Uno de tantos
La soledad del Gobierno
Que el Presidente del Gobierno, como decíamos ayer, no mencione directamente la palabra crisis es un acierto. Esto no quiere decir, sin embargo, que el Gobierno en general -y Zapatero en particular- no tenga que hablar sobre la crisis. El intento, ayer, del Grupo Socialista en el Congreso de evitar la comparecencia urgente del Presidente no tiene razón de ser. Y más, si cabe, cuando por la mañana habíamos visto en Televisión Española a un Pedro Solbes renegando de las medidas más costosas que el Ejecutivo ha puesto en marcha.
No se puede querer frenar la desconfianza del ciudadano (y ciudadana, Bibiana, y ciudadana) evitando palabras alarmantes y, por otro lado, intentar escaquearse del Congreso o desdecirse en televisión. No es coherente hacer una cosa y la contraria, porque ambas quedan descalificadas.
De la soledad del PP hemos pasado a la soledad del Partido Socialista en la Cámara Baja y, por ende, del Gobierno. Hace ya varias semanas que debiera haberse celebrado el pleno extraordinario, que tendrá lugar el próximo dos de julio, por iniciativa gubernamental. ¿Qué es eso de tomar la iniciativa cuando no queda más remedio? ¿Qué cobardía es esa? Pueden contarse con los dedos de una mano las veces que compareció Aznar gracias a su mayoría absoluta. Por eso siempre me pareció un presidente detestable (entre otras muchas razones, claro está). Hasta ahora, Zapatero parecía distinto. ¿Qué ha cambiado? ¿Qué les pasa a los presidentes del Gobierno de España en las segundas legislaturas?
Las declaraciones de Solbes ayer en los Desayunos de TVE son, simplemente, una metedura de pata. A lo hecho, pecho. Que los 400 euros no van a solucionar la crisis estaba claro desde el momento en que la medida salió a la luz. Pero, ya que se ha consumado, defiéndase. Las formas, Pedro, son las formas. Era lo único que le faltaba al Gobierno: que el vicepresidente económico saliera en televisión y dijera que la decisión que se ha ventilado la mayor parte del superávit no va a servir de nada.
El tercero en discordia es Celestino Corbacho. Ayer anunciaba, absolutamente avergonzado -y no es para menos, aunque él no sea el responsable-, que el año que viene la tasa de paro estará más cerca del 11 que del 10%. Eso quiere decir que el número de parados aumentará en 375.000 en un año. La cifra no sería tan preocupante -entendida en el contexto en el que nos encontramos- si la actitud mostrada ayer por el Ministro de Trabajo no hubiera sido de resignación. Le faltó levantar los hombros y las palmas de las manos y decir: "¡qué le vamos a hacer!". Este país no necesita un ministro resignado. Necesita un ministro que diga: "tal y como van las cosas puede que el año que viene haya 375.000 parados más, pero este Gobierno va a intentar evitarlo por todos los medios haciendo tal y cual cosa".
Que el Ejecutivo no tiene en su mano la solución de la crisis es una realidad. Ahora bien, las pocas o muchas medidas que tengan que ponerse en marcha han de estar muy meditadas.
Me quedo con el comentario que un tal 'qwerty' hace en esta noticia en Público: "La capacidad de un gobierno para arreglar una crisis es limitada. Pero su capacidad para empeorarla es ilimitada".
Ni tanto ni tan calvo
Que la caída de los 'parqués' a nivel mundial (a la espera de lo que hoy resulte de la sesión en Wall Street) está siendo escandalosa es una realidad. El Ibex 35 madrileño vivió ayer la peor caída de su historia. Hacía 17 años que no ocurría nada igual. Para tener las cosas más o menos claras, puesto que mucho se habla en los medios de comunicación, pero no de qué narices son las hipotecas subprime y de dónde viene esto, hago un breve resumen:
Como todos recordamos, entre 2000 y 2001 se produjo el estallido de la conocida como 'burbuja tecnológica' en los EEUU. Los inversores, visto lo visto, dirigieron su capital hacia lo tangible, hacia los bienes inmuebles. Como consecuencia de los atentados del 11-S, el clima de inestabilidad obligó a los principales Bancos Centrales a bajar los tipos de interés hasta niveles inusualmente bajos, para reactivar el consumo y la producción. Es en ese momento cuando gran parte de los mercados mundiales se dirigen hacia la construcción. Ahora bien, de forma lógica, los tipos de interés han ido subiendo paulatinamente. En estas, a las entidades crediticias de los EEUU (que son más listas que nadie) les dio por conceder un tipo de hipotecas 'especiales', de alto riesgo o subprimes dirigidas a clientes con escasa solvencia que, de manera evidente, ante la subida de tipos de interés han incurrido en impagos (puesto que, además, este tipo de hipotecas parten de un tipo de interés mayor). Esto también se ha extendido a hipotecas no subprimes.
Así las cosas, hecho este brevísimo resumen, ¿qué cabe destacar?
1º) Y más importante. Que ni Zeta, ni nadie del Gobierno, es responsable de esta crisis, de momento, bursátil. Han caído todas las bolsas (repito, a la espera de Wall Street hoy, aunque está cantado lo que ocurrirá). Tokio, Hong Kong, Londres, París, Berlín, Roma, todas. Dejemos la demagogia de lado o reservémosla para las mentes deficientes, ¿de acuerdo?
2º) Ante la situación el Gobierno de Bush decidió tomar medidas y parece que estas mismas han sido consideradas (por todos aquellos que defienden que el estado nunca debe intervenir, ¡qué cosas!) insuficientes. Otro gallo hubiera cantado si la intervención hubiera sido más temprana.
3º) En EEUU es explicable la caída de las bolsas, no así (de este modo tan radical) en el resto del mundo. La única explicación posible es el miedo contagiado, no real, que existe a que pueda ocurrir algo.
4º) No puede parecer que Solbes vive en Saint Olaf (Senolaf para los españolitos de a pie) cual Rose Nylund (Rous Nailan). Al paso que va, este hombre se vuelve mineral y ni nos enteramos. Desempeña bien su papel cuando quiere infundir tranquilidad. No se iba a poner a dar gritos y a llevarse las manos a la cabeza mientras corre de un lado a otro del Ministerio, pero convendría que pareciese que tiene vida. Tiene argumentos para defenderse de las críticas infundadas del Partido Popular (que reclama medidas pero no concreta qué medidas). Este Gobierno ha obtenido resultados económicos más que satisfactorios. ¿A qué espera entonces, señor Solbes, para rebozárselos día tras día en la cara al señor Pizarro? ¡Más vida, por favor!
5º) Sea como sea, alguien del Gobierno tiene que salir defendiendo su labor, porque esto es lo peor que puede ocurrir a dos meses de unas elecciones. Y recordemos que la mayoría de los españoles se dejan guiar por los sentimientos, no por la cabeza, y con eso saber jugar muy bien el principal partido de la oposición.
(Este post se publica simultáneamente en La Comunidad de la Cadena SER y en La Comunidad de EL PAÍS)
Sobre este blog
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Fernando Blázquez
24 años, salmantino. La informática fue mi primera elección. Luego me di cuenta de que necesitaba dedicarme a algo más "humano". Lo intentaremos con el periodismo.
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