El Analista
18 Mar 2008
Firmemos un contrato
Durante la pasada campaña electoral el líder del Partido Popular se descolgó con una propuesta con bastante tufo populista (que no Popular) y cavernícola.
Proponía el Sr. Rajoy que los inmigrantes, a fin de obtener el permiso de residencia firmaran un contrato por el que se comprometieran a adaptarse a nuestras costumbres. En definitiva, que desapareciera el velo de las cabezas de las mujeres musulmanas.
Al margen de las consideraciones de lo que el citado velo significa en cuanto a la situación de la mujer en el Islam, me sorprende que queramos que los inmigrantes firmen contratos cuando los "aborígenes" demostramos a menudo falta de respeto por las normas cívicas.
Hace unos días asistí con bastante tristeza a un espectáculo que pide con urgencia un contrato del estilo de los que propone Rajoy. Tres niñas de unos 15 años de edad viajaban en tren, una de ellas con los pies encima del asiento que tenía enfrente. Una señora de unos setenta años, cuando sube al tren, reprende a la niña y ésta con todo el descaro del mundo, en lugar de rectificar su conducta se dedica a contestar a la señora ante la impasividad, incívica también, del resto del vagón (yo incluído). Por cierto, hasta la fecha no he visto a ningún inmigrante con los pies encima de los asientos de los trenes.
En fin, no valoraré si la anécdota (no ocasional) tiene mayor trascendencia o no que el uso del velo (no soy quién para valorar lo que significa el uso del velo), pero visto lo visto propongo que firmemos un contrato cívico y que expulsemos a sus países de origen a quien lo incumpla (igual la señora del tren se queda sola).
Por cierto, ¿qué haremos con el velo de Doña Rogelia, Sr. Rajoy?
Gran via, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 913470700

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