Uno de tantos
El PP ya no es el PP
Se me ha llamado exagerado, pero lo vuelvo a repetir: o cae Mariano y se celebran unas primarias como es debido o el PP se rompe. La anomalía democrática que supone una derecha aglutinada y enlatada en un único partido tiene que acabarse antes o después. Será antes si Rajoy se queda y será después si decide irse, pero será.
Actualmente podemos distinguir tres alas. Una encabezada por el presidente del partido, Mariano Rajoy, que quiere -contra viento y marea- volver a presentarse como candidato en 2012 y que ha decidido realizar una medio-reforma-me-quito-a-los-que-no-quiero-y-aquí-paz-y-después-gloria (más o menos). Pero que le está saliendo mal. Otra encabezada por Esperanza Aguirre que, bajo la excusa de la democracia interna y con el argumento de que Mariano ha perdido ya dos elecciones generales, pretende hacerse con el control poniendo cara de niña buena y enarbolando su bandera de liberal. Y que tiene, horror, demasiados seguidores. Y una tercera, sin cabeza visible, en la que meteríamos a todos estos desertores (Acebes, Zaplana, San Gil...) que lo que han querido y quieren es que el partido no mueva un ápice su postura -sus ideales, los llaman ellos-. Que no evolucione. Y que salga el sol por donde quiera porque el cambio de los tiempos se la trae al pairo. Ellos no van a cambiar.
El PP está dejando de ser el PP porque una parte del partido -la parte que ahora tiene el poder- quiere, supuestamente, modernizarse. Y bien digo supuestamente porque una mordernización nunca podrá consumarla quien lleva años perdiendo elecciones. Esa parte se está dando cuenta de que para hacer política en pleno 2008 hay que renovarse. Renovarse o morir. La otra parte (Esperanza a un lado) no quiere saber nada de nacionalismos -que a muchos tampoco nos gustan, pero con los que hay que entenderse-. Es curioso que nadie sacara los pies del tiesto en 1996 cuando se pactó con CiU y PNV. A lo mejor es que por esa época el PP no tenía "principios" y los ha ido adquiriendo a lo largo de los últimos doce años. Quizá. Como quizá también haya ido forjando, sin saberlo y a la vez que asentaba sus "principios", el peor de los finales.
El principio... ¿de qué?
Ahora sí que sí. Ya no cabe duda. La veda se ha abierto y Mariano tiene ganas de marcha. "Si alguien quiere irse al Partido Liberal o Conservador, que se vaya", ha dicho en Elche. Estamos ante el principio de algo. ¿Pero el principio de qué?
Al parecer, Rajoy está ya harto de que algunos medios de comunicación le escriban el guión ("A mí no me ha pedido que me presente ningún periódico ni ninguna radio"). Parece que se acaba de caer de la cama -o de un guindo-, se ha dado un buen coscorrón y ha caído en la cuenta de que haberles seguido la corriente durante cuatro años no le ha llevado a buen puerto. Pero la situación interna del partido desde el 9-M hasta hoy no augura tiempos mejores.
Podría ocurrir, aunque es harto improbable, que Esperanza decidiera hacerse la sueca y no seguir con el juego de descalificaciones. Dejar que Mariano salga elegido en el congreso y, más tarde, Dios dirá. Esto traería consigo durísimas críticas por parte de los medios que le han hecho la cama a ambos hasta ahora, por lo que es difícil que ocurra.
Otra opción sería la de la presentación de la candidatura de Esperanza. La menos dañina para el partido en su conjunto. Podrían decir que existe democracia interna y que los militantes han sido quienes han decidido. Como lo más probable es que gane Rajoy por goleada, es posible que sea esto lo que pretenda provocar Mariano con sus palabras. Pero, claro, Espe no va a presentarse a nada que no sepa de antemano que tiene ganado, a no ser que, de la noche al día, hubiera brotado en ella una responsabilidad de partido sobrenatural y hubiera decidido dejar su ego en el armario. Así que tampoco es muy convincente.
La tercera posibilidad sería la escisión de los populares. En un principio puede sonar a idea descabellada pero no lo es tanto. España es el único país en Europa -no sé si para bien o para mal- en el que la derecha no está compartimentada. Aquí no hay un partido de centro-derecha, un partido liberal ni una ultraderecha articulados como tal y con una base social establecida. Somos -y ya digo que no sé si para bien o para mal- una anomalía. La derecha no debe tener miedo a la división. Sobre todo porque es una división lógica. Los liberales no tienen por qué comulgar con determinadas propuestas de los democristianos ni estos con las de los conservadores o los filo-fascistas, del mismo modo que los socialistas y los comunistas no coinciden en muchos de sus planteamientos ni de casualidad. Y bien digo que no tienen que tener miedo porque, a la hora de la verdad, existen los pactos para obtener el Gobierno y santas pascuas.
Estamos ante el principio de algo pero no sabemos muy bien de qué. Sea como fuere, la derecha debería tener el valor suficiente para hacer frente al problema desde la raíz. Y esa raíz, por mucho que se empeñen, no va a aparecer ni haciendo un congreso a la búlgara ni escupiéndose a la cara desde sus periódicos de cabecera.
Los gozos y los pozos
Nada. Al final, nada de nada. Para una vez que la posición tomada por Esperanza Aguirre es normal y coherente, van los barones populares y nos estropean la ilusión.
Tanto usted como yo, estimado lector, desconocemos el fondo de las intenciones de esta mujer (aunque nos lo podamos imaginar), con lo cual no podemos juzgarla por ello. Esperanza sólo ha abierto la boca dos veces esta semana: una, para decir que no tiene en mente presentarse a la presidencia del partido (pero que si se presenta, Mariano será el primero en enterarse) y otra para reiterar que ella sólo busca un debate de ideas. ¿Por qué, entonces, la juzgamos por intenciones no confirmadas y hechos no consumados? No lo entiendo.
Como tampoco entiendo la campaña que, desde algunos medios autodenominados de izquierda (y blogs de esta nuestra comunidad), se está empezando contra Rosa Díez. Ahora resulta que porque Falange y demás gentuza hayan dicho y escrito dos líneas en favor de la ex-socialista, hay que empezar a dar por hecho que ella comulga con el ideario de esas formaciones.
No podemos pedir que cese la crispación y la calumnia si nos encargamos de fomentarlas desde nuestras propias plataformas. No podemos exigir autocrítica y no hacerla también nosotros. A ver si, al final, va a resultar que nos hemos contagiado de la mala leche de la derecha. O lo que es peor: a ver si va a resultar que tenían razón cuando decían que la crispación era cosa nuestra.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de EL PAÍS y en La Comunidad de la Cadena SER)
¿Comienza la era en la que los militantes deciden?
Si es que, de verdad, no puede uno irse un par de días porque el panorama político se pone la mar de entretenido. Hay que ver.
La falta de higiene democrática dentro del Partido Popular es una realidad desde hace años. Otros partidos tampoco la tienen, cierto, pero en el caso del partido conservador ha llegado a un extremo en el cual ni sus propios militantes la toleran. Bien hecho. ¿Podría hablarse de guerra? Puede. ¿De competición? Quizás. Lo que sí está claro es que hay miembros del partido que no están de acuerdo con las decisiones tomadas desde el 9-M y van a hacerse notar. Es la maravilla de vivir inmersos en la sociedad de la información: que la información la hacemos todos.
El bombazo saltó ayer con la posibilidad de que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, presente una candidatura alternativa a la de Mariano Rajoy en el congreso de junio. Puesto que la información viene del diario EL MUNDO ha de cogerse con las cautelas oportunas, ya se sabe, pero lo destacable es cómo ciudadanos (anónimos o no) han decidido lanzarse a la red con sus propuestas para la renovación del partido. Esperanza2012 lo hace sin tapujos. Quién esté detrás o no no es relevante. Ni siquiera son relevantes en este momento determinados contenidos de ese blog (por otro lado, más que discutibles). Lo relevante es la iniciativa y, sólo por eso, merece el aplauso de cualquiera que se haga llamar demócrata.
Si Rajoy llega a disputarse la candidatura a la presidencia del partido con otros aspirantes sería la primera vez que los militantes de base, los que dan los votos a un partido, habrían conseguido su objetivo. Objetivo, además, que siempre será más noble que el de cualquiera que tenga un escaño en el Congreso. Habrían propiciado una guerra necesaria y habrían puesto firmes a los mandamases del PP. Porque antes era fácil silenciar las voces discrepantes pero hoy, le pese a quien le pese, quien está en la red es quien existe. Y existe para todo.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
El poder judicial abofetea al PP
No se habían levantado de una cuando, ¡bim!, les llegan otras sin apenas darse cuenta.
Lo del Severo Ochoa de Leganés ha sido el culmen de la vergüenza. Primero, por poner en cuestión el trabajo de un equipo profesional. Desconozco desde cuando una denuncia anónima infundada da lugar a destituir a nadie de un cargo sin investigación previa. Y siendo, nada más y nada menos, una denuncia de 400 homicidios. Bueno, 400 que, de repente, se convirtieron en 25, luego en 13 y que ahora la Audiencia de Madrid ha reducido a cero. No sé por qué me da en la nariz que detrás de esa denuncia anónima puede estar detrás alguno de los que han presentado las denuncias contra las clínicas de interrupción voluntaria del embarazo. Y yo me pregunto, ¿en qué se basaron los peritos encargados por la Comunidad de Madrid para concluir que había habido mala praxis si nunca han existido pruebas? Sólo se puede dudar de la supuesta imparcialidad de los mismos. Y, encima, el dandy Güemes tiene la cara dura de decir que el servicio de urgencias ha mejorado. Lo que han mejorado han sido los atascos en las urgencias, en un 55% para ser exactos. Desde luego, si el doctor Montes y su equipo fueron cesados "por cuestiones administrativas" el señor Lamela metió la pata hasta el fondo del abismo. No hay que pedir perdón. Hay que pedir la cabeza política del señor Lamela e inhabilitarle para seguir ocupando cargos públicos. ¿Cómo rehabilitar ahora al doctor Montes y su equipo? ¿Acaso puede hacerse ya?
Pues bien, por si fuera poco hoy el Tribunal Constitucional echa para atrás el recurso de incontitucionalidad que presentó el PP contra el apartado de listas paritarias de la Ley de Igualdad. Ya dijimos en su día que la recusación era de absolutos catetos, pero parece que al principal partido de la oposición sólo le vale cuando se lo dice un magistrado. ¡Qué digo! Diez magistrados de doce. Repito por enésima vez: puede que en los "ambientes" en los que se mueven algunos altos cargos del PP leyes como esta estén de más. Y bien digo puede (concédaseme el beneficio de la duda). En determinadas capas sociales la discriminación positiva es ne-ce-sa-ria. Más siendo el único método que ha funcionado hasta la fecha (véanse las políticas de los países nórdicos desde hace décadas).
Añadamos otro más, aunque menos conocido. Justo después de ganar sus terceros comicios por mayoría absoluta el pasado año, el alcalde de Salamanca, Julián Lanzarote, decició por su cuenta y riesgo echar a los miembros del Grupo Municipal Socialista del OAGER (Organismo Autónomo de Gestión Económica y Recaudación) (¿porqué habría sido?). Como es lógico, los socialistas comenzaron trámites legales que han llegado a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia que obliga al alcalde a readmitirlos. El TSJ ha dicho que la medida "privaría a los concejales afectados de ejercer su derecho constitucional" y que la argumentación manifestada por el Ayuntamiento de Salamanca para modificar los estatutos, aludiendo a la "oportunidad política", constituye "una afirmación huérfana de contenido jurídico, social y político alguno".
Pero no se preocupen, que poco les importa la justicia cuando se interpone a sus intereses. No tardará en llegar la próxima sentencia. Ya verán.
El valor de un gesto
¡Qué preocupación! ¡Madre mía! ¿Se saludarán? ¿Torcerá Juanito el gesto hacia la derecha? ¿Levantará la cabeza Pepita o la bajará como muestra de arrepentimiento? ¿Moverá compulsivamente los ojos o se pondrá a jugar con el móvil? Ay, no sé, no sé, chica. Pero la noticia está que arde. Catarsis de emoción.
Gilipollas. Eso es lo que somos la mayoría: gilipollas. Cuando ayer me he descubierto a mí mismo subiendo el volumen de la televisión para enterarme de cuál había sido la actitud del alcalde y la presidenta en el mitin de Mariano me he dado pena de mí mismo. Pena por preocuparme por algo tan sumamente estúpido. Porque, mientras en España reflexionamos sobre el valor de un gesto u otro. En la franja de Gaza comienzan a morir uno tras otro. Ahora no es por culpa de las bombas. Es que Israel les ha dejado sin suministro de combustible y, como consecuencia, un tercio de la población se ha quedado sin electricidad. Nada. Incluso el propio ministro de defensa israelí, Ehud Barak, se ha dado cuenta de que la medida es demasiado drástica. Van ya cinco muertos inocentes (de los que no combaten) porque en los hospitales no se les ha podido suministrar el tratamiento adecuado. Aun así, no piensan, de momento, dar su brazo a torcer. No lo han hecho nunca y lo van a hacer ahora, ¡ja!
Como ya he dicho varias veces: algunos palestinos también tienen culpa, claro. Les echaron de sus tierras y se defienden, pero descerebrados hay en todas partes. No seré yo el que criminalice únicamente a Israel (aunque tenga la mayor parte de culpa). Lo que sí está claro es que quien incumple sistemáticamente las resoluciones de Naciones Unidas, bajo el amparo de EEUU, es Israel. Quien se pasa por el arco del triunfo a la diplomacia internacional es Israel. Quien está llevando a cabo un genocidio casi idéntico al que sufrió ese pueblo bajo la dominación nazi es Israel y no el pueblo palestino, cuyos ataques no pueden ser condenados por la ONU porque ni siquiera existe como estado.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
Sobre este blog
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Fernando Blázquez
24 años, salmantino. La informática fue mi primera elección. Luego me di cuenta de que necesitaba dedicarme a algo más "humano". Lo intentaremos con el periodismo.
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