Uno de tantos
La estupidez humana
Zaplana se aparta. Que no "se va", como dicen muchos medios esta mañana. Se iría si dejara su acta de diputado y decididera dedicarse a la contemplación (o al cultivo de la patata o al encaje de bolillos). Pero no. Ha decidido ser, según sus palabras, un "diputado raso". Maldita la gracia que debe hacerles este comentario a los diputados que siempre han sido "rasos" y que, seguramente, hayan trabajado diez veces más que Zaplana. Propongo una ronda de capones a Zaplana por parte de los diputados "rasos". Pero capones cariñosos. No se me vaya a entender mal.
Mientras tanto, Acebes sigue ahí. Agarrado al poste como un niño con rabieta que no quiere irse a casa después de toda una tarde jugando en el parque. Pero, aaamigo, todos sabemos que, antes o después, caerá. Porque siempre que uno habla de Acebes habla de Zaplana y viceversa. Porque fueron la vergüenza de este país del 11 al 14 de marzo de 2004 y, hasta el momento, no se habían dado cuenta. Es lo que tiene la estupidez. Pero tiempo al tiempo.
Y hay que ver, hay que ver lo puritanos que parece que nos estamos volviendo en algunos temas. Nos estamos 'norteamericanizando'. Aunque salvando las distancias, ¿eh? Que aquí todavía somos un punto más tontos. Me explico. Eliot Spitzer, ya ex-gobernador de Nueva York, ha dimitido porque le han pillado yéndose de putas de lujo. Habría que ver cuántos dimitían aquí por irse de putas. En efecto, casi ninguno. Y en eso no tenemos nada que envidiar a los estadounidenses. Cada uno hace con su vida privada (y sexual) lo que quiere, siempre y cuando, eso sí, su labor pública la realice de la forma más brillante posible. Y si se va de putas, se va de putas y si se la machaca con la tapa de un piano, ídem. Sin embargo, un ex-concejal del Ayuntamiento de Palma, un tal Rodrigo Santos, se ha ido de putos con el dinero de todos los palmesanos. Exactamente con 45.000 euros, que no es moco de pavo.
Evidentemente, nadie va a entrar a juzgar lo que el señor Santos haga en su tiempo de ocio, porque esto no es EEUU (gracias a Dios). Sin embargo, se merece que le digamos bien alto que se necesita ser imbécil para pagar esos servicios con cargo a una tarjeta de una empresa municipal. Como bien dijo Einstein: "hay dos cosas que son infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy tan seguro". Pues eso.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
Sobre este blog
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Fernando Blázquez
24 años, salmantino. La informática fue mi primera elección. Luego me di cuenta de que necesitaba dedicarme a algo más "humano". Lo intentaremos con el periodismo.
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