1158. Martes, 8 abril, 2008
Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo octavo: “Aquí vendemos el calmante más antiguo del mundo” (Cartel colgado en el escaparate de una tienda de mecedoras). Tenemos cinco dedos en cada mano. Y, aunque forzando la cosa, cada uno de ellos acaba entrando en los agujeros de nuestra nariz (quien más y quien menos está acostumbrado a meter cosas grandes en agujeros pequeños) sólo el meñique lo hace desahogadamente. Teorías del por qué esto es así hay tantas como investigadores han sido...

