Tantos hombres y tan poco tiempo

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1283. Miércoles, 29 octubre, 2008

Escrito por: peluche el 29 Oct 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo octogésimo tercero: "No hay refrán que no sea verdadero. Donde hay patrón no manda marinero; pero quien tiene boca, se equivoca". (Vainica Doble, Refranes, Ópalo OPL-1-4; 1971)

Todos sabemos lo útiles que resultan los refranes para el buen orden de la existencia humana. El origen de la mayoría de ellos suele estar relacionado con la actualidad de la época en la que se crearon.

De la Edad Media, por ejemplo, son muchos de los que tratan sobre la comida. Al fin y al cabo, la comida era de las pocas cosas divertidas que se podía hacer en aquella época y, por lo tanto, un tema habitual de conversación. Por aquel tiempo la gente comía una barbaridad (los pocos que comían) y de entonces son los refranes que predican moderación al comer.

Repetían, por ejemplo: “come poco y cena más, duerme en alto y vivirás” que aparte de resaltar lo inconveniente que resulta dormir en el suelo, dejaba bien claro que había que comer poco y cenar mucho; el dócil medieval obraba en consecuencia. Otro refrán advertía: “de grandes cenas están las sepulturas llenas”, y el dócil tragón cenaba muy ligeramente pero comía muchísimo.

Pero sabiendo ellos, como sabemos todos, que los refranes son el fruto de la sabiduría popular, la mayoría pensaban que ambos refranes, el que recomendaba comer en abundancia y el que aconsejaba cenar mucho, tenían seguramente razón. Además, cuando moría de un hartazgo, atormentado por la gota y estrujado por la arteriosclerosis, nadie sabía si realmente había muerto por comer o por cenar.

Lo que no acabo de entender es como a nadie le surgió la duda de lo inconsistente que resultaba todos aquellos consejos cuando veían que la gente que no comía ni cenaba, es decir que hacía caso omiso de cualquier refrán tenían la misma mala salud que los señores y se morían casi al mismo tiempo.

... dorando la píldora

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1193. Viernes, 30 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 30 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo tercero: “El que sabe que suficiente es suficiente siempre tendrá suficiente. (Lao-Tsé, 570- 490 a. C.; filósofo chino)

Hay preguntas de esas tópicas que uno nunca entiende por qué la gente no contesta con lógica, por ejemplo ¿qué te llevarías a una isla desierta?, pues está claro: un barco; o esa otra de ¿qué tres deseos le pedirías a un genio? lógicamente con uno que dijera que a partir de entonces se cumplieran todos los demás, digo yo que estaría más que solucionado. Y todavía sobraban dos.

Ocurre igual con ¿cantidad o calidad? La respuesta no puede ser más evidente: las dos cosas. Y que nadie diga que es imposible, la calidad se puede aprender, un poco de paciencia y mucha práctica son técnicas que no fallan. En cuanto a la cantidad, ningún problema. Hoy, en peluche práctico, y directamente de los libros más antiguos y sagrados del hinduismo, los vedas, destripamos el método que usan sus grandes próceres para conseguir un pene más largo, flexible y resistente. Un pene de los más pinturero en tan solo dos pasos. ¿Alguien da más?

- Paso primero: restriéguese el miembro con las púas de ciertos insectos que viven en los árboles. (He preferido omitir públicamente el nombre del bichito en cuestión en previsión de su más que posible caza indiscriminada)

- Paso segundo: úntese con aceite diez noches seguidas.

Transcurrido este tiempo hay que repetir el paso primero y el segundo hasta conseguir el tamaño deseado. Una vez alcanzado, el individuo en cuestión ha de colocarse boca abajo e introducir el miembro a través de un agujero previamente cavado en su casa.

Y a disfrutarlo todos. ¿Fácil no? Hasta el lunes.

... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.

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1192. Jueves, 29 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 29 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo segundo: "Para los políticos, todo inferior es un esclavo, todo igual un enemigo y todo superior un tirano” José Cadalso, 1741-1782; escritor español)

Etimológicamente la palabra "cónyuge" proviene de "yugo", nombre de un apero de labranza con el que se solían sujetar a los dos animales que tiraban del arado y que les obligaba a realizar todas las tareas en común sin posibilidad alguna de separarse.

Etimológicamente el vocablo "trabajo" proviene del término latino "tripalium", palabra usada para designar un caballete utilizado para torturar y azotar a los acusados.

Así, ambas cosas se entienden mucho mejor.

... El Jardín de las Delicias.

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1191. Miércoles, 28 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 28 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo primero: "Los hombres más leales, más sinceros, más nobles, más candorosos y más buenos del mundo se los encontró el capitán Cook en Oceanía; pero estos hombres tenían un defecto: eran antropófagos" (Julio Camba, 1882-1962; periodista y escritor español)

Cuando Conrado III de Alemania puso sitio a la ciudad de Winsberg, que le había salido güelfa al pobre, anunció que pasaría a cuchillo a todos sus habitantes. Pero cuando al fin la ciudad fue obligada a rendirse por falta de víveres (1138) condescendió el rey a dejar salir a las mujeres, aunque sin otro equipaje que “las prendas que más estimaran”.

Se abrieron las puertas de la ciudad y empezaron a salir las señoras; la primera, la condesa Ida llevando a cuestas al conde Wëlf VI de Babiera , lo que dejó asombrados a los sitiadores, no porque una señora tan principal hiciera de porteadora sino porque “la prenda que más estimaba” la condesa resultó ser, además de su marido (algo que ya de entrada extrañó y mucho) otros dos mozalbetes aferrados desesperadamente a las lustrosas carnes de la señora condesa, unas carnes que, por cierto, parecían conocer a la perfección.

Las demás mujeres llevaban de igual forma a sus padres, hijos, prometidos, amantes. Era un espectáculo conmovedor. Hubo una mujer vigorosa que sacó bajo un brazo a su marido, bajo el otro a su amante y a la espalda a su cuñado viudo. Muchos esposos encaramados a la espalda de su señoras tuvieron que acceder a que un joven atlético, desconocido por ellos hasta el momento, se encaramara a su vez en sus propias espaldas antes de que la mujer accediera a partir. Algunas puestas a elegir, dejaron en tierra al marido, sugiriéndoles que cargara con ellos la madre que lo parió. Por salir, salieron hasta hombres disfrazados de mujer acarreando a muchachos de aspecto delicado y modales exquisitos.

En fin, fue una jornada memorable que puso en evidencia la hermosa solidaridad entre los hombres –sobre todo cuando la mitad son mujeres- la capacidad de una raza vigorosa para el acarreo y, sobre todo, la buena disposición de las alemanas para repartir amor.

... la mitad más uno.

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1190. Martes, 27 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 27 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo: "La química orgánica es la química de los compuestos de carbono. La bioquímica es el estudio de los compuestos de carbono que andan a cuatro patas". (Mike Adams, 1956, criminólogo estadounidense)

Aunque aún hay quien hace apología de ella, debería estar completamente desacreditada la teoría de que el primer vestido del hombre fue una hoja de parra. Si eso hubiera sido así, con una mano ocupada en mantener en su sitio el liviano e inestable vestuario, le hubiera sido imposible al hombre progresar, incluso lo poco que ha progresado. Por ejemplo, ¿hubiera sido capaz de cazar con una sola mano, que para mayor dificultad sería seguramente la izquierda? La respuesta es, evidentemente, no.

Y no hablemos de la actividad intelectual que exige una mente libre de preocupaciones inmediatas ¿Hubiera sido capaz el hombre de hacer esa esculturas de mujeres desnudas, más bien gordas, que tanto le gustaban pensando continuamente en sujetarse la hoja? Evidentemente no.

Aún más penosa sería la situación de la mujer, que por su peculiar configuración anatómica necesitaría las dos manos para mantener en su lugar su dos-piezas vegetal (eso sin entrar en la dificultad que algunas tendrían para encontrar hojas de parra del tamaño adecuado para las zonas superiores), algo que las dejaría absolutamente indefensas frente a los peligros de la existencia y las audacias de los varones desenvueltos. Que en estas cuestiones eran todos.

Es hora de proclamar que en los primeros tiempos el vestido no existía en absoluto y que la humanidad emprendió el camino de la decencia no por decoro sino simple y llanamente porque empezó a tener frío. Algo muy a tener en cuenta ahora que empieza a hacer calor.

... derecha e izquierda.

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1189. Lunes, 26 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 26 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo octogésimo noveno: "Os debo una explicación, y como alcalde vuestro que soy os la voy a dar porque os la debo" (Bienvenido, Mister Marshall, Luis García Berlanga, 1952)

El primer Faraón que sintió la necesidad de prepararse un alojamiento digo de su propia importancia, ordenó a sus arquitectos que planearan algo original que llamara la atención, algo distinto a las tumbas de los insignificantes faraones anteriores, para quienes una losa con su nombre esculpido en graciosos jeroglífico era más que suficiente.

Los arquitectos, que nunca se habían enfrentado a un problema semejante, ordenaron, para ganar tiempo, que trajeran piedras en abundancia y las fueran amontonando, que luego ya verían lo que se les ocurría. La gente egipcia, orgullosa de contribuir con su esfuerzo a lo que sin duda iba a ser una asombrosa obra de arte y, por si fuera poco, morada última de su amadísimo Faraón, acarreado millones de pedruscos y los fueron colocando ordenadamente amontonados al borde del desierto.

Los años pasaban y a los arquitectos no se les ocurría nada que valiera la pena, con lo que seguían sin tener la menor idea de lo que podían hacer con aquel material, que ya constituía el montón de piedras más grande del mundo. Apremiados por el Faraón, que se impacientaba, y con razón, ordenaron, por ordenar algo, que le afilaran la punta.

Entre unas cosas y otras, el Faraón murió antes de que se empezaran los cimientos de su tumba y, a falta de otra cosa mejor, fue sepultado en aquella montaña de piedra, donde se abrió apresuradamente un agujero al efecto.

Fue un éxito. La gente aprecia mucho más las obras por su tamaño y aquélla tenía un tamaño nunca visto. Los faraones siguientes quisieron tener también su montón de piedras, que ya por entonces era llamado pirámide por los intelectuales, y todos mandaban construir la suya: era lo primero que ordenaban en cuanto se sentaban en el trono. Así, un insulso montón de piedras que esperaba mejor destino se había convertido de casualidad en un monumento prácticamente indestructible e inamovible. Tan inamovible que ni siquiera pudieron llevarse una al museo británico, que ya es el colmo. Por cierto, que algunos ingeniosos tratadistas de lo esotérico pretenden que las pirámides poseen virtudes desconocidas, secretos mágicos, propiedades misteriosas y efectos especiales. Algo misterioso tiene que haber, sin duda. De otra manera no se explica la nombradía y el respeto que han alcanzado estos insustanciales poliedros.

Ésa es, por más que intenten esconderla, la verdadera historia de este tipo de construcciones. Ni más, ni menos.

... nylon.

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1180. Lunes, 12 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 12 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo octogésimo: “Todos tenemos días en que creemos que el sol brilla más en otra parte” (Madagascar 2005; Eric Darnell, Tom McGrath)

Estoy deprimido, triste, apesadumbrado, abatido, hundido en la miseria. La realidad es tozuda y se está cebando en mis esperanzas de una manera atroz y cruel. Los hechos están ahí, son los que son, y han machacado para siempre mis esperanzas: los que trabajan mucho, viven más.

Semejante afirmación resulta un durísimo golpe para un vago militante de toda la vida como yo, pero no se puede negar la evidencia por mucho daño que nos cause: entre los grupos de población que llegan a los cien años de edad -y con un relativo buen estado de salud-, están los abajasianos del Cáucaso, los hunzas de Pakistán y los pobladores del valle andino de Vilcabamba, en Perú. Todos con las mismas características: viven en ambientes con un aire muy puro, llevan una dieta muy hipocalórica y queman lo poco que comen ¡trabajando mucho!

Tanto que trasteaban los alquimistas chinos con el cuento de cultivar el "chi", tantas pócimas con oro diluido en piedra filosofal que prometían los de la Edad Media, tanto armar con los injertos de testículos del mono, y ahora resulta que el elixir de la longevidad y hasta el de la eterna juventud no es más que cuestión de aire puro, comer poco y ... ¡trabajar mucho!

Estoy dispuesto a enchufarme al oxígeno para conseguir aire puro, a pasarme a los chokokrispis sin azúcar, incluso a dejar de chupar las tapas de los yogures.. pero a trabajar (más).. !nunca!

No sé si me recuperaré de semejante noticia, voy a necesitar tiempo para asimilarla y, sobre todo, tiempo para tomar una decisión en consecuencia. A los que les guste trabajar (siempre he tenido un profundo respeto por los masoquismos extremos) mi más sincera enhorabuena, A los que -como yo- no estamos dotados de tal don (!ya quisiéramos!), hoy es, a pesar de que se avecina un jueves festivo, una semana triste, muy triste.

... Nivea.

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1179. Viernes, 9 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 09 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo noveno: “Gritar es el esfuerzo de un cerebro limitado intentado expresarse” (Ardid femenino, 1938; George Stevens)

Teniendo en cuenta que -al menos anatómicamente- la zona sensible de la vagina de la mujer apenas supone el primer tercio de la misma (un espacio tan reducido que hasta el más pequeño de los penes adultos conocidos, que media 1,8 centímetros, podría hacer un buen papel), la eterna cuestión sobre la importancia -o no- de tamaño debería ser menor para el (muy desconcertante) sexo femenino a la hora de encontrar con quien retozar. Un dato que ampliaría bastante (pero bastante) las posibilidades de ellas y, de paso, dejaría fuera de juego a más de un fantasma que se pasa la vida presumiendo de la relación entre su (supuesto) tamaño y su (aún más supuesta) capacidad para impartir placer.

Pero que no cunda el pánico entre aquellos que basan su carisma (y/o su economía) en satisfacer al sexo opuesto proclamando las (presuntas) ventajas que proporcionarían unos centímetros de más. Tienen alternativas.

En casi todas las islas del Pacífico los espantapájaros que se construyen para vigilar los campos de arroz, y que están hechos con la paja de este cereal, presentan una característica un tanto particular consistente en exhibir determinada parte anatómica de una forma especialmente desarrollada: todos ellos muestran enormes penes en erección ya que existe la creencia de que un pene así contribuye a ahuyentar a los depredadores.

Una forma de ampliar el horizonte laboral de los heteros mejor dotados: ejercer de espantapájaros el resto de su vida. Algo muy de agradecer tal y como está la cosa del empleo estable. Hasta el lunes.

(Claro.. y ahora empiezo a entender porqué a mi no se me acercaban los depredadores... era por eso...¡Huy! esto no saldrá en el post ¿no?)

... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.

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1175. Lunes, 5 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 05 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo quinto: “Hakuna matata” (El Rey León, Roger Allers; 1994)

Morirse es caro. Especialmente para quien tiene que pagar la factura, que no suele ser el muerto.

Por eso, hoy lunes -un día adecuado para hablar de estas cosas- y en la habitual línea práctica de "Tantos hombres y tan poco tiempo", van un par de ideas, (siempre sobradamente probadas y debidamente documentadas), con las que poderse sacar algunos euros extras que ayuden a sobrellevar tan difícil (y costoso) momento. Los duelos con pan son menos.

Si uno no es demasiado escrupuloso para estas cosas lo mejor es usar las técnicas que trabajan (con excelentes resultados) algunas tribus de indios del Orinoco, en Venezuela: cuelgan los cadáveres en una especie de hamaca durante una semana, y con los líquidos que gotean de ellos en el proceso de descomposición, fabricaban un licor que dicen tener propiedades mágicas.

Los venden a precio de oro y se lo quita de las manos.

Si, en cambio, hay alguien con algún reparo a la hora de manipular directamente un fiambre, (el muerto más revoltoso siempre es infinitamente más fácil que el más tranquilo de los vivos... y lo digo por experiencia) tampoco hay que desesperarse. Existe un amplio abanico de artículos con los que podemos hacer negocio y que cuentan, además, con la garantía de llevar comercializándose toda la vida.

En la Edad Media, las ejecuciones de presos eran la fuente de un particular mercado negro; se comerciaba con las sogas de la horca, que se suponía que poseían abundantes virtudes curativas. También con el sebo de los ahorcados, usadas para fabricar velas que, según se creía, podían alumbrar tesoros ocultos; y con la mandrágora, planta considerada la panacea contra todas las enfermedades, que crecía, según creencia popular, al pie de los patíbulos, regado con el semen de los ahorcados tan presente en cualquier ejecución hecha como Dios manda.

Naturalmente y dada la complejidad técnica de encontrar a principios de mayo de 2008 algún ahorcado, sus complementos o alguna de sus secreciones, bastará con vender algunos artículos parecidos a los originales usando el convenientemente marketing. Al fin y al cabo si como dicen las estadísticas en España se gastan al año 12 millones de euros en satanismos y magias negras, mal tiene que ponerse la cosa para que algún crédulo no sea capaz de comprarnos un trozo de poto a precio de oro pensando que es una mandrágora regada con los restos del último "homenaje" que se corrió (y nunca mejor dicho) un ahorcado. Digo yo.

... morderse la lengua.

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1175. Lunes, 5 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 05 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo quinto: “Hakuna matata” (El Rey León, Roger Allers; 1994)

Morirse es caro. Especialmente para quien tiene que pagar la factura, que no suele ser el muerto.

Por eso, hoy lunes -un día adecuado para hablar de estas cosas- y en la habitual línea práctica de "Tantos hombres y tan poco tiempo", van un par de ideas, (siempre sobradamente probadas y debidamente documentadas), con las que poderse sacar algunos euros extras que ayuden a sobrellevar tan difícil (y costoso) momento. Los duelos con pan son menos.

Si uno no es demasiado escrupuloso para estas cosas lo mejor es usar las técnicas que trabajan (con excelentes resultados) algunas tribus de indios del Orinoco, en Venezuela: cuelgan los cadáveres en una especie de hamaca durante una semana, y con los líquidos que gotean de ellos en el proceso de descomposición, fabricaban un licor que dicen tener propiedades mágicas.

Los venden a precio de oro y se lo quita de las manos.

Si, en cambio, hay alguien con algún reparo a la hora de manipular directamente un fiambre, (el muerto más revoltoso siempre es infinitamente más fácil que el más tranquilo de los vivos... y lo digo por experiencia) tampoco hay que desesperarse. Existe un amplio abanico de artículos con los que podemos hacer negocio y que cuentan, además, con la garantía de llevar comercializándose toda la vida.

En la Edad Media, las ejecuciones de presos eran la fuente de un particular mercado negro; se comerciaba con las sogas de la horca, que se suponía que poseían abundantes virtudes curativas. También con el sebo de los ahorcados, usadas para fabricar velas que, según se creía, podían alumbrar tesoros ocultos; y con la mandrágora, planta considerada la panacea contra todas las enfermedades, que crecía, según creencia popular, al pie de los patíbulos, regado con el semen de los ahorcados tan presente en cualquier ejecución hecha como Dios manda.

Naturalmente y dada la complejidad técnica de encontrar a principios de mayo de 2008 algún ahorcado, sus complementos o alguna de sus secreciones, bastará con vender algunos artículos parecidos a los originales usando el convenientemente marketing. Al fin y al cabo si como dicen las estadísticas en España se gastan al año 12 millones de euros en satanismos y magias negras, mal tiene que ponerse la cosa para que algún crédulo no sea capaz de comprarnos un trozo de poto a precio de oro pensando que es una mandrágora regada con los restos del último "homenaje" que se corrió (y nunca mejor dicho) un ahorcado. Digo yo.

... morderse la lengua.

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