Escrito por: charlie el 03 Dic 2007 - URL Permanente

No me extraña que haya ultraderechistas que, revestidos con la bandera española, se dediquen a abuchear a cargos o representantes del PSOE en las manifestaciones o concentraciones contra ETA. Son un grupo de unas trescientas personas que siempre van juntas a todos estos actos. Son los mismos y, para colmo, nunca se separan. O sea, que es muy fácil de identificar al grupillo en las manifestaciones contra el Gobierno, sean contra ETA o contra lo que sea. Siempre que se les dé la oportunidad de insultar y atacar a Zapatero o a alguien del Partido Socialista, allí estará el grupo unido e inseparable. Ellos mismos lo reconocen: no van a las manifestaciones por las víctimas. Van para ver si consiguen echar a Zapatero. Tal es su conciencia y cultura democrática. Nula. Cero.
Este grupúsculo, envenenado por el locutorcillo chaquetero y lengüifrenilloso (que no lengüifrenado) Jiménez Losantos, sale a la calle insostenible e imparable, como sale al ruedo el toro que muchos de ellos llevan en la bandera. Éstos son los que escupen y llaman hijos de puta y terroristas a los del PSOE y a los periodistas del grupo PRISA y de Televisión Española y Radio Nacional. Una de ellas (ellas son las más combativas, las matriarcas de la maldad) me dijo a mí un día (a mí, fíjense, que estaba allí como periodista), que lo único que deseaba era que las hijas de Zapatero sufrieran un atentado terrorista de ETA como el que sufrió Irene Villa, y se quedaran sin piernas. Lo tengo grabado. No sólo en el alma, sino también en un minidisc. Y eso me lo dijeron en una manifestación convocada en contra del terrorismo de ETA. ¿Cabe mayor incongruencia y bajeza moral?
No cabe. Pero es comprensible. Sus corazones están podridos, y sus conciencias también. El pudridero de la COPE ha cumplido esa labor en los últimos años desde la cadena de los obispos. Así son ellos. Capaces de admitirlo todo con tal de que no deje de entrar dinero.
Aunque sea corrompiendo el propio mensaje católico que, supuestamente, defienden.
Los ultras seguirán escupiendo e insultando. Y nosotros lo veremos.