Pensamientos
02 Jul 2008
Un par de zapatos
Mi padre genial donde los haya y sabio en vivencias, ya que le tocó un poquito de la guerra y la postguerra de lleno, es un cuenta cuentos estupendo. Quiero pensar que he salido un poquito a mí padre, porque al igual que él, me encanta contar historias y sobre todo de las que tienen moraleja de la que aprender.
Esta me la contó hace ya su tiempo, casi siempre se pone como protagonista, en ocasiones lo ha sido, en otras se lo inventa, pero sea como sea, todas son estupendas, porque son de las que dejan marca para siempre, espero que os guste.
Me cuenta que aún siendo un crio, su padre lo llevo al zapatero para que le hiciera un par de zapatos nuevos, ya que tenían que ir a una boda. En aquella época solo había un par para todo el año, así que aprovechaban estos eventos para renovarlos. Normalmente se hacían a medida, no como ahora que tenemos muchos donde elegir
Al llegar a la zapatería, el zapatero le tomo medidas de los pies, saco una plantilla y después le preguntó como quería que fueran, el color y si los quería con puntera redonda o cuadrada.
El no tenía ni idea de cómo le gustaría, así que sencillamente le dijo:
- No lo sé- mientras acachaba la cabeza algo tímido.
- Bien, pues cuando lo sepas, vienes y me lo dices, y te hare tus zapatos.
Pasaron varios días y no fue, porque no sabía que decidir. El zapatero que lo vio jugando en la calle, le volvió a preguntar, pero él le dio la misma respuesta:
-No lo sé.
- Bien, pásate dentro de dos días y tendrás tus zapatos listos.
Cuando mi padre fue a buscar sus zapatos, le había hecho uno con la punta redonda y otro con la punta cuadrada.
Desconcertado le pregunto al zapatero:
-¿Por qué no son iguales?
-Tú no sabías como los querías.
-Yo los quería iguales, pero no me decidía por su forma.
-Esto te enseñara, que a partir de ahora, no debes permitir que los demás tomen decisiones por ti.
Dice mi padre, que desde ese día aprendió a tomar sus propias decisiones, porque si él no lo hace, otro las puede tomar por ti, y lo más seguro es que no te gusten.
Cuantas veces tengo que recordar esto, sobre todo cuando tomar una decisión me da miedo, más que nada porque no quiero equivocarme.
Pero pienso que aún así, es mejor que las tome yo aunque sean malas, como siempre digo, hasta de mis errores aprendo.
Y el “no sé”, trato de utilizarlo cuando realmente no se de algo que se escapa a mi conocimiento, no lo uso como escudo de mi incertidumbre, de mi miedo, de mi falta de confianza.
Si yo no trato de decidir lo mejor para mí, no creo que nadie lo pueda hacer y aunque las dudas son el paradigma de la búsqueda, solo buscando saldré de ellas.
Un abrazo.
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4 comentarios · Escribe aquí tu comentario
amiga dijo
Calandria yo creo que de los errores se aprende mucho más que de los aciertos. Estoy totalmente con lo que tu dices, yo le habría hecho un motón de preguntas al zapatero en plan ¿cual es la diferencia? ¿cuales se gastan antes? ¿cuales son más resistentes para jugar? quizás si se tratase de un zapatero amable le explicaría para que quiero los zapatos y me dejaría asesorar. Creo que muchas veces usamos en no saber como escudo, cuando lo que deberíamos buscar el conocimiento necesario, creo que nuestras decisiones solo las podemos tomar nosotros, pero dependiendo para que temas esta bien dejarse asesorar, aunque uno tiene que escoger a su asesor con mucho cuidado.
Un fuerte abrazo y no se como cuenta los cuentos tu padre, pero a mi me encanta como los cuentas tu. Un fuerte abrazo y una vez más gracias por este espacio
descargas dijo
La historia es realmente buena, la verdad es que si fue tu padre, seguro que nunca más dijo, no sé. Cuéntanos más historias!
un saludo
mamen dijo
Calandria que bonita historia, Los relatos o historias que nos cuentan los mayores son siempre aleccionadoras. A mi me encantas arrimarme a la gente mayor por que siempre cuentan historias de sus antepasados o historias que le han pasado a ellos. Yo también tengo historias que me contaba mi madre y quizás algún día os la cuente. Por el momento me gusta mucho como las cuentas tu. Un saludo
meyes dijo
Cuantos debiéramos aprender de esta historia, seguro que si dejáramos la indecisión y la timidez, que casi siempre van unidas, la vida real sería muy diferente, todos los que por comodidad permiten que decidan por ellos, (padres, maridos, jefes, compañeros, amigos, cadenas de televisión, radios, etc) se desarrollarían como personas y no habría tanto "borrego" suelto por el mundo, y que conste que lo de "borrego" va con la mejor de las intenciones, pero es que hoy he escuchado una señora que le decía a Esperanza Aguirre, "Esperanza, arregla España"...
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