: participación, opinión, interactividad; cubriendo además todos aquellos temas y visiones a los que los medios tradicionales no se atreven a llegar. También hubo pequeños errores, pero en todo caso, a estas horas, somos cada vez más los que pensamos que soitu no ha muerto, sólo lo han cerrado. Pero volverá. Con esta o con otra cara, porque es una cima que la historia periodística inevitablemente tendrá que escalar.

Ninguna reconversión empresarial fue sencilla. Durante los últimos años, y cada vez con más intensidad, se debate en la red, en las facultades y, con más timidez, en los propios medios sobre el futuro del periodismo: ¿qué salida tendrán los periodistas ante el reto de Internet? En tiempos de crisis siempre hay que reinventarse, pero algunos están empeñados en no hacerlo, en no evolucionar. Triste ejemplo el del BBVA, principal accionista de soitu, que prefiere derrochar millones de euros en la inútil jubilación de un directivo que en estar ahora junto a los que van a liderar el futuro.

Más de veinte personas se han ido a la calle -donde paradójicamente más debería vivir un periodista-, y juntos ya suman miles los que están sin trabajo, y muchos más los que sufren una insoportable explotación que no parece preocupar a nadie. La subyugación constante de la información a los intereses económicos y políticos no es ningún secreto, y al contrario se luce como un símbolo más de poder que debería sonrojar a cualquier convencido demócrata. Los desprecios hacia la profesión son constantes, pero es ella misma la que tendrá que dar la cara, dejar de llorar y lanzarse a nuevos y apasionantes proyectos que demuestren a la sociedad que, al contrario de lo que muchos creen, el periodismo no sólo no es prescindible sino que sin su existencia no se puede entender ni sostener una sociedad avanzada, democrática y libre. Algunos creen que la red, en la que abunda la propaganda -que algunos confunden con información- y donde los datos están al alcance de todos, hace que el periodista desaparezca. Pero no, en esta jungla, lo que tiene que hacer el profesional de la información es entender que estamos ante el renacimiento de una profesión, y trabajar en ese sentido, como por suerte muchos intentan con apasionantes compromisos.

Mañana ya no servirán los grandes grupos mediáticos -ni siquiera es necesario ahora convencerlos a ellos, su estructura ya no sirve, y se hundirán en su pomposo barco tocando el violín-. Tampoco los periodistas de salón, los opinadores de cualquier cosa y las redacciones atestadas de sonidos estridentes. El compromiso tendrá que ser otro, y el periodismo una verdadera e independiente vocación de servicio de la que, seguramente, muy pocos podrán vivir. Es posible que cada vez más haya que ir pensando en el concepto del "periodista como autónomo". Sin embargo, tendrá que ser más que nunca esa pasión por la que muchos han dejado su vida y otros muchos estarían dispuestos a dejarla.

Periodismo, en pocos años, no será nunca más un sinónimo de poder, dinero fácil, negocio brutal e influencia masiva. Periodismo tendrá que ser compromiso social, trabajo duro, desilusión -esto lo ha sido siempre- e ilusión renovada -esto también-. Hoy, la que Gabriel García Márquez definió como "la profesión más hermosa del mundo" tiene la oportunidad de convertirse, además, en la más admirada, para a su vez seguir siendo una de las más útiles al desarrollo humano.

Vienen tiempos apasionantes, y en ellos hay que ser fuerte, entendiendo el tiempo en que vivimos. Nos han quitado soitu, pero mañana vendrán más y mejores como él, con proyectos que tendrán que liderar valientes y comprometidas mentes. Soitu somos nosotros, somos todos. Y es nuestro mañana.

* Imagen de despedida de soitu.es. Por cierto, si quieres despedir personalmente a la redacción puedes hacerlo en la capilla ardiente que esta tarde "se instalará" en Madrid.

Cosas de la testosterona

Escrito por: jorge el 28 Oct 2009 - URL Permanente

¡Ay, el fútbol! Nunca hablo de él; no porque pretenda ser el chico más intelectual de mi barrio, sino porque simplemente no me interesa. Sin embargo, algunos elementos que rodean este espectáculo -que no su variante deportiva- no dejan de llamarme la atención.

Hoy, todos los periódicos nos obligan a ver en portada una supuesta humillación de un equipo llamado Alcorcón -pobrecitos míos- a otro llamado Real Madrid -que ya suena más importante-. Al parecer, hay cuatro razones frente a ninguna para que esto sea así.

Es estupendo. Parece que por fin alguien ha descubierto que esos hombres por los que se pagan indecentes sumas de dinero son simplemente eso: hombres. Adulterados por el márketing, pero hombres. Enhorabuena, algunos ya nos habíamos dado cuenta, y además mañana no lo olvidaremos. Pero no, no es humillante que el humilde gane al poderoso, o que la ilusión venza a la soberbia. Lo humillante es que una mayoría social acepte orgullosa lo contrario.

Empiezo este día pensando por qué, si esto es un deporte y lo que yo leo son periódicos, la noticia es una derrota y no el titular que se han ganado unos chicos de Alcorcón, los verdaderos protagonistas de la historia.

Soy consciente de que ésta ha sido una reflexión demagógica, simplona y fácil, pero uno nunca debe olvidar sus orígenes: "no soy galáctico, soy de Móstoles".

27 Oct 2009

Las cosas que importan

Escrito por: jorge el 27 Oct 2009 - URL Permanente

Hasta ahora, más allá de menciones indirectas, no he dedicado ningún artículo concreto a hablar del famoso señor Gürtel. No sólo porque ya lo hacen otros muchos por mí, sino porque el asunto me resulta tremendamente aburrido. Patético.

Seguramente, en cualquier país europeo los protagonistas de esta trama más propia del genial Francisco Ibáñez que de la vida real estarían ya, si no en la cárcel, sí fuera de cualquier cargo público. Seguramente también, en esos países serían menos los ciudadanos que harían noche para aplaudir a corruptos de cualquier signo político, terminando después su hazaña con un arrope masivo por la vía libre del voto. Libre, se supone.

Hay demasiadas cosas que no entiendo de España, ni del planeta en el que vivo. Con diecisiete años pedí permiso a mi madre para colgar una pancarta en mi ventana contra la invasión de Irak, que ya nadie puede negar como el mayor error y fracaso de lo que llevamos de siglo, y que sin duda marcará lo que queda de él. En ese entonces me daba igual que gobernasen Aznar o Zapatero -en realidad no tanto-, pero sabía que las cosas se estaban haciendo mal. Creía sin embargo que en cada uno de nosotros residía un pequeño poder para cambiarlas. Hoy pienso exactamente igual, aunque mi confianza no está alojada en los mismos espacios que entonces veía como posibles, y mis ideas, desde aquella pancarta que provocó que la mitad de los vecinos me retiraran la palabra, han evolucionado mucho -no sé si a mejor-.

Ahora, entiendo que aquellos vecinos de un barrio cualquiera de uno de los municipios con menos renta per cápita de Madrid no dejaron de contestar a los "buenos días" por mi oposición a una guerra, al bombardeo a la población civil o a la destrucción física y social de un país. En realidad, para ellos era sólo oposición al Partido Popular. Hoy, cuando afirmo que me parece un disparate no reformar un mercado de trabajo que crea precariedad, no incentiva la formación y sostiene a sus espaldas la mayor temporalidad y desigualdad social de Europa; cuando grito que a un país laico -ni aconfesional- no se camina subiendo impuestos a los ciudadanos y otorgando exenciones fiscales a empresas que organizan actos de un líder religioso; cuando pido que en este país deje de ser imposible emprender una actividad económica de forma sensata; cuando sostengo que me parece vergonzoso que se recorten -porque sí, se recortan- los presupuestos en i+d mientras se prorroga el Plan E -es decir, cuando digo que no vamos a cambiar el modelo productivo aumentando el déficit reformando aceras y mandando a los científicos en avión a California-; cuando me indigno por el cambio de la posición histórica de España frente al Sáhara; cuando me avergüenza ver a líderes políticos pactando con egoístas monarcas de feudos medievales y ventilándose los principios de igualdad que en otros tiempos decían añorar; o cuando me golpeo la cabeza porque el debate educativo no pase más allá de las cuestiones lingüísticas y la moral religiosa... algunos sólo ven oposición al Partido Socialista.

Éste es el verdadero problema español: no hay ideas, hay partidos. Las siglas por encima del pensamiento racional. España sigue siendo una tribu, grande, muy grande, con líderes pequeños y un par de emblemas que se enfrentan a garrotazos. Y nada más. Absolutamente nada más. Y el problema nace precisamente de esos partidos: hay que defenderlos a toda costa, ¿de qué? La militancia y las ejecutivas están convencidas a partes iguales de que la mejor forma de proteger y hacer crecer su partido es cubrir a cualquiera que lleve carné. Cuando el Partido Popular podría haber mutilado a su rama corrupta con un puñetazo en la mesa y su presidente mostrarse a todos como el defensor de la honestidad, la limpieza y unas ideas, hoy no es más que protagonista de un circo lamentable que provoca arcadas. Exactamente lo mismo que ocurrió en otras ocasiones en el PSOE, o sucedería en cualquier otra formación que pudiese tocar poder.

La corrupción, la suciedad, no es patrimonio de ningún partido. Patrimonio de ellos son sus idearios, su historia en la lucha por él y los logros conseguidos. Querer convencer a cualquiera de que los buenos están a un lado y los malos a otro es reducirlo todo a una simpleza tal que da risa. Las portadas están llenas de alcaldes del PSOE, del PP o independientes que son detenidos. Y no estoy diciendo "todos son iguales". Al contrario, estoy diciendo: lo que diferencia a cada partido son sus ideas y programas, y es eso lo que de una vez quiero poder confrontar. Pero, ¿dónde están y quién los defiende?

Estoy convencido de que en el Gobierno de España y en la oposición hay mucha gente honrada. Estoy convencido de que hay mucho de lo contrario, como en todas las administraciones públicas. El mensaje que deben aceptar los grupos políticos es que la vía no es defender a todo bicho viviente que vista de su color: quienes se ensucian, lo ensucian todo. Quienes están manchados son enemigos de todos: partidos, militantes y, por supuesto y sobre todo, ciudadanos en general. Y nada puede hacer más daño a unas ideas que el hecho de que las defienda quien no las practica, o la persona equivocada.

Por eso en este blog nunca se ha hablado ni se hablará con especial dedicación del señor Gürtel, y seguramente tampoco de ningún otro señor semejante, o de espías de agencias de tanto nivel como la TIA. Dedicar mi vida, mi tiempo y mi espacio a unos pandilleros impresentables y horteras, a unos terroristas de la decencia, sería rendirme. Sería aceptar que hay que adorarles a ellos cuando el centro de la política somos nosotros: nuestro trabajo, nuestra educación, nuestra sanidad, nuestra economía, los niños, las mujeres. O su hambre, sus guerras y esa justicia que, aunque nadie diga nada, ya no quiere ser tan justa, ni tampoco universal.

A ellos, a los que manchan nuestros debates y atacan nuestros intereses, sólo podemos pedirles que se vayan. Pero no porque sean de un partido u otro, sino porque ése sería el único acto que haría que los ciudadanos recordaran que política no es Gürtel, sino parlamento, calle, ideas y acción. Que de nuevo, miles de personas creyeran que política es cambiar el mundo, que además puede hacerse y que merece la pena. Que política no es que unas decenas de jóvenes se encierren en despachos a imitar a sus mayores en lo peor, sino que vuelvan a colgar pancartas defendiendo un ideal comprometido.

De seguir por nuestro camino actual, mataremos los ideales, y sobre todo a las personas honestas dispuestas a defenderlos. Llenaremos las urnas de aire, y nuestras vidas de pragmatismo egoísta y deshumanizado. En ocasiones, encuentro a quienes me hacen recuperar la esperanza; quienes desde lugares pequeños consiguen grandes pasos y hacen que me sienta orgulloso de haber creído y seguir creyendo en ellos, en mí como ciudadano capaz de aportar algo, y en esas pequeñas cosas que hacen que el espectáculo lamentable que hoy sufrimos sólo sea entendido como una pesadilla transitoria. Algún día, tal vez, los diputados vuelvan a hablar de nosotros y con nosotros, y consigamos que el debate dejen de ser las mierdas del otro, el chapoteo inútil y la mediocridad humana más despreciable, para que vuelvan a estar en el centro las ideas, las cosas que importan. Si conseguimos eso, incluso aunque no sean nuestras ideas las que triunfen, habrá merecido la pena.

*Fotografía de elmundo.es

24 Oct 2009

Conjugando ideologías

Escrito por: jorge el 24 Oct 2009 - URL Permanente

Si algo me ha apasionado siempre del PSOE es la enorme capacidad demostrada para acoger en su seno a personas de distintas ideas, en ocasiones casi contrapuestas. Desde socialistas en su sentido estricto, hasta socialdemócratas, social liberales o cualquier variedad cromática de la izquierda pasando por el centro de algún sitio. Y con ello, el enorme y admirable espíritu crítico que siempre ha mostrado su militancia. Creo que es justamente esta capacidad de integrar y de entender la sociedad y sus transformaciones lo que ha llevado al éxito en nuestras etapas democráticas a un Partido de gran y profunda historia.

Pero es precisamente ese abultado pasado lo que hace que muchas veces uno se lleve sorpresas extrañas. He leído en El Mundo que Juan Negrín "vuelve a ser socialista". Esto es de entrada sospechoso, como si ser socialista o no serlo dependiese de tener un carné en el bolsillo o no tenerlo -la vieja disputa "ser socialista no es ser del PSOE" y viceversa-.

El caso es que, efectivamente, el Partido devuelve al ex presidente del gobierno de la República su carné de afiliado. Y yo me pregunto si han consultado al interesado -fuerzas espirituales mediante- su animosidad para pertenecer al PSOE de 2009, el que lideran Zapatero, Blanco y Pajín. O si alguien ha reflexionado la cabida de las ideas de este denostado científico en los actuales estatutos federales de la formación, que poco tienen que ver con el ideario de hace siete décadas. ¿Tiene de verdad el PSOE autoridad para decidir que un ex militante sin capacidad para oponerse regrese a sus filas?

Propaganda. Recuerda este acto al levantamiento de puños en Rodiezmo mientras se toman decisiones de dudosa utilidad para los trabajadores. Y es que parece que en el PSOE de Zapatero ya han encontrado la fórmula para conjugar a la perfección a su masa crítica en la izquierda con las acciones de Gobierno indefinibles ideológicamente: galería de fotografías revolucionarias y decisiones pactadas con el nacionalismo de derechas -eso sí, sin poner en práctica ni una de las ventajas del liberalismo-. Lo peor de cada casa, y todos juntos aguantando el chaparrón.

* Fotografía: elmundo.es

23 Oct 2009

Políticos y medios

Escrito por: jorge el 23 Oct 2009 - URL Permanente

Ayer, durante la celebración del vigésimo aniversario del diario El Mundo, el presidente Zapatero pronunció un pequeño discurso del que quiero resaltar dos frases que deberían estar colgadas en cientos de despachos:

"El debate público vigoroso es siempre un síntoma de fortaleza de una democracia".

"Los responsables públicos en democracia, por el sólo hecho de serlo, asumimos, en relación con los medios de comunicación, a la vez, el riesgo de ser molestados y la obligación de no molestar".

Y ya para terminar, si aún no lo habéis hecho os invito a leer la columna de hoy de Juan José Millás en El País. Nada que añadir, maestro.

22 Oct 2009

¿Entrevistarías a Arnaldo Otegi?

Escrito por: jorge el 22 Oct 2009 - URL Permanente

Hace unos días llegué por casualidad a este vídeo de Jordi Evolé (más conocido como 'el follonero') que ayer encontré de nuevo enlazado en este post de Juan Luis Sánchez. En él, el polémico humorista de La Sexta entrevista al líder independentista vasco -espero que no se me acuse de antipatriota por esta definición tan laxa- Arnaldo Otegi.

Seré sincero: ver el vídeo sin aviso previo me causó una gran sorpresa: ¡está entrevistando a Otegi! Era algo así como asistir a una posesión infernal. Pensé que de un momento a otro se acabaría el mundo. Pero no, no ocurrió; y muy al contrario se despertó una duda en mí que me gustaría que alguien pudiera contestar: ¿por qué ningún profesional del periodismo se atrevería a hacer lo que ha hecho este humorista? En realidad, mi reacción inicial estaba marcada por un estado de opinión general que no hemos fabricado nosotros mismos.

Como bien indica Juan Luis Sánchez, cualquier periodista español estaría encantado de presentar una exclusiva con un líder de las FARC o de los talibanes. ¿Por qué, como él dice, sí tendríamos un cara a cara con "los malos" de fuera pero no con los nuestros? Pura hipocresía. En este asunto, como en tantos otros, los medios también están politizados y encorsetados por ciertas convenciones sociales de muy dudosa utilidad.

Si el trabajo del periodista es informar, explorar todas las vías y llegar hasta el fondo... ¿por qué ninguno querría a día de hoy sentar a un abertzale frente a un micrófono o una cámara? O sin ella. A día de hoy, la valentía de Evolé para decirle a la cara a Otegi -en clave de humor, que es su trabajo- o preguntarle por aquello que muchos ciudadanos piensan o desean no la ha tenido ningún periodista profesional. Otro motivo para pensar que la profesión necesita reinventarse con urgencia.

Voy a terminar de firmar mi suicidio. Yo sí me sentaría frente a Otegi o frente a cualquier otro. Lo haría como periodista, lo haría también como político; porque creo que en ambas profesiones es una obligación. Ilegalizada, pero obligación al fin y al cabo.

21 Oct 2009

La maté porque era mía

Escrito por: jorge el 21 Oct 2009 - URL Permanente

El gusto por el espectáculo y la simpleza grasienta es el mal endémico de este país. Por ello, mientras deberíamos estar debatiendo sobre el injustificado blindaje fiscal vasco lo hacemos sobre filosóficas cuestiones en torno al origen del universo; cuando tocaría hablar seriamente de la política internacional y la posición de España con respecto a Oriente Próximo o Cuba algunos salen con no sé qué cuento sobre el siglo pasado; y si a unos nos preocupa la calidad del sistema educativo, en la calle se convocan manifestaciones que vaticinan el fin del mundo, aunque nadie sepa por qué.

El asunto del día deberían ser los presupuestos generales del Estado que ayer se debatieron en el Congreso, tratando de dilucidar si la propuesta del Gobierno es buena o no, o si la oposición plantea una alternativa mejor. Esto es sin embargo imposible por tres razones: a nadie le importa el contenido de lo planteado por el ejecutivo sino es para alabarlo o criticarlo ferozmente -un planteamiento en tono serio y responsable provocaría un enorme sopor y nula audiencia-, las propuestas de la oposición en España son una quimera, y porque, como siempre, la ausencia de todo lo anterior provoca que los focos se centren en la perversa mediocridad de algunos.

Hace días, en una discusión sobre la Ley de Igualdad, afirmé que para llegar a los objetivos que se presumen en ella no es necesario legislar, sino educar; y que muy al contrario, a la equiparación de derechos entre mujeres y hombres esta norma no ayudaba, sino que suponía una traba en cuanto a la legitimación social de algunos de sus contenidos y la reacción que pueden provocar. El tiempo dirá. El caso es que ayer María Dolores de Cospedal vino a darme la razón con su demostración de penoso machismo público.

Que el Presidente del PP haya ninguneado, ignorado y despreciado a su adversaria y se haya dirigido al "patriarca" Zapatero cuando no era él su interlocutor en el debate no debería ser una sorpresa. Que los diputados del PP hayan comentado la benevolencia de su "líder" por no haberla "machacado" y ser "elegante y generoso" , tampoco. Pero a ellos se ha sumado la Secretaria General del partido afirmando que Rajoy "estuvo muy correcto", porque según su opinión, de haber sido más agresivo, al ser él un hombre, hubiera quedado como cuando "un chico le pega a una chica en el colegio", y que "se esforzó para no ser agresivo".

Voy a ser benevolente. Creo que ella no es machista, y que tampoco piensa que las posibilidades de una mujer debatiendo ante un hombre sean menores y deban llamar a la "generosidad". Creo, simplemente, que un PP vacío de contenidos e ideas para liderar este país busca desesperadamente justificar sus notables carencias, agravadas por la mierda y el espectáculo deplorable que dejan los líderes más cutres que recuerda la política española. Hasta Tejero, "se sienten coño" incluido, entró al Congreso con mejor estilo y, sin duda alguna, mayor transparencia.

Ahora bien, sin discutir la actitud estúpida de Cospedal desde su condición de mujer, sí es imprescindible ahondar en la estupidez colectiva del Partido Popular: nunca lo tuvieron tan fácil; nunca mejor que ahora para demostrar que pueden gobernar este país. No van a tener otra mejor posibilidad para convencernos de que Rajoy es un hombre de Estado que merece llegar a la Moncloa. Hoy, de momento, han conseguido que alguien radicalmente contrario a estos presupuestos considere prioritario escribir sobre la bochornosa oposición. Tal vez ocurra que no son tan estúpidos, sino enormemente inteligentes, y sepan que todo lo anterior es imposible; y estén rabiosos pero expectantes, enjaulados como los leones del Congreso y esperando a que el anunciado interfecto abra la puerta para dar el salto y sentenciar: "la maté porque era mía".

*Fotografía de Antonio Heredia en elmundo.es

19 Oct 2009

El aborto no es un derecho, es una necesidad

Escrito por: jorge el 19 Oct 2009 - URL Permanente

El pasado sábado España asistió -los madrileños en directo con el presupuesto de su televisión pública- a uno de esos espectáculos que siguen contribuyendo a la no proliferación del patriotismo español como sentimiento inequívoco de unidad y orgullo. Para quienes tienen mentalidad internacionalista es casi, casi una suerte.

La interrupción voluntaria del embarazo -llámalo aborto- no es uno de esos temas que se puedan tratar a la ligera. En España sí. El catolicismo rancio, la ultraderecha de toda la vida que se follaba a la asistenta y le pagaba un viaje a Londres, sale a la calle para vender otra de sus mentiras; y el Partido Popular se suma a la iniciativa perdido en lo que ellos llaman liberalismo de forma tan falsa como soez.

Nadie pone en cuestión el derecho de ningún ciudadano o colectivo a manifestarse, pero quienes lo hicieron el sábado en Madrid acudieron a una cita manipulada y mintiendo -lo que ahora se llama faltar a la verdad-. En España el aborto está despenalizado desde la década de los ochenta, y la actual legislación ha sobrevivido ya a dos presidentes socialistas y a otro de la derecha que ha vuelto a practicar su deporte favorito: la hipocresía.

De nuevo, como ocurre tantas veces, la radicalización de las ideas o su polarización ha dejado huérfana a media sociedad. El PSOE evitó el debate en la última campaña electoral y afirmó que no era un asunto prioritario, sin llegar a definir su postura; un error que hoy muchos podrían recordar echando en cara la falta de honestidad que entonces tuvo un candidato a la presidencia que ya renovado en el poder ha convertido la nueva Ley en el centro de las medidas sociales de la legislatura. Hay que ser valiente, especialmente fácil cuando esa valentía supone situarse al lado de la mayoría social. El PP, por su parte, sigue con su marca: oponerse a toda propuesta del Gobierno, de entrada y a la salida, y manifestarse contra aquello que pueda suponer una ampliación de los derechos de los ciudadanos. Sucedió con el divorcio, con el matrimonio homosexual, y vuelve a suceder con el aborto.

Sin embargo, a diferencia de los dos casos anteriores, somos más los ciudadanos que no aceptamos la definición del aborto como un derecho, sino como la regulación legal de una necesidad inevitable que se puede producir. Es más fácil situarse en la postura contraria, apelando a la defensa de la dignidad de la mujer y forjando un discurso demagógico y simplón; pero manosear el término 'derecho' no sirve en la práctica para este noble fin. Ojalá todo fuese tan fácil como aprobar leyes o nominar lo que existe. Pero, para esta Ley, el objetivo debiera ser uno en apariencia tan simple como proteger a la madre -sea mayor o menor de edad- y a los profesionales sanitarios. Eso sí, ¿quién defiende este posicionamiento moderado y pragmático? El PP, partido con el que se produjeron medio millón de abortos en España, lo tenía fácil, pero de nuevo ha preferido echarse al monte. El partido que pretende ser alternativa de Gobierno no ha explicado si defiende la penalización del aborto -por la que ya se han manifestado muchos de sus dirigentes-, una Ley fracasada que pone en riesgo a mujeres y médicos y con la que no ha descendido el número de embarazos no deseados o una alternativa que de momento no conocemos, posiblemente porque no existe.

La reforma que plantea el Gobierno -salvo en el punto que discuto en el párrafo anterior- es correcta, va dirigida a solventar los problemas que ha ocasionado la actual regulación y se iguala a la de la mayoría de los países avanzados -a pesar de que algunos quieran que nos parezcamos a Marruecos-. La actitud de la oposición vuelve a ser aquella a la que ya nos tiene acostumbrados: la de un grupo medieval y atrasado, que alienta a la España ignorante, bisoña, zafia, beata, ridícula y folklórica. Y esto no es insultar, es definir lo que el pasado sábado enorgulleció a tan pocos y avergonzó a tantos que seguimos pensando que esta España no es ni será jamás la nuestra.

En todo caso, hasta nuevas elecciones la voluntad popular no es la de las manifestaciones de dudosa asistencia y reprochables intenciones, sino la que reside en nuestras Cortes. Que a nadie se le olvide.

* Fotografía de Santi Burgos para elpais.com de la manifestación contra Ley de Extranjería. Telemadrid no la emitió en directo y la Iglesia no asistió.

14 Oct 2009

Relativamente moderados

Escrito por: jorge el 14 Oct 2009 - URL Permanente

Las cosas no son lo que parecen, sino lo que son. Y, en democracia, debiera siempre suceder que a nadie se le ocurriese poner en duda lo fundamental por un mero asunto de parecidos razonables.

Ayer por la noche los medios de comunicación españoles sufrieron para llevar a sus portadas las tres fotografías del día: la de la corrupción popular en Valencia, con su patético espectáculo; la de Zapatero con Obama, que al final quedó en mera anécdota; y la de la detención de miembros de Batasuna por orden del siempre discreto juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

Al hilo de esto último, Juan Ramón Lucas, conductor del programa matinal de la radio pública, ha hecho un comentario de una absoluta perversión -a menos que todo se deba a que yo soy un malpensado-. Una de las detenidas en la operación fue Miren Zabaleta, la hija de Patxi Zabaleta, líder de la formación política Aralar. Para quien ande despistado, Aralar es un partido de Euskadi y Navarra cuyos objetivos supuestos son la independencia de Euskal Herria y el socialismo por vías exclusivamente democráticas y políticas, que excluyen la violencia. Por ello, fueron tachados de traidores por el entorno de ETA.

Pues bien, hoy la voz de referencia de Radio Nacional de España ha afirmado que ayer fue detenida la hija del líder de Aralar, un partido "relativamente moderado". Relativamente moderado. ¿Qué significa esto?

He querido entender que, por supuesto, en la radio de todos nadie piensa que un partido que representa a una determinada opción, sensibilidad o ideología política deba ser criminalizado por la orientación que ésta tenga. He querido pensar, así mismo, que nadie pone en cuestión que los que hacen política con la palabra y los que la hacen tiroteando la nuca de sus rivales no son parecidos. Y he querido pensar, por último, que en el fondo todos animaremos siempre a quienes tienen objetivos políticos a abrazar la política y repudiar la delincuencia.

Desconozco pues si lo relativamente moderado es que Aralar se defina como independentista, abertzale vasco, socialista, ecologista, antiglobalización, todo lo anterior o ninguna de esas cosas. Pero sí estoy seguro de que colocar términos como "relativo" cuando hablamos de política no tiene una intencionalidad positiva o de definición práctica, sino un sentido más profundo. En este caso, también muy peligroso e irresponsable. Aralar puede ser lo que le de la gana, y defenderlo con la intensidad que crea oportuna en cada institución en la que los ciudadanos le otorguen su confianza. Ser independentistas, por lo que a mí respecta, les convierte en mi oposición ideológica, pero no en presuntos delincuentes o potenciales apestados públicos.

Por supuesto, podríamos cerrar la cuestión yendo mucho más allá: ¿es noticia que una de las detenidas sea hija del líder de Aralar? Si la Edad Media ha terminado -presento mis dudas al respecto- no entiendo la importancia del parentesco. Hasta donde yo sé, en España se heredan las hipotecas, pero no los delitos, las intenciones personales o las sospechas varias. Sea hacia arriba o hacia abajo. Pobre Leire Pajín.

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