DIGO YO
15 Jun 2008
VENGARNOS DE LA HISTORIA
Bueno, no ha estado mal. Como viene siendo habitual, la selección nacional de fútbol ya está en cuartos. Ahora, como siempre, habrá que ver si como viene siendo habitual, caemos en un gran partido (a veces, el mejor) o por fin pasamos al menos a semis y rompemos una racha que ya viene de largo. Recuerdo perfectamente aquella gran selección, aquel gran equipo que en el Mundial de México'86, con Miguel Muñoz a la cabeza, cayó por penaltis ante Bélgica, después de darle un repaso a aquella "dinamita roja" danesa que, encabezada por un joven Michael Laudrup nos iba a echar en octavos (en teoría) y a la que le cayeron cinco, en un gran partido del "Buitre" así como del resto del combinado nacional. Pero llegaron cuartos y aquello fué injusto. Eran un gran grupo, un gran combinado nacional, un gran equipo. Y quizás, fué la concentración o el exceso de responsabilidad, los que fallaron o pesaron demasiado en las botas del pequeño Eloy Olaya, y el balón fué a las manos de Jean-Marie Pfaff.
Dos años antes, en la Eurocopa de Francia'84, jugamos la final contra los anfitriones y, los que lo vivimos, recordaremos siempre aquel fallo garrafal de Luís Arconada al atajar de mala manera un libre directo de Michel Platini, que mansamente, y después de pararlo en primera instancia, se le escurrió el balón por debajo de las piernas. Allí llegamos sin contar entre la terna de favoritos y en cambio, nos plantamos en la final de un campeonato, dicho sea de paso, destinado a coronar al "10" de los "blues" y el resto de jugadores que configuraron, seguro, como una de las mejores generaciones del fútbol francés. Tanto en esa Eurocopa como en el Mundial de México antes referido, a nuestra selección de le llamaba "la furia roja". Era una selección hecha para el fútbol de aquella época, para la guerrilla, un territorio donde los Maceda, Camacho, Gordillo, Santillana, Julio Alberto, Rincón o Víctor Muñoz se sentían cómodos. Competitivos hasta el último suspiro. Un gol en el descuento de Bellone vino a certificar, finalmente, un campeonato agridulce de nuestra selección, que sin embargo, aun supone el mayor éxito conseguido en los últimos cuarenta años. Aquello representó, por tanto, el final de una etapa, el final de un grupo que mereció algo más que el subcampeonato de Europa.
Podemos recordar también otro gran grupo, otro gran equipo nacional: el del Mundial de EEUU'94, con el recuerdo triste por aquella eliminación ante Italia, con un Luís Enrique saliendo del campo con la nariz partida y chorreando sangre por un penalty injustamente no señalado, además de un error histórico y garrafal de Julio Salinas, tanto o más como aquel de Cardeñosa frente a Brasil en Argentina'78. La historia nos volvía a hacer caer en una eliminatoria de cuartos cuando mejor se jugaba. También mereció algo más aquel grupo, aquella selección. Otra deuda.
En el último mundial, y con la ayuda de la euforia mediática de los canales de televisión, parecía que nuestro momento había llegado, y más aun, tras aquel estreno contra Rusia a la que le cayeron cuatro y nuestra selección entró directamente en las apuestas como una más entre los favoritos. Pero llegaron los cuartos, nuestra bestia negra. Algo que está en el subconsciente de todo aficionado a "la roja", y creo yo que de todo el país. No se jugó mal, en absoluto. Pero se cayó en cuartos y eso es lo que dice y dirá siempre la historia. Aquella que nos niega la gloria desde 1964.
Y en fin, que ahora parece que volvemos a tener un nuevo y gran grupo, una selección que con un poco de suerte, puede tener largo recorrido, como aquella del 84-86. Seamos cautos y esperemos, al menos, hasta el partido de cuartos del domingo. No es "la furia roja". Esto hace tiempo que dejó de serlo, aunque me gustó mucho cómo se luchó hasta el final en el partido contra Suecia. El gol de David Villa, el cómo fué la jugada y su definición me recordaron mucho a cómo luchaba "la furia roja". Ahora, en cambio, es un equipo más de toque, muchísima más calidad técnica que anteriores. Y con una juventud alternada entre "jóvenes veteranos" (Marchena, Íker, Xavi, Puyol, Capdevila,etc,) y jóvenes "JASP" (Cesc, David Villa, Cazorla, Iniesta, Silva, etc). Me cuentan que se llevan muy bien entre todos ellos, ya que muchos se conocen desde las categorías inferiores de la selección, y que entre una generación (la de los jovenes veteranos) y otra (la de los JASP) hay muy buena sintonía y ninguna distinción. Y eso, siempre es bueno.
De momento, mantengamos la esperanza y confiemos en este grupo. Independientemente de lo que pase en el intrascendente partido ante Grecia, fijemos nuestra vista y toda la ilusión en el partido de cuartos. Si se acaba rompiendo el maleficio, habremos dado un gran paso para vengarnos de la historia. Si no, habrá que seguir creciendo. Habrá que seguir intentándolo. Aunque no sé cómo. La cabeza no me dá para más.
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Vender Casa dijo
Este año estamos muy fuertes, los sueños se pueden hacer realidad y llevarnos la eurocopa, se que suena optimista, pero este año creo en la Roja!!!
Un saludo.
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