Cuaderno de un veinteañero
Dibujar un sueño en el aire, creer en él y recorrer el camino para bajarlo a la tierra... no es ser utópico, es ser luchador.
13 May 2008
Sueños y basuras de una profesión
Llegar a sentarse en una facultad de periodismo ha sido, es, y espero que siga siendo el sueño de muchos jóvenes. Qué lleva a alguien a optar por aquello en lugar de lo otro es un misterio. El periodismo es vocación para muchos, pero también relleno para otros. Una profesión querida y atacada casi a partes iguales, pero sin duda necesaria para la supervivencia de una sociedad libre.
Cuando yo, hará cosa de seis o siete años, estaba sentado en un instituto de secundaria acabando mi etapa obligatoria sabía que esa sería una de mis opciones. Tenía un profesor de lengua y literatura, José Manuel, que me animaba a ello. Tal vez por cuestiones del destino él llegue hasta este lugar, por lo que aprovecho para agradecerle lo que me enseñó y lo que me hizo aprender por mí mismo. Los verdaderos profesionales son los que hacen que una actividad sea respetada o no por la sociedad. Y tanto la educación como el periodismo tienen mucho triste infiltrado.
En aquel entonces me devoraba cada tarde El País, que me compraba en el quiosco de camino a clase y guardaba en la mochila hasta el regreso, y El Mundo, que repartían gratis en el centro. Me aficioné así a la sección de internacional del diario de PRISA, que no tiene comparación con ningún otro medio; y a las columnas del desaparecido Francisco Umbral, con el que casi nunca estuve de acuerdo pero del que siempre admiré su forma grandiosa de redactar unos párrafos cargados de razón y contenido. Me enganché también a los informativos de Àngels Barceló, Juan Pedro Valentín y Vicente Vallés cuando Telecinco era algo más que un permanente baño de lágrimas secas y sangre con olor a morbo simplón. Disfrutaba con La 2 noticias, el informativo tranquilo de Milá, como lo sigo haciendo con Mara Torres, una voz de madrugada que enlaza con otra nocturna, profunda y socarrona: la de Carlos Llamas. De todos ellos aprendí la verdad de una profesión admirable, necesaria y vital para la construcción de un país de derechos y libertades. Aquella profesión que narró las penas de una nación desde el exilio, la que escribió con su pluma una transición que habría sido imposible sin las cabeceras de referencia, la que dio normalidad a una democracia joven e inexperta -aún lo es- y nos hizo estremecernos con tantas batallas que juntos hemos librado como colectivo. Lloramos con Jon Sistiaga la muerte de su compañero José Couso, con ellos vivimos la barbarie de una guerra y Gabilondo nos contó tras cada señal horaria la que se libró en una ciudad encogida aquel maldito día 11.
Ése es el periodismo que yo admiro: el comprometido, el que cambia cosas, el que lucha por unos ideales (sean estos cuales sean), el que garantiza la libertad y la pluralidad, la defensa de los derechos fundamentales, el que remueve conciencias y también ese especializado que narra hazañas deportivas para quien esté interesado o nos da a conocer grandes descubrimientos de la ciencia que a todos pueden cambiar la vida. El que se juega la vida por una imagen. El que llora y ríe con el protagonista de la noticia para trasmitir hasta el último resquicio de una emoción. Un periodismo útil al servicio del ciudadano y de la verdad, con garantías y calidad. ¿Imparcial o no? Eso me da igual, yo no creo en esa mentira: serio, coherente e independiente de cualquier poder.
Sin embargo no lo encuentro. No sé dónde está, dónde se esconde en estos tiempos. Y para colmo de las desgracias, unos pseudolicenciados se enfrentan ahora a una mujer que cometió el único error de ser la hermana de otra mujer que decidió ser princesa. Princesa sin mayúsculas, sí. Esos mismos payasos que pierden su dignidad y la del trabajo que desempeñan corriendo detrás de cualquier babosa, cualquier cutre, cualquier tipejo hediondo, cubierto de caspa y mugre de la más baja condición personal, dispuestos como están a vender su más íntimo sentimiento por cumplir el sueño de verse rodeados de focos unas cuántas horas. Su cuerpo al precio de nada, su corazón carente de valor humano. ¿Y ellos? Ellos detrás, pisoteando los sueños y la historia de una de las profesiones más útiles al servicio de todos, y decidiendo quién debe y quién no entrar en ese juego del que ni el mismo Estado nos protege. Llamaos cuentistas, charlatanes, trovadores de cama y club de alterne: pero no os llaméis periodistas. No con ese estilo. Ése que ahora se traslada al otro campo, al político, al social: ¿y qué nos queda? Lo que ahora asumen y acogen Federicos, Pedrojotas y Piqueras; sin pudor, vergüenza ni sonrojo. Si éste es el futuro, yo me quedo en casa.
Carlos, estés donde estés: lo siento, perdón; esto es lo que estamos haciendo con tu legado, y el de tantos como tú.
09 May 2008
Detalles sobre Coslada
Supongo que por falta de información, o por la tradicional costumbre nacional de no perder una para cargar contra la clase política -que por otro lado me encanta-, se está hablando hoy en esta Comunidad de responsabilidades en el Ayuntamiento de Coslada.
He intentado dejar comentarios en varios blogs, pero por algún error que desconozco no aparecen, así que voy a publicar directamente como 'post' un detalle que se nos está escapando.
El tal Ginés, líder de los mafiosos detenidos, lleva desde 1986 (mi año de nacimiento, nada menos) en el Ayuntamiento de Coslada, venido desde Murcia a dirigir la Policía Local. En ese entonces era alcalde José Huelamo (PC primero, IU después). Desde aquello ha mantenido su puesto con cuatro alcaldes diferentes (de tres partidos diferentes: IU, PP y PSOE). Sólo un regidor municipal, Juan Granados (PSOE) logró sentándole en el banquillo que fuera suspendido de empleo y sueldo en varias ocasiones, regresando siempre a su puesto. Su sucesor al frente del bastón de mando, Raúl Lopez (PP) pactó la alcaldía con el ex alcalde comunista Huélamo, que regresó a la política con una nueva formación (el PIC, Plataforma de Izquierdas de Coslada), que durante ese mandato tuvo las competencias en urbanismo y en seguridad. Ginés Jiménez continuó al frente de la Policía Local, reforzado por el primer alcalde que lo nombró.
En estos momentos la alcaldía la ostenta Ángel Viveros (PSOE) en coalición con IU y el PIC, y Ginés sigue -seguía-, en efecto, siendo el Jefe de la Policía Local. He visto que desde aquí se han cargado las tintas contra el PSOE como presunto responsable político, pero veréis que el asunto tiene su miga. La exigencia general es que habría que investigar más a fondo, sí; pero no es menos cierto -por los datos que me han dado- que esta información ha saltado porque se han producido unas denuncias, porque se ha investigado y porque el Ayuntamiento ha colaborado en esa investigación, lo que coloca a los políticos del Gobierno municipal en una situación favorable. Si el escándalo -que es escandaloso hasta el extremo- ha salido ahora a la luz y no en los veinte años anteriores, habría que hacerse las preguntas en la dirección inversa a la que se ha planteado.
07 May 2008
Tarjeta roja a los cavernícolas
CONTENIDOS DE "EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA Y LOS DERECHOS HUMANOS":
Bloque 1: I
1. Propone un modelo de relaciones basado en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas, del respeto al otro aunque mantenga opiniones y creencias distintas a las propias, de la diversidad y los derechos de las personas.
2. A partir de situaciones cotidianas, se aborda la igualdad de hombres y mujeres en la familia y en el mundo laboral.
3. Un aspecto prioritario, relacionado con la autonomía personal, es siempre la asunción de las propias responsabilidades.
06 May 2008
Cuando la historia es cruel: leyes internacionales
Ley constante de aplicación si vives en un país del asquerosamente llamado “tercer mundo”:
1: En caso de genocidio, intento de revolución democrática, represión brutal de las libertades básicas o inexistencia del respeto a los Derechos Humanos (con mayúsculas), serás abandonado por la “Comunidad Internacional” (entre comillas, sí).
2: En caso de catástrofe natural, desgracia espacial, universal o similar, la Comunidad Internacional (muy “generosa” y ya sin comillas) llamará a la puerta de tu “Gobierno” (entrecomillado en cualquier caso) y éste decidirá abandonarte, porque de hecho nunca pensó en hacer otra cosa.
Y la tercera y más cruel: la tragedia insistirá, en la medida de lo posible, en cebarse siempre con los mismos, en todas sus formas posibles. En todas.
05 May 2008
Periodistas, terroristas y hombres de Estado
Hay dos costumbres que caracterizan especialmente a nuestros medios de comunicación. La primera, entregarse de lleno y durante días a cuestiones de gran intrascendencia pero enorme interés social. El Real Madrid ha ganado la liga, y desde aquí felicito a su afición -ya sabéis que a mí eso del fútbol sólo en las grandes finales-, pero ¿es necesario estar días hablando de los dos goles, de cómo Raúl coloca la bandera a la diosa Cibeles, de si ahora irá a la selección o no, de cómo van a pasear el título, del pasillo del Barça o de si Villa será o no madridista? Sea necesario o no, es lo que haremos, o lo que harán.
Pero si algo me preocupa no es que le dediquen horas y horas a tan magno acontecimiento -nótese la ironía- sino que absorba todos los demás sucesos. Entro en las portadas digitales de los principales medios y descubro con cierto asombro que noticias fundamentales no han sido relegadas a un segundo plano: sencillamente no están. Ayer una pandilla de energúmenos cobardes indecentes arrastró sus babosos pies por delante de la casa de Isaías Carrasco, de su mujer y sus hijos -que esperaban en una parada de autobús- al grito cerdo y cruel de "PSOE terrorista". Me enteré en un diario de la Comunitat Valenciana, el único que tenía la noticia en primera página. Mi desesperación ha crecido cuando he conseguido acceder a la información en los medios de supuesta mayor importancia. 'El País' titula: "5.000 personas piden en Mondragón la libertad de su alcaldesa". Y cuenta cosas tan interesantes como que "la manifestación concluyó en la plaza del pueblo, que se quedó pequeña para reunir a todos los presentes, con un acto político que sirvió para ensalzar a la encarcelada y culpar a socialistas y peneuvistas del "grave salto cualitativo" que representa su envío a prisión". Para El País los gritos contra los socialistas se reducían a pintadas -las que ve a diario, por ejemplo, Sandra Carrasco- en las calles con las que los manifestantes se "recrearon". Desconozco si el problema del diario global en español es que todos sus redactores estaban en Cibeles -con lo que perdería su sentido global-, si es que se ha vuelto pro-abertzale -que lo dudo- o si quiere evitarnos disgustos tontos -que no suele ser su estilo-. En todo caso yo preferiría que informasen como lo han hecho toda la vida.
Mi otro medio de referencia, la Cadena SER, no se ha quedado corta. No cuenta nada de lo que escupieron los etarras, pero si dedica un titular bastante grande y hermoso a las palabras de Aznar quejándose de la negociación de Zapatero con ETA -aprovechando que el Pisuerga pasa por donde todos sabemos-. Supongo que el ex Presidente quería decir que el PSOE se rindió a ETA, como gritaban en sus manifestaciones. ¿Cómo era lo otro que decían? ¿PSOE terrorista? Uy, vamos a dejar de buscar 'falsos amigos', mi profe de inglés no me lo perdonaría. ¿Pero ven? Lo que diga este señor, que ya no representa a nadie, sí me trae sin cuidado.
Hablaba de dos costumbres de los medios españoles. Explicada una, contaré la otra: hacer bueno y engrandecer a todo fallecido. No seré yo quien diga que Calvo Sotelo no merece tal grandiosidad -no se me ocurriría hacer tal cosa-, sino que resulta patético ver como el enemigo al que ayer insultabas hoy te parece un héroe. Si algo admiro en las personas es la coherencia, respeto y coherencia. Corrijo: queda un coherente. El innombrable voceador matutino de la radio episcopal cuenta en su blog -lo siento Ivanka, leo esas cosas- que Leopoldo Calvo Sotelo "no fue capaz de hacer bien nada más que la Transición porque esa casta nunca se vio en la obligación moral y política de impedir la victoria apocalíptica del PSOE en 1982". Y luego vinieron señores rojos con rabo y cuernos y las historias que todos sabemos.
En todo caso, a mí no me cabe la menor duda de que el ex Presidente fue una figura clave, que ayudó a afianzar y fortalecer la democracia que hoy disfrutamos y que merece ser despedido no sólo como un hombre de la calle -como sucederá en Ribadeo- sino como un hombre de Estado que hizo su papel. Hombre de Estado, que curiosa acepción. Y digo que no me cabe duda, porque tengo 21 años y muchas dudas, siempre dudas.
02 May 2008
Madrid, más que una Comunidad
Hoy es el día de mi tierra, el día de Madrid. ¡Ah sí!, que los madrileños existimos. En ocasiones, cuando salgo de mi ciudad -y lo hago mucho- y viajo a otras provincias me da la sensación de que todos los españoles tienen derecho a sentirse orgullosos de su tierra, menos nosotros. ¿Por qué? De entrada, porque si estamos orgullosos y queremos o sentimos el lugar en que hemos nacido, como hacen todos; no se nos representa como ciudadanos con cariño a su región, no, nosotros somos centralistas.
Como estoy cansado (dicho sin ningún respeto, porque no puedo respetar a quien me insulta) de tanta estupidez, voy a explicar un par de cosas a los que tanto odian lo que somos. La primera es que Madrid, esa tierra soberbia, chulesca, autoritaria y con ánimos y actitudes centralistas está formada por más de seis millones de habitantes. ¡Seis! Es la tercera Comunidad con mayor población del país -por detrás de Andalucía y Cataluña- y sin embargo una de las más pequeñas territorialmente.
Y la pregunta… ¿de dónde salen seis millones de personas en un espacio tan pequeño? En la década de los 50 del pasado siglo Madrid tenía una población de en torno a un millón y medio de habitantes, y en 1981 casi alcanzaba los 4.800.000 tras el ‘boom’ migratorio de otras regiones, en menos de treinta años. Tras esa primera explosión migratoria la Comunidad ha seguido aumentando, con una segunda década alcista en los 90 apoyada por el nuevo flujo migratorio, en este caso exterior. Así configuramos la Comunidad de los seis millones de personas actuales.
Traducción: en Madrid, lo que menos hay, son madrileños.
Cuando salgo por las mañanas de casa lo primero que me encuentro en el portal es a la limpiadora, a la que recibo dando saltitos para no pisotear su trabajo. Es rumana. Seguidamente saludo al portero de la urbanización que está barriendo el patio. Es un hombre mayor muy simpático, creo que de Ávila o Segovia, aunque no estoy seguro, al que en ocasiones sustituye un chico peruano. A veces me encuentro de camino con una mujer que viene a ayudarnos con las tareas domésticas, porque estamos todo el día fuera trabajando o estudiando de la mañana a la noche y ninguno podemos hacernos cargo. Es sevillana. Antes venía otra mujer, extremeña, pero se marchó por problemas de salud. También me gusta encontrarme con una vecina catalana, muy del Barça, que suele estar regañando a Miquel, su hijo pequeño (es un trasto, la verdad). Las tardes de verano se junta con dos vecinos del Real Madrid, que van con sus hijos al parque que hay bajo mi ventana, para discutir acaloradamente de ‘galácticos’ y ‘fantásticos’.
Los días que me toca coger el Metro, con un libro y el mp3 de compañía, me siento en la mismísima torre de Babel. Los que hablan castellano lo hacen con acentos de lo más variado, desde Andalucía, hasta Aragón pasando por el País Vasco y terminando en Canarias; cuando no es puertorriqueño, ecuatoriano, cubano o mexicano. Pero también se habla polaco, rumano, ruso, marroquí, francés, inglés y lenguas y dialectos que sería incapaz de reconocer. Benetton podría hacer un anuncio diario en cualquier línea del suburbano de Madrid, con su colorido y su variedad.
Cuando trabajaba, mi encargada era de Perú, y tenía compañeros de Leganés, de Alcorcón… y de Budapest. Había un técnico de Argentina, que no paraba de hablar de su Buenos Aires querido. En clase hice un buen amigo colombiano, y otro de Etiopia.
Cuando llegan los puentes, como este del dos de mayo, la gente está contentísima: “¡¡me voy a mi tierra!!”, dicen. Su tierra. Y las carreteras se colapsan después de que te hayan explicado que en su pueblo van a hacer una romería en el monte y unas rosquillas que están para rechupetearse los dedos. Algunos, más mayores, te hablan con lágrimas en los ojos de como correteaban por su aldea de Ciudad Real antes de tener que coger la maleta para buscarse un futuro. Todas las A, la uno, la dos, la tres y así hasta la seis se convierten en caravanas del recuerdo: reminiscencias de una emigración que existió y que añora todavía hacer el camino inverso, repitiéndolo en cada ocasión. Y Madrid vuelve a tener sus dos millones de habitantes.
Y por la noche llegan mis padres a casa, un cordobés y una lucense, me saludan, ponemos las noticias… y aparece un ignorante (en el estricto sentido de la palabra) diciendo “esto es responsabilidad de los centralistas de Madrid”. ¿Quién, yo? Centralista tú, nacionalista que quiere que sólo se hable de tu tierra y que el Congreso que representa a 45 millones de personas legisle solo para ti con tu minoría de imposición, bloqueo y amenaza. Centralista tú, no yo. Habría que ver si es más centralista algún diputado de mi circunscripción o uno de Badajoz.
Me siento orgulloso, orgullosísimo de haber nacido y crecido en una tierra que ha abierto las puertas a millones de personas del mundo para convertirse en su lugar de vivienda y trabajo, que ha vendido sus tradiciones para adoptar aquellas que vienen de fuera. El Madrid de sus casas regionales donde cada cual representa sus añoranzas, el Madrid donde en San Isidro se escuchan chotis, sevillanas, jotas y muiñeiras. El Madrid en que dos chicos van de la mano, el Madrid que respeta al diferente, el Madrid que ha conseguido ser lo que es sin estridencias ni sentimientos nacionalistas. El Madrid de la tienda tradicional y castiza, el de los chinos vendiendo tallarines en las esquinas de Gran Vía un viernes noche, y el de la tienda árabe. El Madrid donde de hecho no existe un sentimiento madrileño porque ser de aquí significa ser ciudadano del mundo. El Madrid que también tiene sus acentos: si tú puedes decir ‘asúcar’… ¿por qué yo no puedo decir ‘ej que’, y te ríes de mí? Me siento muy orgulloso de ser madrileño y de todo lo que ello representa. ¿Queréis la capitalidad? Lleváosla; y aguantad vosotros las manifestaciones de todo el Estado, los cortes de calles cuando viene un señor muy importante que a mí ni me va ni me viene, los controles policiales insoportables, las amenazas especiales y los insultos constantes. Aguantad vosotros a la marea de apolillados y casposos que tenemos aquí. Aguantad vosotros que os coloquen candidatos paracaidistas porque algunos entienden que Madrid no es una tierra con identidad, ciudadanos y problemas, sino un pequeño corral para el juego de los partidos, de unos y otros. Aguantad vosotros que vuestro alcalde y vuestra Presidenta pasen de su gente, a la que ya no representan, porque sólo pretenden utilizar su posición para saltar a la política nacional. Llevaos también a vuestra tierra a todos los que salieron de ella buscando un futuro, o decidle a vuestros gobiernos que hagan algo para que aún hoy en el año 2008 sigan huyendo: sí, en mi otra tierra, a la que más quiero, la gallega, los jóvenes no se quedan, siguen escapando del abandono miserable de sus instituciones.
Sí, me siento orgulloso de ser de Madrid. Qué pasa, ¿no puedo? Tú puedes decir Viva Galiza Ceibe o Visca Catalunya Lliure y ¿yo no puedo decir Viva Madrid? Pues sí, viva, sin estereotipos ni topicazos rancios. Viva con sus ventajas y sus inconvenientes. Con sus alegrías y sus desgracias. Con su pueblo solidario, humano y abierto que debería destacar por encima de la casta y la caspa que lo gobierna y quiere gobernar. Y con la mejor de sus cualidades, que es precisamente la humildad. Humildad reflejada en esa frase que da la bienvenida a mi municipio y que pronunció Iker Casillas en respuesta a un periodista: “yo no soy galáctico, soy de Móstoles”.
Y viva no como algo que imponer, sino como una parte más de un conjunto de pueblos integrados desde la diversidad. Una parte más que puede ser sensible a un pensamiento, a una nostalgia o a mi memoria personal. Nación, patria: todo eso es un sentimiento. Yo siento Madrid. ¿Puedo? La siento desde el respeto y cariño a todos los demás territorios del mundo, a los que extiendo mi mano. Ciudadano soy de Madrid, como dice mi DNI, pero ciudadano soy del mundo, porque ni tú ni yo somos mejores, ni tu bandera más bonita ni ninguna lengua peor. Las fronteras, ridículas barreras de incomprensión e intolerancia, son un objetivo a derribar, como hicieron esos seis millones de personas venidas desde el último rincón y con las que me encanta convivir. Para respetarnos debemos entendernos: ¿entiendes ahora Madrid? Si entiendes Madrid entenderás mejor el mundo en que vives: variado, plural, con necesidad de respetar al diferente y con sentimientos patrióticos y grandes orgullos internos; pero también con un objetivo mayor mucho mejor y común a todos: las personas. Los nacionalismos -todos- no las respetan, colocando como hacen los palos de los estandartes por encima de las cabezas. Es curioso que pidan respeto y gloria para sí, sin respetar las demás sensibilidades, y en definitiva a las demás personas.
Porque sí, en Madrid, además de políticos de alcurnia y lejanía, aviones, desfiles e historias adulteradas por el interés… hay personas. Y sentimientos que también pueden necesitar respeto, porque también forman parte de una diversidad plural que engrandece España y hace de este planeta un mundo apasionante por descubrir, y que descubrirán los que levanten la cabeza de sus prepotentes ombligos, los de aquí y de allí.
29 Abr 2008
Sobre entrevistas aburridas e igualdades relativas
El Presidente se paseó ayer por 59 segundos, en TVE. Digo que se paseó porque vaya equipazo de suaves que le plantó la tele pública. La cadena optó por eliminar a los radicales de ambos bandos: ni un Enric Sopena, ni una Isabel San Sebastián ni nada para darle jugo a la noche. Yo que quería chicha y morbazo nacional y me encontré con una entrevista de lo más correcta.
Y lo correcto supone previsibilidad. Por ello Zapatero sabía perfectamente qué tenía que contestar a cada pregunta: no lo llames crisis que es desaceleración, a ti que te importa si se ha pagado rescate si los marineros están bien, no volveremos a negociar con ETA (de 'El Mundo' tenía que ser), tenemos unas líneas de alta velocidad que ya quisieran los vecinos, mis Ministras molan mazo, la familia bien, gracias... y la batalla del PP.
Sobre esto último me gustaría hacer una consideración fundamental: ¿es necesario tener al Presidente del Gobierno hablando el 50% del tiempo de una entrevista sobre los problemas en otro partido?, ¿acaso no tiene asuntos de... ¡Gobierno! de los que ocuparse? Claro que, ya puestos, le dieron opción a la burla (indirecta y con clase, por supuesto): "yo espero que siga todo como esta primavera, igual de tranquilo, sin crispación". Yo también Presidente, pero cuando sea porque el Partido Popular haya alcanzado la responsabilidad y el sentido de Estado, no simplemente porque la trayectoria de los cuchillos se haya visto acortada y ahora no salga de Génova.
Otra entrevista aburrida fue la que Iñaki Gabilondo le hizo minutos antes a la responsable de Igualdad del gabinete de Zapatero, Bibiana Aído. Si me hubiese tocado a mí hubiese increpado al presentador por obligarme a cambiar el horario de mi cena, coger el cochecito oficial hasta Tres Cantos, remaquillarme y aguantar el calor de los focos... ¡total pa' ná! Le preguntó lo que todos sabíamos y podíamos esperar, incluyendo la gran problemática nacional: ¿soltera? Igual Iñaki anda necesitado, y siendo Aído mujer de buen ver y de tan bella sonrisa, es su derecho intentarlo.
Bromas a un lado, y por suerte, la Ministra deleitó a su audiencia con una reflexión que siendo habitual no carece de importancia: "estoy en política desde tan jóven porque siempre he pensado que si no eres parte de la solución, eres parte del problema". También eso diferencia a un buen socialista. Esperamos pues sus soluciones: rápidas y eficaces. Y ya que tocamos el tema de la igualdad y para él hemos creado nada menos que un Ministerio, sería positivo que el Gobierno retirase su anuncio de promoción de la Televisión Digital Terrestre en los días previos al de la madre, y que sigue la misma línea de todos los que ya han emitido: mujer ama de casa de mediana edad ha de ser aconsejada por sus hijos sobre qué es la TDT porque ella por sí sola no se entera de nada. Según los publicistas aceptados por el Gobierno, este hecho repetido y reflejado en cada 'spot'... ¿se produce por madre, por mujer, o por ama de casa?
No he podido encontrar el actual, pero este anuncio de hace más tiempo muestra esa misma idea, constante en la campaña del Ministerio de Industria:
Me parece a mí que si el Gobierno quiere predicar, ha de hacerlo con el ejemplo. Basta ya de esterotipos e insultos que no ayudan al avance de esta sociedad, y a que ella crea y confíe en una mitad fundamental: la femenina. Si alguien quiere regalar algo a su madre el próximo domingo, le recomiendo un abrazo, unas flores y respeto todo el año; pero nunca un receptor de TDT, ni una batidora, ni una 'minipimer'...
(Hoy también publico el artículo de ayer, que fue un "día sin tiempo").
Aceite resbaladizo
Hay dos cosas que querría destacar de la "crisis" (está de moda llamarle crisis a todo) del aceite de girasol.
La primera no me sorprende: en Moncloa nadie sigue nuestros blogs. Hace sólo unos días que advertí al Gobierno de las consecuencias que tendría no cambiar su patética política de acción y comunicación ante los asuntos de mayor trascendencia mediática, y en cuanto han tenido la primera oportunidad han vuelto a quedar en ridículo y su imagen de credibilidad afectada ante la ciudadanía dejando tras de sí a todo un sector productivo, organizaciones, empresas y sindicatos con un enfado de aúpa. Vamos a pedir a los Ministros, al Presidente y sus equipos que copien cien veces: transparencia y con prudencia, transparencia y con prudencia... Os lo he puesto fácil, que hasta rima. Pero a la próxima serán mil.
La segunda me preocupa: ¿en este país preferimos que el Gobierno pase un asunto de Salud Pública por alto si no tiene datos suficientes, a que tome todas las medidas de precaución necesarias y luego las levante convencido con seguridad de que no existe el más mínimo problema? Entonces es que nos hemos vuelto locos. También eso lo dejé claro en mi artículo anterior: da igual el qué o el cómo porque siempre habrá un motivo de crítica. En este caso ha sido "alarmismo", a la inversa estaríamos hablando de "inoperancia".
Pues bien, yo voto por el alarmismo. Dicen los responsables del sector que se ha generado desconfianza en los consumidores. ¿Les vale mi opinión? Yo que soy consumidor prefiero que paralicen tres días un producto, que se analice y estudie para concluir que tiene plenas garantías; a que el Gobierno insinúe que pasa algo pero no hay que hacer nada porque seguramente no pase nada y entonces para qué hacer algo. Ese supuesto no sólo provocaría mi desconfianza sino una petición de dimisión para el Ministro de turno. Pero esto España... "mi amol ya tú sabes".
25 Abr 2008
¿Valientes? Valientes...
Dicen los que saben de esto, o dicen saber, que la dignidad, la coherencia y el sentido común son fundamentales para ocupar un cargo público. Me pregunto donde se han dejado todo eso los concejales de PP, EB y EA de Arrasate-Mondragón.
Especialmente los primeros, especialmente los que llevan cuatro años acusándonos de asesinos, de terroristas, de vender la patria por haber creído en una forma de resolver un conflicto que lleva décadas masacrando al pueblo vasco, al español y especialmente a nuestros concejales y representantes públicos. Nos han humillado por haber creído y apostado por una nación en libertad; para ahora votar con los que la oprimen y desangran en una actitud espuria.
¿Izquierda Unida? Lo de Unida lo deberían eliminar por dantesco. Hace tiempo que abandonaron la oportunidad de ser creíbles y solo están conducidos a la inevitable desaparición de lo obsoleto, de lo lejano a la realidad de la calle. Me arrepiento profundamente y pido disculpas por haber defendido su aparición en los medios, sus llamamientos al reflejo de la pluralidad y sus peticiones de reforma de una Ley Electoral a todas luces injusta -que injusta seguirá siendo y como injusta seguiré criticando-. Pero defender a IU, defender la "tercera fuerza"... ¿Para qué? Son los que defienden memoria histórica aquí y dictaduras allá, para acabar ahora rindiéndose a una del terror y las pistolas. ¿Valientes? Valientes hijos de puta.
Hace dos días y en relación al secuestro de un pesquero en Somalia, el Partido Popular decía que no toleraría, porque sería indigno en un país democrático "que el Gobierno negocie con piratas". Parece de chiste, tanto que si el asunto no fuese tan serio haría un monólogo con esa frase. ¡Qué bien se aprendieron el discurso! Ya me imaginé yo al Capitán Garfio y a Jack Sparrow negociando con Zapatero mano a mano, pero seguro que hasta estos personajes de ficción habrían tenido más sensibilidad con los sentimientos de todo un pueblo, de todo un país, y con sus verdaderos intereses de Estado.
24 Abr 2008
Un nuevo dos de mayo
Hoy hay algo que nos ha dejado a todos sorprendidos, estupefactos y anonadados. Iba a seguir buscando sinónimos, pero son suficientes. La Comunidad de Madrid -presidida por la liberal Esperanza Aguirre- ha firmado un convenio con la Iglesia Católica según el cual habrá un cura en cada hospital público con voz en los comités de ética en los que se tratan cuestiones de tanta importancia como si aplicar o no cuidados paliativos a un enfermo, el aborto de una mujer violada que no denunció o la reanimación o no de un bebé con malformaciones en las unidades de neonatología.
Este es el texto del convenio.
Y entre tanto, los defensores del castellano, de la Constitución y de sus valores… los cuidan así.
¿QUÉ DEBEMOS HACER?
España es un estado ACONFESIONAL. La Comunidad de Madrid es un territorio perteneciente al estado español y sujeto a su norma FUNDAMENTAL. Muchos de sus ciudadanos estamos hartos de que se juegue con nuestra sanidad pública, de las derivaciones a la privada para alimentar los negocios de los colegas ‘populares’, de la manipulación de las listas de espera haciendo márketing con el derecho universal más importante de los ciudadanos, de las urgencias colapsadas, de los hospitales inagurados sin medios, sin médicos y hasta sin terminar para contribuir a las fotos electorales, de los pacientes almacenados en los pasillos de los hospitales, de que mueran personas en esos mismos pasillos sin haber llegado siquiera a ser atendidas por falta de medios, tiempo o profesionales sanitarios, de la instalación de una teocracia en nuestros servicios PÚBLICOS.
Madrid necesita otro 2 de mayo: la revolución de una ciudadanía acomodada que ve impasible como se juega con sus servicios públicos y sus derechos fundamentales, y la de una oposición dormida y silenciosa a la que hay que despertar de su letargo si se quiere convencer e ilusionar de nuevo al pueblo de Madrid. Una revolución con salud para los madrileños. ¡Con nuestros derechos fundamentales, NO SE JUEGA! ¡CON NUESTRA SALUD, NUESTRA VIDA Y NUESTRO SUFRIMIENTO, TAMPOCO!
Cualquier ciudadano de nuestra Comunidad puede tener que sufrir a diario el desinterés del Gobierno de Aguirre por la Sanidad, y su interés por reducirla a una beneficencia pública obligando a pagar la calidad a quien la quiera.
Por ello, hago una propuesta como ciudadano.
El próximo dos de mayo, mi ciudad conmemorará el bicentenario de la guerra de la independencia. La misma tarde del dos de mayo se reunirán en Móstoles la familia real en pleno, la vicepresidenta del Gobierno de España, la Presidenta de la Comunidad de Madrid con sus consejeros correspondientes y toda la corporación local del PP que prometió para la pasada legislatura un nuevo hospital para la segunda ciudad en población de la región y que a día de hoy ni siquiera tiene terrenos asignados. Los actos del bicentenario traerán consigo una presencia mediática sin precedentes en la ciudad.
Por ello, esa misma tarde los ciudadanos de Madrid comprometidos con la sanidad de calidad y los servicios públicos tenemos una oportunidad única para hacernos oir, para ser portada de todos los medios informativos y para gritarle al Partido Popular que preside nuestra Autonomía que no estamos dormidos, que seguimos y seguiremos luchando por nuestros derechos, que existe una oposición implicada y comprometida.
Quiero dejar claro que esta es una propuesta tranquila. No se trata de reventar un acto que tiene gran importancia para la imagen exterior de la ciudad, sino de aprovecharlo para ejercer de forma pacífica un derecho que pretende reivindicar otro que estamos perdiendo por minutos.
¿Os animáis?, ¿lo organizamos?, ¿podemos convertir de nuevo una iniciativa virtual en un éxito mediático y reivindicativo?
Aquí lo dejo caer, por si alguien con más capacidad de acción quiere recoger el guante. Espero vuestras respuestas.
Sobre este blog
Cuaderno de un veinteañero
Jorge Barraza Fernández
Este es el cuaderno virtual de un chico de 20 años que algún día fue pequeño entre difusas inmensidades. Ahora siente la necesidad de expresar sus frustraciones y desencantos públicos; pero también sus ilusiones, ideas y propuestas para contribuir a hacer mejor un mundo cada día más rápido.
Si quieres decirme algo, hacer una propuesta o criticarme en privado, puedes hacerlo en jorgebfernandez@gmail.com
Últimos comentarios
- Sueños y basuras de una profesión 19 comentarios Sweetmielina mamen larra patroco Sweetmielina
- Detalles sobre Coslada 15 comentarios piratadesevilla7 mamen juanrojo ivanka Jorge Barraza Fernández
- Cuando la historia es cruel: leyes internacionales 7 comentarios mamen angel-z amiga ivanka juanrojo
- Tarjeta roja a los cavernícolas 8 comentarios mamen jugador-1 ivanka 888 angel-z
- Periodistas, terroristas y hombres de Estado 9 comentarios Jorge Barraza Fernández larra Jorge Barraza Fernández Fernando Blázquez Jorge Barraza Fernández
Mis tags
Categorías
Enlaces
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

Gran via, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 913470700
