Un padre en apuros
08 May 2008
La cárcel
Tengo dos hijos y sólo 33 años. Hace medio siglo esto sería de lo más normal; hoy no lo es. Y a veces pienso que yo no he estudiado Ingeniería de Padres ni Ciencias de la Paternidad, que no he obtenido Licencia para Criar y que no tengo experiencia en proyectos con plazo paratodalavida. Son esas veces en las que la situación me supera.
Mi hijo mayor aún no tiene tres años. Últimamente le obsesiona la cárcel. Sí, sí, la cárcel. Empezó diciendo una noche que iba a venir un señor a llevárselo a la cárcel. Le pregunté que dónde había escuchado eso, iluso de mí. La explicación fue tan clara como lo puede llegar a ser la mente de un nene tan pequeño. Intenté convencerle de que a la cárcel sólo va la gente muy muy muy muy muy muy mala porque es una habitación de donde no se puede salir. Y claro, el respondió que había sido muy muy muy muy malo y que se lo iban a llevar. Tres litros de sudor y un par de cuentos después la historia estaba olvidada. Menos mal que se duerme sólo con pensarlo.
De esto hacen tres semanas y todos y cada uno de los días que han pasado desde entonces hemos tenido algún tipo de conversación sobre la cárcel. Desde las típicas de 'Papá, a que sólo las personas muy muy muy malas van a la cárcel?' hasta las más imaginativas de 'Hoy se van a llevar a Blas (el amigo de Epi) a la cárcel'.
No sé a Blas, pero a mí esto me ha sobrepasado. A ver qué se me ocurre.
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