TERRICOLA EN FUNCIONES
27 Ago 2008
Frenesí
Hace tiempo descubrí que mi vocación era escribir y pensar. Ya por los 5 años mi entrega a la influencía estética que me trasmitía la poesía era total. Lo primero que gané fueron premios de poesía por unos versos que escribí inspirandome en Egipto. Poco tiempo despues en la escuela resultó que lo que hacía en los ejercicios de clase era puntuable altamente y muy valorado. Luego, cuando me quise dar cuenta ya tenia unos 15 años y estaba a las puertas de la casa de una chica con la que tendría la experiencia de mi primer beso. Al mismo tiempo y aun más apremiante era la presión del entorno escolar en torno a la idetidad sexual que debía (no que pudiese) tener. Es decir, se trataba ya de una experiencia más compleja porque entraba en juego el elemento de la convivencia y de la integración por aceptación en un grupo... bueno, en un gremio, en función de qué tipo de tendencia sexual tuvieses pues se trataba de los chicos y las primeras fases de nuestra absurda cultura masculina con las exhortaciones de su dogma heterosexual. Ni que decir tiene que tras dar aquél primer beso y conseguir pasar la prueba de masculinidad entre los chicos y también las chicas, yo mismo ya comencé a sentir plenamente el fenómeno de la identidad. Luego, en todo esto estaba la casa, mi familia, mi nicho de sangre, en donde todo lo que ocurriese lo recibía pasivamente: el desayuno, la comida, la cena, la coacción de mis padres para estudiar y en general seguir unos horarios sensatos.. también, y no menos importante, las exhortaciones teóricas divergentes y a veces coincidentes de Papa y Mama en torno a diversos temas, sus discursiones, etc. En cuanto a lo activo, a mi me quedaba tan solo, y más me valía, el asunto de distinguir lo uno del otro, de identificar y asociar a mi Madre con ciertas cosas y a mi Padre con otras. E igualmente ocurría con mis hermanos y supongo que a ellos conmigo. Unos nos determinamos a otros, tanto familiarmente como socialmente. Un plano, el familiar, digamos íntimo y otro, el social, digamos exterior. La personalidad la identifico ahí lanzada inevitablemete para formarse y en función de cómo sea en ellas la experiencia así sin duda tu personalidad y tu interior y exterior será. Fui un chico más bien reservado y a la vez travieso. Y hasta el instante del primer beso con Juri, aquella primera chica, mi vida había sido más bien un flujo y cúmulo de emociones producidas por personas y fenómenos externos. Aquél beso desencadenó un universo de horizontes y cosas por investigar, ... investigar más sobre esas sensaciones. Pues quizás instintivamente, aquél primer beso no fue nada, pero si lo que sugirió, si lo que parecía prometer. No tardé en salir de dudas en cuanto a los beneficios de los besos, pues ellos como todos sabemos venían acompañados siempre de caricias y de un trato tan parcialmente positivo que era imposible no sentirte en una nube. Es imposible no reconocer y hablar del afecto como algo mágico pues al ser monotemáticamente positivo, es imposible ver las cosas en contradicción sino siempre desde un punto de vista positivo. Es gracioso hablar de esto pues resulta que aunque ahora mismo, en frio, se puede decir que algo que solo te hace sentir placer o grandes emociones positivas es una suerte experimentarlo, lo cierto es que corto es aquél idilio que marcha bien y es intenso. Realmente a cada beso dado se está generando una circunstancia o fenómeno contrario a ese bienestar mutuo que tarde o temprano sale de su sombra o por la puerta de atras y deja al desnudo las inconfesiones y los angulos ignorados por el ego de los dos. Pero volviendo que no me quiero desviar mucho, me voy ahora al tema de mi desarrollo personal, de los tiempos en los que mi interior buscaba amistades y lugares en los que él sentía atracción y gusto de estar. Allí donde viví, que fueron muchos sitios, pues nunca viví más de 4 años seguidos en nigún lugar, y siempre hablando de ésta España nuestra, ya consumadamente "macho" y heterosexual, descubrí que me correspondía el futbol como medio para emanciparme en la aceptación de los miebros de mi generación. Con el tiempo, penetró también en mi conciencia el fenómeno del futbol profesional y las historías imposibles de futbolistas que devinieron dioses tras salir de la pobreza extrema. De un día para otro me ví metido en una fiebre de aspirar a ser como ellos. Cromos, estampitas, camisetas, balones y cómo no: la Tele. En la Tele se encontraba el "Líquido" del que más se hidrató mi imaginación y desgraciadamente mi personalidad. Y decir esto, es decir que su influecia fue profundísima, calando tan hondo que cuando me quise dar cuenta ya tenía 18 años y todo mi pasado desde el primer día que me senté ante alguna de esas "cajas" había consistido en aspirar a ser alguno de los modelos canónicos de heterosexuales que se presentaban en los distintos programas y películas. Incluso mi visión del mundo estaba basada completamente en la información que a través de ella se irradia. Y decir esto, es, cómo no, hablar inevitablemente de codigos morales, de inicio y concepción de una idea sobre el sexo, la mujer, la familia, el ideal de amistad, de pareja, etc, etc, etc, etc, etc,..... Pronto llegó una noche de la que me desperté ya con unos 21 años. ¿Qué ocurrió? mi representación de todos esos ideales se veía acompañada de otro tipo de ideales que hasta entonces no habían tenido la presencia suficiente como para estar presentes en mi parte consciente las 24 horas: el mundo, mi pais, el ideal de ser ciudadano de mi pais, la distinción entre ser ciudadano de mi pais y ser miembro y vecino de una ciudad y asi de un barrio. En poco tiempo, esto que ya había comenzado a transmitirseme desde el almacen de la cultura; todo ello comenzó a trasportame situacionalmente, me hizo ser receptivo a la política, a intentar comprender las distintas culturas y tipos de civilizaciones, sensible al eterno pleito entre religiones y laicismo, entre concepciones distintas de un mismo tipo de religión, etc.... es decir hablo con esto, no de mi madurez, sino de los tipos de información y conocimientos que tenía ya en cuenta y que ya no renegaba sino que necesitaba intentar comprender. Ya por entonces había abierto mi primera cuenta de correo en internet y no tenía duda alguna de lo que aquello suponía: un universo de noticias e informaciones que me permitiría casi instantaneamente tener acceso a miles de oportunidades de ser más conciente y com-pe-ti-ti-vo, de escribir todas la cartas que quisiese con mayor rapidez y sin el rubor del complejo de tener una letra comprensible o no, etc, etc. Si, esa es la palabra "competitivo". Con esta palabra también me encontré al despertarme una mañana, aunque, por ser lo que es, es decir, por ser un fenómeno humano, ya hacía tiempo que en todos esos ámbitos que os menciono arriba lo venía experimentando. No recuerdo exactamente en qué momento este concepto llenó mi conciencia con su nombre propio y significado. Seguramente fue en muchos sitios a la vez e incluso de forma subliminal que aprehendí su significado, es decir, por boca a boca, por algún compañero que repetía indignado como aquél otro tenía más nota pero le había dicho el día del examen que no había estudiado, por ver cómo las chicas se acercaban a unos y a otros en función de su cumplimiento con el modelo establecido, etc, etc, etc. Lo cierto es que aquí, en el momento de "la competitividad", todo lo que vengo comentando, todo ese universo de fenómenos, de informaciones y posibiliades, dejó de seguir pareciendome lo que parecía por si mismo. Todo estaba estancado, al menos así lo empecé a vivir yo en mi interior. El fenómeno de la competitividad impera desde entonces en mi día a día de forma inmediata. No es visible ni tiene gusto ni color, pero es un espíritu cuya voz resuena rapsodiando repetitiamente un nombre cual fanático religioso a su Deidad predilecta: dinero, dinero, dinero.
(Hasta aquí el primer punto de un escrito con el que quiero experimentar intentando elaborar una novela sobre un personaje y su vida en el siglo XXI. Aun no he elegido el nombre del protagonista de ésta historía porque confio que el espíritu de la inspiración no faltará a su cita conmigo en breve. Pretendo recuperar un contexto e historía lo más fiel posible a la textura de la realidad que la gran mayoría de no solo los Españoles sino de, me temo, los Europeos experimentamos cotidianamente. Todo, claro está, en clave literaría y, por supuesto, huelguelo, con la mayor humildad y coherencia posible.
De momento, esto es todo. Tengo las mismas emociones que cuando voy a iniciar un viaje y con el mismo entusiasmo e intriga lo voy a experimentar. Estoy abierto a sugerencias y propouestas para la construcción. El desarrollo y la idea básica lo haré yo, pero cualquier consejo narrativo, técnico o tema que se quiera introduccir para tratar en alguno de los capítulos será sopesado con gusto. No sugiero que lo hagamos juntos, pero si que colaboreis, si le veis sentido, conmigo.
En los próximos días continuo. Saludo a todos)
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2 comentarios · Escribe aquí tu comentario
azureus dijo
Qué buen texto, se nota que te gusta y además lo haces bien.
un saludo
cirujeda dijo
Te animo a que lo hagas, me ha costado un poco seguir la lectura, utilizas pocos puntos y apartes, pero supongo que es debido a falta de espacio, cumple tus sueños.
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