Todo es un juego
22 Abr 2008
La crisis del PP
Para alegría de muchos, Rajoy, tras la derrota del 9M, se dio cuenta de que algo tenía que cambiar, debía romper las muchas cadenas que le privaban de libertad de movimientos y así quitarse la etiqueta de marioneta que, con méritos propios y colectivos, llevó colgada hasta las pasadas elecciones generales.
Rajoy, hasta hace dos días representante de la derecha crispadora, representa ahora la única candidatura amable de las que pueden surgir en el congreso popular de Junio. Eso sólo puede pasar en un partido como el popular. Sólo ahí hay una línea más extremista que el extremismo que representa el pasado de Rajoy; de ahí que, los que todavía confiábamos que la derrota en las elecciones generales cambiaría la cara del partido, sustituiría a Rajoy y se volvería más democrática y verdaderamente de centro, estamos de rodillas repitiendo una y otra vez lo de “virgencita, virgencita, que se quede como está”.
Ayer pude contemplar admirado durante un rato la tremenda ambigüedad con la que habla Esperanza Aguirre de su supuesta ambición para sustituir a Rajoy como la cabeza visible de los populares. Fue lo único que dejó claro la lideresa: su ambigüedad. Se enfrentaba a representantes de la mayoría de periódicos españoles en 59 segundos de la cadena estatal y, por primera vez, pude contemplar cómo, periódicos tan diferentes ideológicamente como El Mundo y Público, unieron discursos y afirmaciones: Esperanza Aguirre, pese a que lo niega incesantemente, quiere ser la sustituta de Rajoy y aspirar a ser la primera presidenta del gobierno.
Ella dice que no ha buscado a nadie en el partido que la respalde, más que nada porque repite hasta la saciedad que no entra en sus planes de futuro. El representante de ABC en la tertulia lo dijo: “algunos piensan que todavía no entra en sus planes porque seguramente tendrá pocos apoyos en su partido” Permítanme que dude sobre esta afirmación. Lo que está claro es que la línea dura, la que representa un pasado turbio la apoyará. No obstante el apoyo de la derecha mediática lo tiene confirmado: El Mundo y la COPE ya han dejado claro que el peor estorbo que tiene el partido conservador es su actual líder. Losantos, como de costumbre, llegó más lejos, y pidió perdón a quien haya convencido para votar en las pasadas elecciones a Mariano Rajoy.
Parece que Mariano se está quedando con pocas ayudas, aunque los compañeros de partido cuando se les pregunta sobre la continuidad de Rajoy afirman que les parece correcta la decisión – el único que habla claro y conciso en ese sentido es el alcalde de Madrid, la única opción de centrismo que hay en el partido - los más alejados del centro ven como única salida una candidatura liderada por Esperanza Aguirre. Una mera continuidad de lo que hasta ahora ha sido la línea estratégica de los populares: una máquina de crispación que convirtió la pasada legislatura en la más dura desde el principio de la democracia. Entre otras muchas cosas por lo que costó al partido digerir la derrota en las elecciones del 2004.
Huelga decir que Rajoy lo tiene complicado. Sin el apoyo de la línea dura del partido y de la derecha mediática le veo como perdedor de esta guerra que se está cuajando en las filas del PP. Soy poco optimista sobre el final de este galimatías: la única cosa positiva es que esta batalla le hiciera perder votos a los populares, pero las próximas elecciones todavía están muy lejanas y, como ha quedado claro en las pasadas elecciones, los votantes populares ni tienen memoria, ni la quieren tener.
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- La crisis del PP 1 comentario hoteles
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hoteles dijo
Pues yo creo que en PP no hay crisis solo que tienen las cosas un poco desordenadas, pero ya se aclararám a ver que pasa.... saludos
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