El blog de Pepe Domingo Castaño
Y volvió el Carrusel
El comienzo de Carrusel se cruza con la muerte de VICENTE MARCO, el creador de esta bendición radiofónica, allá por 1.954. La radio se tambalea. A todo el equipo del programa se nos atraviesa el sábado 30 de agosto y nos cuesta poner en marcha el engranaje sentimental del primer carrusel. La muerte de Vicente vive el programa en cada gol, en cada palabra, en cada conexión. Me piden de EL PAIS una necrológica para incluirla en la edición del domingo 31 de agosto. Y esto fue lo que se ocurrió:
VICENTE MARCO, EL SONIDO INCONFUNDIBLE
Hace ya no sé cuántos goles empezaba Carrusel a vaciar de siesta los domingos. Una voz limpia, seria, cariñosa, vibrante, cálida y hermosa – la de VICENTE MARCO-- convertía el fútbol en radio y la radio en fútbol, situando el sonido del deporte a la misma altura de las lágrimas de Ama Rosa, la fantasía de las cabalgatas fin de semana, la histeria controlada del Gran Musical, las peripecias de Diego Valor, la elegancia verbal de los teatros del aire, las historias vivas de Matilde, Perico y Periquín, y las veleidades de una melodía misteriosa o un retazo caliente de discomanía.
Allí estaba aquel Vicente pacífico y genial escenificando cada domingo el milagro de los campos y los goles. Junto a él, la enorme capacidad de JOAQUÍN PRAT para vender incluso los silencios. Un penalti en San Mamés enlazaba con una boquilla Targard, un gol en Chamartín despertaba el sabor de un coñac centenario y la voz de los estadios agitaba una copa de anís Castellana en los labios de Juan de Toro.
Así comenzaba el sonido inconfundible, así comenzaba Carrusel, el de los goles, el de la emoción, el del espectáculo, el de siempre, el clásico, el único, el veterano, el de la Cadena SER. Hoy, nosotros, con PACO GONZÁLEZ al frente, seguimos intentando acercarnos cada fin de semana a aquellos espectaculares niveles de credibilidad y audiencia, que hicieron de Carrusel, de aquel Carrusel, de su Carrusel, sintonía obligada del fín de semana, escuela de micrófonos nuevos y fábrica de Ondas.
Hace algunos años, se nos iba Joaquín Prat y con él parte del alma de aquella idea. Ahora, se nos va VICENTE MARCO sin avisar, sin molestar, como se va para siempre la gente buena, la buena gente. Es como si, de pronto, este Agosto de calores y crisis se nos hubiera quedado sin alma, precisamente hoy, sábado, cuando los herederos de aquel milagro radiofónico convertimos en nostalgia las arenas de la playa, cambiamos bañador por micrófono y nos disponemos a vivir el primer carrusel de la temporada, el primer Carrusel sin Vicente Marco al otro lado del cariño y del respeto. A partir de hoy, nada volverá a ser igual y su recuerdo cantará en cada gol durante mucho tiempo.
Es difícil olvidar a alguien como Vicente Marco, el amigo Vicente de tantos años, que una tarde me llamó para darme su bendición y el permiso indefinido para quedarme con algo que era suyo, nada más y nada menos que el sonido inconfundible de la tarde del domingo.
Y volvió el Carrusel
El comienzo de Carrusel se cruza con la muerte de VICENTE MARCO, el creador de esta bendición radiofónica, allá por 1.954. La radio se tambalea. A todo el equipo del programa se nos atraviesa el sábado 30 de agosto y nos cuesta poner en marcha el engranaje sentimental del primer carrusel. La muerte de Vicente vive el programa en cada gol, en cada palabra, en cada conexión. Me piden de EL PAIS una necrológica para incluirla en la edición del domingo 31 de agosto. Y esto fue lo que se ocurrió:
VICENTE MARCO, EL SONIDO INCONFUNDIBLE
Hace ya no sé cuántos goles empezaba Carrusel a vaciar de siesta los domingos. Una voz limpia, seria, cariñosa, vibrante, cálida y hermosa – la de VICENTE MARCO-- convertía el fútbol en radio y la radio en fútbol, situando el sonido del deporte a la misma altura de las lágrimas de Ama Rosa, la fantasía de las cabalgatas fin de semana, la histeria controlada del Gran Musical, las peripecias de Diego Valor, la elegancia verbal de los teatros del aire, las historias vivas de Matilde, Perico y Periquín, y las veleidades de una melodía misteriosa o un retazo caliente de discomanía.
Allí estaba aquel Vicente pacífico y genial escenificando cada domingo el milagro de los campos y los goles. Junto a él, la enorme capacidad de JOAQUÍN PRAT para vender incluso los silencios. Un penalti en San Mamés enlazaba con una boquilla Targard, un gol en Chamartín despertaba el sabor de un coñac centenario y la voz de los estadios agitaba una copa de anís Castellana en los labios de Juan de Toro.
Así comenzaba el sonido inconfundible, así comenzaba Carrusel, el de los goles, el de la emoción, el del espectáculo, el de siempre, el clásico, el único, el veterano, el de la Cadena SER. Hoy, nosotros, con PACO GONZÁLEZ al frente, seguimos intentando acercarnos cada fin de semana a aquellos espectaculares niveles de credibilidad y audiencia, que hicieron de Carrusel, de aquel Carrusel, de su Carrusel, sintonía obligada del fín de semana, escuela de micrófonos nuevos y fábrica de Ondas.
Hace algunos años, se nos iba Joaquín Prat y con él parte del alma de aquella idea. Ahora, se nos va VICENTE MARCO sin avisar, sin molestar, como se va para siempre la gente buena, la buena gente. Es como si, de pronto, este Agosto de calores y crisis se nos hubiera quedado sin alma, precisamente hoy, sábado, cuando los herederos de aquel milagro radiofónico convertimos en nostalgia las arenas de la playa, cambiamos bañador por micrófono y nos disponemos a vivir el primer carrusel de la temporada, el primer Carrusel sin Vicente Marco al otro lado del cariño y del respeto. A partir de hoy, nada volverá a ser igual y su recuerdo cantará en cada gol durante mucho tiempo.
Es difícil olvidar a alguien como Vicente Marco, el amigo Vicente de tantos años, que una tarde me llamó para darme su bendición y el permiso indefinido para quedarme con algo que era suyo, nada más y nada menos que el sonido inconfundible de la tarde del domingo.
Nostrapacus Dixit
Hoy me apetece hablar de mi otra media naranja radiofónica. Hoy el cuerpo me pide PACO GONZALEZ. Guardo en mi archivo de resacas los sonidos del último Carrusel, esos que el tiempo irá convirtiendo en nostalgia.
La fiereza morena de NADAL, inalcanzable para las raquetas de la élite cuando las pelotas huelen la tierra batida. La mala suerte de FERNANDO ALONSO, que rompe motor y multitud en el día en que estaba a punto de recuperar el Aleluya en
La clase de VALVERDE, ese ciclista enjuto y ganador, que nos llevó de Lieja a Bastogne y otra vez a Lieja en el sillín de líder. La garantía de futuro de las chicas del tenis, que se liberan de los fantasmas de Arancha y Conchita, y meten la raqueta en otra final.
La potencia mental de CHEMA MARTINEZ, vencedor del maratón de Madrid a golpe de sudor y de fruta. Y el alirón interruptus del REAL MADRID, que deja para cuando sea diosas y cohetes, tras la rebelión de un VILLARREAL que quiere ponerle precio a
Hoy prefiero hablar de PACO GONZALEZ y de sus enormes facultades para darle la vuelta a los designios del deporte. Sería interminable la lista de pruebas que podríamos aportar para demostrar que las facultades del director del Carrusel van de lo humano a lo divino en el corto espacio de una palabra o un pensamiento.
Nuestro Paquito viene de NAVELGAS, un pueblo que pertenece al concejo de TINEO, en
El pasado domingo hubo un momento en que RAFAEL NADAL, tras un primer set de victoria pírrica, resbalaba por la pendiente del 4-0 sin posibilidad alguna de detener la avalancha suiza. Todos creíamos que la suerte del set estaba echada y que el partido tenía tierra batida para rato. Se le ocurrió a Paco, nuestro Paco, NOSTRAPACUS, decir que Nadal había tirado el set, para que, de pronto, como por arte de magia, sus palabras empujaran la raqueta del mallorquín hacia una remontada épica.
Por supuesto, ganó el set, ganó el partido y, aunque Nadal no lo sepa, todo se lo debe a la fuerza mental de este hombre, elegido por Dios para ser su milagro en la tierra cuando el deporte anda por medio. La historia de Carrusel está llena de frases de Paquito que han producido vuelcos casi imposibles. Basta que Paco diga que tal o cual equipo lo está haciendo fatal para que empiece a jugar como los ángeles...
Cuando en pleno bullicio dominguero de la radio se le ocurre a nuestro hombre decir que Fulanito o Zutanito está negado ante el marco contrario, el sonido de gol del interfecto dispara por enésima vez el asombro de la audiencia.
Así es PACO GONZALEZ, sencillo, humilde, amigo de los de copa y mantel, vividor de cariños y complicidades, animal increíble de radio y de deporte, una de esas personas que te encuentras en la vida para ayudarte a ser feliz un poco más cada día, un poco más cada Carrusel.
En nombre de esta sufrida y temerosa afición española y de cara a lo que nos espera en Austria y Suiza, le pedimos a NOSTRAPACUS que repita una y otra vez el estribillo "no pasamos de cuartos", "no pasamos de cuartos", para que, por fin, la roja de todos ponga los ZAPATONES en una semifinal.
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