Cuaderno de un veinteañero

Creo en el periodismo veraz, riguroso, libre, independiente, responsable e implicado. ¿Imparcial? ¿Existe el humano imparcial?

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Patriotismo

Escrito por: jorge el 02 Jul 2008 - URL Permanente

La victoria de la selección en la Eurocopa me alegró profundamente, no sólo por el hito futbolístico -que me suele importar bastante poco- sino porque ha servido para que ocurran hechos excepcionales en nuestros pocos años de democracia. Cosas tales como que uno de los gritos más coreados sea "yo soy español, español...", que la bandera de todos no se convierta en un símbolo de encasillamiento político o que lucir los colores no sea motivo de insulto. Un gran paso para un país que ha derribado miles de complejos al tiempo: deportivos sí, pero también políticos, históricos o sociales. Es lamentable que la prensa internacional más prestigiosa lleve años hablando, y lo haga ahora con más fuerza que nunca, de lo admirable que es España por su fuerza, por sus políticas progresistas, por sus profesionales en todos los campos del arte, del deporte, de la política o de la ciencia; y que seamos nosotros los que renegamos de esa posición de referencia.

Espero, eso sí, que ésta no sea una excepción, sino el comienzo de un nuevo camino que grabe a fuego un patriotismo de verdad. ¿Cuál es ése? El que no está basado en rancias pretensiones ni nostalgias, sino en un respeto profundo por los orígenes y por lo que representa la idea plural de una nación -de naciones, de territorios o de personas, como cada uno quiera- que ha sabido entenderse y convivir. Sí, entenderse y convivir aunque pudiera parecer lo contrario. Siempre he dicho: "la patria es un sentimiento", y a mí me resulta indiferente si uno se quiere sentir español, leonés, gaditano, europeo o de su casa; pero dejemos que cada cual marque su camino sin recelos ni sospechas. Dicho de forma simple: me siento español, no soy "facha".

Este patriotismo que defino, el de las personas que libremente quieren expresar su afinidad, cariño o identificación por un lugar, una historia o un proyecto común es muy diferente al otro, al de la bandera con palo para atizar, al del sentimiento de superioridad y al de la falta de respeto a la diferencia o la pluralidad. Y en este caso, se ha visto perfectamente retratado. El hecho de que millones de personas salgan de su casa con banderas rojas y amarillas no ha debido gustar mucho a los del brazo derecho en alto. Muchos de ellos preferían que la selección volviera pronto a casa porque Cuatro, la cadena de "rojos de mierda", era la que emitía el evento -la misma que ha conseguido significar a toda una afición con su bandera y con una Plaza de Madrid que antes tenía otras connotaciones, eliminando al tiempo otra negativa y puramente política sostenida sobre el color rojo-. Uno de mis mejores amigos bromeaba diciendo que ahora ellos, enfadados, se cogerán la tricolor para seguir siendo diferentes, superiores. No amigos, la bandera, como el país, es de todos, como las 46 millones de formas posibles de entenderlo. Y sería bueno que la izquierda dejase de regalar los símbolos comunes a quienes se apropiaron indebidamente de ellos, empezando a reivindicarlos como propios al conjunto de ciudadanos. Qué patriotismo, qué españolismo: el que se alegra de que las cosas vayan mal si con ello se erosiona a determinado partido en el Gobierno, el que prefiere una España famosa por lo casposo, lo vetusto y apolillado que por sus avances sociales, por sus artistas o por sus deportistas. Oh, y ya que estoy, hago un paréntesis. Porque para el caso también hay que señalar a los indignados porque su amado Raúl no estaba en Viena; lo que ya de paso sirve para recordar que los buenos equipos, en fútbol o en lo demás, no se fabrican a base de mitos, leyendas, pasiones personales y fuerza mediática con intención de venta, sino con cabeza, esfuerzo, realismo y profesionalidad. Si extrapolamos el ejemplo a la política, muchos miembros de ejecutivas en partidos de uno y otro bando y altos cargos públicos deberían salir corriendo avergonzados, porque ni están donde deben ni haciendo aquello para lo que fueron preparados: son sólo etiquetas de una marca o préstamos de una amistad.

Los otros que se han definido y mostrado tal cual son los siempre demacrados, atizados y maltratados nacionalistas. Los otros nacionalistas, me refiero; no los españoles sino los catalanes, vascos y gallegos. Esos que se sienten odiados por el españolismo centralista pero que prefieren que gane cualquier selección deportiva extranjera a que lo haga una española -española, de la misma España que los integra; y obviando siempre a los miles de seguidores que llenaron las calles de sus ciudades más simbólicas e independientes con la bandera del mal-, los mismos Urkullu que animan a Rusia o la misma ERC que cuelga banderas alemanas en su balcón. Por provocar. Sólo por el ánimo del odio y la provocación. Por desgracia, los extremos egoístas y prepotentes, los extremos nacionalistas, siempre se ayudan unos a otros, se alimentan para seguir vivos: tanto crece uno, tanto suma el otro. Por ello, los teóricos del "España se rompe" han sacado a la luz su particular visión sobre el denostado castellano en un manifiesto que provocaría mi carcajada si la situación no fuera la que es. Pero ante cosas tan serias, es mejor no reírse.

Mientras los atrincherados del siglo XXI siguen a lo suyo, sería bueno que otros intentáramos la consecución de logros más interesantes. Igualdad, justicia, progreso, crecimiento, respeto, diálogo, educación. Eso es patriotismo. Patriotismo son personas.

Jorge Barraza.

El débil Estado frente al débil

Escrito por: jorge el 11 Jun 2008 - URL Permanente

La detención esta semana del conocido como "segundo violador del Eixample" ha sido administrada por los medios informativos como un hecho aislado para rellenar la crónica de sucesos -que por otro lado no parece requerir más extensión-. Sin embargo, no sería ninguna osadía pedir una parada de máquinas para la reflexión general.

De un tiempo a esta parte todos nos hemos vuelto acérrimos defensores del Estado de Derecho, un concepto que sin duda contiene un gran significado, y con éste el de libertad. Pero no es menos cierto que para algunos Su libertad y todo lo que comporta no tiene ninguna limitación, ninguna, aunque su ejercicio afecte a la de cualquier otro. Estos días estamos viviendo un ejemplo clarísimo con la forma en que todo un colectivo está llevando adelante su legítima posibilidad de hacer una huelga. Por desgracia, el tema que pretendo tratar es mucho más duro y de gran sensibilidad.

Hace menos de un año el Presidente de la República francesa, Nicolas Sarkozy, proponía la utilización de la castración química para condenados por delitos sexuales. El pasado mes el padre de una niña asesinada por un abusador previamente condenado se reunía con el Presidente español para trasladarle una petición popular que solicitaba la cadena perpetua para los referidos delitos, y según una encuesta difundida ayer la mayor parte de la población estaría conforme con la aplicación de ese supuesto.

El debate que podríamos abrir en este momento es profundo, extenso y de suma importancia. Desconozco la eficacia científica de la castración química, y sé que nuestra Constitución impide la cadena perpetua. Pero éste es el momento de que los poderes públicos frenen en seco su indecente mirada esquiva. Ha llegado la hora de tratar de frente un problema que afecta no a la libertad y al derecho de quien abusa, de quien maltrata o de quien humilla; sino al derecho y la libertad del más débil, ése al que el Estado y la Ley tienen la obligación de defender Siempre. Las políticas de igualdad y de defensa de la condición humana deben ir más allá de los grotescos juegos lingüísticos -creo que la destinataria de esta frase sabría darse por aludida-.

No podemos llenarnos la boca con la defensa del Estado de Derecho -defensa que no suele contener más que palabras vacías carentes de significado real y práctico- y permitir amparándonos en ella que mueran y sufran más personas. Que el silencio sea su única salida. No podemos tolerar que un condenado por abusos mate a una niña, que hombres dementes puedan cumplir riéndose de la ¿justicia? sus amenazas contra una mujer que grita en soledad, que un pederasta salga de la cárcel para ¡reinsertarse! -el gran invento del siglo- trabajando en una guardería o que un violador pueda campar a sus anchas porque la Ley protege sus derechos penales y no el derecho a la vida de sus víctimas.

Los teóricos de esto y aquello podrán cubrir cada hueco de estas líneas con su incansable verborrea de lo aceptable, tachando sentimientos con falsas dosis de corrección que perderían si "les tocase". Desconozco la ciencia, la Ley. Pero sé cómo es la mirada intensa de un niño. Y ésa, por desgracia, no está legislada. Ni a salvo.

Jorge Barraza.

Sobre entrevistas aburridas e igualdades relativas

Escrito por: jorge el 29 Abr 2008 - URL Permanente

El Presidente se paseó ayer por 59 segundos, en TVE. Digo que se paseó porque vaya equipazo de suaves que le plantó la tele pública. La cadena optó por eliminar a los radicales de ambos bandos: ni un Enric Sopena, ni una Isabel San Sebastián ni nada para darle jugo a la noche. Yo que quería chicha y morbazo nacional y me encontré con una entrevista de lo más correcta.

Y lo correcto supone previsibilidad. Por ello Zapatero sabía perfectamente qué tenía que contestar a cada pregunta: no lo llames crisis que es desaceleración, a ti que te importa si se ha pagado rescate si los marineros están bien, no volveremos a negociar con ETA (de 'El Mundo' tenía que ser), tenemos unas líneas de alta velocidad que ya quisieran los vecinos, mis Ministras molan mazo, la familia bien, gracias... y la batalla del PP.

Sobre esto último me gustaría hacer una consideración fundamental: ¿es necesario tener al Presidente del Gobierno hablando el 50% del tiempo de una entrevista sobre los problemas en otro partido?, ¿acaso no tiene asuntos de... ¡Gobierno! de los que ocuparse? Claro que, ya puestos, le dieron opción a la burla (indirecta y con clase, por supuesto): "yo espero que siga todo como esta primavera, igual de tranquilo, sin crispación". Yo también Presidente, pero cuando sea porque el Partido Popular haya alcanzado la responsabilidad y el sentido de Estado, no simplemente porque la trayectoria de los cuchillos se haya visto acortada y ahora no salga de Génova.

Otra entrevista aburrida fue la que Iñaki Gabilondo le hizo minutos antes a la responsable de Igualdad del gabinete de Zapatero, Bibiana Aído. Si me hubiese tocado a mí hubiese increpado al presentador por obligarme a cambiar el horario de mi cena, coger el cochecito oficial hasta Tres Cantos, remaquillarme y aguantar el calor de los focos... ¡total pa' ná! Le preguntó lo que todos sabíamos y podíamos esperar, incluyendo la gran problemática nacional: ¿soltera? Igual Iñaki anda necesitado, y siendo Aído mujer de buen ver y de tan bella sonrisa, es su derecho intentarlo.

Bromas a un lado, y por suerte, la Ministra deleitó a su audiencia con una reflexión que siendo habitual no carece de importancia: "estoy en política desde tan jóven porque siempre he pensado que si no eres parte de la solución, eres parte del problema". También eso diferencia a un buen socialista. Esperamos pues sus soluciones: rápidas y eficaces. Y ya que tocamos el tema de la igualdad y para él hemos creado nada menos que un Ministerio, sería positivo que el Gobierno retirase su anuncio de promoción de la Televisión Digital Terrestre en los días previos al de la madre, y que sigue la misma línea de todos los que ya han emitido: mujer ama de casa de mediana edad ha de ser aconsejada por sus hijos sobre qué es la TDT porque ella por sí sola no se entera de nada. Según los publicistas aceptados por el Gobierno, este hecho repetido y reflejado en cada 'spot'... ¿se produce por madre, por mujer, o por ama de casa?

No he podido encontrar el actual, pero este anuncio de hace más tiempo muestra esa misma idea, constante en la campaña del Ministerio de Industria:

Me parece a mí que si el Gobierno quiere predicar, ha de hacerlo con el ejemplo. Basta ya de esterotipos e insultos que no ayudan al avance de esta sociedad, y a que ella crea y confíe en una mitad fundamental: la femenina. Si alguien quiere regalar algo a su madre el próximo domingo, le recomiendo un abrazo, unas flores y respeto todo el año; pero nunca un receptor de TDT, ni una batidora, ni una 'minipimer'...

Jorge Barraza.

Esperanza Aguirre y sus pesadillas

Escrito por: jorge el 17 Abr 2008 - URL Permanente

Está claro que la Presidenta de la Comunidad de Madrid se ha convertido en una persona culta. Al menos ha leído la estupenda novela de mi tocayo George Orwell, '1984' -o a lo mejor se la han contado y está esperando a que salga la peli-.

Todavía recuerdo las constantes meteduras de pata que la llevaron a convertirse en la favorita de los reporteros de negro de 'Caiga quien caiga' cuando era Ministra, precisamente, de Cultura. Confundía libros, autores o películas y cada vez que abría la boca la Biblioteca Nacional estornudaba y el Prado se quedaba congelado, en espera del fin de sus gloriosos tiempos.

Hoy, la que en aquellos días era Ministra con rostro de cese fulminante y ni soñaba con convertirse nada menos que en 'lideresa' ha dicho que el Ministerio de Igualdad es comparable a uno "de la bondad, de la abundancia o del amor", tal como los que existían en el "Estado simulado" de la citada novela. ¿Acaso es que la Presidenta de Madrid no cree en el concepto de igualdad? Sí, seguro que sí. Es mucho más simple que eso.

Lo que pasó -pobrecita-, es que ayer volvió a meter la pata como en los viejos tiempos: ¡defendió a Zapatero ante el mismísimo cavalieri! Yo no me lo podía creer. Y bien que hice en no creérmelo porque tras el lapsus todo ha vuelto a la normalidad. Esta noche, en su casa de lóbregos y altos techos, Esperanza ha debido vagar por los fríos pasillos sin poder dormir y compartiendo insomnio con tantos otros españoles, entre los que me incluyo. Y al acostarse de nuevo, pesadillas con bigote se han presentado ante ella reprochándole semejante actitud: ¡Espe, dónde está la crispación!, ¡dónde el liberalismo!, ¡cómo te vamos a convertir así en una lideresa nacional, rindiéndote tú también a la socialdemocracia radical de Zapatero, cual maricomplejines perdedor!

Así las cosas, esta mañana Esperanza ha vuelto a meter la pata con una burrada de guinness. Ya no se cuentan las veces, pero al menos hoy estaba cumpliendo con su papel y los suyos podrán volver a estar contentos, no sea que alguien pensara que la política en España se iba a quedar sin su natural dosis de división y mala hostia. Y porque si hay una igualdad en la que ellos nos piden creer, es ésta.

Jorge Barraza.

La política y los blogs: sorpresas, reflexiones y una petición

Escrito por: jorge el 16 Abr 2008 - URL Permanente

La nueva Ministra de Igualdad, Bibiana Aído -a la que usted conocerá como "la flamenquita" si es lector de medios rancios- también es 'bloguera'. O mejor dicho, tiene un blog.

Lo es, según cuenta ella misma, desde un mes antes de las elecciones "para difundir los mensajes de la campaña, pero también para recoger impresiones y debatir con los internautas a través de los comentarios". Promete además seguir haciéndolo (como se le ocurra no cumplir empieza bien).

He estado ojeando el blog y su currículum y no tengo nada que objetar. Como política e incluso como persona, quiero decir. Ya sé que algunos fósiles históricos han pasado hace días a evaluar su tarea como Ministra, pero perdonen que no me sienta yo un alumno tan aventajado y capaz.

Sin embargo he encontrado algo en la página de la nueva responsable de Igualdad del Gobierno que me ha llamado la atención y sobre lo que quiero hacer una consideración personal y general. Se trata de este durísimo vídeo, un corto que parte con la buena intención de denunciar los malos tratos contra las mujeres -que por cierto algunos cerdos con plumilla parecen querer fomentar estos días- y advertir sobre la importancia de los menores en ese entorno, la educación y la capacidad de asimilación de los niños de aquello que ven y viven en su hogar.

Iba a escribir sobre ello ayer, justo después de observar las imágenes, pero por vinculación personal he preferido esperar a hoy, sin verlo de nuevo. Yo no soy psicólogo, ni sociólogo, ni nada que acabe en logo. Yo no he hecho inteligentes y avispados estudios sobre ningún tema, ni tengo ninguna autoridad científica. Si tengo, sin embargo, autoridad moral de sobra para invitar a quien esté leyendo esto a una pequeña reflexión, también a la Ministra de Igualdad.

Muchas veces hablamos de los malos tratos, físicos o psicológicos, o de la violencia en cualquier entorno social como algo alejado: existe, está ahí y lo denunciamos; pero lo hacemos con ese deje de quien piensa "a mí no me va a tocar", como quien dice "van a morir 57 personas en la carretera este fin de semana, pero yo no voy a ser una". Ciertos temas son siempre tratados como una realidad ajena, pensando que es una cuestión minoritaria que sí, llevamos con mucho dolor: los 5 minutos que suponen leer las noticias del día.

Sin embargo, la madre del motorista que se dejó la vida contra un 'quitamiedos' -qué extraña perversión- cuenta a cada una de las víctimas de la carretera como a su propio hijo. No quiero ni imaginar qué siente una mujer que sufre malos tratos viendo el Telediario de las 9, viendo a ese locutor que se está dirigiendo al público general pero que no piensa que ella está ahí, sentada en el sofá de su casa mirando a la puerta de reojo porque, precisamente, ya son las nueve. No quiero ni imaginar qué sentirá viendo los programas vespertinos que se detienen y sacuden cada pequeño y escabroso detalle. Pienso también en ese adolescente que llega a su casa y escucha lejanamente una noticia sobre cierta paliza grabada con un teléfono móvil y colgada en Internet. Así, podría señalar multitud de casos en los que la sociedad y los medios se zambullen en una indecente y fría insensibilidad.

Igualmente, y es aquí donde quería llegar, está muy de moda -porque nos van mucho las modas- afirmar que la niña o el niño harán aquello que vean en sus padres como si de un espejo se tratase. Entonces, acudiendo a una nueva sucesión de hechos probados, guardamos en otra indecente galería frases como: si tú lees, ellos leen, dice el Gobierno; si vive con dos maricones de mierda, el niño será un maricón de mierda, dicen algunos iluminados sobre la posibilidad de adopción en parejas gay; si un niño ha sufrido malos tratos...

No pienso seguir. A veces me avergüenza el género animal al que pertenezco, dotado de una maravillosa capacidad emocional. Para lo que quiere. Igual que nadie al hablar piensa en que esa mujer y ese adolescente existen, nadie piensa que esos niños también existen, son reales. ¡O sí, reales! Tal vez usted conozca alguno, avispado lector que pensaba poder afirmar cualquier cosa con la misma contundencia que un "porque yo lo valgo". Tal vez lo conoce y no lo sabe. Tal vez no lo sabe porque es ese niño que está en el parque jugando con los demás y al que llaman rarito... pero nadie se pregunta por qué puede ocurrir semejante cosa. Es simplemente el puto rarito que tiene que existir para dar variedad cromática a la vida. Tal vez uno de aquellos sea ahora su compañero de trabajo. Tal vez se haya cruzado con uno en un carrito empujado por una señora con exceso de maquillaje. Tal vez. Tal vez le está escuchando a usted, señor reportero, mientras habla como quien se dirige a la pared. Tal vez ese niño esta noche ponga la tele y un inteligentísimo estudioso de despacho de vaya usted a saber qué le diga que no sólo es un pobre desgraciado por tener que sufrir las hostias de su madre, o las que él mismo recibe de rebote, o las que le dan sus compañeros, o los insultos y el maltrato psicológico que le van destrozando por dentro, sino que además es un potencial hijo de la gran puta. Y el que se lo diga se va a quedar tan a gusto, como el que se despereza por la mañana y es lo último inteligente que hace en su jornada.

Yo quiero sin embargo ver más allá en esos niños o esos adolescentes. No sólo un incomprensible fracaso escolar, o un maldito gay, o un introvertido rarito. Veo dos cosas enormemente sencillas, pero muy complicadas: personas con necesidad de ayuda de toda la sociedad y, tal vez, un futuro médico, o un futuro político, o un futuro periodista, o un biólogo, o al cartero de mi barrio, o al camarero más amable de mi restaurante favorito, o por qué no, a mi futura pareja, o a la de mis posibles futuros hijos. Gente que nos rodea que precisa una segunda oportunidad, un empujón sin violencia hacia la luz, y menos pseudointelectual 'tocapelotas'.

Por ello, y sin que desde aquí vaya a tener más trascendencia, quiero encomendar a la Ministra de Igualdad una tarea importante: sensibilizar a la sociedad empezando por sensibilizar al Gobierno. Un país, la sociedad que lo sostiene, no está compuesta de datos estadísticos, está compuesta de personas con sentimientos, con historia, con luchas personales y con derecho a ser respetados, a la oportunidad de hacer una vida normal sin etiquetas y a no tener que aguantar la basura mediática y vecinal que tanto gusta a este país de morbosos horteras carentes de escrúpulos. Y de todo esto, las mujeres ministras sabéis un rato.

República, servicio público y nuevo Gobierno

Escrito por: jorge el 14 Abr 2008 - URL Permanente

Hoy es 14 de abril. No es necesario recordarlo, pero se conmemora el 77º aniversario de la proclamación de la Segunda República española. Ya lo he dicho, pero para gustazo de mi padre, que como crítico de todo también lo es de los usos de la lengua voy a intentar bordarlo: se conmemora el septuagésimo séptimo aniversario... -suena horrible, pero en fin-.

Uno de los valores republicanos debería ser la vocación de servicio público, y sin embargo a este país se le escapa, como tantos otros. Ayer La Sexta emitía un reportaje llamado 'Viva la República' en que se recreaba una hipotética historia de España suponiendo la victoria del bando republicano en la Guerra Civil. El programa conducido por Mamen Mendizábal contaba por ejemplo que si Franco no hubiese llegado a ser dictador, tras la guerra se habría proclamado la IIIª República siendo Manuel Azaña su Presidente. Los exiliados del bando fascista no habrían sido reprimidos, regresando al país, no así el propio Franco que iría buscando refugio en países con regímenes dictatoriales de América del Sur muriendo finalmente un 20 de noviembre. Pero antes que nada, se aliaría con Hitler para invadir España. Y lo consigue, hasta convertir Cádiz en el último reducto republicano. Sin embargo, en el marco de la II Guerra Mundial, ingleses, americanos y las tropas españolas consiguen expulsar a los nazis hasta el final de la Guerra, cuando el país se acoge al Plan Marshall. España tiene a partir de aquí un gran auge cultural, industrial y turístico. La economía empieza a despegar décadas antes de lo que sucedió en realidad y creamos un sistema educativo envidiable. Los Estatutos de Autonomía que comienzan en Galicia, Euskadi y Cataluña se extienden en los setenta a todos los territorios conformando una República federal, en la que portar la bandera y cantar el himno es un orgullo ajeno a cualquier división o a la posibilidad de herir sentimientos. El Peñón de Gibraltar es devuelto a España 60 años después de un acuerdo entre ingleses y españoles tras la guerra. José María Aznar es en ese momento el Presidente de la República, que más tarde tendrá que convivir con Zapatero como Jefe del Gobierno, en una situación de completa normalidad democrática. Una normalidad y una España que por cierto participaron activamente en la aparición de la Unión Europea como firmante del Tratado de Roma así como de las Naciones Unidas. Nada de ser segundones.

Todo muy bonito. No hace falta ser muy inteligente para imaginar que España hubiese sido radicalmente distinta con cuarenta años más de democracia donde hubo en realidad un paréntesis de miedo, represión, atraso y aislamiento. Pero al margen de estas cuestiones imaginarias hay otra consecuencia de la falta de valores republicanos que se deja sentir mucho en este país: la situación de la Administración pública. Comentaba al comienzo que el servicio público debería estar arraigado en cualquier Estado que se diga tal cosa. Hoy leemos en El País que la psicóloga del caso del crimen de Alovera tiene un récord de quejas. Sin embargo nadie en la Consejería de Justicia de la Comunidad de Madrid, de la que ella es dependiente, movió un solo dedo. Sobre el caso: Dictaminó ante el juzgado de violencia sobre la mujer de Torrejón de Ardoz que "desde el punto de vista psicológico" no se podía "hablar de maltrato en el ámbito familiar". No creyó a la mujer, a la que calificó de contradictoria e incoherente y a la que recomendó tratamiento psicológico "para elaborar adecuadamente su conflictividad de pareja y aprender a abrirse a las relaciones paternofiliales". Pero mucho más preocupante es que el mismo artículo señala que en cualquier caso, parece que son varios los fallos que se han cometido en este trágico caso, y por parte de varias instituciones.

La justicia, los funcionarios. Los españoles observan cada día noticias relacionadas con los "servidores públicos" y en ningún caso son positivas. Tal vez sea éste el momento adecuado para abordar de forma seria este debate, como ya han hecho otros países vecinos. No existe nada más importante que lo público, lo de todos. Si los ciudadanos no tienen o no pueden tener confianza en su Administración, en su justicia, sanidad o educación públicas, el Estado no funciona.

Ambos casos, los dos últimos, podrían encomendarse a Bibiana Aído, la nueva Ministra de Igualdad, a la que quiero extender mi felicitación por tres razones: por ser mujer, por ser joven y por tener en sus manos uno de los mayores retos políticos del presente y del futuro. Y me sumo a ella en su lucha para que cada hombre que levante la mano a una mujer sepa que no tiene delante a un ser desprotegido, sino a 44 millones de españoles, también a los hombres decentes -los que en definitiva son hombres-.

Sobre las demás carteras repartidas no haré ninguna mención. Yo sí esperaré los cien días de rigor, sin calificar ni descalificar lo desconocido. Hasta en eso algunos dejan ver su falta de formación en un sistema democrático. Educación, ciudadanía. Ya sabes.

"Y los Consejos de Administración... yo no voy a ir a ninguno, así que no me interesa"

Escrito por: jorge el 14 Feb 2008 - URL Permanente

Esta frase es el final de una enumeración que acaba de hacer la Secretaria de Política Social del PP, Ana Pastor, en el programa '59 segundos' de TVE.

Hablaba de la Ley de Igualdad entre mujeres y hombres, y ha ido desautorizando una a una las medidas que recoge, acabando con esta afirmación que no entiendo bien.

No sé si la señora Pastor se refiere a que no le importan las mujeres que quieren llegar a ocupar altos cargos en las empresas, si es que de repente se ha vuelto una socialista radical y sólo piensa en las trabajadoras más desfavorecidas y con menos salarios (aunque escasos minutos atrás se enorgullecía y llenaba la boca con lo bien que en el campo directivo se había desenvuelto su nuevo compañero Manuel Pizarro) o si, como última opción, significa que a ella "le resbala" (si se me permite la expresión) todo lo que no le afecte de forma personal y que las ambiciones del resto de los españoles no son dignas de ocupar su tiempo.

Me gustaría una aclaración a este respecto, y aquí la dejo a ver si alguien me ayuda.


Actualización.

Acaba de finalizar el programa, al que han asistido tres políticos socialistas y tres del Partido Popular. La presentadora, Ana Pastor (la periodista), ha pedido que cuenten como imaginan el amanecer del 10 de marzo. Todos ellos han respondido como se esperaba, haciendo una previsión de victoria para los suyos.

Sin embargo, una frase me ha llamado la atención y quiero invitar a reflexionar sobre ella. El último invitado del PP en tomar la palabra, Arturo García Tizón (candidato por Toledo), ha comentado que espera una mañana como la que se vivió "en el año 1978 en la que nacía una España en libertad", comparando así la salida de un régimen dictatorial con un supuesto fin del Gobierno de Zapatero. ¿Resiste comparación?

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    Sobre este blog

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    Jorge Barraza

    21 años. Estudiante. Vocación de periodista. Apasionado de la política. Enamorado de la radio. Bloguero desde el año 2003, aquí desde 2007. De izquierdas. Socialdemócrata. Ecologista a mi manera. Republicano. Lector de lo escrito, hasta de los botes del champú. Amante de la música, de casi toda. Soy feliz montado en una bici; dejo de serlo con la injusticia, social o personal. No creo en la hipócrita corrección política, sí en la sinceridad. Español y europeo, con el corazón en Madrid y pensando sin fronteras, sin barreras.

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