Tantos hombres y tan poco tiempo

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1237. Viernes, 22 agosto, 2008

Escrito por: peluche el 22 Ago 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo trigésimo séptimo: "El romanticismo es la etapa entre el hola y la cama" (Carlos P. 29 años, RR.PP.)

Aunque el mecanismo básico es como el de los otros insectos: el macho le pasa a la hembra una pequeña bolsa repleta de espermatozoides (que él consigue flexionando su abdomen en una maniobra similar a la masturbación) y ella se los guardará para introducírselos cuando más le convenga, (ya sin la ayuda de su "amante"), el coiteo entre libélula y libélulo no deja de tener su aquel.

Y es que, una vez que se han decidido a intercambiar fluidos, ambos se fijan entre sí mediante una pinza que el macho tiene al final de su abdomen y con la que sujeta a la hembra por la base de la cabeza. La falsa cópula, la entrega de la bolsa por parte de él a ella, se produce en el momento justo en que los cuerpos de los dos insectos, que están volando, se curvan formando un corazón.

Desde luego la cosa no puede ser más insulsa ... pero hay que reconocer que la casualidad no deja de tener su encanto. El lunes, más.

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1213. Jueves, 17 julio, 2008

Escrito por: peluche el 17 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo decimotercero: " Los tiempos son oscuros, las costumbres corruptas, y hasta el derecho a la crítica, cuando no lo ahogan las medidas de censura, está expuesto al furor popular" (Umberto Eco, 1932; escritor y filósofo italiano)

Uno de los dilemas más habituales a los que tiene que enfrentarse un ser humano es decidir si enciende la luz -o no- cuando, en mitad del mejor de sus sueños, no le queda más remedio que levantarse a mear. Y es que como dice en versión libre aquella vieja canción de mi idolatrada Mina, cuando la vejiga aprieta es que aprieta de verdad. O algo así.

El primer impulso es, lógicamente, encenderla. La experiencia es un grado y quien más y quien menos ha probado esa vital experiencia que supone el dedo meñique del pie descalzo tropezando con cuantos salientes existen en el camino. Pero luego uno reflexiona y piensa que lo único que conseguirá encendiéndola es alterar el reloj biológico y no volver a dormir en lo que queda de noche.

El dilema es peliagudo y tomar una decisión en semejantes condiciones resulta casi imposible.

Sin embargo (la necesidad aguza el ingenio), y al cabo del tiempo cada uno termina desarrollando su propio método; desde quien sí la enciende y es capaz de guiarse por ella sin abrir los ojos, hasta el que, presumiendo de conocer cada rincón de su casa con los ojos cerrados, prefiere andar a oscuras a riesgo de acabar meando cada noche en la bañera.

Dado que el problema afecta a un elevado número de personas de toda clase y circunstancia eminentes científicos se han lanzado a buscar una posible solución. Uno de los grupos más activos en el tema acaba de publicar en una prestigiosa revista científica lo que podría ser un primer avance. Se trata de lo que han denominado “disparo fantasma”, un complicado método basado en incomprensibles ecuaciones matemáticas y enredados cálculos de física cuántica (en los que no faltan varios de esos logaritmos neperianos que tan bien me va a explicar Beni cuando comamos torrijas) del que puedo ofrecer -en exclusiva- un pequeño extracto conseguido después de muchas horas de estudio y dedicación y no sólo por su enmarañado contenido , que también, sino por haber tenido que traducirlo directamente del Sórabo, su idioma original.

“Sin dejar de mirar en ningún momento en dirección a la taza, enciende y apaga la luz rápidamente. Durante algunos segundos, tendrás una imagen fantasma de la diana. Ajusta y dispara, evitado mover los ojos para no desplazar la imagen. El golpe de luz satura algunos conos presentes en los ojos. Al volver la oscuridad, los conos siguen reaccionando, reproduciendo durante un instante la imagen percibida."

Y aunque visto así el sistema no resulta malo, al leerlo se me ha ocurrido a mi pensar que posiblemente exista otra solución. Claro, que si hay gente que está dedicando toda su vida a investigar el problema no voy a ser yo el típico presuntuoso de mierda que va de listillo dedicándose a tirar por tierra las conclusiones de sabios tan principales. Por más que piense que para mear a oscuras lo más practico es mear sentado.

... el fútbol en miniatura

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1208. Viernes, 20 junio, 2008

Escrito por: peluche el 20 Jun 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo octavo: "Mi horóscopo dice que hoy conoceré a alguien grande". (Jessica Lange en "King Kong", de John Guillermin; 1976)

Cuando llega la época de celo la mayoría de los animales resultan (resultamos) ser muy poco selectivos a la hora de buscar una pareja que les alivie de sus naturales apetitos. En tiempos de guerra todo agujero es trinchera.

El asunto no es caprichoso. Gracias a esta estrategia, por ejemplo, las plantas pueden engañar a una inmensa mayoría de insectos que, verracos perdidos como van, confunden la corola de la planta con una hembra de su especie y acaban pegándose un revolcón en ella para así, sin saberlo, acabar transportando el polen de su compañera ocasional hasta la próxima conquista.

Aunque no todos. Los grillos mormones, por ejemplo, no se dejan engañar tan fácilmente y usan un método que les suele dar muy buenos resultados: antes de ponerse a retozar con una presunta, la elevan en el aire eligiendo, para intercambiar sus fluidos, a aquella que más pese, a la más gorda, reduciendo así las posibilidades de acabar cohabitando con la primera hoja en forma de grilla mormona que se le cruce en el camino.

Curiosamente, y a pesar de los muchos estudios que sobre el tema se han realizado, la tasa de anorexia entre la población femenina en esta especie es inexistente.

Hasta el lunes.

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1161. Viernes, 11 abril, 2008

Escrito por: peluche el 11 Abr 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo sexagésimo primero: “Qué parecidos son los gritos del amor y los de los moribundos” (Malcolm Lowry, 1909-1957; novelista inglés)

El ratón marsupial pardo es famoso por dos hazañas: tiene el órgano genital más grande entre los mamíferos (el peso de sus testículos alcanza la cuarta parte del corporal) y por morir tras copular con cuanta ratona marsupiala parda se cuza en su camino durante unos días.

Técnicamente, la muerte es debida a una sobredosis de testosterona que daña fatalmente sus sistema inmunitario, pero para mi que el ratón marsupial pardo simplemente muere de gusto.

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1146. Martes, 11 marzo, 2008

Escrito por: peluche el 11 Mar 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo cuadragésimo sexto: "Todas las setas son comestibles. Algunas, sólo una vez". (Amador T, 56 años, experto en setas)

La mayoría de las veces los ruidos de las carcomas, esos bichitos tan simpáticos destroza-muebles, son producidos no porque estén royendo madera, sino como consecuencia del método que emplean los "carcomos" para llamar la atención de las "carcomas".

Que no es otra que golpearse de forma repetida su frente, la del "carcomo", contra el suelo.

Auténticos chichones de pasión.

¡Pero qué bonito es el amor!

... no dar un palo al agua.

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1109. Viernes, 18 enero, 2008

Escrito por: peluche el 18 Ene 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo noveno: "Es empresa vana tratar de ridiculizar a un necio rico: las carcajadas están de su parte". (Jean de La Bruyère 1645-1696; escritor francés)

Siempre me he preguntado por qué si el pez grande se come al chico, son precisamente los peces pequeños los que tienen colores más llamativos. Una gilipollez, lo sé, pero cavilaba yo que si lo de la selección natural es como lo pintan, se deberían de haber beneficiado mucho más de su discreción los peces menos vistosos que aquellos otros a los que, por su aspecto, les podían haber dado el primer premio en un desfile de carnaval.

Pues todo tiene su explicación y, ¡oh casualidad! resulta que la culpa es ¡oh sorpresa! de la parte femenina del asunto.

Muy resumido: los peces machos hacen lo que hacen, se arriesgan a lo que se arriesgan y son capaces de poner en peligro su vida por un/el único motivo. Sí, por ese.

Y no ya sólo porque las hembras preferirán aparearse con los peces más vistosos (no es cuestión de "belleza", más bien de que los más coloreados, al haber sobrevivido a pesar de tenerlo más difícil, demuestran muy buena salud y excelentes condiciones físicas) sino porque ellas los prefieren valientes. Algo que lleva a los machos a arriesgar si vida cuando, en época de apareamiento y sólo si hay alguna hembra presente, se acercan todo lo que pueden a sus depredadores. El objetivo no es otro que el de impresionar a su posible pareja y demostrarle que se está en buena forma para escapar de un ataque enemigo.

Así, arriesgando su vida por "amor".

Tiran más dos aletas que dos carretas. Hasta el lunes pues.

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1106. Martes, 15 enero, 2008

Escrito por: peluche el 15 Ene 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo sexto: "Adopta el paso de la naturaleza: su secreto es la paciencia" (Ralph W. Emerson, 1803-1882; escritor estadounidense)

Hay una planta trepadora, la enredadera de la Pasión, cuyas hojas son una verdadera exquisitez gastronómica para ciertas mariposas. Bueno, exactamente para las mariposas no, más bien para las orugas que más tarde se convertirán en mariposas. Para defenderse de bichitos tan glotones la enredadera sintetiza un veneno natural, una especie de ácido cianhídrico, que evita que los insaciables gusanos acaben con sus hojas. Con el tiempo han aprendido que si las comen mueren y, por la cuenta que les tiene, no prueban bocado.

Pero hete aquí que una subespecie de mariposa, la Heliconius, algo más lista que las demás, se ha hecho resistente contra ese veneno, de modo y manera que la muy ladina pone sus huevos en la enredadera sabiendo así que a sus hijas orugas no sólo no les va a faltar comida para pegarse los atracones que quieran en cuanto salgan de los huevos sino que, además, ninguna otra oruga que no sea de la familia les hará la competencia.

Claro que tampoco la planta de la Pasión se ha quedado con las hojas cruzadas ante la escaramuza de la Heliconius, ¡faltaría! y se ha buscado una sutil forma de contraataque. Resulta que las orugas Heliconius, como muchas otras orugas, son carnívoras y además de engullir las hojas de la planta, se tragan todo lo que se les ponga por delante, incluidas otras orugas más pequeñas. Para evitar estos problemas, las madres mariposas ponen los huevos lo más aislados posibles, de uno en uno y siempre separados por el suficiente espacio para que la primera oruga que aparezca no devore a las que empiezan a nacer después. Y es precisamente esa condición la que aprovecha la planta de la Pasión para defenderse realizando una verdadera obra maestra de falsificación natural: llena sus propios tallos de diminutas protuberancias de color amarillo y punta traslúcida en una copia perfecta de los huevos que pondría la mariposa. Así, cuando la Heliconia se encuentra que todo el espacio de la planta está ya ocupado por los huevos de otra de sus congéneres, se marcha rapidamente a buscar enredaderas más despejadas.

La historia podría quedarse en un bonito y hasta enternecedor cuento sobre los desvelos de las plantitas y los bichitos para sobrevivir, pero como ayer cuando estaba leyendo la historia debía de tener el momento metafísico de la tarde (por algo tenía de fondo en la televisión a a Bob Esponja), acabe pensando en por qué si la naturaleza se toma tanto trabajo en diseñar estrategias de supervivencia en una simple planta, se ha olvidado de hacerlo en los que tan pomposamente nos definimos como hombres pensantes. Si un maldito vegetal es capaz de organizarse la vida tan ricamente (y tanto la mariposa como la enredadera parecen saber a la perfección lo que les conviene) ¿por qué nosotros, supuestos reyes de la creación, nos montamos tan rematadamente mal nuestra existencia?

Al menos saqué una cosa clara: somos bastante más tontos que un simple hierbajo trepador.

... cremalleras.

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1086. Lunes, 3 diciembre, 2007

Escrito por: peluche el 03 Dic 2007 - URL Permanente

Capítulo Milésimo octogésimo sexto: "Vanessa, 18 años, estudiante espectacular; olvídate del francés y del griego, ven conmigo y te haré el manchego" (Francisca Sánchez, 29 años, señorita de compañía)

Calculando por encima, estaré muy cerca de los noventa años -si llego- cuando el mundo se vaya a tomar vientos. O eso es al menos lo que nos están contando científicos, ecologistas y algún que otro vicepresidente que, una vez perdidas las elecciones a las que se presentó, ha encontrado su verdadera vocación poniéndonoslos de corbata con sus peliculitas sobre la decrepitud el planeta.

Cincuenta años, más o menos, es lo que le calculan que le queda a la Tierra para irse al garete. Apenas medio siglo en el que, si lo pensamos bien, no nos da tiempo ni a acabar de pagar la hipoteca.

Pues con este panorama todavía hay quien me pregunta que por qué no tengo hijos. La verdad es que nunca había pensado tenerlos (el método tradicional siempre estuvo descartado, sólo pensar en el cómo, tan antinatural y desagradable, arggggg), pero tal y como se están poniendo las cosas hasta adoptar es algo malvado.

Para cincuenta años que nos quedan, y tal y como nos lo venden, lo que tengamos lo disfrutaremos nosotros, porque, aparte de que un hijo sea un pozo sin fondo sin rentabilidad a largo plazo, ponerlo en el mundo sabiendo que antes de llegar a ser presidente de algo la única lluvia que conocerá será la ácida, es como para pensárselo. Y mucho.

Luego se extrañan de que la natalidad caiga en picado.

... venenos.

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1075. Viernes, 16 noviembre, 2007

Escrito por: peluche el 16 Nov 2007 - URL Permanente

Capítulo Milésimo septuagésimo quinto: El que escribe en el alma de un niño escribe para siempre". (Evelyn Waugh, 1903-1966, escritor inglés)

Para entender la lógica amatoria de los kalash basta con tener a mano una calculadora. Empecemos por el principio: cuando una mujer de esta etnia se casa, su marido debe pagar la suegro una dote en la que, entre otros tesoros, se incluye alrededor de una docena de cabras.

Si la sufrida esposa pierde la cabeza por otro, el tercero deberá doblar la cuantía de la dote que, a grandes rasgos, se reparte entre la familia del la infiel y el primer marido.

En caso de que la mujer continué dándose alegrías, la dote sigue aumentando, con lo que sus ex -sobre todo el primero- se van haciendo con un patrimonio nada desdeñable que incluirá un rebaño de cabras cada vez mayor.

Conclusión: a los kalash, las infidelidades le sientan estupendamente bien o los cuernos con pan son menos. Hasta el lunes.

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1066. Viernes, 2 noviembre, 2007

Escrito por: peluche el 02 Nov 2007 - URL Permanente

Capítulo Milésimo sexagésimo sexto: "El silencio es el partido más seguro para aquél que desconfía de sí mismo". (Francisco VI, duque de La Rochefoucauld, 1613 - 1680; escritor francés.)

Viernes. Unos pocos desgraciados estamos al pie del cañón. En la línea, siempre tan práctica, de "tantos hombres y tan poco tiempo", un consejo para poder aguantar el día con un mínimo de dignidad: imitar a la cucaracha.
Ya sé que no suena bien, sin embargo hay casos en los que conviene dejar a un lado cualquier prejuicio y enfocar las cosas de otra manera; bien mirado basta pensar que hasta para el más desalmado padre cucaracho, su hija cucarachita le parecerá guapa.
Primera conducta a imitar: no derrochar más energía de la necesaria. Las cucarachas se pasan tres cuartas partes de su vida tranquilamente ocultas; por cada cucaracha que se ve hay otras 75 escondidas. Así pues, durante el horario laboral intentaremos dejarnos ver lo menos posible. Si acaso cuando vayamos a por los imprescindibles cafés. El resto del tiempo, evaporados.
Segunda y más importante: consumir lo mínimo. Debido a sus hábitos esquivos y su carácter omnívoro estos simpáticos animalitos son capaces de sobrevivir hasta una semana alimentándose sólo del pegamento de un sello.
Consumen lo mínimo, gastan los imprescindible. Hagamos lo mismo lo mismo en todo lo que tenga que ver con las actividades laborales de hoy. Será nuestra forma de protesta ante la gran injusticia que cometen con nosotros.
Hasta el lunes.
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