Desde el fiordo
20 Nov 2007
Razones para la esperanza... pero no para la ingenuidad
Ante el pleno de la Conferencia Espiscopal, se descolgó Ricardo Blázquez ayer con un discurso que tiene, cuanto menos, líneas sorprendentes. El jefe (al menos sobre el papel) de los obispos españoles, reconoció el derecho de mirar al pasado "con el deseo de purificar la memoria, de corregir posibles fallos, de buscar la paz"; reconoce ese derecho no sólo a la Iglesia, sino a "cada grupo humano –una sociedad concreta, la Iglesia católica en un espacio geográfico, una congregación religiosa, un partido político, un sindicato, una institución académica-". Aboga por una "aproximación abierta, objetiva y científica al pasado".
La historia nos enseña que, si las cosas de palacio van despacio, las de la Iglesia van a un ritmo todavía más cansino. No es así de extrañar que la jerarquía española haya tardado setenta años en reconocer que, a lo peor, cometió errores de bulto en nuestro pasado más sangriento. Como el propio Blázquez afirma, no se trata de mirar al pasado "con ánimo de revancha", sino para saber "qué ocurrió, cómo ocurrió, por qué ocurrió, qué consecuencias trajo".
La intervención de Blázquez da razones para la esperanza. Pero ingenuos no debemos ser. Yo estoy seguro de que el discurso de ayer de Blázquez es una despedida con honor. El sector más conservador de los obispos no le perdonan su moderación y lo de ayer me suena a "de perdidos, al río". Cuando los Rouco o Cañizares, el sector más duro, reasuma el mando de la Conferencia Episcopal, pasará seguramente tiempo antes de que podamos escuchar de nuevo esta línea en un presidente de los obispos. Pero, de cualquier forma, lo que ayer dijo Blázquez quedará en los archivos.
Últimos comentarios
- Una pena... 3 comentarios sweetmielina Pat amiga
- Razones para la esperanza... pero no para la ingenuidad 3 comentarios Pat Anónimo amiga
- ¿QUIÉN DA MÁS? 4 comentarios Rafael Cobo javier amiga Pat
- Un espacio para la reflexión... aunque sólo sea la mía. 1 comentario Pat
Ídolos
Buscar
Suscríbete
Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):
Gran via, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 913470700 
3 comentarios · Escribe aquí tu comentario
amiga dijo
Lo que no entiendo es porque seguimos dejando que la Iglesia tenga el poder de opinar
Anónimo dijo
Amiga, la Iglesia tiene el mismo derecho que tú de opinar.
Tu postura me parece un tanto preocupante, pues aquí pulula mucho izquierdista y como Lenin, Bujarin, Tortski y Stalin, parece que si no se piensa como tú no hay derecho a opinar.
La iglesia tiene derecho de opinar como cualquier institución y/o persona. Yo disiento con la Iglesia en muchas cosas, sobre todo en las cúpulas más conservadoras, pero también he visto el trabajo de base de cientos de curitas y monjas que dan su vida por los más podres. Te recomiendo que no te pierdas un informe maravilloso que descubrí este fin de semana en el diario Clarin de Argentina.
Es la historia de la monja que estuvo con las monjas francesas que desaparecieron en la dictadura y que pudo salvar a una de ellas. Dos monjas desaparecieron, pero ella pudo ayudar a la tercera. Mira el trabajo que está haciendo:
http://www.clarin.com/diario/2007/11/17/conexiones/inicio_angel.html
Esa mujer que ves ahí, también es iglesia, y eso me da un poco de esperanzas
Pat dijo
Dan ganas de gritarles "pidan perdón y condenen de una vez el franquismo o quítense la careta y asuman que son franquistas". Pero como bien decís, los tiempos de la Iglesia hacen que lo de Blázquez sea un paso de gigante.
Así que, aunque insuficientes, sus palabras abren una puerta a la esperanza (¿o seré muy ingenuo?).
Escribe tu comentario