Uno de tantos
¿Quién decide lo que importa y lo que no?
España está llena de gente que sabe de todo. Y esto es una verdad como un puño a la que creo que ya me he referido en alguna ocasión.
Sin embargo, existe un determinado gremio que va más allá. Un gremio que es mucho más que omnisciente. Un gremio que traspasa fronteras y en el que las mentes de sus miembros están hechas de otra materia distinta a la del resto de humanos. Ese gremio es... el de los miembros, militantes, simpatizantes y votantes del Partido Popular. ¿Y por qué son más que omniscientes?, se preguntará el intrigado lector. Muy sencillo: la mente de un miembro, militante, simpatizante o votante del Partido Popular (desde este momento MMSVPP) no sólo sabe de todo y utiliza su criterio para decidir las cosas que le importan a él -o ella- y las que no, sino que también es capaz de saber lo que les tiene que importar al resto de mortales.
En general, este tipo de comportamientos pueden identificarse cuando otra persona -no MMSVPP, por supuesto- hace públicos sus intereses. Por ejemplo: supongamos que un votante socialista dice un buen día en el bar que le parece muy bien el nombramiento de una mujer como cabeza del Ministerio de Defensa. Sin perder un segundo, el MMSVPP dirá que qué tontería es esa y que, además, eso sólo le interesa a él. Que a "los españoles" eso no les interesa. Prueben, amigos, prueben. Ya les aviso que ahora se encuentran en la fase no-existe-nada-más-que-la-economía. Sea cual sea el tema que se saque nunca interesará, porque lo que realmente "interesa a los españoles" es la economía, esto es, lo que ellos quieren que interese.
Ayer mismo lo vivió en sus carnes el pobre Llamazares. IU e ICV presentaron una iniciativa para la retirada de los símbolos religiosos de los actos de toma de posesión de los cargos públicos. No voy a entrar a valorar a fondo la medida porque no es lo que toca, aunque no puede estar más cargada de razón. Pero a lo que íbamos: ¿cuál fue la respuesta del diputado del PP de turno? Pues que no era del agrado de su partido debatir temas como estos ante "los desafíos" que este país se tiene entre manos. Vamos, que no interesa.
En el PP todavía no se han dado cuenta de que hay tiempo para todo. De que pueden tomarse medidas contra la crisis económica y, en el mismo período -¡oh! ¡Dios! ¿Eso puede hacerse?-, aprobar otro tipo de normas. Como esta, por ejemplo. Porque en el Partido Popular no se han dado cuenta todavía de que el resto -los no MMSVPP- también pensamos y tenemos nuestro propio criterio. Porque a mí, señores del PP, al igual que a muchos millones de españoles, nadie me dice qué es lo que me tiene que importar y lo que no.
La victoria del sentido común
Zapatero ha revalidado su mayoría en el Congreso y será nuestro presidente, le pese a quien le pese, los próximos cuatro años. Como les gusta decir a muchos: "la ciudadanía ha hablado". Ha hablado alto y claro. Ya no está la excusa del 11-M (aunque muchos intenten apoyarse en la muerte de Isaías Carrasco. Oído esta misma mañana: "En estas elecciones a ZP no le han hecho falta 192 muertos. Le ha bastado con uno"). Pero las cosas como son: el PSOE no sólo no baja, sino que sube en escaños (los mismos que el PP) y en votos (casi 40.000). Y esto me encanta decirlo. Por todo lo que muchos han dicho sobre el presidente. Por todo lo que vaticinaban y por la bofetada que se han llevado. Y por el mal perder que tienen algunos, parece ser que inversamente proporcional a la educación recibida.
Mira que hubo momentos a lo largo de la legislatura en los que muchos pensamos que el presidente no iba a poder soportar la presión, tanto política como mediática, a la que estaba siendo sometido. Nunca jamás se había dicho de un presidente del Gobierno que estaba del lado de los terroristas. Nunca tanta mentira y tanta miseria moral fueron el centro de la vida política en España. Pensamos que no iba a aguantar. Afortunadamente, nos equivocamos. No sólo ha aguantado, sino que ha conseguido revalidar la mayoría necesaria para permanecer en el Gobierno.
Además, la ciudadanía ha sabido responder a los asesinos de ETA acudiendo a votar de forma absolutamente masiva. Como bien dijo la hija de Isaías Carrasco anteayer, había que ir a votar para demostrarles que no valen nada. Que son prácticamente vestigiales. Que su existencia no tiene sentido y que cada día su fin está más cerca. Todos debemos felicitarnos por una participación tan alta. Casi 8 de cada diez españoles con derecho a voto acudieron ayer a las urnas.
Pero ahora llega el momento de la autocrítica. El Gobierno debe calibrar de nuevo la balanza y pensar en los errores cometidos durante la legislatura, para que no vuelvan a repetirse. El presidente Zapatero nunca debe olvidar que es presidente de todos los españoles, no sólo de los que votamos a su partido.
Pero más autocrítica, desde luego, debe hacer el Partido Popular. Su estrategia de enfrentamiento, de utilización de las víctimas del terrorismo y de recurrir prácticamente todas las leyes aprobadas en estos cuatro años ante el Tribunal Constitucional no ha funcionado. Pensaron que la gresca les daría la victoria y se han encontrado con el sentido común de los ciudadanos. El partido tiene que hacer frente a una renovación completa de sus más altos cargos y comenzar un proceso de "primarias", por llamarlo de algún modo. Tal y como están las cosas parece claro que la lucha será encarnizada entre Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón (¿dónde estaban ayer?). Pero la renovación no debe ser sólo del cabeza de partido. Eduardo Zaplana (¿dónde estaba también?) y Ángel Acebes deben dejar paso a nuevas caras. El rejuvenecimiento del partido conservador es una medida necesaria y posible, para poder volver a ocupar el espacio de centro-derecha que nunca debieron abandonar.
Por lo demás, varias buenas noticas y una mala. Buenas: que UPyD entra en el hemiciclo (no así Ciudadanos, a los que sus crisis internas han consumido ya como partido) y que Esquerra baja cinco diputados. La mala: que IU casi sale del Congreso. Ha acertado Gaspar diciendo que se va. Pero cada uno tiene lo que se merece.
El reloj vuelve a ponerse a cero. Intentemos entre todos (puesto que todos somos responsables) tener una lesgislatura constructiva y no destructiva, en la que avancemos juntos en el mismo sentido. Podemos y debemos hacerlo. Hablemos, compartamos opiniones, debatamos y actuemos. Pero no llevemos el debate a lo más bajo. España no lo merece. Nosotros no lo merecemos.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
Sobre este blog
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Fernando Blázquez
24 años, salmantino. La informática fue mi primera elección. Luego me di cuenta de que necesitaba dedicarme a algo más "humano". Lo intentaremos con el periodismo.
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