Tantos hombres y tan poco tiempo

Hay 24 artículos con el tag vago en el blog Tantos hombres y tan poco tiempo. Otros artículos en Comunidad Cadena Ser clasificados con vago

1243. Lunes, 1 septiembre, 2008

Escrito por: peluche el 01 Sep 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo cuadragésimo tercero: "Paciencia hermanos y moriremos ancianos" (refrán español)

Lunes, primero de septiembre. Muy pocos estamos a la hora que tenemos que estar. Luego llegarán las habituales disculpas: los niños, el tráfico, la vuelta de vacaciones.. Sin embargo, cuando la actividad laboral incluye –al menos presuntamente- tratar con algún tipo de público, el retraso de unos se convierte, de forma automática, en trabajo acumulado para los demás.

Los galos tenían una costumbre extraña, pero terriblemente efectiva para evitar los retrasos, una convincente fórmula que hacía que todos estuvieran en su sitio y a su hora. Consistía en matar, sin excepción, al último que llegaba.

Quizá un tanto radical, pero hay que reconocer que muy, pero que muy, efectiva.

Nunca hay que subestimar a un vago vocacional cabreado.

... despistado

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1243. Lunes, 1 septiembre, 2008

Escrito por: peluche el 01 Sep 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo cuadragésimo tercero: "Paciencia hermanos y moriremos ancianos" (refrán español)

Lunes, primero de septiembre. Muy pocos estamos a la hora que tenemos que estar. Luego llegarán las habituales disculpas: los niños, el tráfico, la vuelta de vacaciones.. Sin embargo, cuando la actividad laboral incluye –al menos presuntamente- tratar con algún tipo de público, el retraso de unos se convierte, de forma automática, en trabajo acumulado para los demás.

Los galos tenían una costumbre extraña, pero terriblemente efectiva para evitar los retrasos, una convincente fórmula que hacía que todos estuvieran en su sitio y a su hora. Consistía en matar, sin excepción, al último que llegaba.

Quizá un tanto radical, pero hay que reconocer que muy, pero que muy, efectiva.

Nunca hay que subestimar a un vago vocacional cabreado.

... despistado

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1238. Lunes, 25 agosto, 2008

Escrito por: peluche el 25 Ago 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo trigésimo octavo: “¡Prisa! Nunca tengo prisa, no tengo tiempo”. (Fiódorovich Stravinski, 1882 – 1971; compositor y director de orquesta ruso)

Discutían en la Edad Media sobre el sexo de los ángeles. Discuten ahora sobre la biología moral del óvulo fecundado, la legalidad de la grúa municipal, el desempate a penaltis en la final de la última copa o sobre por qué nadie va a tomar el sol al desierto si es donde más sol hay.

No cabe duda de que tan trascendentales y perversas cuestiones están perfectamente integradas en el espíritu escolástico del ser humano. Lo que seguro no imaginaron nunca los romanos, los griegos o cualquier súbdito con aspiraciones a filósofo medieval, es que a nosotros nos tocaría dilucidar la interrogante definitiva de la cultura musical en occidente.

¿Quién selecciona la música ambiental que suena en los sitios en los que suena música ambiental? ¿Cuáles son los criterios que siguen para elegirla? ¿Qué rama de la F.P. y/o carrera universitaria se dedica a enseñar tan oscuro y misterioso trabajo? Y sobre todo, ¿estará bien pagado?

Los lunes son un mar de dudas soñando con alcanzar el único horizonte profesional que pudiera (o pudiese) aliviar esta insufrible tortura laboral que padezco obligatoriamente cada día: la jubilación.

... el yugo del conyuge

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1230. Martes, 12 agosto, 2008

Escrito por: peluche el 12 Ago 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo trigésimo: El error estuvo en prohibir la manzana. Si hubiesen prohibido la serpiente, Adán se habría comido la serpiente. (proverbio irlandés)

Se le ocurrió a Luis XVI para que la gente comiera patatas. Resulta que los campesinos franceses pensaban que las patatas eran venenosas; ni corto ni perezoso el tal Luis XVI hizo que sembraran un campo de ellas y puso soldados alrededor.

Los campesinos franceses se preguntaban intrigadísimos cuál sería ese cultivo tan valioso. Cuando la cosecha estaba lista el rey retiró la guardia y al cabo de poco tiempo todas las patatas habían sido robadas.

¿Podría servir el mismo truco para hacer desaparecer la pila de informes que se me están acumulando en la mesa gracias a la galvana en que estoy sumido este mes de agosto?

Fijo. Un cartelito en cada carpeta que ponga algo así como “no tocar, fotos íntimas muy personales” y me puedo ahorrar hasta los soldados. Si nos conoceremos ya todos.

... ladrones y soldados

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1212. Miércoles, 16 julio, 2008

Escrito por: peluche el 16 Jul 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo duodécimo: “Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”. (Elbert Hubbard, 1856-1915; ensayista estadounidense”

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas.

... el futbolín

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1209. Lunes, 23 junio, 2008

Escrito por: peluche el 23 Jun 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo noveno: "Aquellos que sólo quieren descansar, ¡cuánto trabajan para conseguirlo!" (Constancio C. Vigil, 1876-1954; escritor uruguayo)

Nunca he tenido muy claro si la dolorosa, insufrible e injusta condena de tener que venir a trabajar cada día (algo que no se merecería ni el peor enemigo) empezó con el desagradable incidente de la manzana en el paraíso o venía incluida en alguna enmienda adicional de las siete plagas de Egipto. Tampoco importa mucho. Ahora ya no se trata de buscar culpables sino de intentar remediar la situación. Y ya que hay que hacerlo, al menos intentemos buscar el menos malo de los trabajos.

Una vez descartado lo de actor porno (mis cualidades naturales, perfectamente demostrables, no han podido con los enchufes que controlan el negocio – digan lo que diga la gerontofilia está ahí y uno siempre iba a tener su público-) creo haber encontrado un trabajo que cumple, dentro de la obligatoriedad de tener que trabajar, mis expectativas.

Si en principio pensé en aspirar a la plaza portacorbatas, figura creada por Luis XV de Francia cuyo único cometido era abrocharle y desabrocharle la corbata al rey (una corbata que sólo llegó a usar una vez en su vida), he pensado mejor que me ofrezco como vaporizador natural, una empleó instituido por Popea, esposa de Nerón, que en una época donde no se habían inventando aun los vaporizadores, tenía por costumbre que una esclava se llenase la boca con perfume y lo pulverizase sobre su rostro y cuerpo.

Sí, evidentemente ha que trabajar un poco más que siendo portacorbatas, pero sólo la idea de escupir directamente a la cara del jefe todos los días y que encima te paguen por ello, tiene que compensar. Seguro.

... el membrillo: un remedio para todo

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1204. Lunes, 16 junio, 2008

Escrito por: peluche el 16 Jun 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo ducentésimo cuarto: "El trabajo es divertidísimo, nos pasaríamos horas y horas observándolo". (Mariano García, 38 años, funcionario de la Seguridad Social)

La empresa japonesa Denchi & Denkyū, -en japonés 電球 電池 (como si a alguien le importara)-, preocupada por mejorar el ambiente laboral en sus distintos centros de trabajo ha inaugurado, dentro de sus instalaciones, un completo y muy dotado cuarto de esparcimiento para que el personal pueda relajarse a gusto durante sus pausas laborales.

Por ahora, la actividad que más pasiones está levantando en el área es la de jugar con unos maniquíes que, con unos rasgos físicos muy parecidos a los de los jefes, los empleados pueden golpear con los bastones puestos a su disposición con la finalidad de desahogarse de las tensiones diarias.

El resultado no ha podido ser mejor, la productividad de la empresa aumentó el 10%.

Paso copia urgente del tema a los de Recursos Humanos -sección Prevención de Riesgos- recomendándoles que si al final ponen en marcha la idea por estos lares, refuercen convenientemente los maniquíes –especialmente algunos de ellos- o en menos de una semana habrán agotado el presupuesto de todo el año por la continua reposición de los mismos.

... mandíbulas

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1199. Lunes, 9 junio, 2008

Escrito por: peluche el 09 Jun 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo nonagésimo noveno: "El hombre cuya opinión nunca varía es semejante al agua estancada, y engendra reptiles en su mente" (William Blake, 1757-1827; pintor inglés)

Ya tengo trabajo para esta mañana del lunes. Muy respetuosamente pienso escribir una carta a mis superiores en la que, acogiéndome a la libertad religiosa que me otorga la ley, pasaré a comunicarles mis nuevas condiciones laborales que tendrán que cambiar sustancialmente después del paso de mi anterior situación, la de agnóstico convencido, a la actual, la de ferviente seguidor de los monjes hesicastas y de sus sabias, cultas e inteligentes enseñanzas.

Estos monjes, originarios de la antigua Grecia, practican la onfaloscopia. Sus reglas que yo tendré que cumplir desde ahora, no pueden ser más sencillas. Su único precepto impone cumplir con una técnica de oración, (a realizar sólo cuando uno la necesite), consistente en la contemplación del propio ombligo y la repetición de un nombre –el que uno a bien elija- al ritmo de la propia respiración.

Una vez satisfecho tal estado contemplativo, de tiempo variable según las necesidades que tenga cada uno, el resto del día es de libre disposición, a cargo por supuesto del Estado, que para eso tiene el deber de subvencionar organizaciones religiosas sean del tipo que sea. Y si encima resulta ser la verdadera pues con más motivo.

Lo dicho. Si, como es el caso de esta mañana, tengo un ataque místico onfalóscopico de no te menees y necesito meditar en mi misma soledad para encontrarme a mí mismo sólo van a tener que respetar mi libertad de culto sino, además, favorecerlo en todo lo que esté a su alcance proporcionándome las adecuadas condiciones. Por cierto, voy a ver si me dejan una almohada, que echar una cabezadita en una mesa de madera -por muy pulida que esté- acaba cortándoles los chakras a cualquiera. Así no hay manera de cumplir unos mínimos prefectos onfaloscópicos.

... secado rápido

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1181. Martes, 13 mayo, 2008

Escrito por: peluche el 13 May 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo octogésimo primero: "Me encanta el olor del Napalm por la mañana". (Apocalypse now, Francis Ford Coppola; 1979)

A raíz de alguna voz más alta que otra, Alejandro Dumas y un conocido político de la época acabaron retándose a duelo.

Como ambos eran grandes tiradores decidieron -de mutuo acuerdo- no enfrentarse en un campo de honor, optando porque el perdedor se pegase un tiro él mismo.

Por deseo expreso del escritor el rito tuvo lugar un martes y trece. Perdió Dumas y, acto seguido, entró en su despacho. Cerró la puerta y sus amigos, cabizbajos, escucharon el disparo. Pero, al instante, apareció Dumas fumándose un puro. “Señores, ha ocurrido un desastre inesperado” -dijo, solemne-. “He fallado”.

Los martes y trece es lo que tienen, hasta las cosas más simples te pueden salir mal. Por eso, hoy casi mejor que no hagamos nada. Por si acaso.

... los capados con pan son menos.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

1174. Miércoles, 30 abril, 2008

Escrito por: peluche el 30 Abr 2008 - URL Permanente

Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo cuarto: “Si eres feliz, escóndete. No se puede andar cargado de joyas por un barrio de mendigos. No se puede pasear la felicidad por un mundo de gente que se cree desgraciada” (Alejandro Casona, 1903-1965; escritor español)

Leer ya me gustaría. Pero ¿de dónde saco el tiempo?” me decía uno. Y otro, un semi-ejecutivo en camino de prosperar: “- Tres horas se me van en el camino de casa a la oficina. A los hijos pequeños apenas los veo”.

El tiempo es una realidad misteriosa. Ya San Agustín escribía que si nadie le preguntaba qué era, sabía lo que era, pero que apenas intentaba una definición fracasaba. Aristóteles precisó que el tiempo es la medida del movimiento. Por eso cuando se hacen muchas cosas el tiempo es siempre rapidísimo; quien no hace nada dispone de un tiempo largísimo, interminable.

En la civilización industrial, donde se paga por horas, donde hay que fichar, donde se cobran trienios –y tantas otras realidades medidas por el tiempo-, se ha perdido el sentido profundo del tiempo de ocio, del tiempo para contemplar, para empaparse en la realidad.

La mayoría de los pueblos primitivos no usaron reloj. Se guiaban por el sol y el tiempo era la medida de lo que hacían. De ahí la calma tranquila, la atención en el cultivo del campo, la concentración en la pesca, el mimo en el pastoreo. Algunos antropólogos interpretaron todo esto como ociosidad o vagancia. Y era todo lo contrario: trabajo con los cinco sentidos, contemplación activa de la realidad. Por eso conocían cientos de plantas y sus propiedades; por eso tenían nombres para muchos tipos de vientos, de lluvias, de nubes.

Nosotros dedicamos una parte del tiempo a organizar el tiempo; otra parte a mirar el reloj; otra a quejarnos de la falta de tiempo; otra a perder el tiempo. Poco a poco se ha convertido el tiempo para hacer las cosas en algo más importante que las cosas que hay que hacer. El resultado, mucha veces, es que las cosas no se hacen, pero, eso sí, se mide cuidadosamente el tiempo empleado en no hacerlas. Y es que siempre hay más tiempo cuando se deja de decir que no hay nunca tiempo.

Uno y dos de mayo. Hasta el lunes pues.

... más "historias extra-ordinarias" todo el fin de semana.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

Avatar de peluche

Sobre este blog

Tantos hombres y tan poco tiempo
peluche

ver perfil »

Fans

  • Carlos Tomás (piratadesevilla7)
  • ARTZAI GARCÍA ABASCAL
  • luis-villalba
  • mamen
  • cirujeda

Suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

CADENA SER es una empresa del GRUPO PRISA Logotipo
de Prisa Gran via, 32. 28013 Madrid. Tel: 34 913470700

©PRISACOM S.A.- Ribera del sena, S/N - Edificio Apot - Madrid. Tel: 34 913537900