Uno de tantos
Huelga sí; sabotaje no
Varias asociaciones de transportistas -las más importante según unos, las no tan importantes según otros - están desde hoy en huelga. Dicen que no obtienen beneficios con los precios actuales de los combustibles y echan la culpa al Gobierno. Voy a ahorrarme calificativos hacia la capacidad intelectual de ciertos transportistas -que, entiendo, en muchos casos se fían de lo primero que se les dice por falta de (in)formación-, pero no hacia lo que piden y sus actuaciones.
Es el cuento de siempre. Cuando las cosas van bien los beneficios son míos y sólo míos. Cuando van mal el único responsable es el Estado -en una economía de libre mercado. Y lo que nos quedará por oír-. El caso es que ni los precios mínimos, ni el aumento de subvenciones, ni ninguna de las medidas que ellos mismos proponen van a solucionar la crisis. Porque si el petróleo sigue subiendo, en pocos meses las medidas habrán quedado obsoletas y pedirán más y más hasta llegar a lo inasumible. Y, del mismo modo, todos los españoles querríamos tener acceso a esas subvenciones, porque somos iguales, ¿no? El Gobierno no debería ceder un ápice ante posturas absurdas de pan para hoy y hambre para mañana que parecen diseñadas por preescolares. Además, porque será por el bien de los propios transportistas.
Por otro lado, las acciones de los piquetes son intolerables. Y las amenazas de sabotaje a eventos como la inauguración de la Expo de Zaragoza deberían, si me apuran, hasta constituir un delito en grado de tentativa. Los huelguistas ejercen su derecho. ¿Por qué quienes quieren trabajar no pueden ejercerlo? ¿Por qué en estos casos las Fuerzas de Seguridad del Estado no cargan contra los piquetes? No puede tolerarse ni la más mínima intimidación y, tanto Policía como Guardia Civil, deben asegurar tanto la tranquilidad de quienes han decidido trabajar como el derecho a manifestarse de quienes han decidido secundar la huelga. Basta ya de tonterías.
La locura italiana y la basura hecha columnas
"Mussolini no mató a nadie. Mandaba a los opositores de vacaciones al exilio".
Empiezo a creer que los españoles somos moralmente superiores a los italianos. Lo digo completamente en serio. Una ciudadanía capaz de dar su voto (¡su voto!) a alguien que ha pronunciado semejante majadería merece ser tildada de estúpida. Como poco. En España este individuo no podría ser ni candidato a la presidencia del gobierno. Pero lo peor de todo es que no es un hecho puntual. No fue un desliz de un día. Es que, además, controla, directa o indirectamente, el 100% de las televisiones italianas; es que ha sido acusado repetidamente de tener relaciones con la Mafia; es que ¡ha sido condenado en firme por corrupción de la justicia! ¿Qué es lo que no ven los italianos? Por muy malo que sea Veltroni -lo desconozco-, no puede ser peor.
Y, encima, chulo como pocos. Para Berlusconi nuestro Gobierno es un "Gobierno rosa". Pues sí. Y a mucha honra -y con dos cojones-. Aunque, seguramente, gentuza como Antonio Burgos, Juan Manuel de Prada, Federico -no le hacen falta apellidos- o David Gistau estén encantados y hasta le rían la gracia a Berlusconi.
No, señor (¿?) Burgos, no. Ni Bibiana Aído es una "flamenquita" ni el resto de ministras son "las modistillas de ZP". Y no, Federico. Dudo mucho que haya "ganado un concurso de peteneras". Del mismo modo que dudo también que Zapatero haya tenido que buscar "debajo de las piedras" para encontrar a las nuevas ministras. Es una pena que en la derecha no haya tanta mujer válida, ¿verdad, señor de Prada? Al señor Gistau espero que le traten con el mismo respeto con el que él trata a "Carmen [Chacón], la del bombo". Y, desde luego, espero que al señor (¿?) Burgos le echen de comer tal y como él dice que quiere a Carme Chacón: "como animal de compañía".
Ya no es que las columnas periodísticas de determinados diarios estén llenas de cochambre, que también. Es que son la mismísima basura hecha columna.
(Este post se publica simultáneamente en la Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
Lo que viene siendo... un trasvase
trasvase / transvase. 1. m. Acción y efecto de transvasar. trasvasar / transvasar. (De trans-, de una parte a otra, y vaso). 1. tr. Pasar un líquido de un recipiente a otro.
Se pueden hacer peor las cosas, pero es realmente difícil. Se puede intentar llamar orbe giratorio que sale de noche a la luna, que nunca dejará de ser la luna. O se puede llamar mamífero hembra del toro que da leche merengada y es la mar de salada a la vaca, que nunca dejará de ser la vaca. Pues para este nuestro Gobierno no. "Traslado de agua", "aportación puntual de agua" o "minitrasvase" que, según la Vicepresidenta, "no implicará ningún tipo de trasvase". Es curioso eso de que un minitrasvase no vaya a implicar ningún tipo de trasvase. Es como si llevar una minifalda no fuera llevar una falda más corta o si un minibús no fuera un bus más pequeño.
En cualquier caso, no es ese el fondo del debate ni la cuestión primordial. Dice el Gobierno que será un traslado del agua sobrante del regadío. Que no se llevará agua directamente del Ebro, que no habrá nueva extracción de agua del río. Me parece estupendo. Sólo faltaba que, después de la que se lió, cuando lo pide Cataluña se haga uno el tonto y se lo dé -y no sería la primera vez-. Evidentemente, este no es el trasvase tal y como lo concibió el Partido Popular en el Plan Hidrológico Nacional. No hay peligro para los ecosistemas del Delta. Sin embargo, el cabreo del presidente de la Generalidad Valenciana es perfectamente comprensible, en tanto en cuanto podría haberse aportado una solución de este estilo a su problema -campos de golf aparte, claro está-. Y también al de Murcia o Almería.
Lo llame como lo llame el Gobierno, lo que va a aprobarse hoy es un trasvase con todas sus letras. Que no es malo, puesto que es necesario. Lo que sí es malo es que el resto de España vuelve a tener la sensación de que Cataluña está por encima del bien y del mal. Y en este caso quien queda como segundona es Valencia. Desde luego, ojalá Castilla no necesite nunca un trasvase, porque me veo bebiendo del primer abrevadero que encuentre.
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Valoraciones precipitadas
El nuevo Gobierno de España es un fiel reflejo de cómo quiere Zapatero enfrentarse a esta nueva legislatura. Sin embargo, resultan sorprendentes -que no novedosos- los análisis de fondo que desde medios variopintos se han hecho ya sobre las nuevas caras. La prestidigitación ha llegado a la prensa. Y es para echarse a temblar. ¿Dónde quedó aquello de "los cien primeros días"? ¿Alguien sabe cómo van a gobernar Beatriz Corredor, Cristina Garmendia, Bibiana Aído, Miguel Sebastián o Celestino Corbacho? Es entendible que los detractores del anterior ejecutivo clamen al cielo por la continuidad del resto si tanto los odian. Pero las ofensas contra el resto están de sobra.
Si nos ceñimos a los datos y somos serios hay razones para apludir, que no para poner ya nota a los nuevos ministros. Que una mujer se haga cargo, por primera vez, de un ministerio tan rancio como el Ministerio de Defensa es la mayor muestra que puede darse por la igualdad y no que haya un mayor número de ministras -aunque también sea una muestra plausible-. Los generales sometidos a los designios de la Chacón. ¡Qué maravilla!
La creación de un Ministerio de Innovación es una apuesta sin fisuras por la ciencia como motor de la economía. Hace años que debía haberse dado este paso -véanse los casos del Reino Unido, Francia, Alemania, Estados Unidos o los países nórdicos-, pero nunca es tarde si la dicha es buena. Que la nueva ministra, Cristina Garmendia, sea presidenta de una corporación empresarial puntera en la investigación con células madre -aparte de otras muchas cosas- es, cuanto menos, un guiño a las comunidades científica y empresarial. Puede que estemos ante al fin de la fuga de cerebros en nuestro país. Y no es moco de pavo.
Objetivamente pocas valoraciones más pueden hacerse. Sebastián ha sido siempre un hombre en la sombra -o sea, poco conocido- y, aunque no cuenta con mi simpatía, puede que ponga los puntos sobre las íes en el Ministerio de Industria.
Beatriz Corredor tiene la responsabilidad de realizar acciones políticas solventes con respecto a la vivienda que, con la que se viene encima, no será tarea fácil.
Bibiana Aído tiene en sus manos demostrar si la creación de un Ministerio de Igualdad sirve de algo. Ya veremos.
Y Celestino Corbacho tendrá que dar la cara ante el aumento del paro que seguirá creciendo en los próximos meses.
En cualquier caso, no es momento de valorar, sino de desear que desarrollen su labor de la mejor forma que sepan. Pero, eso sí. Dentro de cien días, que se preparen.
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La extraña sorpresa
Los discursos de investidura no son más que mítines de tono solemne. A ver si nos vamos enterando, porque hoy parece que habita entre las personas normales y entre las que no lo son (a saber: columnistas, contertulios...) una especie de aura simplona que les ha dejado completamente alelados.
Las sesiones de investidura no se inventaron para que la oposición ponga a caldo al presidenciable. Las sesiones de investidura fueron concebidas para que el candidato elegido cuente todo lo bueno que tiene pensado hacer y oculte todo lo malo. Y viceversa: para que la oposición pida al futuro presidente todo lo bonito que tiene pensado pedir y oculte todo lo que, de cara al público, no queda tan bien reclamar.
Es por ello que resulta bastante extraño que las personas que no son normales (repásese el primer párrafo si no se recuerda quiénes son) hayan afirmado que esto supone un cambio, que estamos ante la modificación de la conducta de los grandes partidos o que la crispación está siendo desterrada del debate político. Ja. Ja. Ja. Y ja. Para muestra, un botón: no hay más que repasar la sesión de investidura de hace cuatro años para darse cuenta del transcurso de la pasada legislatura y de la estupidez de las afirmaciones. Como dirían Tip y Coll con su jarra y su vaso de agua: "observen la tontería".
No sé. Puede que sea yo el que esté equivocado. Pero se dice, se comenta, se rumorea que la polémica sobre la asignatura de EpC sigue sobre la mesa, que los recursos de inconstitucionalidad sobre el Estatuto de Cataluña y la ley del matrimonio gay continuan ahí, que las luchas sobre cómo ha de repartirse el agua no han desaparecido (es más, están ahora más vigentes que nunca) y que se avecinan tiempos de vacas flacas, argumento siempre destructivo desde cualquier variante de oposición.
A no ser que sea para llenar minutos de radio y páginas en los diarios (hoy para decirlo y mañana para desdecirlo) no merece la pena engañarse pensando que esta va a ser una legislatura calmada. Es más, no creo que nadie pida y quiera una legislatura calmada. Lo que se pide es, únicamente, que el principal partido de la oposición no haga su labor insultando a la inteligencia de los ciudadanos.
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Ni tanto ni tan calvo
Que la caída de los 'parqués' a nivel mundial (a la espera de lo que hoy resulte de la sesión en Wall Street) está siendo escandalosa es una realidad. El Ibex 35 madrileño vivió ayer la peor caída de su historia. Hacía 17 años que no ocurría nada igual. Para tener las cosas más o menos claras, puesto que mucho se habla en los medios de comunicación, pero no de qué narices son las hipotecas subprime y de dónde viene esto, hago un breve resumen:
Como todos recordamos, entre 2000 y 2001 se produjo el estallido de la conocida como 'burbuja tecnológica' en los EEUU. Los inversores, visto lo visto, dirigieron su capital hacia lo tangible, hacia los bienes inmuebles. Como consecuencia de los atentados del 11-S, el clima de inestabilidad obligó a los principales Bancos Centrales a bajar los tipos de interés hasta niveles inusualmente bajos, para reactivar el consumo y la producción. Es en ese momento cuando gran parte de los mercados mundiales se dirigen hacia la construcción. Ahora bien, de forma lógica, los tipos de interés han ido subiendo paulatinamente. En estas, a las entidades crediticias de los EEUU (que son más listas que nadie) les dio por conceder un tipo de hipotecas 'especiales', de alto riesgo o subprimes dirigidas a clientes con escasa solvencia que, de manera evidente, ante la subida de tipos de interés han incurrido en impagos (puesto que, además, este tipo de hipotecas parten de un tipo de interés mayor). Esto también se ha extendido a hipotecas no subprimes.
Así las cosas, hecho este brevísimo resumen, ¿qué cabe destacar?
1º) Y más importante. Que ni Zeta, ni nadie del Gobierno, es responsable de esta crisis, de momento, bursátil. Han caído todas las bolsas (repito, a la espera de Wall Street hoy, aunque está cantado lo que ocurrirá). Tokio, Hong Kong, Londres, París, Berlín, Roma, todas. Dejemos la demagogia de lado o reservémosla para las mentes deficientes, ¿de acuerdo?
2º) Ante la situación el Gobierno de Bush decidió tomar medidas y parece que estas mismas han sido consideradas (por todos aquellos que defienden que el estado nunca debe intervenir, ¡qué cosas!) insuficientes. Otro gallo hubiera cantado si la intervención hubiera sido más temprana.
3º) En EEUU es explicable la caída de las bolsas, no así (de este modo tan radical) en el resto del mundo. La única explicación posible es el miedo contagiado, no real, que existe a que pueda ocurrir algo.
4º) No puede parecer que Solbes vive en Saint Olaf (Senolaf para los españolitos de a pie) cual Rose Nylund (Rous Nailan). Al paso que va, este hombre se vuelve mineral y ni nos enteramos. Desempeña bien su papel cuando quiere infundir tranquilidad. No se iba a poner a dar gritos y a llevarse las manos a la cabeza mientras corre de un lado a otro del Ministerio, pero convendría que pareciese que tiene vida. Tiene argumentos para defenderse de las críticas infundadas del Partido Popular (que reclama medidas pero no concreta qué medidas). Este Gobierno ha obtenido resultados económicos más que satisfactorios. ¿A qué espera entonces, señor Solbes, para rebozárselos día tras día en la cara al señor Pizarro? ¡Más vida, por favor!
5º) Sea como sea, alguien del Gobierno tiene que salir defendiendo su labor, porque esto es lo peor que puede ocurrir a dos meses de unas elecciones. Y recordemos que la mayoría de los españoles se dejan guiar por los sentimientos, no por la cabeza, y con eso saber jugar muy bien el principal partido de la oposición.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
Sobre este blog
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Fernando Blázquez
24 años, salmantino. La informática fue mi primera elección. Luego me di cuenta de que necesitaba dedicarme a algo más "humano". Lo intentaremos con el periodismo.
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